lunes, 14 de marzo de 2022

Tantas travesuras


 

Los chicos van creciendo y empiezan a tener una serie de ocurrencias en las que uno no sabe si agarrarse la cabeza, si reírse o llorar.

Emi está en esa etapa en que es una travesura tras otra. Por lo general me lo tomo a risa, algunas veces tengo menos paciencia, pero suelen divertirme.

 

El otro día era una continuación de cosas como:

  • Tirar todos los cucharones y espátulas del cajón (con esto ya convivimos hace rato, hay utensilios por toda la casa de forma constante).
  • Revolver con un cucharón las piedritas sanitarias del gato (aquí si pegué el grito, me dio un asquito que ni les cuento.)
  • Agarrar la comida del gato y llevársela a la boca (esto también lo hace seguido, mira con picardía y se ríe cuando o hace)
  • Abrir puertas de alacenas y sacar lo que encuentre (no hay traba que se le resista)
  • Agarrar el trapo de piso y morderlo (¡horrible!. El grito acá no puedo evitarlo)
  • Tirar agua al piso con su vasito (y después señala lo mojado con carita graciosa)
  • Agarrar puñados de comida y lanzarlos (por lo general come muy bien, pero a veces los alimentos tienen otro destino)
  • Meter cosas en el lavarropas (antes de poner un lavado hay que mirar que no haya nada)
  • Treparse a los muebles (implica controlar siempre por dónde anda para que no se caiga)

 

Es un mundo por descubrir sin duda, la curiosidad de los chicos es sorprendente.

Un desafío para los grandes ir siguiéndoles los pasos.

 

El otro día hablaba con unas amigas de que me sentía cansada y no sabía de qué. Me recordaron que tengo una niña de casi año y medio, y me cayeron todas las fichas. Es una etapa agotadora y a la vez maravillosa.

lunes, 21 de febrero de 2022

Ya comenzado el año

Ya ha comenzado el año hace rato. Casi terminando febrero y recién mi primer post del 2022.

Lo empezamos muy bien. Reunidos en familia, también con algunos amigos. Con bastante trabajo, con algunas salidas, y con nuestras primeras vacaciones con la nena.

Nos tomamos una semanita a fin de enero y fuimos a Tandil, una localidad que nos pareció buena idea porque no es tan lejos de Buenos Aires (en auto fueron seis horas para la ida, un poquito menos para la vuelta), y además cuenta con bonitos paseos que se podían hacer con una niña pequeña. Fue una gran elección, lo pasamos muy bien.

Es un sitio al que cada tantos años vuelvo, y cada vez tiene algún atractivo nuevo que le han sumado, ciudad que encuentro siempre muy cuidada y que invita a recorrer. Esta vez tenía esa novedad del viajar con un ser pequeñito, de adaptarnos a sus horarios, de poder pasear pero sabiendo que el ritmo iba a ser diferente a lo que solían ser nuestras vacaciones.

La primera gran decisión fue alquilar una casita, lo cual nos permitió cocinarnos. Esto fue clave dada la edad de nuestra hija. Estaba ubicada en las afueras, lo que le sumaba el plus de la tranquilidad. Tenía un amplio jardín, y todos los días venía un grupo de ovejas a pastar junto a la puerta. También vimos gallinas y caballos. Muy cerca igual teníamos el centro, tomando el auto en quince minutos estábamos en cualquier lado.

Desde el jardín de la casita

El día arrancaba por lo general temprano. Desayunábamos tranquilos y salíamos a eso de las 9hs o 9:30hs. Hacíamos algún paseo que dependía del día, y luego al mediodía por lo general volvíamos a la casa, almorzábamos y dejábamos que la nena durmiera una siesta. Y luego a recorrer nuevamente.

La ciudad tiene mucho para ofrecer. Tiene sierras, paisajes rurales, amplios parques, zonas de juegos, esculturas, miradores, un lago, y una rica gastronomía.

La pequeña se lo pasó bárbaro. Trepaba de lo más contenta, lo cual me maravillaba dado que no hacían ni tres meses de sus primeros pasos. Pero así chiquita hizo a pie casi todo el via crucis (que cuenta con un camino de piedra en el medio de un bosquecito).

