martes, 21 de enero de 2020

Los libros de diciembre

 Tenía pendiente el post con las lecturas de diciembre. Fue otro mes bien aprovechado, y que ayudó a que el año que terminó haya sido el de mayor cantidad de libros leídos desde que llevo nota de ello. Comencé a hacerlo en 2015, completando una lista de “titulo”, “autor”, “mes”.

La llamada del crepúsculo, de Sarah Lark.
Esta es una novela juvenil, y eso se nota bastante. Por eso es que si bien los libros de esta autora suelen gustarme bastante, este no terminó de atraparme.
La adolescente Viola va a visitar a su padre en Irlanda. Va a pasar el verano con él y su nueva esposa, quien está próxima a dar a luz. Allí hace nuevos amigos, y conoce a un enigmático chico de ojos azules. Se siente enseguida atraída por él, pero pronto va notando las señales de que no es un ser humano normal.
Es una tierna historia, con un poco de mitología y seres sobrenaturales.

El legado de la villa de las telas, de Anne Jacobs.
Es la tercera parte de la saga. Terminada la primera guerra mundial, el futuro parece ser más optimista para la familia Melzer. Paul ha regresado del frente y retoma la dirección de la empresa familiar. Su esposa Marie cumple el sueño de abrir su propia tienda de modas. Pero pronto las discusiones y malentendidos empiezan a enturbiar la relación de la joven pareja. Marie debe tomar una dura decisión y abandonar la mansión junto a sus hijos.

La sospecha de Sofía, de Paloma Sanchez Garnica.
Una novela que me gustó mucho, con el trasfondo histórico del París del 68, el muro de Berlín, la Stasi y la KGB, y los servicios de contraespionaje en la España tardofranquista.
La vida de Sofía y Daniel cambia radicalmente cuando él recibe una carta anónima en la que se le dice que la mujer que lo crió no es su verdadera madre y que si quiere conocer la verdad de su origen debe ir a París esa misma noche. Intrigado, pregunta a su padre por esta cuestión y él le recomienda que lo deje pasar, que no remueva el pasado. Sin embargo, hay preguntas que necesitan una respuesta y esta búsqueda desencadenará una sucesión de terribles acontecimientos y encuentros inesperados de infortunado desenlace que trastocará su vida y la de su mujer, Sofía, para siempre.
Muy recomendable, me atrapó de principio a fin.

La uruguaya, de Pedro Mairal.
Es una novela muy cortita que se lee enseguida. No terminó de conquistarme, aunque está bien para pasar el rato.
En un tiempo de restricciones cambiarias (¡cuando no en Argentina!) Lucas cruza a Montevideo en el día para buscar dólares. Tiene arreglado un encuentro secreto, va a volver a ver a una mujer que lo encandiló el verano anterior. Agobiado por un matrimonio en crisis, sueña con escaparse y no volver. Pero sus planes pueden fallar.

Escrito con la sangre de mi corazón, de Diana Gabaldon.
Reconozco que el seguir leyendo esta saga, que es particularmente larga, es algo que me ha costado por momentos. Los tres primeros libros me encantaron, y ya después empezaron a decaer. Pero quería darle el broche final, así que con este que es el octavo tomo cierro la historia.
Parte de la acción transcurre en Filadelfia, cuando el ejército inglés se retira, dando la impresión finalmente de que los rebeldes pueden ganar. Mientras tanto reaparece Jamie, a quien se daba por muerto. Le exige a Claire explicación de porqué se casó en su ausencia con su amigo lord John Grey. Mientras Claire vive con el miedo de que uno de sus maridos mate al otro en cualquier momento, sus descendientes en el siglo xx tienen que enfrentarse a unos acontecimientos más apremiantes, pues a su hija Brianna la acosa un criminal después de que su marido, Roger, haya desaparecido en el tiempo.

¿Qué tal sus lecturas del 2019? Yo estoy satisfecha en general con todo lo leído. He tratado de incorporar autores nuevos, y también de volver a algunos conocidos. Siempre se agradecen sugerencias.

