jueves, 1 de marzo de 2012

Vecinos molestos

Por lo general no suelo tener inconvenientes con mis vecinos, aunque los últimos días están especialmente molestos.

Es una familia que vive al lado. Un matrimonio de cuarenta y tantos, con una hija de 10 y un hijo de 17. El hombre trabaja en algo de sistemas desde la casa, la mujer es profesora de danzas y se que alguna clase da aunque me parece que es mas lo que se queda en casa que otra cosa.

Nosotros vivimos en un duplex, así que compartimos con ellos paredes, y algunas veces se escucha bastante de un lado a otro.

En realidad mucho trato no solemos tener, mas que los saludos de rigor cuando nos encontramos saliendo o entrando. Y como les decía, por lo general no hay mala relación.

Sin embargo desde el lunes que se ve están remodelando la casa o algo así, y se lo pasan haciendo ruidos de lo mas molestos. Se escuchan martillazos, se ponen a cortar baldosas (y las maquinas para eso son especialmente ruidosas, con un nivel sonoro para romper el tímpano de cualquiera). Parece que tiraran baldazos de agua a cada rato (todavía no entiendo que están haciendo).

No es que sea intolerante, claro que tienen derecho a hacer arreglos. El problema es el horario en que se ponen a hacer estas cosas. El martes eran casi las diez de la noche y dale que te dale cortando baldosas. Nosotros estábamos en el living tratando de ver una película (hablada al español, o sea que no teníamos subtítulos para leer) y nos costaba horrores escuchar lo que en ella se decía. El ruido insoportable. O te quedabas sordo escuchando eso o lo hacías por el volumen al que nos veíamos obligados a poner la tele.

Ayer lo mismo. Llego a casa bastante cansada, con una contractura y dolor de cabeza incipiente que se me había empezado a levantar durante la tarde, y ni bien traspaso la puerta empiezo a escuchar el ruidito del corte de baldosas (¿pero cuantas tienen? ¿no deberían estar todas cortadas para esta altura? Si están con esto desde hace tres dias!). Imposible concentrarse en nada, mi cabeza doliendo cada vez mas. Que conste que para las nueve todavía seguían con esto. A esas alturas yo ya me había imaginado saltando el murito que separa nuestros patios y partiéndole la baldosita en la cabeza, tan podrida me tenían.

Cuando por fin me acosté, buscando un descanso que me permitiera sentirme mejor, empiezo a escuchar la música del hijo adolescente. Su habitación está pegada a la nuestra, y no se si estos sonidos se trasmiten por las paredes o por las vigas de madera del techo, pero sentía como si estuviera dentro de nuestro cuarto. Y así pasaron las horas. La última vez que recuerdo miré el reloj eran casi las dos de la mañana. Y la música seguía. Imposible dormirme, claro. Daba vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño (y acá ya pensando en traspasar la pared y partirle el equipo de música con un hacha...).

Así están las cosas por estos días, con vecinos un poquito molestos, que me están logrando sacar de quicio. ¿les pasó? ¿tienen vecinos hinchas? ¿que hacen?

2 comentarios:

  1. Mirá, aca en el pueblo no hay mucha inseguridad, pero todos conocemos a una familia que manda a sus hijos menores de edad a robar la casa.
    Cuando fuimos a ver el depto en el que vivimos ahora, nos llevamos la grata sorpresa de que teníamos como vecinos nada más y nada menos que a ESA familia.
    Por suerte nos decidimos por mudarnos, despues de pensarlo mucho, y nunca pasó nada. Salvo algún que otro sábado cuando tenemos bailanta al lado, pero aprovechamos y bailamos al ritmo de la cumbia nosotros tambien jajaja.

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