viernes, 18 de enero de 2019

Angina saboteadora


Hace casi diez días que no paso por acá.

Les cuento que los primeros los pasé bien motivada con el tema de la caminata diaria. Mantuve una buena rutina, casi todos los días hice el trayecto completo del trabajo a casa a pie. O sea, unos 6 km asegurados. Me la banqué bastante bien, y hasta les podría decir que para el fin de la semana ya mi cuerpo me estaba pidiendo más movimiento y menos sedentarismo. ¡Una genialidad!

Pero luego vino una angina que me tuvo a mal traer. Así que lejos de moverme mucho, me lo pasé tirada en una cama y sin fuerzas para nada. Lo comencé el lunes, en el que me obligué a levantarme e ir a trabajar a pesar del malestar. Un suplicio, llegó una hora en que tuve que pedir permiso para retirarme porque la verdad no podía conmigo misma, me dolía todo. Ese día levanté fiebre, tuve chuchos de frío.

Y a todo eso le siguió reposo por 48 hs, antibióticos, y una mejoría aunque todavía ando con menos energía que de costumbre.

Esperando entonces que pase esta angina saboteadora y pueda retomar con mi propósito de vida más activa.

Por ahora sin muchos planes para el fin de semana, esperando un poco a ver como me voy sintiendo.
¿Ustedes en que anduvieron?

miércoles, 9 de enero de 2019

Volver a empezar

 En agosto del año pasado escribí post con  mis claras intenciones de comenzar a cuidarme con las comidas y bajar algunos kilitos.

En septiembre hasta hice un update con los avances, los cuales habían sido muy positivos. Un buen comienzo claramente.
¿Cómo siguió la cosa? Pues no tan bien.

Excusas hay miles. Que nos fuimos de vacaciones una semana a Perú y ahí descontrolamos un poco. Que luego no hice nada por volver al ritmo de mesura anterior. Que luego vinieron las fiestas y las reuniones varias. Que la caja navideña y sus productos ricos y altísimos en calorías. En fin, una combinación de varias cosas, que hizo que en los tres meses últimos del año recuperara lo bajado.
Me da un poco de bronca realmente, porque cuesta mucho cuidarse. Pero no queda otra que volver a empezar, hacer mea culpa con los excesos y hacer algo por volver a encaminarme.
Además que luego de fin de año necesito realmente desintoxicar mi organismo de tanto pan dulce, turrones y almendras.

Estos días comencé a controlar lo que como. Y también me propuse caminar un poco más.

Soy anti gimnasio, la verdad es que nunca me gustó, asi que lo descarto y me propongo lo que sé que puedo lograr. Caminar me gusta y puedo hacerlo. Otra cosa sería una utopía, me conozco.

Ya van dos días que hago la caminata de regreso desde la oficina a casa. Unas sesenta cuadras más o menos. Todavía llego cansada, supongo que tengo que estoy fuera de ritmo y es cuestión de tiempo para que lo internalice y sea más llevadero.

No es el paisaje que tengo en la caminata, pero ilustra la actitud que quiero :-)
Así que aquí estamos, volviendo a empezar con los cuidados en este 2019. ¡Espero ver resultados! Y tener la paciencia y constancia que se requiere.
¿tips o consejos?


lunes, 7 de enero de 2019

Renovando plantas con el nuevo año

Quería cerrar el año comprando algunas plantitas nuevas como para renovarme. Por una u otra cosa esto no lo pude hacer antes de terminar el 2018, pero me di una vueltita por un vivero cercano hace unos días.
Miren que flores tan lindas tiene
No soy lo que se dice una excelente jardinera, pero quería algunas nuevas tanto en el interior como en el patio.

Una de las que elegimos es colgante y la hemos puesto afuera en un sitio donde nunca hubo nada, sobre una pileta. Tiene unas pequeñas florcitas que se abren y cierran durante el día. ¡Son muy bonitas!
También escogimos una planta que parece un cactus pero en realidad no lo es (creo!). Supuestamente necesita sol y poca agua. La maceta naranja tiene unas pequeñas suculentas para completar el conjunto.
Y por otro lado una de interior, la que tuvimos que traspasar de maceta. Aproveché entonces que tenía una muy bonita, casi de decoración, que me había regalado mi hermano hace algunos meses. Le pusimos tierra y allí fue a parar la nueva adquisición del año.
La nueva planta es la de la mujercita de ceramica
El conjunto de interior, en la cocina
No se cuánto duraran, como les decía no soy muy buena jardinera. Pero ojala sobrevivan y se mantengan lindas. Algunas lo han logrado muy bien a lo largo de los años, y algunas han quedado en el camino.

