martes, 12 de febrero de 2019

Mensajes que el universo nos deja..


 A veces parece que el universo nos hablara directamente, que nos pusiera delante los mensajes que estamos necesitando en el momento preciso.

Hoy leía de casualidad un texto que se adecúa a lo que estoy viviendo con mi amiga sobre la que les conté dos posteos atrás. Un mensaje sobre el dejar ir a quienes no quieren estar junto a uno.

Muy oportuno, ¿verdad?


Agradezco de paso los comentarios que me dejaron en esa ocasión. Muy útiles para terminar de asimilar la situación, para sentirme acompañada en el proceso. ¡Gracias!


jueves, 7 de febrero de 2019

Descanso al sol

 Si hay algo en lo que los gatos son verdaderos expertos es en el arte del descanso.
Disfrutan a pata suelta, saben cómo entregarse al sueño con todas sus ganas.
El otro día me había puesto la reposera en el patio, lista para sentarme a leer un ratito ahí. Me levanté un breve momento para ir a hacerme unos mates y cuando volví ya estaba ocupada. Ahí muy instalado estaba el gato, adueñándose del espacio.
Y me miraba con esa carita tan preciosa que tiene, dan ganas de llenarlo de besos.

 Luego decidió que era buena idea ir a tirarse al sol, ahí justo en el límite del quincho.
Los rieles del ventanal estaban un poco llenos de tierra, pero no miren demasiado eso sino que observen la placidez con que este individuo dormía. A que da envidia, ¿no? Por lo menos ganas de imitarlo.
Aunque le saqué fotos desde varios ángulos él ni se inmutó, a lo sumo abría y cerraba un ojo, para luego seguir en lo suyo.  ¿Verdad que es tierno?
  

lunes, 4 de febrero de 2019

Cuando una amiga se aleja y cuesta entenderlo

 A veces la gente tiene actitudes que se nos hacen difíciles de entender. Cuando estas provienen de una amiga de casi 30 años es todavía más doloroso, un sinsentido.

Eso es algo que me viene pasando con una chica que se ha ido alejando sin explicaciones, lo cual me pone bastante triste.
No es la primera vez que tiene este tipo de actitudes extrañas. De hecho en 2012 escribí un post en donde contaba de un alejamiento de su parte que nunca pude entender, en el que me decía a mi misma que aceptaba esa amistad terminada aunque me doliera.

Después de ese momento nos acercamos nuevamente, hubo de hecho una época en la que estábamos muy unidas, que nos veíamos con mucha frecuencia.

Traté de estar siempre, y hasta le he prestado sin pensarlo dinero porque su mamá estaba mal y necesitaba una operación. De eso hace ya dos años, y aunque nunca me devolvió esa plata jamás se la reclamé porque sabía que su situación económica era precaria.

Hace un tiempo volvió a alejarse nuevamente, sin explicaciones. El año pasado casi ni nos vimos. Cuando me respondía algún mensaje en el que le proponía encontrarnos era para decirme que no podía ese día, con alguna que otra evasiva. Y después ya comenzó a ni responderme. Mis mensajes los leía porque así me lo mostraba el whatsapp, pero no tenía respuesta suya.

Y pasé un poco por esa tristeza de no entender, de ver que una persona querida se alejaba pero sin poder hacer mucho al respecto. También por estados de bronca porque no me merezco ese trato. Pero sobre todo es la pena la que me embarga cuando pienso en esto.

Descubrí también que en estos días me eliminó de sus redes sociales. No debería sorprenderme, claro. Sus actitudes son consistentes aunque inexplicables para mi.

Acá ando lidiando con esto, procesando esta pérdida.

