jueves, 28 de febrero de 2013

Refugio Laguna Negra


En este post les voy a contar una de las excursiones que más disfruté de la parte del viaje compartida con mi amiga: el ascenso al Refugio de Laguna Negra.

Luego de algunos días bastante tranquilos, en los que paseamos por la ciudad, dormí siestas, aproveché a leer, etc, ya estaba con ganas de mover de nuevo mis piernitas. Se entiende que el ritmo que venía haciendo con el grupo no era el mismo que llevaría en esta segunda parte del viaje. No esperaba eso ni mucho menos ya que acá estaba compartiendo con una familia. Pero debo confesar que ya estaba con ganas de hacer trekking, subir montañas y todo eso.

Por suerte contamos con la ayuda de la mamá de Sol y su amiga, que nos cuidaron a la pequeña Emma para que nosotras pudiéramos hacer esta caminata. Para mi amiga era todo un reto ya que era la primera noche que iba a pasar lejos de su niña. Los padres y madres que me leen seguramente entenderán la mezcla de emociones que ella sentía. De todos modos, ¡allí fuimos!

El refugio Manfredo Segre (más conocido como “Laguna Negra”) del Club Andino Bariloche, fue inaugurado en 1969 y está ubicado a orillas de la laguna Negra y del cerro homónimo, a 1650 m. sobre el nivel del mar. Los alrededores del mismo constituyen un verdadero nudo de montañas de oscuras rocas - de allí su nombre- que posibilitan variadas travesías hacia otros refugios e incursiones de escalada por paredes de la zona. Manfredo Segre fue un italiano enamorado de las montañas de Bariloche que, a su muerte, dejó un legado destinado a la construcción de un refugio de montaña.
En el punto de partida (14 km por delante) / Caracol visto desde arriba
Para mi este refugio es uno de los más lindos que conocí por la zona, y además es muy especial porque es el primero que visité, 9 años atrás. Fue justamente con mi amiga Sol que habíamos ido, por lo que volver ahí luego de todo este tiempo y con ella fue muy lindo. De alguna manera nos hizo pensar en esos años transcurridos, en la cantidad de cosas que nos pasaron a cada una en el medio (muchas buenas, otras no tanto), y como nuestra amistad sigue siempre fuerte.

El camino que nos llevó hasta allá tiene 14 km. Cargadas con nuestras pesadas mochilas (por lo menos la mía se sentía bastante así) empezamos la marcha. El sendero parte de Colonia Suiza, y son unas cinco horas de marcha. Se va bordeando la mayor parte del mismo al Arroyo Goye, el cual tiene frescas aguas en las que cargar la cantimplora o refrescarse.

El camino nos adentra en un bosque bastante tupido, por lo que uno disfruta de sombra gran parte del tiempo. Se encuentran algunos claros, algún mallín, y finalmente se llega a la parte más exigida de la caminata: el temido caracol. Quien haya ido aquí sabe a lo que me refiero cuando digo “temido”. No es nada imposible, pero si una parte exigente, de mucha subida, de intenso sol y prácticamente ningún lugar donde refugiarse, sin el consuelo del arroyo, y ya con ganas de llegar. Atravesarlo lleva unas dos horas, así que llega un momento en que uno desea que se acabe. Yo debo decir que tengo mucha resistencia y no me asustan estos desafíos, pero a más de uno desmotiva un poco esta parte.

Cansadas pero felices, llegamos a una parte de piedras, que está ahí nomás del refugio. Lo que tiene es que uno no lo va viendo de antemano, sino que directamente llega un momento en que se topa con este y con la impresionante laguna. Ese momento es genial, de pura felicidad, con la sensación de haber llegado a la meta.

Dejamos las mochilas en el refugio (que estaba bastante vacío, supongo por la altura del año) y nos fuimos directo a disfrutar la laguna. Ahí metí mis pies, agradecidos por la sensación de frescura del agua. Y ahí estuvimos un buen rato, en silencio y contemplando todo. Impresionante el brillo del sol en la laguna, que poco a poco empezó a irse ocultando.

La noche que pasamos aquí fue bastante cálida. Con una remera de manga larga y un sweater fino ya estaba bien, aun estando a la intemperie. Y realmente estaba para estar afuera, contemplando las estrellas. Con otras personas que conocimos ahí, gente de varios lugares del mundo, formamos un grupito y nos quedamos charlando de la vida, con un vinito compartido entre todos y la vía láctea como techo.

Con mi amiga habíamos llevado unas empanadas para cenar, pero unos chicos que conocimos ahí prepararon pastas y nos convidaron. ¡Muy rico todo!

El refugio es bastante rústico (de ahí para mí su encanto), y no tiene electricidad (por lo que de noche se ilumina con velas). En el piso de arriba se encuentra la habitación que funciona de dormitorio, en donde hay colchones sobre los que uno puede extender una bolsa de dormir o una frazada. Fueron poquitas las horas que dormí, pero de un sueño bien profundo.

Al día siguiente nos levantamos bien temprano, con la intención de ver la salida del sol en la montaña. Mate y galletitas en mano, nos sentamos sobre unas rocas cercanas. De a poquito Febo fue despertando de su sueño y nos iluminó con sus rayos. El cielo se fue tiñendo de colores anaranjados y amarillos, hasta que finalmente se tornó más azul.

Tuvimos inclusive la compañía de un pequeño zorrito, que se ve estaba acostumbrado al contacto humano porque se acercaba a escasos metros de uno. Precioso animal, le saqué unas cuantas fotos.

Aprovechamos a bajar temprano, para que la parte del caracol estuviera más en sombras. Fue bueno que así fuera, hizo esa parte del trayecto mucho más fácil.

