lunes, 5 de octubre de 2020

Estos días..

Hace mucho que no paso por acá. Comenzó octubre y estoy transitando el último mes del embarazo. Todavía trabajando, así que me mantengo bastante activa dentro de todo. Hay días en que igual termino la jornada cansada, y aprovecho a recostarme un rato. Son esos momentos en los que el michi me acompaña, muchas veces se acomoda arriba mío, y hasta pone sus patitas sobre la panza. Muero de ternura cuando hace eso. Me da esperanzas de que luego se comporte bien cuando llegue la bebé. Como saben quienes me siguen hace rato, el gato tiene su carácter bastante especial, así que este tema de cómo reaccionará nos preocupa un poco. Sabemos que vamos a tener que estar bien atentos a su conducta. 



Ya creemos que tenemos todo preparado. El bolsito para la clínica lo tenemos armado hace dos semanas. Hemos colocado unos estantes en el cuarto de la pequeña, también un lindo vinilo en una pared.

Mientras tanto por acá comenzó la primavera. Eso invita a comer cosas más frescas como estas frutas. Pero no se dejen engañar, los dulces me están pudiendo, al igual que las harinas. 


La que se llenó de flores es la entrada de casa. Las macetas que ahí tenemos en una pared medianera (y que cuida el vecino, hay que admitirlo) se han llenado de color. Es lindo verlas. El clima comienza a ser más agradable, y cuando podemos aprovechamos a dar alguna mini vueltita por el barrio. Con todos los cuidados porque seguimos en cuarentena por estos lados, pero intentamos ver algo de verde por lo menos en los fines de semana.


¿Cómo están pasando ustedes estos días?

 

viernes, 18 de septiembre de 2020

Los libros de agosto

 

Durante agosto seguí incursionando en autores nuevos. De hecho, ya para fines del mes comencé a incorporar alguna lectura relacionada con la crianza, atenta a los cambios que están por venir en mi vida.

 

Inés y la alegría, de Almudena Grandes.

Este libro me produjo ciertas ambivalencias. Hay capítulos que son más históricos y que me aburrieron un poco. Por otro lado, los más novelados y donde los personajes interactúan me han gustado.  

La acción ocurre durante los años de guerra civil en España. Nos relata como un grupo de comunistas exiliados quieren invadir España para instaurar un gobierno republicano. Inés es hermana de un falangista y vive recluida y vigilada en su casa, pero su vida cambia cuando apoya la causa republicana, logra huir y unirse a la resistencia.

 

La casa de modas: hijas de la libertad, de Julia Krön.

Esta novela me gustó. Está contada desde la perspectiva de tres mujeres, diferentes generaciones de la misma familia, unidas por una casa de modas. Cada una debe enfrentar retos diferentes acordes a la época que le ha tocado vivir.

Fanny en los dorados años veinte quiere comenzar una nueva vida en París como diseñadora, cansada de las anticuadas prendas que se venden en los almacenes de su familia en Alemania.

A su hija Lisbeth le toca lidiar con los años de guerra y posguerra, en una ciudad asolada por los bombarderos.

Rieke será quien a principios de la década del 70´deba tomar decisiones importantes cuando la empresa familiar se vea enfrentada a la ruina.

 

Comer, amar, mamar. De Carlos Gonzalez.

Aquí se compilan tres libros de este pediatra, quien habla sobre la crianza natural del bebé. Ya comienzo a tratar de aprender de estos temas, para prepararme a la llegada de la niña. El libro me gustó porque me pareció muy humano, y también apuntado a todo lo natural. Habla sobre lactancia, el cuidado del bebé, la posterior alimentación sólida. Todo muy encarado desde el cariño, el apego, el no dejarlos llorar. Es interesante como analiza el comportamiento de diferentes culturas, y también como compara muchas cosas con lo que ocurre en el mundo animal.

 

¿Han estado leyendo este tiempo? ¿Recomendaciones?

martes, 15 de septiembre de 2020

Cruzando la General Paz para ver el río

Con la pandemia y la cuarentena (que ya está cumpliendo seis meses por estos pagos) es muy poquito lo que hemos salido de casa.

Los últimos fines de semana hemos aprovechado a dar alguna vueltita por el barrio, para tomar algo de aire y ver un poco de verde. Todo con cuidados, usando el tapa bocas, manteniendo distancia social, y todos esos menesteres. Porque somos conscientes de que tenemos que cuidarnos nosotros y al prójimo, que esto depende de la responsabilidad individual de cada persona, así que hay que respetar estos temas, aunque uno esté cansado del encierro.

