jueves, 23 de julio de 2020

Una linda noticia

Hoy les voy a contar una linda noticia, una que hace mucho soñé que se hiciera realidad.

Y es que este 2020 a pesar de que ha traído confinamiento, virus, cuarentena, y unos cuantos etc que lo califican como un año para el olvido, a mí me ha traído también una bendición largamente esperada: estoy embarazada.

Los que me leen hace rato saben que poder estar hoy contando esto es un logro muy grande, que el camino no ha sido fácil. Fueron cinco años de búsqueda, en la que hemos tenido que lidiar con un montón de sensaciones. Finalmente, un tratamiento in vitro nos posibilitó el que hoy este creciendo dentro mío mi dulce niña. Y eso me hace profundamente feliz, me llena de ilusión y amor.


Me esperé un poco para contarlo por aquí, ya que estoy de 26 semanas actualmente. De seis meses para ponerlo en criollo y no obligar a hacer cuentas. Si Dios quiere la nena llegará a fines de octubre o principios de noviembre. La esperamos con todo el amor del mundo.

Tal vez la situación del contexto que ha tocado para vivir este tiempo no es la que hubiera esperado. Llegamos a contarlo en persona solo a la familia más cercana, allá a principios de marzo. Y luego vino la pandemia, el distanciamiento social, el no poder ver a nadie. Así que los demás se han tenido que enterar por vía virtual. Nadie está pudiendo ver el crecimiento de la panza en persona, lo hacen a través de una pantalla. Me hubiera gustado poder compartirlo de otra forma, tanto que nos costó lograrlo. Pero las cosas se dan como se dan y hay que aceptarlas. El punto bueno es que no tengo que trasladarme al trabajo, en ese sentido es bastante cómodo. Como suelo decirme, estoy empollando frente a la computadora. Largas horas, eso sí. Como ya les he contado en otras oportunidades es un home office súper intenso. Pero que en su parte física si contribuye al embarazo creo yo, zafé de tener que lidiar con que me den o no el asiento en un transporte público, no estar expuesta a eso.

Trajo por otro lado que los controles los tenga que realizar sola. En el centro al que voy se pide que solo vaya la paciente, sin acompañante. Así que mi marido se está perdiendo las ecografías. Eso me da lástima por él, es algo que también me hubiera gustado compartir de otra forma. ¡Es tan lindo ver como se mueve allí!

Vengo llevando el tema muy bien, a pesar de que no soy una niña marcha todo bárbaro. No sufrí ni nauseas ni vómitos. Tengo si un poco de reflujo que se vuelve molesto, pero es un mal menor. Los controles vienen dando todos genial por suerte.

Ya hace un tiempito que la siento moverse, también una situación de lo más bonita, y por qué no un poco extraña.

De a poco voy comprándole algo de ropita y algunos accesorios que vamos a necesitar. Todo por internet porque los locales siguen cerrados. Todavía no tengo cuna ni cochecito, ambos temas que me gustaría poder ver en persona. Todavía hay algo de tiempo, mi esperanza es que comience a flexibilizarse la cuarentena de a poco. Y sino serán también compras virtuales, que se le va a hacer.


Ya contaré un poco más del proceso de búsqueda, para que me quede como diario del camino recorrido, también porque a otro le puede ayudar. Siempre hay que mantener la esperanza, aunque no sea fácil. Todo vale la pena después.

Les dejo dos fotos que no son tan actuales, son de hace un par de semanas. La panza salió realmente en los últimos diez días, así de golpe. De a poco comienza a hacerse más visible el estado.

Realmente estoy muy feliz, me alegra poder compartir este momento con ustedes que me leen.

viernes, 17 de julio de 2020

Tiempo sin pasar por aquí


Estoy muy desaparecida de estos lados, casi un mes sin publicar post. Por acá seguimos en cuarentena (hoy son 120 días de encierro) y el home office viene muy intenso. La semana pasada hubo dos días que trabajé hasta las diez de la noche, el resto hasta las ocho. Empezando a las nueve de la mañana o más temprano, son jornadas muy largas. Como se imaginarán terminé agotadísima por el esfuerzo, y no tuve tiempo casi de leerlos, menos de ponerme a escribir.

Esta semana fue más normal, aunque igual ajetreada. Así que así estamos, pegada a planillas de Excel, sistemas y reuniones. Y confinada en casa, lo cual también ya conlleva cierto cansancio mental. Afuera hace mucho frío, este invierno tampoco invita mucho al paseo. Aunque se extraña cambiar de aires, y por supuesto el ver a los afectos.

