jueves, 30 de diciembre de 2021

Chau 2021!

 Llego a tiempo de publicar post antes de que el 2021 se marche por completo, así que les dejo un saludo para estas fiestas. Mi deseo es que puedan compartirlo con los seres queridos, que tengan un buen comienzo del nuevo año.

Ya poder cumplir esto es una gran cosa, cada vez uno se entera con mayor frecuencia de personas que deberán pasarlo aislados por estar transitando un cuadro de covid o haber sido contacto estrecho de alguien que resultó ser positivo de esta enfermedad. Agradezco que en la familia cercana no ha habido ningún caso, asi que vamos a tener una pequeña reunión para celebrar.

Durmiendo en la cuna de la nena

Las navidades también las hemos pasado en familia, ha sido muy agradable. La nochebuena había comenzado con mesa afuera en la terraza de mi hermano, pero una lluvia repentina sobre la ciudad nos obligó a salir de ahí y recoger los platos y la comida como se pudo. Continuamos abajo y bajo techo, la nena resistió bastante aunque ya después del brindis quedó rendida sobre un sillón. Nosotros nos quedamos hasta tarde, pero por supuesto ella se levantó tempranito para ser fiel a su costumbre. Aprovechamos las navidades para ver a mis suegros, nos metimos en la pileta. El domingo hubo juntada con amigos, esto siempre se disfruta un montón. Nuevamente pileta, asado, festejamos un par de cumples.

Juntando hojas

Ya caminando, y trasladando juguetes por la casa

Esta semana ha sido de un calor sofocante por la ciudad. De esos días en que ni se puede respirar, que dormir se hace difícil. Cerrando algunos temas en la oficina, ya falta poco para terminar la jornada del ultimo día laboral del año. Le estoy robando un ratito de tiempo para escribir esto.

Ojalá el próximo año me permita pasar más por este espacio virtual. Ha sido el año que menos escribí. También el que menos leí. Mis lecturas están muy abandonadas, me da un poco de pena pero me cuesta encontrar tiempo. Este mes es el primero en varios años en que no llegué a completar un solo libro.

Que terminen realmente muy bien el año, y que el próximo llegue lleno de alegrías y lindas sorpresas. Ojalá sea también el que de fin a esta pandemia que ya nos tiene bastante cansados.

Chin chin!


viernes, 10 de diciembre de 2021

Antes de que termine el año

Más de tres meses sin pasar por aquí. Y la verdad es que últimamente siempre digo lo mismo, que ando corta de tiempo. La maternidad, el trabajo, las cosas de la casa. Me cuesta encontrar ratitos para sentarme a escribir, o para leer, o ver una película.

La nena crece a pasos agigantados. Hace dos meses fue su primer cumpleaños. Todo un acontecimiento, aunque el festejo fue pequeñito e íntimo. Pero es una fecha con la que uno se ilusiona bastante, todos en la familia listos para agasajarla. La fiestita fue un poco diferida en tiempo porque para esa fecha ella se agarró un virus gastrointestinal. No daba para hacer mucho realmente. Pero a los días ya estando mejor organizamos un asado en familia, tocó un día precioso para celebrar.

Sacamos fotos con torta :-)

Unos días antes de esa fecha dio sus primeros pasitos tímidos. Y finalmente una tarde que estábamos con unos amigos se largó a caminar. Tambaleando un poco primero, a los días ya mostraba mucha más seguridad. Y ahora va de aquí para allá.

Jugando con las hojas

Con su amigo el gato

Bajo la mirada felina

Bonito dúo

En esos descubrimientos aprendió a abrir cajones, hay uno en la cocina que le gusta mucho porque tiene espátulas y cucharones. Así que ahora estos utensilios aparecen por cualquier lado de la casa, son un juguete más.

Sus nuevos juguetes

Los días más cálidos trajeron su primera experiencia en una pileta, la cual aparentemente disfrutó bastante. Esperemos pronto poder repetir.

Le encantan sus libros

Hubo algunas juntadas con amigos, y también lindas noticias como que voy a ser tía. Mi hermano está esperando un varoncito para marzo del año que viene, así que estoy muy contenta. Mi chiquita va a tener un primito de edad parecida para jugar, eso me encanta.