A pesar de estar bastante cerca de la zona de Vicente Lopez, pudiendo ir caminando desde casa, no nos habíamos animado a cruzar la General Paz y adentrarnos en la Provincia de Buenos Aires. Nos manteníamos dentro de los límites de la capital y en un radio bastante acotado.

El sábado pasado decidimos caminar hasta allí para ver el río, sentir un poquito de naturaleza, del viento en la cara. Para ingresar al vial costero había personal que tomaba la temperatura a cada uno. Y recién ahí se entraba a la zona lindante al río.

Había bastante gente, eso hay que decirlo. En general vimos a la mayoría con su barbijo, eran realmente muy poquitos los que no lo tenían puesto. Algún grupito de adolescentes divisamos en esta situación, algún niño pequeño, pero la mayoría acataba.

Había algunos grupos con mantas en el pasto, charlando tipo picnic. Varios andando en bicicleta o roller. Los juegos para los niños siguen sin poder usarse y los sanitarios públicos tampoco.


 Estuvimos un ratito cortito. La verdad que el paseo consistió más que nada en la caminata hasta allí, en sacar un par de fotos de la panza con el río de fondo, y volver a casa.

Nos sentamos en un banco por unos minutos, pero estaba un poco fresco, enseguida nos pusimos en movimiento nuevamente para entrar en calor. En casa nos esperaba una tarta de peras que mi marido había cocinado y unos mates calentitos.

La verdad es que hizo bien salir un poco. Muchos días entre cuatro paredes.

¿Ustedes están dando alguna vuelta? ¿Cómo se respeta la cuarentena por donde viven?

Si esta ya está levantada, ¿notan que igual la gente se cuida?

Ojalá todo esto pase pronto.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

El curso de preparto

Ya estamos a unos dos meses de la fecha probable de parto, parece mentira como ha ido pasando el tiempo.

Es por eso que andamos de a poco preparándonos para el momento, y una de las cosas que teníamos pendiente de empezar era el curso de preparto. Veníamos esperando que nos confirmaran las fechas desde el centro donde me hago los controles.

Con el tema de la pandemia todo esto es ahora virtual. Cuatro clases de manera online, con mucho para aprender.

Por suerte se hace en fin de semana, lo cual permite estar más tranquilos porque es más fácil manejar los horarios.


 

Lo comenzamos el sábado que pasó. La primera clase duró cuatro horas y fue bastante interesante porque implicaba saber cuestiones organizativas, como el saber quienes son las parteras, que horarios está de guardia cada una y por lo tanto saber a quién recurrir llegado el momento, donde encontrarse en el sanatorio, que cosas incluir en el bolso. También todo un repaso por las situaciones de alarma que hacen que uno deba llamarlas. Como identificar si las contracciones ya son de trabajo de parto o no, qué hacer ante rotura o fisura de bolsa. Un poco saber que esperar, y como cambia de acuerdo a la semana del embarazo que se está cursando.

La segunda clase fue el domingo y estuvimos viendo como es todo el proceso de parto, tanto por vía natural como por cesárea. Qué condiciones deben darse para un caso u otro, como debe ubicarse el bebé, etc.

El próximo finde seguiremos, esta vez con clases dedicadas a la lactancia y al cuidado del recién nacido.

Una amiga me preguntaba si era como en las películas, donde les hacen hacer ejercicios de respiración en pareja. Por ahora de eso no hubo, pero no puedo asegurar que no haya algo de eso. Supongo que si hubiera sido presencial tal vez la dinámica era diferente, hay que adaptarse a las circunstancias.

Lo cierto es que de a poquito vamos entrando en tema, siendo más conscientes de lo que se está por venir en no tanto tiempo. Yo no estaba pensando mucho en el momento del parto, pero con los días es inevitable empezar a sentirlo más cercano. Lo que espero es que salga todo bien, que no duela tanto. Sé que el esfuerzo y todo valdrá la pena.

lunes, 24 de agosto de 2020

Si de descansar se trata..

Si vamos a hablar de descanso el gato es un campeón. Sabe cómo disfrutar de siestas larguísimas, cualquier sitio le viene bien. Un sillón, una cama, un almohadón frente a la estufa. 