Es cierto que no tiene sentido insistir con alguien que no nos quiere en su vida. Lo mejor es aceptar que por algo se dan las cosas, y que de hecho mejor mantener al lado a la gente que si vale y que si demuestra que está a través de los años. Esos son los que valen la pena ser conservados.
No puedo evitar sin embargo el ponerme triste, el querer entender que pasó. Tal vez nunca logre saberlo, y tendré que aceptar esto también. Que ella siga su vida, y yo la mía.

viernes, 1 de febrero de 2019

Cinco cosas que me han hecho feliz esta semana (XXXIV)

Hace rato que no sale post de la serie “Cinco cosas que me han hecho feliz esta semana”, así que para retomar esta temática en el 2019 aquí van algunos sucesos que me han traído felicidad en estos últimos días:

1)
Estamos a un mes de hacer una escapadita a Santiago de Chile, aprovechando los carnavales. Nos decidimos a recorrer un poquito del país vecino en ese feriado largo. Yo conozco pero mi media naranja no, así que es una buena oportunidad. Ya estoy esperando que llegue el día, e ilusionada porque cada vez falta menos (¡hace tres meses que tenemos los pasajes!).

2)
Y si, viajar hace bien al alma. ¡Y planear vacaciones es algo que llena el corazón! La primera idea era este año quedarnos por el país, un poco acobardados por el valor del dólar que se fue por las nubes. Pero la verdad es que lo hablamos y nos dijimos que si todavía el universo no quiere bendecirnos con un hijo, pues que nos bendiga con lugares bonitos. Así que decidimos disfrutar la vida y encarar nuestro segundo viaje a Europa, pero esta vez centrándonos en un solo país: España.
Son dos semanas nomás que nos iríamos, así que tampoco es que se puede hacer tanto. Pero pensamos aprovechar ese tiempo lo más que podamos. Ayer sacamos los pasajes de ida y vuelta (que felicidad!!!! Un sueño hecho realidad) y ahora tenemos que comenzar a organizarnos. A diferencia de la vez anterior que lo planeamos con unos siete meses de antelación, tenemos ahora poco más de dos meses para averiguar y concretar todo.
Ya tenemos las ciudades que queremos conocer más o menos elegidas, estamos terminando de definir el itinerario, el cual se va a centrar en la zona de Andalucía.
¡Esto si que me emociona!

3)
Hoy me encuentro con una amiga a la que hace rato no veo. Brindo por estos reencuentros.

4)
Los días pasados también anduve viendo a otras amistades. Juntadas a tomar un cafecito después de la oficina, y porque no una picadita con cerveza para paliar el verano agobiante de la ciudad.

5)
He tenido este mes tiempo para lecturas varias, para ver algunas series, mirar un par de películas. En fin, un poco de todo.


¿Y ustedes que motivos de sonrisas han encontrado estos días?


miércoles, 30 de enero de 2019

Los libros de enero

 Enero ha sido un mes realmente fructífero en cuanto a lecturas. ¡Una maravillosa forma de empezar el año lector!

Estuve bastante entretenida, con autores e historias que me han atrapado. Muchas de ellas relativamente cortas.
Siempre estoy atenta a conocer escritores que no tenía en cuenta y dejarme sorprender, este mes para mi ha sido un acierto acercarme a la obra de Marc Levy, a quien llegué medio de casualidad.

Aquí entonces les comento un poco:

Las cosas que no nos dijimos, de Marc Levy.
Este tiene tal vez un tinte demasiado fantasioso para mi gusto, pero igual me entretuvo. Habla de segundas oportunidades y recuperar el tiempo perdido. El padre de Julia, poderoso empresario pero que ha sido en su mayor parte una figura ausente para su hija, ha muerto unos días antes de su boda. Ella se ve obligada a cambiar de planes para dedicarse al entierro de su padre. Al día siguiente recibe un extraño paquete que encierra una última sorpresa de parte de su progenitor, la cual la lleva a una experiencia bastante extraña pero que le permite conocer un poco más a quien fue su padre.

El primer día, de Marc Levy.
Este libro me encantó. Tiene un poco de aventura, otro tanto de romanticismo, invita a la reflexión sobre el origen de la humanidad. En fin, lo disfruté y “devoré sus páginas”.
Habla del encuentro entre una arqueóloga que busca al primer hombre, y un astrólogo que busca la primera estrella.
Un misterioso objeto se encuentra en un volcán inactivo cambiará para siempre la vida de Adrian y Keira. Juntos se embarcan en una aventura extraordinaria, que les lleva desde las orillas del lago Turkana en el corazón de África a las montañas de China. Tratan de revelar los secretos ocultos del objeto y responder a la vieja pregunta: ¿cómo empezó la vida?

