viernes, 30 de enero de 2015

Flores del sur



Hay flores que son de ensueño. En El Chaltén me encontré con unas preciosas, llenas de colores. Estaban en el pueblo, y no pude evitar sacarles unas fotitos.

Violetas, rosas, purpuras, azules y amarillos. Colores que la naturaleza había combinado de una manera perfecta aquí.

¡Que tengan buen fin de semana!



miércoles, 28 de enero de 2015

El Chaltén y alrededores

Como empecé a contarles el otro día, pasamos unos hermosos días de vacaciones por El Chaltén. Pueblito pequeño pero muy pintoresco al pie de las montañas, parte de la imponente Patagonia.

Cerca del pueblo
Para llegar allí nos levantamos ese sábado bien temprano (el avión salía 5:30 am, y había que estar dos horas antes, asi que imagínense que mucho no dormimos). Nos dejó en el aeropuerto de El Calafate, y de ahí hasta nuestro destino tuvimos tres horas más en un chárter. Por suerte yo lo había reservado de antemano, ya que para los que no lo habían hecho se encontraban con que no había lugar y debían esperar como tres horas más para recién seguir viaje.

Simpáticas lechuzas cerca del Chorrillo del Salto
Luego de una merecida siesta y aunque ese día estaba medio fresco y con una llovizna molesta nos fuimos caminando a una pequeña cascadita llamada “el chorrillo del salto”. A solo una hora del pueblo y siguiendo la ruta es que se llega acá. Poco tiempo estuvimos ahí ya que la lluvia no invitaba a quedarse mucho más, pero vino bien para empezar a estirar las piernas. Ya recorrer el caminito que bordea el río era agradable.

Mirador de las aguilas. Mi chico mirando el Lago Viedma
Al día siguiente seguimos en plan de hacer las cosas graduales y por lo tanto realizamos dos caminatas también sencillas. A la salida del pueblo se pueden acceder a dos miradores (“de los cóndores” y “de las águilas”). También son senderos fáciles y de pocos kilómetros, aptos para todas las edades. Se pueden ver el pueblo desde arriba, avistar el valle del Rio de las Vueltas, y para el otro lado el Lago Viedma. Una hermosa vista de las montañas invita a quedarse viendo un rato el paisaje. Nos tocó aquí un hermoso clima soleado, que por suerte nos acompañó todo el resto de nuestra estadía.

Vista de El Chaltén desde los miradores
Vista desde los miradores.
Al tercer día ya emprendimos la primera gran caminata, que era por la senda del Fitz Roy y para llegar a la hermosa “Laguna de los Tres”. Es uno de los senderos más visitados de la zona y se estiman unas cuatro horas de ida, y otras tantas de vuelta. La última parte sobre todo es dura ya que es bastante empinada y con poca sombra. Pero todos los esfuerzos valen la pena. Una vez que uno llega se encuentra con una imponente laguna enmarcada por los picos de roca y el glaciar de Los Tres. Había bastante gente allí, lo que nos llamó la atención. Como decía mi novio, “parecía la Bristol” (playa muy concurrida de la ciudad de Mar del Plata). Cuando uno llega ahí no puede otra cosa que maravillarse ante la imponencia del paisaje. Sentarse un rato en silencio, contemplar el entorno y descansar un rato junto a sus aguas quietas y heladas.

Laguna de los Tres. Muy concurrida!
Imponentes montañas
Almorzamos ahí y luego miramos desde arriba la Laguna Sucia (supongo que su nombre es medio irónico, ya que tiene unas aguas turquesas preciosas). En el camino de regreso pasamos por la laguna Capri, que invitaba a quedarse también otro ratito. Llegamos re cansados, y nos reíamos ya que el pequeño pueblo parecía interminable para cuando estábamos regresando. Los pies no nos respondían, pero tirarnos un rato en la mullida cama de la hostería y una buena ducha nos ayudaron un montón a reponernos. Una cena rica y abundante hizo el resto.