lunes, 13 de enero de 2020

Recuerdos que son tesoros

 Este fin de semana seguí escaneando fotos de mi infancia.
Año 1982, en una bolsa de dormir.
Estuve un buen rato con esta tarea, y la verdad es que la disfruté un montón. Ir rescatando esos momentos me dio alegría y ternura. Lleva su tiempo pero vale la pena.
1982. En una pinguinera.
A cada rato le iba mandando una tanda a mi hermano y a mis padres. Todos contentos con que le esté poniendo pilas a esto.
1983. Día de reyes. En esa bañadera rosa lavaba mis piecitos.
¡Que diferente la relación con las fotografías hace 30 / 40 años!. Por lo menos para los estándares actuales en que con la cámara digital prácticamente no hay día en que uno no tome una foto.
1983. ¡Que retro el volante!
Me pasó que de algunos años apenas tenía un puñado de fotografías. Y que pasaban varios meses entre una y otra. ¡Cuánto que ha quedado sin retratar! Supongo que con el costo del revelado se hacía algo caro, tal vez en mi familia mucha costumbre de agarrar la cámara no había.
1986. Sacando la sortija
Lo que hay entonces lo valoro mucho. Como me decía una fotógrafa de un curso que tomé hace tiempo, al hacer fotos de familia uno deja herencia para el futuro, por eso la importancia. Son recuerdos que con el tiempo se convierten en tesoros.
1986. La pistolera.
Acá les comparto algunos de los míos. ¡Que retro!

viernes, 10 de enero de 2020

Propósitos


El otro día les contaba que habíamos hecho una caminata de más de dos horas alrededor de la laguna de Monte. Decidí aprovechar ese impulso para empezar a moverme más, aprovechando la altura del año en la que los propósitos tienen todavía mucha firmeza.
Ya van tres días seguidos en que prescindo del transporte público y vuelvo del trabajo caminando. Son unos 6 km, así que es un ejercicio considerable. Por lo menos para mí, que soy bastante vaga.

Quiero acompañarlo alimentándome mejor. Siendo más consiente de la calidad y cantidad de los alimentos que elijo. Así que llevo unos días también tratando de cuidar este aspecto.

La verdad es que me gustaría bajar algunos kilitos que subí durante los últimos años. No son muchos, pero si son difíciles.

Espero poder mantener este impulso, hacerlo un hábito. Que el 2020 venga con mayor movimiento y una mejor alimentación.

¿Son de proponerse cosas así? ¿Las han podido mantener? ¿Consejos?

lunes, 6 de enero de 2020

Escapada en el primer fin de semana del año

El primer fin de semana del año trajo de su mano una escapada a la localidad de San Miguel del Monte. Fue algo improvisado, el día anterior hablar de las ganas de salir un poco de la ciudad, y el sábado poner rumbo a esta zona. Así sin saber si íbamos a conseguir lugar donde pasar la noche o si nos volvíamos ese mismo día, llevábamos eso sí muchas intenciones de disfrutar de un rato de desconexión.
Queda a solo 107 km de la Ciudad de Buenos Aires, así que luego de hora y media de viaje en auto llegamos a destino. Yo había estado por la zona una sola vez y de paso, así que no conocía realmente.

Dejamos el vehículo estacionado a orillas de la laguna, la cual tiene 15 km de perímetro. Allí mucha gente va a pescar, y además muchos disfrutan de meterse un rato en el agua.

En la oficina de turismo nos dieron información sobre hospedajes, y enseguida reservamos la noche en un apart hotel. Algo sencillo pero que servía para nuestros planes. Una vez tenido eso resuelto nos fuimos a almorzar a un restaurante frente a la costanera.

Es muy lindo para caminar por ahí, rodeando la laguna hay varios espacios donde recostarse un rato bajo la sombra de un árbol, lugares con juegos para niños, bancos donde sentarse. Pasamos una tarde muy apacible.
A la noche nos encontramos con un evento que organizaba la municipalidad, llamado “la noche de los cien fuegos”. Se prendieron justamente cien antorchas que estaban ubicadas en calles céntricas. Acompañaba una banda de música, y unos presentadores que iban conduciendo a la gente por esas calles, visitando negocios locales que se habían prendido en la celebración y aportaban cupones de descuento, hubo sorteos, alguna degustación gratuita, etc. Fue muy interesante, y la verdad es que había muchísima gente.

Esa noche la terminamos cenando algo en un patio de comidas que tenía mesas al aire libre, y también un par de músicos haciendo un show. Un cierre muy bonito para el día.

El domingo después de desayunar algo nos decidimos a dar una vuelta a la laguna caminando. El paseo nos llevó en total más de dos horas. Lo disfrutamos mucho, un poco de naturaleza viene bien. Cuando uno se aleja un poco de la parte urbana se encuentra con varios recreos donde la gente pasa el día, hace un asado, y disfruta de algún deporte acuático.

Ya luego emprendimos el regreso a casa, felices con esta escapada. No se me ocurre mejor manera para haber aprovechado el primer fin de semana del 2020.


lunes, 30 de diciembre de 2019

Se va el 2019


Estamos llegando a los últimos momentos del 2019. Transitando el último día laboral del año, en una oficina que está realmente vacía. En todos los sectores falta gente, se han tomado este día de vacaciones o con algún permiso. Y somos poquitos los que aquí seguimos frente a nuestras computadoras. El ambiente está relajado, y realmente espero que se iluminen con algún pequeño brindis y autorización para salir antes del horario. Todavía no han dicho nada al respecto, pero así fue el lunes pasado, así que no pierdo mis esperanzas.