¿Les gustan? ¿Se dan maña con estas cosas?

¿Cómo los viene tratando el 2019?

viernes, 28 de diciembre de 2018

Los libros de diciembre

Para dar por finalizado el año de lecturas les cuento sobre los tres libros leídos en diciembre. El primero es el quinto de la saga de Outlander. Los otros dos son más pequeños y un descanso de lo anterior, que aunque es una historia que me gusta y engancha estaba necesitando un descansito de sus personajes.

Con ellos si puedo decir que la cantidad de lecturas del 2018 ha ascendido a 57 libros. Más que otros años, menos que otros. Desde el 2015 que llevo un archivo de Excel con la lista, la que me sirvió para tomar dimensión de cuanto estaba leyendo, una recopilación de autores, etc.

La cruz ardiente, de Diana Gabaldon.
Aquí la historia de Claire, junto a su marido, su hija y la familia que han ido formando sigue en las colonias americanas. Vive nuevamente el dilema del quien, conociendo los acontecimientos del futuro, debe adaptarse a su vida presente. En una época con unos cuantos sobresaltos, en especial toda la gestación del estallido de violencia entre la Corona Inglesa y las trece colonias americanas.
Los personajes siguen expuestos a peligros y aventuras, está bien para pasar el rato.

El lector del tren de las 6.27, de Jean-Paul Didierlaurent.
Este libro es de fácil lectura y logró engancharme. Primera obra que leo de este escritor.
El protagonista, Guibrando Viñol, trabaja como encargado de supervisar la Cosa, una máquina que tritura libros. Su consuelo ante este empleo odioso son las páginas que logra salvar de esa destrucción y que retira escondidas al final de la jornada. Cada mañana en el tren de las 6.27 las lee en voz alta, deleitando a los pasajeros habituales.
Un día encuentra una pieza literaria que cambiará su vida.
Tiene un poco de humor negro, y es a la vez disparatada y humana. Recomendable.

Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson.
Otra historia que me gustó bastante, con un deje de suspenso e intrigas.
Merricat lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su hermana mayor y su anciano tío Julián. En el hogar de los Blackwood los días discurrían apacibles si no fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí mismo, en el comedor, seis años atrás.
La leí en un par de días, atrapada por la historia y sus peculiares personajes.


¿Cómo ha sido el 2018 en cuanto a lecturas? ¿Encontraron títulos interesantes? ¿Recomendaciones?

jueves, 27 de diciembre de 2018

Se va el 2018, seguimos de reuniones y festejos

 ¡Buenas! Aquí estoy tras unos días de ausencia.

¿Cómo han pasado las navidades? ¡Espero que muy bien!

Las mías fueron tranquilas, una nochebuena con la familia compartiendo un asado. Este año Papá Noel solo trajo un piloto (que parece va a venir muy bien dadas las previsiones de lluvias que auguran terminar con uno de los diciembre más lluviosos de la historia). ¿Ustedes recibieron muchos regalitos?
El resto del fin de semana largo ha estado muy bien. El sábado tuvimos una juntada con amigos muy bonita, que incluyó pileta y relax. Y mucha comida, porque eso no puede faltar en estas fechas. ¡Un poquito más y ya salgo rodando! Pero no me quejo, aprovechamos y festejamos un par de cumples, nos reímos mucho. Me encantan ese tipo de encuentros.
El domingo volvimos al parque cercano a casa y con unos sándwiches improvisamos picnic. Nos llevamos los libros que cada uno estaba leyendo y avanzamos con la lectura. ¡Estoy cerrando mi año lector en 56 libros! (57 si termino en estos días el que tengo entre manos, lo cual es posible).

Vimos un par de pelis, como la tan recomendada “Roma”, que me gustó. Sale un poco de lo común, y es a la vez interesante. Tuve que buscar en internet el porqué del nombre, eso sí. Sepan que lejos de transcurrir en Italia, la película está ambientada en un México de la década del ´70.

Por otro lado, ayer hice un ejercicio que ya mantuve cuatro años seguidos: escribir la “carta de los deseos”. Es una especie de plan del año, pero escrita como si ya hubiera transcurrido, así que se agradece por las cosas buenas que trajo, se diseña un poco lo que uno quiere vivir. ¿Lo probaron alguna vez? La carta se lee luego el último día del año, así que de alguna manera confirmamos si eso que esperábamos se cumplió, o que caminos fue tomando.

Queda por delante terminar esta semanita corta y meternos de lleno en un nuevo fin de semana largo, con más festejos (estamos invitados a dos cumples más) y listos para despedir el año.

