miércoles, 29 de mayo de 2013

Sitios en donde viví (Parte 2)

En plan de contarles sobre los sitios en donde he vivido, les relaté sobre los lugares donde viví hasta mis doce años. Les contaba que llegada a esa edad nos mudamos a la que era la casa de mi abuela. También les dije que esta decisión no había sido fácil para mi familia dado que con ella no nos llevábamos muy bien. La verdad es que distaba de ser una señora cariñosa. No lo era con su hijo (mi papá), menos con su nuera (mi mamá), y tampoco con sus nietos (mi hermano y yo). Pero la situación del país obligó a reducir gastos y allí nos fuimos.


El gran amor de mi abuela había sido siempre su trabajo. Gran parte de su tiempo entonces lo dedicaba a ello. Como no pasaba mucho tiempo en su casa, la había dejado descuidar bastante, sin hacer arreglos que eran necesarios dada la antigüedad de la construcción. Ni hablar de que el estilo era muy anticuado, y pintado con colores bien oscuros. El jardín parecía una selva. Lo más parecido a una casa de terror era para ese entonces. 

Con nuestra llegada hubo varias remodelaciones en la casa (aunque los cambios de verdad llegaron después de que mi abuela partió al otro mundo, ocho años después).

En un primer momento yo compartí habitación con mi hermano. Esta convivencia era bastante difícil dados los estilos diferentes de cada uno en cuanto a horarios de dormir, etc. Supongo que el haber estado acostumbrados a tener antes cada uno su lugar no contribuía. La cuestión es que nos peleábamos bastante, y fue un alivio (para ambos, creo) cuando estuvo terminado su cuarto (que antes era una habitación para trastos varios y que hubo que remodelar) y cada uno volvió a tener su independencia.

De esos primeros tiempos de remodelaciones recuerdo que con mi hermano aprovechábamos a jugar con la arena y materiales que los obreros dejaban en el jardín. Me viene a la memoria una ocasión en que nos construimos una “pista de esquí” para los playmobil.  La pila de arena era la montaña en donde los muñecos practicaban sus habilidades (teníamos unos con el equipo de esquí, patines, palos, etc). Con baldosas sueltas habíamos hecho el refugio en la cima, y creo que hasta un teleférico habíamos logrado hacer. Eran épocas de mucha imaginación esos primeros años allí.

Vivir en una casa tenía también algunas cosas buenas como un jardín y una terraza. Por otro lado el estilo mucho no me gustaba. Ya les conté que era bastante antigua, y no demasiado bien integrada. Para llegar a las habitaciones había que atravesar un largo pasillo, y el comedor estaba ubicado en un sitio que no lo hacía cómodo, por lo que se usaba realmente poco y solo para ocasiones especiales.

Luego de la muerte de mi abuela pudimos llevar a cabo una remodelación más importante, que hizo la casa un poco más funcional y acogedora. Fueron varios años los que estuvimos en obra, ya que habiendo empezado la reforma nos agarró nuevamente otra situación complicada en el país: el corralito. Para quien sea de afuera y me esté leyendo, les cuento que corriendo el año 2001 hubo una seria crisis en Argentina (una de las tantas, la verdad es que ya estamos bastante acostumbrados a la palabra “crisis” por estos pagos). Esta situación hizo que se estiraran los plazos originales que se habían previsto, y que conviviéramos con obreros, polvo, y etc durante casi cuatro años.

Por otro lado, la mudanza de casa también implicó cambio de colegio. Yo viajé un poco durante el último año de la primaria (para no separarme de mis compañeros y compartir el viaje de egresados con ellos), pero luego el secundario lo hice en un colegio ya cerca del nuevo hogar. Nuevos compañeros, otros profesores, y también la llegada de mi primer novio (con el que estuve unos cuantos años).

Y pasaron así catorce años en esta casa. Me vio terminar el secundario, finalizar esa primera pareja, empezar y terminar mi carrera universitaria, empezar otra historia con quien sería mi segundo gran amor (con quien compartí los últimos ocho años). Fue precisamente esta última historia la que a mis 26 me empujó a una nueva mudanza. De nuevo la vida me llevaba a un departamento, en otro barrio (que me gustó mucho y que hoy sigo eligiendo). Llegaba entonces mi momento de independizarme y de probar la convivencia en pareja. Pero esta es otra historia, que les contaré luego.

 

(Continuará..)