En el trabajo estamos a las corridas. Esta época del año siempre es especialmente movida, pero la verdad es que desde que retomé de mi licencia el ritmo fue muy intenso. Tengo jefe nuevo, ahora la empresa está en pleno proceso de fusión con otra así que duplicó su personal. Y todo eso trajo aparejado tareas de integración, de unificar, de crear reportes consolidados, de adaptarse.

Sigo en home office, pero dentro de dos meses ya nos dijeron se vuelve a la oficina presencial, por lo menos tres días a la semana. Van a hacer reformas para adaptar el lugar. Lo pienso y me da fiaca, es lindo no tener que viajar, y la comodidad de trabajar desde casa.

Ayer tuvimos la fiesta de fin de año de la empresa. Hace mucho que no iba a un evento así, la pandemia dejó tantas cosas en stand by. Estuvo muy lindo, fue la oportunidad de ver a mucha gente a la que hace mucho no veía. Tocó una bonita noche, el salón tenía un espacio al aire libre. Charlamos, comimos algo rico, y luego hubo sorteos y baile. Un poquito de normalidad en estos tiempos, igual confieso era rara la sensación de no saber bien como saludarse, si con un choque de puños, si dar un beso, si usar barbijo o no.

Y así como quien no quiere la cosa nos estamos acercando a las navidades, a cerrar el 2021. El tiempo parece volar, en breve estaremos levantando las copas y brindando por un buen 2022. Ojalá que traiga el fin de la pandemia, con desearlo no perdemos nada.

Que traiga además momentos compartidos con los seres queridos, salud, proyectos.

 

martes, 31 de agosto de 2021

Creciendo

Hace mucho que no escribo en el blog. Dos meses han pasado. Y unos bastante intensos.

En julio estuvo mi cumpleaños, un día hermoso que pude compartir con la familia cercana. Lejos de las reuniones multitudinarias con amigos que solía hacer, pero por lo menos mejor que el año pasado que solo fue con saludos a través de zoom. Y además con la nena en brazos, que de por si ese es un regalazo de la vida.

Ese mes también trajo el fin de mi licencia por maternidad. Esa que pude extender por nueves meses gracias a la excedencia y a usar unos días de vacaciones pendientes. Fue prepararme mentalmente para el retorno a la rutina laboral, empezar a hacer adaptación de la nena con abuelos.

Esto último tuvo sus altibajos. Los primeros días eran bastante desalentadores ya que hubo mucho llanto. Pero luego fue mejorando, y por suerte ella se empezó a quedar más tranquila y creo que los abuelos también. Durante dos semanas yo acompañaba, así que fue algo gradual. Ya después era un poco adaptarse si o si.


Y finalmente el regreso al trabajo en agosto. Muy intenso todo, así de lleno metida desde el minuto uno. Con cambios porque la empresa compró a otra, así que en pleno proceso de integración y adaptación mutua. Eso ya de por si es un esfuerzo que añade complejidad a la tarea diaria. Así que el primer mes me encontró a full, casi no levantándome de la silla en toda la jornada. Agotador en extremo, y sobre todo porque estamos ajustando a la rutina de la nena. El llevarla a lo de los abuelos, levantarnos más temprano, preparar viandita, cocinar para la semana, etc.

Por otro lado la vuelta al trabajo fue volver a poner la cabeza en otros temas, un recuperar algo de la vida pre madre. Y eso no es menor. Así que es un mix realmente, con sus pros y sus contras.

En estos días no hubo mucho tiempo para lecturas, ni para ver series, ni siquiera para leer blogs. Será cuestión de ir ordenando y haciendo espacios para eso.

Y mientras tanto la niña creciendo a pasos agigantados. Ya se para agarrada de los muebles, ya da sus primeros pasos de la mano del adulto, explora cada vez más, intenta subirse a las escaleras. Es lindo ver estos avances en ella. Cuando me quiera acordar voy a estar festejando su primer cumpleaños.