Con su amado muñeco

A veces da envidia, sobre todo cuando como en los últimos meses me está costando dormir por la panza que es más voluminosa. Encontrar posición a los siete (¡casi ocho!) meses de embarazo no es sencillo. Doy vueltas y vueltas, muchas veces miro el reloj y son las tres de la mañana y sin poder caer en brazos de morfeo.

La cuna, el adorno en la pared, y el gato feliz durmiendo

Pero el michi como les decía no tiene esos problemas. Les dejo unas fotitos en donde se lo ve tan contento. De paso les muestro la cuna que hemos comprado para el cuarto de la bebé. De a poco va tomando forma con pequeños detalles como el adornito que colgamos en la pared (¿verdad que es precioso?). 

 

miércoles, 12 de agosto de 2020

Los libros de julio

Durante julio leí tres libros. La cuarentena sigue dejándonos sin poder hacer muchos planes, así que leer es una buena forma de ocupar el tiempo. Incorporando algunos autores que no conocía, y géneros diversos.

 

La sonata del silencio, de Paloma Sanchez-Garnica:

Un libro que me gustó bastante, ubicado en un contexto de España de posguerra. En una sociedad de lo más puritana y pacata, donde la mujer está en todo supeditada a su marido y a los hombres en general. Y aun así habiendo algunas que se atreven a salir del molde, a enfrentarse a estas reglas, no siendo nada fácil.

Marta proviene de una familia con dinero y clase, pero ve su vida trastocada luego de un suceso algo turbio, de unas lealtades mal entendidas. Para colmo de males, su esposo cae enfermo. Se pone a trabajar para sacar adelante a ella y a su familia, exponiéndose a las murmuraciones del vecindario y a la indignación de su esposo que se siente humillado en su hombría. Es a través de esto que logra encontrar su lugar en el mundo, y la música siempre la acompaña en sus horas más difíciles. 

 Como el viento de otoño, de Teresa Cameselle.

Nuevamente una historia que nos sitúa en España, esta vez en tiempos de la Segunda República. Enma de Castro es joven, con título de maestra y la ilusión de ejercer su profesión. Debe alejarse de su Madrid natal para ir a un pequeño pueblo gallego, en donde se hace cargo de la escuela. Allí se encuentra a una población rural, y luchando contra los recelos hacia sus novedosos métodos de enseñanza. Iniciará también una escuela de adultas, ganándose la amistad y confianza de las mujeres. Ve cuestionada su decisión de no formar familia propia cuando se cruza en su vida Miguel, un campesino viudo de pocas palabras. Mientras tanto la Segunda República se tambalea.

 

No hay luz bajo la nieve, de Jordi Llobregat.

Esta es una novela de intrigas y misterio, en medio de un paisaje nevado, secretos del pasado y asesinatos. Es entretenida para pasar el rato.

La subinspectora Serra es enviada a un lugar alejado en las montañas para investigar sobre la aparición de un hombre asesinado. El cuerpo había sido hallado maniatado, desnudo y con sus párpados cosidos con alambre, sumergido en las aguas heladas de una piscina, durante las obras de una estación de esquí en los Pirineos.

Este es el primero de una serie de crímenes, que tienen que ver con una historia oculta durante décadas. Serra se enfrenta al mismo tiempo a recuerdos de su pasado, que todavía no ha superado.

 

¿Han leído alguno? 


martes, 11 de agosto de 2020

El custodio del nombre

Hace unos días había encargado un cartelito con el nombre que llevará nuestra bebé.

Más que un cartel es un juego de encastre de madera, en el que las letras se insertan en los espacios calados. Claro que para que la nena lo pueda usar va a pasar un montón de tiempo, lo compré porque mientras tanto me gustaba como adorno para el que será su cuarto.

Llegó por correo y lo apoyé momentáneamente sobre una cómoda, sujetado por la pared.

Al día siguiente me lo encontré al gato acostado al lado, y aunque puede que haya sido simplemente una casualidad a mí me produjo mucha ternura. Era como el custodio del nombre, ahí tan plácido.


 No sabemos muy bien que intuye el michi. Suponemos que algo se da cuenta, hay días en que está muy pegote a mí, inclusive que si estoy recostada se pone sobre mis piernas ahí bien cerca de la panza y ronronea. Lo único que esperamos es que después sepa comportarse, ya sabemos que tiene su carácter bastante especial. Habrá que esperar lo mejor y estar muy atentos a sus reacciones.

Mientras tanto les comparto las fotitos que le saqué junto al cartel. ¿Les gustan?