La primera noche, de Marc Levy.
Este es el desenlace de la aventura que comenzó en el libro anterior. Era por lo tanto una continuación bastante obligatoria y que disfruté tanto como el primero. Por momentos nos mete en una especie de conspiración global por ocultar los indicios sobre el origen de la vida en la tierra, y hasta que la teoría expuesta te hace pensar que no es demasiado loca y hasta bastante plausible.

Kamtchatka, de Marcelo Figueras.
Este libro me lo pasó mi hermano, y la historia yo la había visto en una película argentina hace unos cuantos años. La tenía igual bastante olvidada, y estuvo bien leerla. El tema es duro pero es interesante el cómo está contado, los detalles en los que se centra.
Narra la historia de un hijo de desaparecidos por la dictadura militar en Argentina. Está contada desde la perspectiva de un niño de 10 años, que ve su mundo y su normalidad dada vueltas cuando sus padres tienen que esconderse, en una época turbulenta para el país.
Kamchatka es un país imaginario que aparece en un juego de mesa (Tácticas y estrategias de guerra). En él se refugia Harry para sobrevivir al horror. Sucede en el Buenos Aires de 1976. Harry trata de recordar cómo fueron esos años. Intenta recuperar su identidad. Es ahora un hombre de 40 años. Para él, recordar es reaprender las cosas que había olvidado.

La caja negra, de Michael Conelly.
Esta es una novela policial en donde aparece el personaje de Harry Bosch, un viejo policía que se dedica a investigar asesinatos y crímenes.
Aquí busca desentrañar una muerte del pasado que ha quedado sin resolver, usando como pistas una conexión con el presente.
Un poco de suspenso e investigación siempre viene bien.

La niña alemana, de Armando Lucas Correa.
Está inspirada en un hecho real, que fue la negativa de Cuba y otros países a recibir a judíos que huían de la Alemania nazi a bordo del trasatlántico St. Louis.
Nos cuenta sobre la vida de Hannah, una niña que disfrutaba de su infancia en Alemania hasta que su familia es desposeída de sus bienes y los judíos dejan de ser bienvenidos en los lugares que antaño frecuentaban. La partida hacia Cuba les proporciona una chispa de esperanza a ella y su familia, quienes tras ardua gestión logran obtener los visados para embarcar. Enseguida los rumores de no ser recibidos allí parecen transformar lo que iba a ser una salvación en una sentencia de muerte.
Varias décadas después, la pequeña Anna Rosen recibe un paquete de Hannah, la abuela que nunca había conocido. Le siguen un emotivo encuentro y reconstruir historias.

The Buenos Aires Affair, de Manuel Puig.
Había leído otras historias de este autor que me habían gustado más. Esta la odie bastante. Hay que reconocer que es bastante novedosa la forma en que está escrita, cada capítulo tiene un estilo totalmente diferente. Pero los personajes son horribles, lo que le sucede es espantoso, tiene mucha violencia, hay escenas bastante depravadas, obsesiones sexuales de todo tipo. En fin, no me gustó para nada. Por suerte era bastante corto, pero estuve a punto de abandonarlo unas cuantas veces.

Los hijos de la libertad, de Marc Levy.
Esta novela me conmovió en gran manera. Me emocionó, por momentos me entristeció porque está basada en una historia real (le ocurrió al padre y al tío del autor) y es muy dura. Sin embargo creo que es bueno no olvidar estos capítulos negros de la humanidad, para que nunca se repitan. Es una historia de lucha y de supervivencia. Me movilizó bastante y la recomiendo.
En la Francia ocupada por los nazis, dos hermanos adolescentes de origen judío se unen a la Resistencia en la 35ª brigada de Toulouse. La clandestinidad, el hambre, las ejecuciones y los actos de sabotaje pasarán a formar parte de sus vidas cotidianas, pero también conocerán la solidaridad, la amistad y el amor, además del valor supremo de la libertad. Mientras esperan la llegada de los aliados, ellos y sus compañeros cruzarán Europa a bordo de un tren de deportados a los campos de concentración. 