 

 

viernes, 25 de junio de 2021

Reptando por todos lados

La nena tiene ya ocho meses y se lo pasa reptando por el living. Habrá empezado con esto hace un mes atrás. No gatea todavía, apoya la panza y se impulsa con brazos y piernitas. Y toma bastante velocidad, eso hay que decirlo. 


Por ahora lo hace en el living comedor, que es la zona donde estamos la mayor parte del tiempo. Se empecina igual en dirigirse hacia la cocina, pero allí no la dejo entrar porque se encuentran las cosas del gato. Sería un problema que anduviera tratando de agarrar el alimento que este tiene en su platito, o sus piedritas sanitarias. Cada vez que se acerca ahí la agarro y la saco. Le digo que soy el guardia de frontera y que ella no tiene su pasaporte para pasar. ¡Y esto ocurre unas cuantas veces por hora! 

Es frecuente verla bajo la mesa y sillas, y ya está intentando alcanzar cosas que tiene a mano. Poco es lo que hemos dejado, hay una biblioteca con unos libros a los que toca los lomos pero no puede todavía hacer mucho más con ellos. La casa se sigue adaptando para acompañar sus nuevas habilidades. 


Es lindo verla crecer. Entre otras cosas está aprendiendo a incorporarse. Si hay alguien sentado en el piso con ella, se trepa y estando afirmada en la persona se arrodilla o apoya sus pies. Por ahora es un equilibrio bastante precario, pero es la forma que tiene de ir ejercitando esos músculos. 


Todavía no aprendió a sentarse, pensé que para estas alturas ya habríamos tenido algún acercamiento a eso pero se ve bastante verde el tema. Cada chico tiene sus ritmos, no me preocupo. 


Así paso mis días persiguiendo a la bebé por el piso. Con bajas temperaturas en esta parte del planeta, no dan muchas ganas de salir. Estamos en la antesala del fin de semana así que seguramente alguna salida hagamos, más no sea a pasear por los alrededores. 

 

martes, 15 de junio de 2021

En el mes de la fertilidad, un poco de mi camino

 En el mes de la fertilidad, la coordinadora de un grupo de mamás con el que mantenemos una charla semanal me propuso escribir algo sobre mi historia, dado que el camino para llegar a tener la bebé no fue tan fácil.  

Me pareció interesante dado que era poner en palabras el proceso, y además porque si del otro lado hay alguien que está leyendo y que ha pasado o está pasando por algo parecido, siempre puede ser un aliciente. Una esperanza al saber que aunque no todo sea como una lo planeó, muchas veces se logra finalmente cumplir ese sueño. Yo agradezco hoy poder tener a mi hermosa hija en brazos. 


Así que aunque el texto fue pensado para compartir en otro ámbito, quiero dejarlo aquí también en un post. Alguna vez dije que en el blog iba a resumir un poco lo vivido estos años relativo a este tema. Aquí está: 



Siempre supe que quería ser madre. Hubo un tiempo en que eso lo veía para un futuro, primero estaba por ejemplo el recibirme de la facultad, junto a otros proyectos. Con mi pareja nos conocimos cuando ambos estábamos estrenando la treintena, y enseguida fue evidente el deseo de formar nuestra familia. De hecho la propuesta del bebé vino a la par de la del casamiento: en la zona de El Chaltén, frente a una maravillosa laguna y luego de una caminata de varias horas por la montaña, me preguntó si me quería casar con él o si teníamos antes un bebé. La respuesta fue que si a ambas cosas.

Ahí comenzamos nuestra búsqueda de ser padres, enero del 2015. Pero los meses fueron pasando y el bebé no llegaba. El ginecólogo al que yo iba hacía muchos años le quitó importancia aunque por la edad y el tiempo transcurrido debería habernos mandado a hacer algún estudio. Me recomendaron a otro que era especialista en fertilidad, y allí si nos mandaron a estudiar varias cosas. En un espermograma salió que solo el 1% de la muestra era morfológicamente normal, que había poca cantidad de espermatozoides y encima con poca movilidad. Todos valores malísimos. Allí nos derivaron al andrólogo, especialista en los temas masculinos relacionados con la reproducción. Decidimos intentar mejorar los valores con vitaminas y unos preparados especiales que el médico indicó.