¡Brindo por un excelente 2019 para todos!


jueves, 20 de diciembre de 2018

Diciembre atareado



Diciembre me tiene atareada. Creo que se nota por los pocos post que he publicados, apenas un par de apariciones por estos lados para dar señales de vida.
Me dirán que es porque no paro, y tienen razón.

La otra semana tuve la fiesta de fin de año de la oficina, y también un par de encuentros con amigas.
El fin de semana tocó un clima espectacular, y luego de hacer la limpieza de la casa nos fuimos con mi media naranja a hacer un picnic en un parque cercano. Con un par de sillas plegables, una coca cola, unos sándwiches, y los libros de cada uno. Excelente rato de relax y fiaca al aire libre.
A la noche tocó cine, fuimos a ver “Bohemian Rhapsody”, película que disfruté muchísimo. Me emocionó, me hizo reir por momentos, me trajo a la mente varias canciones que he sabido cantar. Salí muy contenta de la sala.

La semana trajo también la conclusión de un temita familiar que llevaba tiempo gestándose, relacionado con una casa propia para mi hermano. Fruto del esfuerzo de mis viejos, son unos genios realmente. Implicó muchísimos años de ahorros, y bastante tiempo hasta dar con el lugar indicado. Luego de un año dando vueltas por diversos motivos ya salió la escritura del nuevo techo. Estamos contentos porque es un gran paso. Ahora hay que hacerle varios arreglos, por suerte en su mayoría menores. Y si Dios quiere ya el próximo año se podría mudar. Me alegra por él.

Ayer hubo encuentro con una amiga y sus nenes. Picada, cervecita y charla. No se puede pedir más.
Y así como quien no quiere la cosa nos vamos acercando a las fiestas y a despedir el año. ¡Parece mentira ya estar en las puertas del 2019!
Por las dudas de que mis diversas actividades me impidan volver a pasar por aquí en estos próximos días, les dejo ya un saludo especial con motivos de las navidades. Que tengan un hermoso festejo rodeados de los afectos. ¿Ya tienen planes para esa fecha?

jueves, 13 de diciembre de 2018

Dios tiene una ferretería

 Hoy cuando venía hacia el trabajo se me ocurrió que era interesante contarles esta historia, ya que es algo que nunca he mencionado por acá.

Resulta que todos los días para llegar a la oficina debo caminar casi diez cuadras desde donde me deja el colectivo hasta la empresa. Cuando ya estoy cerca, a eso de cuadra y media, paso por delante de una ferretería. Y ahí invariablemente me ocurre un hecho que por lo menos es singular: siento la presencia de Dios.
No es que yo sea fanática religiosa, ni que en cada lado que pase sienta eso. Pero puedo yo estar con la cabeza en cualquier parte y cuando paso por ahí es como que algo me dijera “aquí esta Dios”. Raro, ¿no? Uno pensaría que eso es más factible de ocurrir frente a una iglesia, no en un local donde venden tornillos.

No recuerdo cuando fue la primera vez que tuve esa sensación ahí. Hace varios meses, incluso años. Algo que pasa cuando camino por ahí es que siento un olor muy fuerte, como jazmines. Pero no logré identificar cual es la planta que lo origina. Hay un par de árboles por ahí, pero no son especiales ni diferentes a los que hay por el resto de la cuadra. Tal vez es una planta que está detrás de alguna pared y yo no llego a verla. Pero me sorprende siempre lo potente de ese aroma.

Tampoco es que haya entrado demasiado a ese local. Recuerdo una sola vez, cuando compré el candado que llevé a Paris para poner en el puente (anécdota por otro lado muy graciosa que he contado en este post). Y fue una compra como cualquier otra, nada que la distinga a un breve intercambio de palabras y un objeto por dinero.

Además, cuando paso por ahí veo si me cruzo a alguna persona, y mi pensamiento siempre es “hoy Dios se presenta con la forma de ella”. Puede ser un ciclista que pasaba, una señora con su chango de las compras, un pibe con pinta de oficinista, un viejito que avanza por ahí caminando, un obrero que sale del negocio, y hasta el gato gris que a veces se sienta en la puerta. Tiene múltiples caras, siempre diferentes. Y me gusta desearle (en mi interior, porque nunca se los digo) a esa persona que tenga un gran día.
¿Les pasó alguna vez algo así? Suena algo místico pero como es ya algo casi cotidiano a mí se me hace hasta normal. Es en cierta manera algo reconfortante.

No pasa de estos pensamientos y sensaciones, tampoco es que sea una revelación ni nada por el estilo. Pero me recuerda la presencia de alguien que nos cuida. Para mi que Dios tiene una ferretería.

Los dejo con esta anécdota, que tengan un lindo día.