Quería pasar por acá a dejarles un saludo, no me olvidé de este espacio, y espero volver pronto con energías. Que tengan un hermoso fin de semana.

lunes, 22 de junio de 2020

Los libros de mayo


Hace poquito les conté de los libros leídos durante abril, hoy les traigo los de mayo. Un mes en que me pude concentrar más con la lectura y encontré historias de lo más interesantes a la vez que autores que no conocía. Les comparto:

Mariela, de Yolanda Guerrero.
Una historia que me gustó mucho, en la que la joven Mariela se abre camino como enfermera en el contexto de la primera guerra mundial y la terrible pandemia de gripe española. Debe luchas contra esta enfermedad, con la cual tiene una especie de cruzada personal desde que se lleva a algunos seres queridos. Un mundo todavía muy machista en que las mujeres deben abrirse camino.
Es una novela muy interesante. Tal vez en algunas cosas bastante actual si uno piensa en un mundo atacado por un virus implacable y la lucha contra este.

El hospital de los pobres, de Tania Juste.
Nuevamente con un libro en que las enfermeras tienen un rol protagónico, al igual que los médicos, arquitectos y artistas.  Con un contexto histórico interesante. Recrea la construcción del emblemático hospital de Sant Pau i la Santa Creu de Barcelona, un icono del modernismo.
La vida de los personajes se desarrolla mientras se levantan los pabellones para hacer realidad una mejor atención para los pobres de la ciudad.
Como dato de color, busqué luego de terminar de leer este libro imágenes de este hospital, y son ciertamente maravillosas. Una obra de arte en sí mismo, muestra de un estilo arquitectónico único, el cual puede visitarse y admirarse.

Las tres heridas, de Paloma Sanchez-Garnica.
Ernesto, un escritor siempre a la búsqueda de su gran obra, encuentra una antigua caja de latón que contiene la fotografía de una joven pareja, Mercedes y Andrés, junto con unas cartas de amor. Comenzará a indagar en la historia de la pareja a través de los datos que obtiene de las cartas. La intrigante imagen, tomada el día que empezaba la guerra civil en España, y el posible destino de sus dos protagonistas le ayudarán a escribir su gran novela mientras se convierte en testigo de las heridas del amor, de la muerte y de la vida.
Un libro que también disfruté mucho, descubriendo las vidas de estos protagonistas y como se relacionan con el presente de Ernesto. Muy recomendable.

Lo mucho que te amé, de Eduardo Sacheri.
Otra novela que me gustó y disfruté mucho. Transcurre en Argentina, durante la década del 50´y 60´. Una época en donde sobran los mandatos familiares y sociales, sobre todo en lo relativo a las mujeres. Un tiempo de ciertos cuestionamientos en los roles de género. Allí Ofelia es una joven que se atreve a romper algunos de estos mandatos, pero lo hace en gran parte en silencio y con culpa. Ella debe irse dando permisos para vivir según su propia libertad y sentimientos.

Realmente todas novelas que me engancharon y gustaron mucho. Buenas lecturas para un mes en que seguimos por acá encerrados en cuarentena.

martes, 16 de junio de 2020

Los libros de abril


Vengo retrasada con los post sobre mis lecturas, así que hoy les voy a traer las del mes de abril.


Papeles Perdidos, de Alfredo Abarca.
Este lo tenía en formato papel, y realmente hace mucho que no dejaba el ebook para volver al formato tradicional de siempre. Lo tenía hace rato en la biblioteca esperando su turno, y debo decir que fue una lectura entretenida.
En la novela el personaje principal encuentra por error una serie de papeles que hablan de una maniobra de corrupción, junto al pago de una coima. Se ve tentado a tomar ese dinero y dejar su vida atrás, pero no contaba con que grupos poderosos comenzarían a rastrearlo, trastocando a su paso la vida de él y su gente conocida.

La niña que miraba los trenes partir, de Ruperto Long.
Está basada en hechos reales, y nos cuenta sobre la pequeña Charlotte, una niña belga de ocho años, que huye con su familia de su ciudad al ser ocupada por los nazis. Lo que le toca vivir durante ese exilio no es fácil, una época de persecución, guerra e injusticias.
La forma en que está narrado no terminó de convencerme, son extractos de diferentes personajes que han tenido contacto con ella, y se va reconstruyendo la historia a partir de estos fragmentos.

La vida empieza hoy, de Douglas Kennedy.
La novela habla sobre el descubrimiento de un amor en plena madurez. Habla de personas viviendo por inercia, sin atreverse a pensar en lo que realmente quieren y necesitan, y como un acontecimiento simple pone las cosas patas arriba y los obliga a reflexionar y tomar decisiones.
Es un lindo libro para pasar el rato.

Todos estos autores eran nuevo para mi, es bueno darse la oportunidad de conocer diferentes escritores.
¿Conocían a alguno? ¿Los leerían?

jueves, 11 de junio de 2020

Por aquí seguimos encerrados y con mucho trabajo


Hace rato que no paso por acá.

Nuevamente estoy en una vorágine de trabajo que no me deja mucho tiempo para otras cosas. Jornadas largas y cansadoras, un home office que está resultando bastante intenso.

Así que ni tiempo de escribir, aunque trato de pasar a leer los blogs amigos si tengo un ratito.