El tiempo siguió pasando y las mejoras que conseguíamos eran bastante escasas. En el horizonte estaba el intentar con un tratamiento de alta complejidad, pero yo no me sentía lista para encarar un in vitro todavía.

Lo anímico iba variando. A veces me sentía muy triste porque no se nos daba el embarazo, otras estaba esperanzada de que lo íbamos a lograr.

En el mientras tanto decidimos finalmente casarnos, y también hicimos una serie de viajes lindos. Algo que aprendimos con todo esto es que ayuda mucho el sacar el foco de lo que sentíamos que no teníamos, del bebé que no llegaba, y concentrarnos en todo lo que si existía. El amor entre nosotros, los amigos, la posibilidad de compartir viajes. La vida misma. Entender que había mucho por lo que estar agradecidos.

En un momento cambiamos de andrólogo, y este descubrió una varicocele. Era una punta a la que atacar, ya que eso era operable. Por lo menos era un motivo concreto que explicaba los bajos valores. Y así fue como mi marido se operó. Pero tampoco eso fue solución.

Promediando el 2019 decidimos finalmente consultar por el in vitro. Fuimos a un centro de fertilidad que nos recomendó un compañero de trabajo mío. Allí el proceso fue largo, pero por suerte siempre nos sentimos contenidos. La médica y el equipo fueron muy humanos y nos acompañaron. En el trabajo tuve que comentarle a mi jefe la situación, puesto que todo esto implicaba muchas visitas al centro. Por suerte también tuve apoyo de su parte. Tuvimos que actualizar estudios, gestionar autorizaciones en la obra social, y finalmente estábamos preparados para incentivar los ovarios. Las inyecciones me las aplicaba mi marido. Logramos sacar 19 ovocitos, 11 de ellos maduros. Los fecundaron con una muestra que dejó mi esposo, y cada día nos informaban como avanzaban. Solo 4 embriones lograron llegar a ser congelados.

Por mi edad, 39 años en ese momento, nos habían recomendado realizarles un estudio genético. Esto fue lo único que abonamos, ya que la ley de fertilidad vigente logró que todo lo demás estuviera cubierto. El resultado nos lo dio la médica el día antes de navidad: 3 estaban óptimos, y 1 tenía problemas. Tres chances, nuestro milagrito nos esperaba.

Hicimos la transferencia de un embrión en febrero del 2020. Ni siquiera le comentamos a la familia que ese día era el procedimiento, no queríamos que nadie nos preguntara ni generara ansiedades. Ese mismo día nos dijeron que el embrión que estaban poniendo era de sexo femenino. Si todo funcionaba allí estaba mi soñada niña. Un poco de ansiedad, pero también gran alegría y expectativa.

A las dos semanas un análisis de sangre nos confirmaba la feliz noticia: estaba embarazada. A cinco años de comenzar la búsqueda, allí estaba creciendo la vida dentro mío.

Hicimos la ecografía donde escuchamos su corazoncito latir. ¡Cuánta emoción! Lo pudimos contar personalmente a los abuelos. Y luego llegó la pandemia, lo que obligó a llevar el embarazo en bastante soledad. Por otro lado tuvo lo positivo de que fuera bastante resguardado, sin moverme de casa con una panza pesada a pesar de trabajar hasta el último momento.

En octubre 2020 llegó finalmente al mundo la pequeña Emilia. Una gran bendición, y el sentir que todo lo pasado había valido la pena. Dimos comienzo a la aventura de la maternidad.

De todo esto mi recomendación para el entorno de una pareja con infertilidad, es que es importante acompañar sin entrometerse. Es algo muy personal, cada uno lo vive de manera diferente. Ser empático, no juzgar, no minimizar el dolor.

Y para aquellas a las que les tocó transitar este camino, no bajar los brazos, pero al mismo tiempo permitirse disfrutar la vida como es. En una está en gran parte el elegir como lo transita. El dolor es real, pero el sufrir es opcional. Si tiene que llegar lo hará en el momento adecuado, pero no hay que dejar que se pase el tiempo sin vivir realmente.