30 comentarios:

  1. Me encantó la historia!! Quiero saber como sigue!! jaja. Besos!!

    ResponderEliminar
  2. la historia de tus casas da para mucho, ¿qué pasará?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que la historia de todos da para mucho.. esto son solo pedacitos, un breve resumen..
      besito

      Eliminar
  3. Cuantos cambios, eso es enriquecedor. Ya seguirás contando. Saltos y brincos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, uno crece con estas cosas, no? la vida nos enseña a adaptarnos..
      beso

      Eliminar
  4. Me ha gustado la historia de la casa de tu abuela. No se pq pero me ha enganchado jejeje.
    Yo ahora estoy happy en mi barrio, tiene vida, bullicio, tiene de todo... me gusta el jaleo supongo. Antes viviamos en uno supertranquilo y... me faltaba vidilla.
    Besos Estelita.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es lindo que un barrio tenga vida.. a mi eso me gusta.. en los sitios donde estuve siempre hubo un poco de eso..
      beso

      Eliminar
  5. Este post me está dando ideas para mi futuro blog. Seguí que yo copio... =D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jaja.. genial.. y si, nos vamos inspirando unos de otros..
      Cuando tengas tu blog avisá!! :-)
      beso

      Eliminar
  6. Uy, miedito me ha dado la casa de tu abuela! jaja
    Estás contando tus mudanzas de una manera que engancha! Estaré atenta al siguiente capítulo.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro que les guste la historia..
      si, la casa de mi abuela no era lo mas lindo.. hasta olia a viejo! Y todo oscuro, muy venido a menos. esa mujer no se habia gastado mucho en mantenerla. Tuvimos que hacerlo nosotros. Y cuando ella murió hicimos una reforma mas profunda. Sigue sin ser una casa que me encante, pero está mucho mejor, mas vivible..
      beso

      Eliminar
  7. Estela, continúo disfrutando de tu relato y no puedo menos que imaginarme esa casona vieja con una abuela así como la pintás. Te cuento que a mí también me tocó compartir habitación con mi hermano y nos llevamos casi siete años (yo soy mayor), así que siempre resultó complicado. Sin embargo, creo que fue el factor que más contribuyó a lo unidos que somos hoy. Siempre decimos que aparte de hermanos, somos amigos. Cariños y espero la continuación de tu historia!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que bueno que hayas podido generar ese vinculo con tu hermano. Yo lo quiero mucho pero esa convivencia no estaba buena. Formas de ser diferentes. Yo le llevo casi tres años, no es tanto pero sin embargo teníamos estilos distintos. Asi que fue bueno volver a tener la independencia y cada uno en su habitación.
      Fue complicada la etapa de convivencia con mi abuela porque no era una mujer muy buena.. fíjate que había zonas de la casa que eran suyas y no las usábamos (como su baño, etc). Y los arreglos para que no se viniera abajo tanto la casa los hicimos nosotros, si es por ella se caia a pedazos, total estaba poco. En fin, experiencias que tocan vivir..
      beso

      Eliminar
  8. jeje Una dulce tu abuela!
    Que bueno que al final todo resulto bien en esa casa, por que la verdad que entre tu abuela y el corralito se podía decir que tenía una maldición.
    Debe haber sido duro cambiar a un colegio donde no conocías a nadie y encima al secundario con todos los cambios que ello implica más la entrada de la adolescencia, sos una valiente sólo por salir airosa de todo eso.
    Espero la siguiente entrada.
    Besotes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En realidad lo del cambio de colegio fue lo de menos porque igual ahi no habia secundario, asi que me iba a tener que cambiar de todos modos. Y mis compañeros seguian en diferentes lugares, asi que me busqué un secundario cerca de mi casa.
      Lo del corralito cosas que pasan.. en este pais son ciclos, cada tanto tenemos sorpresitas asi.. uno se acostumbra!
      beso

      Eliminar
  9. Buenisima la descripcion de la casa del terror :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tenia mucho de eso para cuando nosotros fuimos ahi.. por suerte con los años fue cambiando un poco gracias a las remodelaciones..
      beso

      Eliminar
  10. Nos vuelves a dejar con la intriga del siguiente cambio?? ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya viene!! Está programado post para mañana.. enseguida sigue la historia..
      beso

      Eliminar
  11. Me puse al dia con el post de ayer, y quede enganchada leyendo el de hoy.
    Mañana no me lo pierdo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que bueno que te haya enganchado la historia.. :-)

      Eliminar
  12. Me siguió gustando y me quedo en espera de la siguiente entrega.

    ResponderEliminar
  13. Ay, cómo se me ha puesto el cuerpo con lo de la casa del terror... Menos mal que le sacábais partido haciendo parques de atracciones para los muñequitos. Jajaja. Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jaja.. si, nos la ingeniabamos.. si habremos jugado..
      beso

      Eliminar
  14. Me llamó mucho la atención la historia de la casa (no tienes fotos así sea del exterior?)y la personalidad tan amarga de tu abuela, creo que por ahí hay un perfil interesante para armar su historia personal.
    Has tenido una vida variadita, no? Qué bueno!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fotos debe haber alguna, el tema es que las de esa epoca son de la era pre camara digital.. o se,a tendria que escanearlas.. y primero encontrarlas! jaja

      Eliminar

Gracias por dejarme tu mensaje! Tus comentarios enriquecen mi blog! Te espero nuevamente!