No me he puesto a hacer demasiados balances este año. Tuvimos lindos viajes por los que agradecer, la alegría de ver como mi hermano se asentó un poco al mudarse con la novia, algunos arreglos en la casa, momentos de tensión por temas políticos y económicos del país, algunas corridas laborales relacionadas con lo anterior. Pero a pesar de  estos últimos temas que empañaron un poco el panorama,  me quedo con la sensación de que fue un buen año.
Para el que viene no me he puesto propósitos. Más bien el ir dejando fluir las cosas. Que todo vaya llegando libremente, tener optimismo y fe.

Espero que empiecen muy bien el 2020, que traiga muchos momentos de felicidad. 365 oportunidades, un libro con páginas en blanco para escribir una linda historia de vida.
¡Feliz año! Gracias por pasar por este espacio.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Tiempo de juntadas y celebración

 Estas fechas son movidas. De encuentros, de salidas, de comilonas. Es así, parece que uno activara todos los compromisos sociales al mismo tiempo. Los días pasados no fueron la excepción.
Una de las juntadas que más disfruté fue con un grupo de amigos con los que a estas alturas del año aprovechamos también a festejar un par de cumples. Así que le damos el cierre al año que se va soplando velitas y disfrutando de un día al aire libre, de asado y relax. Este año faltó la pileta porque el clima estaba particularmente fresco ese día.

También tuve la fiesta de la empresa. Fue en un salón por Puerto Madero, y estuvo bastante linda. A puro baile, dolían los pies al final.

Para nochebuena la reunión fue en casa, solo con mis padres y mis suegros. Fue tranquilo pero igual estuvo bien. La noche estaba hermosa así que pusimos la mesa en el patio. No fuimos los únicos, se escuchaba a los vecinos de ambos lados que habían hecho lo mismo.

El día anterior lo había visto a mi hermano, compartimos unos mates y charla en su casa.

Hoy voy a comprar unos regalitos, se vienen un par de cumples más estos días.

¿Cómo los ha agarrado esta época? ¿Muchos festejos?

jueves, 19 de diciembre de 2019

Pasan los años, pero las fotos quedan

Andaba con ganas de comprarme un scanner fotográfico, sobre todo pensando en los álbumes de fotos viejos, de la era pre digital.

La idea de rescatar un poco esas imágenes, de tenerlas más presentes, me atraía.
Yo con un par de meses de nacida
Los álbumes de mi niñez los tengo en casa. Un día me los traje desde lo de mis padres. Según mi madre “se las robé”, pero eso es relativo. Ellos no las miraban nunca, yo quería armar un video para el día del casamiento con algunas imágenes de esos años. Y una cosa llevó a la otra.
Mirando al conejo con tambor
La cuestión es que me decidí y compré el scanner. Ayer pasé a retirar la caja, ya que había hecho la compra por uno de los sitios de internet que acá funcionan. El embalaje era bastante grande, así que tuve que arreglármelas para viajar en el colectivo con semejante paquete. Cuando lo abrí en casa por supuesto la caja original era más chica, o sea que el resto era más por protección en el envío que otra cosa.

Instalé el software para escanear, y ahí me puse a hacer algunas pruebas.

¡Que lindo reencontrarme con estas fotos! En esta primera tanda aparecen algunas del año de mi nacimiento. Bien retro, ya han pasado 39 años de esto.


Me causan gracia en las que estoy mirando al conejito con el tambor. Parece que ese era un juguete que me gustaba bastante apenas nacida, que lo miraba con mucho interés. En alguna foto hasta pareciera que con algo de miedo también.

Les comparto también una en la que estoy con mi mamá a principios de 1983. Allí ella estaba embarazada de mi hermano aunque no se nota por la ropa y la pose. Estábamos junto a un río, me pareció muy simpática.

También quise rescatar ayer algunas con mi hermano. Una es en la cama del hospital, el día que nos lo llevábamos a casa. Y otras de unos meses después. Son muy tiernas.
Creo que me voy a divertir bastante con todo esto en los meses que siguen. Mi idea es armar algún fotolibro para regalarle a mis padres, diseñado con fotos de estos años. Es un proyecto para el 2020.
Acá nuevamente yo. Tenía 1 mes
¿Son de ver fotos viejas? ¿Las tienen en papel o han digitalizado?