Por lo demás, seguimos en cuarentena en Argentina. Por lo menos en capital y el Gran Buenos Aires, las zonas con más concentración de gente del país. Los casos de coronavirus siguen subiendo, y son muy pocas las actividades nuevas que se han permitido, la apertura y vuelta a la normalidad se ve distante por estos lados.
Así que acá sigo encerrada en casa, saliendo poquísimo y nada, solo para lo más indispensable. Se sigue extrañando a los afectos, sobre todo el poder juntarse con la gente querida. Mientras tanto se intenta suplir con reuniones virtuales, un pobre consuelo, pero algo es algo.

¿Cómo siguen ustedes? ¿Confinados o disfrutando de alguna apertura? ¿Cómo los viene tratando la pandemia?

lunes, 18 de mayo de 2020

Siguiendo con el post anterior

Sigo con la temática del post anterior, en la que hablaba de un cierto aburrimiento que me está agarrando con la cuarentena. Creo que la mejor definición que estoy encontrando es que me ha agarrado una cierta apatía últimamente.

Esto en mi es bastante raro porque soy de hacer muchas cosas, de embarcarme en proyectos con entusiasmo. Pero supongo que el encierro y la situación de incertidumbre me están causando esas ganas de nada.
O sea, si me siento aburrida no es porque no encuentre cosas para hacer y ocupar mi tiempo. Pero me pasa que no estoy teniendo tantas ganas de hacerlas, o no las estoy disfrutando tanto.

Soy muy lectora y sigo leyendo, pero me cuesta engancharme con lo que leo. Y no es que sea porque justo encontré libros malos, sino porque aun teniendo el tiempo para dedicarme me da fiaca sentarme en casa a hacerlo. Voy de a ratos, luego dejo y me pongo con otra cosa, y así. Como una falta de concentración.

Veo películas y series. Pero tampoco es que me gusta pasármelo frente a la tele todo el día, ya estoy expuesta a suficientes pantallas.

Estoy escuchando música, y trato de poner canciones divertidas, de esas que me hacen bailar un poco, que me meten ritmo al caminar, aunque sea dentro del espacio reducido del living.

Limpio y ordeno la casa, aunque estas no son actividades a las que yo llamaría precisamente super disfrutables. Lo mismo con la cocina, que no es una de mis pasiones. Mi marido se entretiene más preparando cosas ricas, las cuales luego yo pruebo y disfruto.

Conseguí un curso de Photoshop online a precio razonable, y estuve un rato con eso, aunque es un poco básico hasta ahora.
Hace mucho no dibujo, me mamá ayer me incitaba a eso por teléfono. Pero me pasa que no me siento inspirada para agarrar lápiz y papel. La fotografía que tanto me gusta también está como en un impasse ahora que el único escenario es mi casa.

Pensé en que sería útil repasar algo de idiomas, los cuales siempre me gustaron y tengo algo oxidados por falta de práctica. Pero es lo mismo, una cosa es pensarlo y otra sentarme a hacerlo.


Así me encuentro, y francamente espero que se me pase pronto. ¡Que vuelvan las musas!

viernes, 15 de mayo de 2020

Un día muy igual al otro


Supongo que me está pasando como a casi todas las personas del planeta: la cuarentena me va cansando.

Llevamos en Argentina dos meses en nuestras casas y por supuesto que creo que es una medida apropiada para protegernos de la pandemia y hay que respetarla, pero no quita que tenga ganas de que termine de una vez por todas. Que se encuentre una vacuna, que haya tratamientos eficaces, que el maldito virus desaparezca y que la vida vuelva a la normalidad. O por lo menos a una cierta normalidad.
Hay muchas cosas que evidentemente no volverán a ser las mismas. El impacto lo veremos realmente con el tiempo, pero está claro que vendrán cambios aun cuando podamos volver a salir.

Mientras tanto los días son todos muy parecidos. Durante la semana laboral dedicada a eso, por suerte con jornadas más regulares y menos intensas. Y luego aprovechando a leer un poco, ver alguna película o serie, cocinar algo, hablar por teléfono con mis padres o alguna persona amiga, y no mucho más. Hay días en que siento que me aburro un poco.

Sé que podría ponerme a hacer alguna actividad más creativa, pero ni sacar muchas fotos puedo. Ya me cansé de fotografiar al gato durmiendo. Me está faltando motivación.

Extraño ver a la familia y amigos, poder salir a la calle, pasear, simplemente disfrutar del día al aire libre.

La llegada del frío tampoco ayuda. En el patio que tenemos en casa no da el sol, así que tampoco dan muchas ganas de estar afuera. Por suerte para este fin de semana se estima tiempo más lindo, podremos aprovecharlo un poco.

Aquí me encuentro entonces, un poco cansada de esta cuarentena, tratando de no caer en el desánimo porque evidentemente va para bastante tiempo.

¿Cómo lo van llevando ustedes? ¿Qué hacen para no aburrirse?