La casa que alquilamos tenía una galería amplia y allí contábamos con una mesita y sillas, por lo que mis desayunamos por lo general los tomaba ahí. Mientras el resto dormía yo disfrutaba del solcito matinal, unos mates y algo de lectura. También hicimos un asado que nos duró algunos días, y compartimos alguna que otra cervecita a la caída de la tarde.

En los parques fuimos recorriendo espacios de juegos. Toboganes y hamacas diversas, con un paisaje natural de fondo.

Mirando el lago de la mano de papá

La novedad que encontré esta vez fue el Parque del Origen, con esculturas de dinosaurios en tamaño real emplazadas en el verde. Este no lo conocía. Y otros paseos fueron un reencuentro con el lugar, como el Cerro Centinela, la Piedra Movediza, el Cristo de las Sierras, las esculturas del Quijote y Sancho Panza con esas vistas maravillosas del lago.

Unos días disfrutados y que quedaran en nuestro recuerdo.

¿Cómo los está tratando a ustedes el 2022?

 

jueves, 30 de diciembre de 2021

Chau 2021!

 Llego a tiempo de publicar post antes de que el 2021 se marche por completo, así que les dejo un saludo para estas fiestas. Mi deseo es que puedan compartirlo con los seres queridos, que tengan un buen comienzo del nuevo año.

Ya poder cumplir esto es una gran cosa, cada vez uno se entera con mayor frecuencia de personas que deberán pasarlo aislados por estar transitando un cuadro de covid o haber sido contacto estrecho de alguien que resultó ser positivo de esta enfermedad. Agradezco que en la familia cercana no ha habido ningún caso, asi que vamos a tener una pequeña reunión para celebrar.

Durmiendo en la cuna de la nena

Las navidades también las hemos pasado en familia, ha sido muy agradable. La nochebuena había comenzado con mesa afuera en la terraza de mi hermano, pero una lluvia repentina sobre la ciudad nos obligó a salir de ahí y recoger los platos y la comida como se pudo. Continuamos abajo y bajo techo, la nena resistió bastante aunque ya después del brindis quedó rendida sobre un sillón. Nosotros nos quedamos hasta tarde, pero por supuesto ella se levantó tempranito para ser fiel a su costumbre. Aprovechamos las navidades para ver a mis suegros, nos metimos en la pileta. El domingo hubo juntada con amigos, esto siempre se disfruta un montón. Nuevamente pileta, asado, festejamos un par de cumples.

Juntando hojas

Ya caminando, y trasladando juguetes por la casa

Esta semana ha sido de un calor sofocante por la ciudad. De esos días en que ni se puede respirar, que dormir se hace difícil. Cerrando algunos temas en la oficina, ya falta poco para terminar la jornada del ultimo día laboral del año. Le estoy robando un ratito de tiempo para escribir esto.

Ojalá el próximo año me permita pasar más por este espacio virtual. Ha sido el año que menos escribí. También el que menos leí. Mis lecturas están muy abandonadas, me da un poco de pena pero me cuesta encontrar tiempo. Este mes es el primero en varios años en que no llegué a completar un solo libro.

Que terminen realmente muy bien el año, y que el próximo llegue lleno de alegrías y lindas sorpresas. Ojalá sea también el que de fin a esta pandemia que ya nos tiene bastante cansados.

Chin chin!


viernes, 10 de diciembre de 2021

Antes de que termine el año

Más de tres meses sin pasar por aquí. Y la verdad es que últimamente siempre digo lo mismo, que ando corta de tiempo. La maternidad, el trabajo, las cosas de la casa. Me cuesta encontrar ratitos para sentarme a escribir, o para leer, o ver una película.

La nena crece a pasos agigantados. Hace dos meses fue su primer cumpleaños. Todo un acontecimiento, aunque el festejo fue pequeñito e íntimo. Pero es una fecha con la que uno se ilusiona bastante, todos en la familia listos para agasajarla. La fiestita fue un poco diferida en tiempo porque para esa fecha ella se agarró un virus gastrointestinal. No daba para hacer mucho realmente. Pero a los días ya estando mejor organizamos un asado en familia, tocó un día precioso para celebrar.

Sacamos fotos con torta :-)

Unos días antes de esa fecha dio sus primeros pasitos tímidos. Y finalmente una tarde que estábamos con unos amigos se largó a caminar. Tambaleando un poco primero, a los días ya mostraba mucha más seguridad. Y ahora va de aquí para allá.