Orilla de la laguna
Laguna Sucia
Les dejo algunas fotos de estos días, luego les muestro más.
Cae la noche sobre El Chaltén. La luna sobre las montañas.

¡Disfruten el recorrido!









Los libros de enero


Ya les estuve contando que estos meses me tienen muy lectora. Aproveché viajes en colectivo al trabajo, horas muertas en avión, momentos de descanso en las vacaciones, y ratos antes de irme a dormir. En fin, fui de a poquito leyendo en este mes cinco libros (¡más otro empezado!). Un montón, ¿no? Ayuda tener el e-book, en donde de manera gratuita tengo unas cuantas opciones para elegir, es livianito y fácilmente trasladable.

Me propuse este año hacer una lista de aquellos a cuya lectura me dediqué, y de paso les cuento un poquito que me parecieron.

El primero que terminé (y el cual en realidad había comenzado a fines del 2014) es Indias Blancas, de Florencia Bonelli. Esta escritora argentina ha escrito unas cuantas novelas románticas con ambientación histórica. Hace rato que venía viendo sus libros en librerías o puestos de diarios y me había dado curiosidad ya que además me la habían recomendado un par de amigas.

Esta novela comienza en 1873 y la historia ronda sobre Laura Escalante, una joven de familia ilustre que conoce al indio ranquel Nahueltruz Guor en un viaje que realiza a Córdoba para atender a su hermano enfermo. Allí nace una historia de amor apasionado entre ellos, con unos cuantos desencuentros y en el marco de la lucha entre indios y blancos.

Como la definiría mi novio, el libro es un culebrón. Una típica novela romántica, que tiene de interesante justamente el marco histórico. Una serie de hechos y personajes conocidos de la historia del país se mencionan aquí, lo cual a mi gusto suma un poco. Hace rato que no leía este tipo de literatura romántica, y la misma me entretuvo.

Un poco obligado vino después la lectura de la segunda parte: Indias Blancas II la vuelta del ranquel. Es la continuación de la historia anterior, seis años después y con una Buenos Aires convulsionada. El contexto previo a la campaña del desierto, y en el cual la protagonista se ha convertido en una mujer destacada de la vida cultural y política de la ciudad. No ha olvidado sin embargo al indio Nahueltruz Guor, de quien la vida la separó en condiciones trágicas. Este vuelve a su tierra para vengarse de quien lo traicionó. El reencuentro entre los antes amantes es una experiencia que los trastornará a los dos y volverá a cambiar sus vidas.

De nuevo el culebrón, otra vez lo interesante del marco de la historia. Una dosis más de “novela rosa para chicas”.

 El tercer libro que leí en enero es de una escritora alemana que conocí hace poco: Sara Lark. Ya había leído antes dos novelas que forman parte de una misma saga: El país de la nube blanca y La canción de los maoríes. Me quedaba el tercero, y ese es el que ahora disfruté: El grito de la tierra. La trilogía está ambientada en Nueva Zelanda y va relatando distintas historias que les pasan a  dos mujeres que llegan a estas tierras y a sus descendientes. Me gustaron bastante, son novelas que enganchan y también tienen su parte de contexto histórico solo que ambientadas en un rincón alejado del mundo y con un acercamiento a la cultura y tradiciones de los maoríes. ¡Se las recomiendo!

Para seguir con la misma escritora me adentré en La isla de las mil fuentes. Esta novela está ambientada en Jamaica y la historia ronda alrededor de las plantaciones de azúcar y la esclavitud. Es también un contraste entre dos mundos y como estos se relacionan, y me pareció entretenida para pasar el rato.

El quinto libro del mes volvió de la mano de Florencia Bonelli, y fue Bodas de odio. Es bastante cortito (algunos ratos en dos días de las vacaciones me bastaron) y por suerte que fue así ya que me pareció bastante malo. Un cliché atrás de otro, me daba ganas de abofetear a la protagonista a cada rato. Culebrón pero que rondaba en torno al matrimonio arreglado entre una joven caprichosa e impulsiva y un hombre rico y arrogante. ¡Un tedio total!

