viernes, 15 de diciembre de 2017

Edam: un precioso pueblo de la "vieja Holanda"

Me encantó este local lleno de flores. Un vecino paseando a su perro completan la foto.
 Justo el día en que emprendíamos el viaje a Europa un compañero de trabajo me recomendó que no dejara de visitar los pueblitos cercanos a Amsterdam. Me dijo que eran muy pintorescos y me mostró unas fotos que había sacado unos meses antes cuando estuvo por ahí de visita. Se veía todo tan lindo que guardé esa información en mi mente para averiguar cuando nos tocara estar por la zona. Resultó ser un dato buenísimo, ya que disfrutamos sobremanera el recorrido por “la vieja Holanda”.
Detalles en las paredes
Hay varios pueblos y muy cerca uno del otro, pero nos concentramos en los dos sobre los cuales tenía referencias: Edam y Zaanse Schans. Diferentes entre sí, ambos muy bonitos.
Edam es famoso por sus queso
Lo bueno es que no hay que irse muy lejos de la ciudad. Todo está ahí nomás y es muy accesible. Averiguamos como ir, y la opción que nos pareció más fácil y conveniente fue comprar una tarjeta de pase diario que nos permitía subirnos y bajarnos las veces que quisiéramos en unos buses que llevaban de un pueblo a otro.
De postal. ¡Que sitio mas lindo! Pueblito de Edam.
El camino en sí ya era lindo, enseguida se convirtió en bonitos campos con animalitos y alguna casa aislada.

En este post les voy a mostrar sobre Edam, un pueblo famoso por sus quesos. Es el típico pueblo holandés, y queda solo a 20 km de Amsterdam.
En una vitrina de un negocio. Me encantaron! Cuanta dulzura!
Nos bajamos en la terminal, y desde ahí empezamos a caminar por unas callecitas divinas. Les dejo unas cuantas fotos para que observen lo pintoresco de los alrededores.
Tan lindo todo! 
Hay pequeños canales y las casitas tienen muchas la terminación del jardín sobre los mismos. ¡Es de cuento! Además a pesar de estar cerca del agua no hay ni un poquito de olor feo, todo se ve cuidado y limpio.
Ese día estaba un poco nublado y era temprano, así que no había mucha gente. Si notamos que había muchas casas en las que sus propietarios estaban haciéndole algún tipo de mantenimiento. Pintando el marco de una ventana, cosas por el estilo. Calculo que la gente debe ser muy cuidadosa por costumbre y por eso todo se veía impecable.
Un negocio que vende queso. 
Como se destaca mundialmente por los quesos hay varias tiendas donde se vende este producto. Supimos que en ciertos meses del año funciona un “mercado de queso”, que ya desde la Edad Media era el centro de actividad del pueblo.
Aprendiendo sobre la elaboración del queso
Entramos a una quesería y probamos algunos de los productos. Todo muy rico, como se imaginaran. Allí tenían  videos sobre el proceso de elaboración, era interesante de ver.
Adoré las callecitas, la forma de las casas, y la tranquilidad del lugar.
Ahí nomás las vaquitas

Al lado de la iglesia el cementerio local. Muy bien cuidado todo.

Todo muy prolijito

Aca un tipico estacionamiento de bicicletas. ¿Se animan a encontrar la suya? Mision imposible!

Caminos apacibles




Este era un museo pero no entramos


Almorzamos por ahí y nos dirigimos al otro pueblito, cuya característica principal son los bellos molinos de época.
¿Qué les pareció Edam? ¿Verdad que es precioso?

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Amsterdam - Dia 2

El museo de cera de Madame Tussaud. Lo vimos de afuera.
  El segundo día que estuvimos por Amsterdam hicimos una visita guiada con la empresa Sandemans. http://www.neweuropetours.eu/
Al igual que el que habíamos hecho en Barcelona (con la misma empresa), este era gratuito y luego uno le dejaba a la guía una retribución. La chica que nos paseó en esta ocasión era española pero llevaba varios años radicada en esta ciudad. Nos contaba que le encantaba porque sentía mucha libertad y el trato hacia el extranjero era muy bueno.
Plaza Dam
Que miedito!
El tour fue muy interesante. Nos juntamos en Plaza Dam, que es una zona céntrica y donde hay varios edificios históricos como el Monumento Nacional y el Palacio Real. Llegamos temprano al punto de encuentro así que nos entretuvimos haciendo unas fotos a las estatuas vivientes y a la gente que pasaba.
Me gustó como quedó esta foto de la parca
Dimos una vueltita por el barrio rojo, y a pesar de ser temprano había algunas vitrinas ocupadas por las chicas que ofrecían sus servicios. Por respeto no se puede sacar fotos en la zona, eso es algo que todos mencionan con bastante énfasis para que ningún turista cometa el error de querer tomarlas.
Algunas bicis
Parte de la visita recorría los canales. Aquí podrán ver mejor los barco habitación que les mencionaba en el post anterior. La gente realmente vive allí, y como siguen con la costumbre de no poner mucha cortina se los podía ver allí tomando algo y leyendo el diario tranquilamente.
Se distinguen las casa barco
Allí se ve el mercado de flores.
Nos adentramos luego en una zona céntrica donde nos comentó cosas interesantes de la arquitectura y las costumbres de los habitantes. Algo que supimos por ejemplo es que los alquileres se han puesto muy caros dentro de la ciudad, y que en parte se debe al fenómeno de Airbnb. Muchos dan sus propiedades en alquiler temporario por ese medio y encarece el de los que quieren vivir allí de manera permanente.
Nos contaba también del creciente turismo que está teniendo, mucho más que años anteriores.
Un lugar bastante particular al que entramos es el Begijnhof. Son un conjunto de elegantes casas que se construyeron en 1346 para albergar a una hermandad femenina católica laica: las beguinas. Allí se encuentra la casa más antigua, con fachada de madera. 
Entrada
Es un sitio muy tranquilo y apacible. Hoy en día son viviendas sociales, y nos comentaba la guía que son muy requeridas pero es difícil acceder a ellas. Es necesario anotarse en un registro, contar con unos cuantos años de aportes y ser elegido. Por ello es que los que allí viven suelen ser gente mayor.
Se ve lindo para vivir.
Pasamos frente a la casa donde estuvo escondida Ana Frank, punto en donde culminaba la visita. No entramos ya que había que hacer largas colas para ir. Si aprovechamos a dar una vuelta por el barrio cercano, el cual es bastante lindo.
Aquí fue el primer lugar del viaje en donde visitamos algunas tiendas e hicimos compras. Antes no habíamos podido por ir de aquí para allá. Me traje de allí unas remeras y un bonito sweater.
Para terminar el día fuimos a caminar otro rato por los canales cercanos. Estaba ya todo iluminado y bastante bonito.
En el próximo relato viajero les cuento de algunos pueblos cercanos, los típicos de la “vieja Holanda”, los cuales me encantaron.