Jugando con las hojas

Con su amigo el gato

Bajo la mirada felina

Bonito dúo

En esos descubrimientos aprendió a abrir cajones, hay uno en la cocina que le gusta mucho porque tiene espátulas y cucharones. Así que ahora estos utensilios aparecen por cualquier lado de la casa, son un juguete más.

Sus nuevos juguetes

Los días más cálidos trajeron su primera experiencia en una pileta, la cual aparentemente disfrutó bastante. Esperemos pronto poder repetir.

Le encantan sus libros

Hubo algunas juntadas con amigos, y también lindas noticias como que voy a ser tía. Mi hermano está esperando un varoncito para marzo del año que viene, así que estoy muy contenta. Mi chiquita va a tener un primito de edad parecida para jugar, eso me encanta.

En el trabajo estamos a las corridas. Esta época del año siempre es especialmente movida, pero la verdad es que desde que retomé de mi licencia el ritmo fue muy intenso. Tengo jefe nuevo, ahora la empresa está en pleno proceso de fusión con otra así que duplicó su personal. Y todo eso trajo aparejado tareas de integración, de unificar, de crear reportes consolidados, de adaptarse.

Sigo en home office, pero dentro de dos meses ya nos dijeron se vuelve a la oficina presencial, por lo menos tres días a la semana. Van a hacer reformas para adaptar el lugar. Lo pienso y me da fiaca, es lindo no tener que viajar, y la comodidad de trabajar desde casa.

Ayer tuvimos la fiesta de fin de año de la empresa. Hace mucho que no iba a un evento así, la pandemia dejó tantas cosas en stand by. Estuvo muy lindo, fue la oportunidad de ver a mucha gente a la que hace mucho no veía. Tocó una bonita noche, el salón tenía un espacio al aire libre. Charlamos, comimos algo rico, y luego hubo sorteos y baile. Un poquito de normalidad en estos tiempos, igual confieso era rara la sensación de no saber bien como saludarse, si con un choque de puños, si dar un beso, si usar barbijo o no.

Y así como quien no quiere la cosa nos estamos acercando a las navidades, a cerrar el 2021. El tiempo parece volar, en breve estaremos levantando las copas y brindando por un buen 2022. Ojalá que traiga el fin de la pandemia, con desearlo no perdemos nada.

Que traiga además momentos compartidos con los seres queridos, salud, proyectos.

 

martes, 31 de agosto de 2021

Creciendo

Hace mucho que no escribo en el blog. Dos meses han pasado. Y unos bastante intensos.

En julio estuvo mi cumpleaños, un día hermoso que pude compartir con la familia cercana. Lejos de las reuniones multitudinarias con amigos que solía hacer, pero por lo menos mejor que el año pasado que solo fue con saludos a través de zoom. Y además con la nena en brazos, que de por si ese es un regalazo de la vida.

Ese mes también trajo el fin de mi licencia por maternidad. Esa que pude extender por nueves meses gracias a la excedencia y a usar unos días de vacaciones pendientes. Fue prepararme mentalmente para el retorno a la rutina laboral, empezar a hacer adaptación de la nena con abuelos.

Esto último tuvo sus altibajos. Los primeros días eran bastante desalentadores ya que hubo mucho llanto. Pero luego fue mejorando, y por suerte ella se empezó a quedar más tranquila y creo que los abuelos también. Durante dos semanas yo acompañaba, así que fue algo gradual. Ya después era un poco adaptarse si o si.


Y finalmente el regreso al trabajo en agosto. Muy intenso todo, así de lleno metida desde el minuto uno. Con cambios porque la empresa compró a otra, así que en pleno proceso de integración y adaptación mutua. Eso ya de por si es un esfuerzo que añade complejidad a la tarea diaria. Así que el primer mes me encontró a full, casi no levantándome de la silla en toda la jornada. Agotador en extremo, y sobre todo porque estamos ajustando a la rutina de la nena. El llevarla a lo de los abuelos, levantarnos más temprano, preparar viandita, cocinar para la semana, etc.

Por otro lado la vuelta al trabajo fue volver a poner la cabeza en otros temas, un recuperar algo de la vida pre madre. Y eso no es menor. Así que es un mix realmente, con sus pros y sus contras.

En estos días no hubo mucho tiempo para lecturas, ni para ver series, ni siquiera para leer blogs. Será cuestión de ir ordenando y haciendo espacios para eso.