¡Como verán leí mucho! Nada que exigiera pensar demasiado, todas cosas para pasar el rato (al fin y al cabo estamos en verano y está bueno relajar la mente un poco).

El que tengo recién empezado es un policial, así que cambié el género romanticón por uno un poco más crudo y detectivesco. Después les cuento.

 ¿Leyeron alguno de estos libros? ¿Qué les parecieron?

 

martes, 27 de enero de 2015

Hermosa Patagonia


Si hay un lugar al que me gusta volver cuando puedo es al sur de mi país. La región de la Patagonia tiene sitios bellísimos, paisajes que hacen bien al alma.

Tuvimos la oportunidad de pasar una semana en El Chaltén, el cual es un pueblo bastante nuevito ya que su fundación tuvo lugar en el año 1985.

Lo había visitado brevemente en el verano del 2009, y encontré que había crecido bastante. Es pintoresco, y tiene el honor de haber obtenido hace pocos meses un segundo lugar en el ranking de las “mejores ciudades del mundo por conocer” de la guía de viajes Lonely Planet. Será por eso que estaba lleno de turistas de todo el mundo y se escuchaban los más variados idiomas. ¡Sin duda un lugar único que vale la pena conocer!

Ubicado al pie del cerro Fitz Roy (o Chaltén), y a orillas del Rio de las Vueltas, es una villa turística situada en pleno Parque Nacional Los Glaciares. Para los amantes del trekking y la escalada es un destino que cumple con todas las expectativas. Tiene múltiples senderos bien señalizados en los que internarse a caminar, disfrutar de vistas y paisajes imponentes, y vivir una experiencia inolvidable.

Fue un viaje hermoso y que me hizo muy bien. Me permitió cargar energías. Hicimos unas cuantas caminatas, las cuales les iré contando en post futuros. Fueron días de pies y piernas cansadas pero alma contenta. Me gusta recordar la frase que dice el hermano de una amiga: “No hay mejor descanso que cansarse haciendo lo que a uno le gusta”. Sin duda que es así.

Les dejo un par de fotitos a modo de anticipo. ¡Espero que les gusten!



Estancia La Leona, camino a El Chalten. Lejos de casa.

martes, 20 de enero de 2015

I de "Incesantes juegos"


 
I de "Incesantes juegos"

Una nueva letra a compartir en la iniciativa “Dela A a la Z” de Miss Lavanda. Como todos los días 20, la idea es mostrar foto de propia autoría que tenga que ver con la letra de turno, la cual para enero es la “I”.

Elegí compartirles una que refleja la tarde de “incesantes juegos” compartidas con la hija de una querida amiga. Me divierto mucho con la pequeña y sus ocurrencias. Las últimas se las conté en este post.
 
En este momento estábamos ambas riéndonos de lo lindo. Me gustó porque es espontanea, porque no estábamos posando derechitas sino que salió completamente natural ya que ella no se quedaba quieta.

Este es un post programado ya que me estoy tomando una semanita por el sur del país. Para cuando vuelva de ver a mis amadas montañas pasaré a leer a los otros blogs participantes.

¡Hasta pronto!

jueves, 15 de enero de 2015

Cuenta regresiva para las vacaciones..


Se acercan. Ya llegan. Estoy en la cuenta regresiva. A 2 días de las vacaciones. Una sola semanita pero que pienso aprovechar. Planeada muy sobre la fecha porque tardaron en habilitarnos la posibilidad de tomarlas en el trabajo. Parecía que no llegarían en el verano, pero al final se van a dar. Yo más que feliz.

El destino es uno que me encanta: El Chaltén. Pueblo chiquito al sur del país, pero al pie de dos imponentes montañas. Se le ocurrió a mi novio ir para allá y yo enseguida aprobé la idea. Ya estuve allí un par de días en 2009, y es una buena oportunidad de volver.