Hasta aquí llegó enero. Espero que febrero traiga más lecturas interesantes.
¿Leyeron alguno? ¿Les interesa alguna de estas temáticas?

jueves, 24 de enero de 2019

Recorriendo pueblitos: Suipacha y Mercedes

El domingo pasado nos levantamos temprano y nos fuimos a recorrer algunos pueblitos cercanos. Viene genial un cambio de aires, y de paso conocer otros lugares.

El primer sitio al que nos dirigimos fue Suipacha, que queda a 126 km de la ciudad de Buenos Aires.
La plaza principal
El pueblo es chiquito, de casas bajas. Se recorre enseguida la verdad. Cuenta con la típica plaza principal, en donde se emplaza la iglesia y otros establecimientos municipales.

Lo que nos había motivado a ir allí era lo que se conoce como “Ruta del queso”, que es un paseo en donde lo llevan a uno a recorrer diferentes establecimientos de elaboración de productos regionales, con su posterior degustación. Sin embargo, una vez allí nos enteramos de que esta actividad no se realiza durante los meses de verano, y además debe ser coordinada con anticipación. Nos quedamos con la información, así que esto quedará para otra oportunidad.

Tuvimos que contentarnos con dar una vuelta por los alrededores. Llegamos así a la estación de tren, que es pintoresca, y a un negocio cerca de la entrada en donde se pueden comprar quesos y otros productos.







Decidimos que no había mucho más para hacer por ahí y nos trasladamos a Mercedes, una localidad a unos 30 km de donde estábamos. Es considerablemente más grande, y nos pareció muy pintoresca.
Llegamos también a la plaza principal, en donde estaba la catedral, de estilo neogótico. 
También alrededor de la plaza se encuentra el Palacio Municipal, y hay una serie de restaurantes y bares. 

Era el horario ya de almorzar, así que decidimos pedir una típica picada de la zona, sentados en una mesa en la esquina de la plaza. Hacía calor pero igual estaba agradable. De más está decir que estaba muy rico todo.


Salimos luego a caminar un poco por sus callecitas, desiertas a esa hora que era la de la siesta. Se sentía el silencio y una quietud a la que uno no está acostumbrado.

En el camino encontramos lindos murales (uno artístico en particular me encantó), unos gatitos durmiendo tranquilamente, árboles con flores.

Llegamos a la iglesia de San Patricio, pero estaba cerrada así que solo la contemplamos por afuera.





Antes de volver pasamos por la puerta de una famosa pulpería, tradicional por lo antigua (data de 1830). Sigue en funcionamiento y sirven bebidas y comidas tradicionales. Nos limitamos a sacar unas fotitos porque ya habíamos almorzado.
Emprendimos el regreso a casa, contentos de haber visitado estos lugares y haber pasado un día al aire libre.

¿Conocen alguna de estas localidades?

viernes, 18 de enero de 2019

Angina saboteadora


Hace casi diez días que no paso por acá.

Les cuento que los primeros los pasé bien motivada con el tema de la caminata diaria. Mantuve una buena rutina, casi todos los días hice el trayecto completo del trabajo a casa a pie. O sea, unos 6 km asegurados. Me la banqué bastante bien, y hasta les podría decir que para el fin de la semana ya mi cuerpo me estaba pidiendo más movimiento y menos sedentarismo. ¡Una genialidad!

Pero luego vino una angina que me tuvo a mal traer. Así que lejos de moverme mucho, me lo pasé tirada en una cama y sin fuerzas para nada. Lo comencé el lunes, en el que me obligué a levantarme e ir a trabajar a pesar del malestar. Un suplicio, llegó una hora en que tuve que pedir permiso para retirarme porque la verdad no podía conmigo misma, me dolía todo. Ese día levanté fiebre, tuve chuchos de frío.

Y a todo eso le siguió reposo por 48 hs, antibióticos, y una mejoría aunque todavía ando con menos energía que de costumbre.

Esperando entonces que pase esta angina saboteadora y pueda retomar con mi propósito de vida más activa.

Por ahora sin muchos planes para el fin de semana, esperando un poco a ver como me voy sintiendo.
¿Ustedes en que anduvieron?