Y mientras tanto la niña creciendo a pasos agigantados. Ya se para agarrada de los muebles, ya da sus primeros pasos de la mano del adulto, explora cada vez más, intenta subirse a las escaleras. Es lindo ver estos avances en ella. Cuando me quiera acordar voy a estar festejando su primer cumpleaños.

 

 

viernes, 25 de junio de 2021

Reptando por todos lados

La nena tiene ya ocho meses y se lo pasa reptando por el living. Habrá empezado con esto hace un mes atrás. No gatea todavía, apoya la panza y se impulsa con brazos y piernitas. Y toma bastante velocidad, eso hay que decirlo. 


Por ahora lo hace en el living comedor, que es la zona donde estamos la mayor parte del tiempo. Se empecina igual en dirigirse hacia la cocina, pero allí no la dejo entrar porque se encuentran las cosas del gato. Sería un problema que anduviera tratando de agarrar el alimento que este tiene en su platito, o sus piedritas sanitarias. Cada vez que se acerca ahí la agarro y la saco. Le digo que soy el guardia de frontera y que ella no tiene su pasaporte para pasar. ¡Y esto ocurre unas cuantas veces por hora! 

Es frecuente verla bajo la mesa y sillas, y ya está intentando alcanzar cosas que tiene a mano. Poco es lo que hemos dejado, hay una biblioteca con unos libros a los que toca los lomos pero no puede todavía hacer mucho más con ellos. La casa se sigue adaptando para acompañar sus nuevas habilidades. 


Es lindo verla crecer. Entre otras cosas está aprendiendo a incorporarse. Si hay alguien sentado en el piso con ella, se trepa y estando afirmada en la persona se arrodilla o apoya sus pies. Por ahora es un equilibrio bastante precario, pero es la forma que tiene de ir ejercitando esos músculos. 


Todavía no aprendió a sentarse, pensé que para estas alturas ya habríamos tenido algún acercamiento a eso pero se ve bastante verde el tema. Cada chico tiene sus ritmos, no me preocupo. 


Así paso mis días persiguiendo a la bebé por el piso. Con bajas temperaturas en esta parte del planeta, no dan muchas ganas de salir. Estamos en la antesala del fin de semana así que seguramente alguna salida hagamos, más no sea a pasear por los alrededores. 

 

martes, 15 de junio de 2021

En el mes de la fertilidad, un poco de mi camino

 En el mes de la fertilidad, la coordinadora de un grupo de mamás con el que mantenemos una charla semanal me propuso escribir algo sobre mi historia, dado que el camino para llegar a tener la bebé no fue tan fácil.  

Me pareció interesante dado que era poner en palabras el proceso, y además porque si del otro lado hay alguien que está leyendo y que ha pasado o está pasando por algo parecido, siempre puede ser un aliciente. Una esperanza al saber que aunque no todo sea como una lo planeó, muchas veces se logra finalmente cumplir ese sueño. Yo agradezco hoy poder tener a mi hermosa hija en brazos. 


Así que aunque el texto fue pensado para compartir en otro ámbito, quiero dejarlo aquí también en un post. Alguna vez dije que en el blog iba a resumir un poco lo vivido estos años relativo a este tema. Aquí está: 



Siempre supe que quería ser madre. Hubo un tiempo en que eso lo veía para un futuro, primero estaba por ejemplo el recibirme de la facultad, junto a otros proyectos. Con mi pareja nos conocimos cuando ambos estábamos estrenando la treintena, y enseguida fue evidente el deseo de formar nuestra familia. De hecho la propuesta del bebé vino a la par de la del casamiento: en la zona de El Chaltén, frente a una maravillosa laguna y luego de una caminata de varias horas por la montaña, me preguntó si me quería casar con él o si teníamos antes un bebé. La respuesta fue que si a ambas cosas.

Ahí comenzamos nuestra búsqueda de ser padres, enero del 2015. Pero los meses fueron pasando y el bebé no llegaba. El ginecólogo al que yo iba hacía muchos años le quitó importancia aunque por la edad y el tiempo transcurrido debería habernos mandado a hacer algún estudio. Me recomendaron a otro que era especialista en fertilidad, y allí si nos mandaron a estudiar varias cosas. En un espermograma salió que solo el 1% de la muestra era morfológicamente normal, que había poca cantidad de espermatozoides y encima con poca movilidad. Todos valores malísimos. Allí nos derivaron al andrólogo, especialista en los temas masculinos relacionados con la reproducción. Decidimos intentar mejorar los valores con vitaminas y unos preparados especiales que el médico indicó.