Los planes incluyen hacer caminatas, descansar un poco, maravillarme con la naturaleza. Les juro que lo estoy deseando con toda el alma. Este año estoy llegando a las vacaciones con las últimas fuerzas. Pero ahí están ellas tan anheladas, y me prometen energías renovadas.

¡Hasta la vuelta!

lunes, 12 de enero de 2015

Piecitos sucios

El viernes fui a cenar a lo de una amiga que tiene una hija de cuatro años. La pequeña es hermosa, cada vez que la veo me hace reir mucho con sus ocurrencias. Es un sol, toda sonrisa, toda alegría. Hace rato que no la veía así que me lo pasé genial.

Un par de anécdotas que me han hecho risa de ese día:

 

Salíamos a comprar unas empanadas para cenar. Tratando de hablar un poquito con mi amiga aunque la niña quería acaparar toda la atención. Nos quería mostrar lo rápido que corría por la vereda

-          Corro muy rápido tía, soy como un rayo veloz – me decía

-          Tan rápido?

-          Si, soy un rayo – y salía a los piques

-          Cuidado Emma, no te caigas – decía su madre

-          No me caigo, soy un rayo super veloz

 

Frente a la tienda estábamos esperando a que nos entregaran la caja con las empanadas. Había dos sillas y ella las movía para que nos sentáramos. Parecía el juego de la silla, perdí noción de cuantas veces me levanté y me senté. Cerca había una vía de tren así que estos pasaban. Luego de que pasó el primero:

-          Viste que tren tan largo, tiene veinte vagones – Me dijo

-          Tantos vagones? Y como los contaste si pasó tan rápido?

-          No los conté, los vi.

-          Ah.

 

Mas tarde otro tren.

-          Este tren es mas largo que el anterior, que tenía setenta vagones.

-          Tantos vagones tenía? Y este cuantos tiene?

-          Este tenía cincuenta.

-          Entonces es mas corto, porque cincuenta es menos que setenta.

-          Entonces tenía veinte – Me dijo luego de mirarme pensativa

-          Sigue siendo mas corto, porque cincuenta y veinte son más chicos que setenta.

-          Ah. Entonces tenía setenta.

 

Una vez en la casa se puso a hacer dibujos que nos mostraba contenta. A mí me regaló uno de un monstruo bueno (según ella estaba sonriente así que no asustaba). Corría de aquí para allá, me mostraba sus juguetes. En un momento en que se puso a pintar tranquila un libro de esos para colorear es que le saqué esta foto que les comparto, con sus piecitos sucios de tanto andar por ahí en patas. Me parece muy tierna, una expresión de libertad casi.

 

También hubo expresión de berrinche en un momento que se enojó por no se que cosa. Insistía en que quería irse a la casa de la abuela.

-          Tranquila Emma, no se llama a esta hora a la abuela, que está durmiendo – la retaba mi amiga mientras que colgaba el teléfono que la chiquita ya estaba queriendo usar.

-          Quiero irme a la casa de la abuela – gritaba entre lágrimas y mocos

-          Estas cansada, acostate a ver un ratito los dibujitos y después te dormis. Aca está Scooby Doo.

-          Mamá, poneme Monster High en la compu

-          Ahora no, mirá los dibujitos en la tele

-          - poneme Monster High, poneme Monter High, poneme Monter High, poneme Monter High – repetía como un disco rayado. Primero con llanto, luego hacienda ojitos tiernos.

-          Ok, te pongo Monster High – dice mi amiga ya cansada de tanta súplica, y empieza a prender la computadora.

-          Mamá, no pongas Monster High, voy a ver a Scooby Doo – dice ella tranquila

Mi amiga me mira resignada, y nos reimos.

 

Pequeñas anécdotas nomás, que han hecho de ese día un bonito viernes.