La bajada nos llevó igualmente unas cinco horas, ya que fuimos parando unas cuantas veces. Habíamos sumado como compañera de descenso a una chica que estaba sola y quiso sumársenos.

Finalmente llegamos al punto de partida, y allí tomamos un colectivo local que nos llevó hasta la cabaña. Una buena ducha y una buena siesta nos dejaron como nuevas para seguir disfrutando nuestras vacaciones.

 
(continuará..)

25 comentarios:

  1. Que recarga de energía hiciste en estas vacaciones Estela realmente, solo con las fotos se te ilumina el alma, me imagino lo que seria estar en un lugar así.

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    1. ja.ja.. si, cargué pilas a full! Me encantó el viaje!

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  2. Me encanta Estela, he leido laguna y he dicho este relato lo disfruto tranquilitamente, y que maravilla de marcha. Te confieso que las ascensiones duras son las mejores, cuando llegas a la cima y ves algo asi, eso no tiene precio.
    Que belleza de parajes tenéis allí, fabulosos.
    Joer pesaba bien esa mochila¡¡¡

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    1. Si, aunque sean agotadores, cuando uno llega a la meta es un momento indescriptible.. vale la pena el cansancio del camino.
      La laguna es hermosa, el refugio encantador..
      La mochila estaba bastante pesada.. mi bolsa de dormir es grande, tengo que conseguirme una mas pequeña y liviana.
      beso

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  3. Que lugar! Hasta siento que el silencio es ensordecedor!
    Besos!

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    1. Es precioso.. estar ahi contemplando la laguna es genial.. y quedarse viendo el cielo estrellado tambien!

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  4. Que maravilla Estela! Dios que lugar! de todo tu viaje me atrapo este relato. Sentí bajo mis pies la roca caliente de la montaña. Amo esa sensación, el viento, el horizonte infinito. Vi el calendario maya junto a la cocina económica, recordé lo que me contaste del Mago! Quiero conocer ese lugar, gracias por compartirlo!

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    1. Hola Mieli!!!
      Si, ahi vi el calendario maya que me hizo acordar a vos!!! Que lindo que lo notaste!!! :-)
      Este lugar es alucinante, y fue una experiencia hermosa. Ademas tuvo eso de volver el tiempo 9 años atras, recordar esa primer experiencia subiendo la montaña, la cual me embarcaria en un "camino de ida", porque al conocer algo asi uno quiere seguir viviendola en cuanta ocasión haya!!
      beso

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    2. Vuelvo con esta conversación entretejida que tenemos de blog a blog, jajaj. Claro que vi el calendario, mi vista tiene un scanner para esos colores combinados! ojala pueda conocer este lugar! Besos Estelita!

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    3. ja.ja.. que buena la conversación entretejida!! si, una vista barbara la tuya!!
      Seguramente lo puedas llegar a conocer. Como me decías, la montaña te debe estar mandando un mensaje a través mio.. yo creo mucho en esas cosas.. el universo se manifiesta de maneras tan claras a veces.. solo hay que entenderlo!
      beso grande!

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  5. Yo no tuve suerte con los zorros en San Luis. Eran todos tímidos.

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    1. Este se ve estaba acostumbrado a estar cerca de gente, se acercaba mucho, nos daba vueltas.. un divino!!!

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  6. A mi me cuesta esto de la caminata por la montaña, pero desde luego, que en este caso tiene una recompensa fantástica! Qué lugares tan hermosos has visitado! Vaya fotos bonitas que nos estás mostrando!
    Un besito

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    1. No es para cualquiera, eso lo se.. a mi porque me gusta, pero se que muchos cuando se les dice de caminar 5 hs en la montaña cargando una mochila dirian.. ni loco! ja.ja.
      Hermosa experiencia!

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  7. Yo soy de las que...ni loca!
    Soy una caminante incansable pero por terreno plano y sin mochila pesada a la espalda...así cualquiera, verdad?
    Entiendo por qué consideras que este viaje es inolvidable y además lo hiciste en un momento de tu vida en que lo necesitabas.
    Que se repita!
    Saludos y abrazos

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    1. ja.ja.. y si, no es para todos, yo ya lo dije..
      Por lo menos por el relato te llevas una idea de lo que fue la experiencia.
      beso

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  8. Menuda aventura, menos mal que me la cuentas, nunca lo podría hacer. Abrazos y mi reconocimiento eres un crac

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    1. Gracias!! si, bien aventurero el trayecto..

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  9. A mi me dan miedo las alturas pero seguramente el día que viaje me veo subiendo como una loca. Fiel al estilo expedición con la cuchilla entre los dientes. jajaja.

    ¡Besos Estelitaaaaaaaaa!

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    1. Me encantó esa visión, de guerrillera con el cuchillo entre los dientes.. si, asi hay que hacerlo!
      besote

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  10. Estela es un paisaje espectacular...pero no se como aguantaría 5 horas subiendo con una mochila pesada a la espalda...
    se ve que estas en buena forma...
    Un zorro muy atípico...se ve que esta acostumbrado a la compañía...
    Me alegro que disfrutaras de la excursión...y de la compañía de tu amiga Sol, que seguro que la hizo mas agradable...
    un abrazo

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    1. La parte de la mochila que pesaba era la mas cansadora.. sacando eso el resto es resistencia a la caminata.
      El zorro un divino, muy confianzudo!
      beso

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  11. Uffff, yo creo que no tendría moral para hacer eso... Ole tú. Besotes!!!

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    1. ja.ja.. es cuestión de mentalizarse y hacerlo. Puede ser una experiencia hermosa!
      beso, buena semana

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