 

lunes, 31 de mayo de 2021

Unos espectaculares membrillos asados


 Estoy probando nuevas recetasEsta es super fácil y muy rica, por lo que tengo ganas de compartirla. Si tienen antojo de algo dulce acá tienen una idea: membrillos asados. 

Yo nunca había comprado los membrillos como fruta, solo había comido el dulce ya comprado (que por cierto me gusta mucho). Esta vez fui a la verdulería y volví con dos bonitos membrillos. Los lavé bien, y los corté en rodajas. Son bastante duros, un cuchillo filoso ayuda. 


Los puse en una asadera, con un poquito de agua y un limón exprimido. Aquí se le habría podido agregar azúcar, yo no lo hice porque quería que fueran aptos para darle a la nena. 


Los tapé con papel aluminio y los metí en un horno a temperatura media / fuerte. Así dejé transcurrir unos 50 minutos. Pasado ese tiempo los destapé y agregué un poquito más de agua. Los cociné en el horno unos 20 minutos más. 


Y ahí ya estaban listos para comer. Facilísimo, ¿no?  


Yo agregué en el platito unas nueces. Ahí si le puse un poco de azúcar porque era para mi. También hice otra versión agregando queso philadelphia arriba. ¡Ambas un golazo! 


Algo rico, y bastante sano. Para darse un gustito en estos días frescos. 

jueves, 27 de mayo de 2021

Abuelos al rescate

 En dos meses tengo que reincorporarme en el trabajo. La verdad es que cuando pienso en ello sufro un poco. No tengo opción realmente, económicamente mi sueldo es necesario, así que no es que me esté planteando no hacerlo. Pero me da un poco de ansiedad saber como nos arreglaremos cuando llegue el momento.  

En un mundo ideal sin pandemia yo estoy segura de que hubiera escogido que la nena fuera aunque sea unas horas a un jardín maternal, y que después otro rato quedara al cuidado de abuelos. Mas que nada porque no es de mi gusto recargarles tanto a ellos que son personas mayores, y porque creo que la interacción con otros chicos y el estimulo que se recibe en un jardín es algo positivo. Pero en el contexto actual no es algo que sienta que puedo escogerlo ahora. Realmente es un riesgo exponerse, y aunque se asumiera eso por otro lado tampoco es que sea un tema con lo que uno puede contar al 100%. Porque un día hay clases presenciales, al otro son solo virtuales, al otro ni eso. Como todavía ella es muy chiquita se que no le estoy quitando tanto el tema de sociabilización entre pares, lo que si ocurriría si tuviera un par de años más. 



La opción que estamos viendo entonces es la del cuidado por parte de sus abuelos. Tanto de mi lado como del de mi marido se han ofrecido para ello, cosa que yo agradezco. No se todavía como será ese arreglo. Estamos pensando en algunos días mis padres, otros mis suegros. No se si días fijos en la semana, o si se alternaría sobre la marcha. Tampoco está tan definido si podrán venir a casa o si habrá que llevar a la nena adonde ellos viven. 

En el caso de mis padres, están un poco más cerca. Hemos hablado el llevarla nosotros hasta allí, algún día pasar a buscar a mi mamá para que la cuide en casa. Con mis suegros es más difícil porque nos separan más de 50 km. No podríamos llevarla y volver a casa para trabajar. Que ellos vinieran sería más fácil. 


Ya empecé a comprar algunas cosas que se van a necesitar tener para cuidarla en otro lugar que no sea nuestra casa. Artículos como pintorcito y babero para comer, platito y cubiertos, sillita, etc. 


Espero sinceramente que esto funcione, que no sea una carga muy grande para ellos. Y que sigan sanos y en condiciones de poder cumplir este rol. Juro que muchas veces esto me quita un poco el sueño. 


¿Cómo han vivido este tema si es que les ha tocado? ¿Les ha sido fácil? ¿Qué pusieron en la balanza para decidir a cuidado de quien dejar a un hijo/a?  


Mientras tanto trato de aprovechar el tiempo que me queda antes de volver a la rutina laboral. Disfrutar el verla crecer, el poder estar cuando va haciendo avances. Y estos son muchos, la verdad es que cada día logra algo que antes no.