El tiempo siguió pasando y las mejoras que conseguíamos eran bastante escasas. En el horizonte estaba el intentar con un tratamiento de alta complejidad, pero yo no me sentía lista para encarar un in vitro todavía.

Lo anímico iba variando. A veces me sentía muy triste porque no se nos daba el embarazo, otras estaba esperanzada de que lo íbamos a lograr.

En el mientras tanto decidimos finalmente casarnos, y también hicimos una serie de viajes lindos. Algo que aprendimos con todo esto es que ayuda mucho el sacar el foco de lo que sentíamos que no teníamos, del bebé que no llegaba, y concentrarnos en todo lo que si existía. El amor entre nosotros, los amigos, la posibilidad de compartir viajes. La vida misma. Entender que había mucho por lo que estar agradecidos.

En un momento cambiamos de andrólogo, y este descubrió una varicocele. Era una punta a la que atacar, ya que eso era operable. Por lo menos era un motivo concreto que explicaba los bajos valores. Y así fue como mi marido se operó. Pero tampoco eso fue solución.

Promediando el 2019 decidimos finalmente consultar por el in vitro. Fuimos a un centro de fertilidad que nos recomendó un compañero de trabajo mío. Allí el proceso fue largo, pero por suerte siempre nos sentimos contenidos. La médica y el equipo fueron muy humanos y nos acompañaron. En el trabajo tuve que comentarle a mi jefe la situación, puesto que todo esto implicaba muchas visitas al centro. Por suerte también tuve apoyo de su parte. Tuvimos que actualizar estudios, gestionar autorizaciones en la obra social, y finalmente estábamos preparados para incentivar los ovarios. Las inyecciones me las aplicaba mi marido. Logramos sacar 19 ovocitos, 11 de ellos maduros. Los fecundaron con una muestra que dejó mi esposo, y cada día nos informaban como avanzaban. Solo 4 embriones lograron llegar a ser congelados.

Por mi edad, 39 años en ese momento, nos habían recomendado realizarles un estudio genético. Esto fue lo único que abonamos, ya que la ley de fertilidad vigente logró que todo lo demás estuviera cubierto. El resultado nos lo dio la médica el día antes de navidad: 3 estaban óptimos, y 1 tenía problemas. Tres chances, nuestro milagrito nos esperaba.

Hicimos la transferencia de un embrión en febrero del 2020. Ni siquiera le comentamos a la familia que ese día era el procedimiento, no queríamos que nadie nos preguntara ni generara ansiedades. Ese mismo día nos dijeron que el embrión que estaban poniendo era de sexo femenino. Si todo funcionaba allí estaba mi soñada niña. Un poco de ansiedad, pero también gran alegría y expectativa.

A las dos semanas un análisis de sangre nos confirmaba la feliz noticia: estaba embarazada. A cinco años de comenzar la búsqueda, allí estaba creciendo la vida dentro mío.

Hicimos la ecografía donde escuchamos su corazoncito latir. ¡Cuánta emoción! Lo pudimos contar personalmente a los abuelos. Y luego llegó la pandemia, lo que obligó a llevar el embarazo en bastante soledad. Por otro lado tuvo lo positivo de que fuera bastante resguardado, sin moverme de casa con una panza pesada a pesar de trabajar hasta el último momento.

En octubre 2020 llegó finalmente al mundo la pequeña Emilia. Una gran bendición, y el sentir que todo lo pasado había valido la pena. Dimos comienzo a la aventura de la maternidad.

De todo esto mi recomendación para el entorno de una pareja con infertilidad, es que es importante acompañar sin entrometerse. Es algo muy personal, cada uno lo vive de manera diferente. Ser empático, no juzgar, no minimizar el dolor.

Y para aquellas a las que les tocó transitar este camino, no bajar los brazos, pero al mismo tiempo permitirse disfrutar la vida como es. En una está en gran parte el elegir como lo transita. El dolor es real, pero el sufrir es opcional. Si tiene que llegar lo hará en el momento adecuado, pero no hay que dejar que se pase el tiempo sin vivir realmente.