viernes, 16 de noviembre de 2018

Machu Picchu (bajo la nube)

El día comenzó bien temprano ya que a las 6 am nos juntábamos con un grupo para subir a conocer Machu Picchu. Nos habían indicado puntualidad extrema para no tener que esperar mucho en la fila para subir al bus.

Los pasajes ya estaban comprados de antemano, al igual que la entrada al santuario. Todo esto nos lo gestionó la agencia, lo cual fue bueno porque hay cupos diarios y no puede dejarse para último momento.

Recien llegados a la ciudadela, nos sentimos observados
Como les conté en el último post, había estado lloviendo mucho el día anterior. La expectativa sobre como arrancaría el día era importante. 
Ya se dan cuenta de como arrancó el día, no? Miren la nube
Todo el camino de subida lo hicimos rodeado por una nube que tapaba todo. Lo mismo pasaba una vez arriba de la montaña, ¡se veía poco y nada!.

Ahí atrás está la ciudadela (aunque no lo crean)
Imaginandonos Machu Picchu atras de la nube
El guía sin embargo nos tranquilizó, nos dijo que por experiencia lo más probable es que se despejara para media mañana, y que ahí contaríamos con mayor visión. Ya les adelanto que tuvo razón, pero en ese momento era una posibilidad y no sabíamos cómo resultaría.



Despejes temporales permitian que vieramos algo
Nos llevó primero a un lugar desde donde se tiene la vista panorámica de la ciudadela. Es decir, la típica imagen que uno ve en las fotografías.

Bajo la nube nos la imaginábamos más que otra cosa, aprovechábamos a sacar fotos cuando se corría un poco. Era gracioso porque ahí la gente comenzaba a dar gritos de felicidad y admiración, aplaudía. Es que estar ahí es increíble realmente.


Se despejó otro poquito!!
Nos estuvo explicando varias cosas de la ciudad inca. Por ejemplo, que su excelente estado de conservación se debió a que por muchos años permaneció olvidada, y entonces zafó de ser destruida por los españoles cuando conquistaron la zona.

Fue redescubierta a principios del siglo pasado, y los únicos destrozos habían sido los de la propia naturaleza, en su accionar durante más de 300 años. Pero por todo lo demás estaba impecable. Su descubrimiento se debe gracias al investigador Hiram Bingham III quien estaba buscando la última capital de los incas Vilcabamba.


Acá también hay zonas de terrazas
Actualmente es considerada patrimonio cultural de la humanidad al ser reconocida como importante centro político, religioso y administrativo de la época incaica. Machu Picchu que en castellano significa “montaña vieja”, es la ciudadela inca más famosa del mundo. ¿Quién no escuchó hablar de ella y sueña con poder conocerla?

La montaña quería comenzar a verse
Machu Picchu estuvo interconectado con todo el Imperio  a través de la conocida ruta de los caminos del inca.

Es un lugar mágico..
El guía nos explicó que teníamos disponible para ver la llamada “Puerta del sol”, desde donde se tienen unas vistas hermosas de la ciudad. Había que caminar un poco para llegar hasta ahí, pero nos lo recomendaba porque de paso hacíamos tiempo para esperar a que la nube se despeje. Por supuesto allí fuimos.
Hacia la puerta del sol
Cuando llegamos ahí nos encontramos el mismo panorama: mucha nube, con despejes temporales y gritos de alegría de la gente cuando eso sucedía.
Ven la ciudadela? Y el camino por donde se llega a ella con el bus

En la "Puerta del sol"

Vista de la ciudadela


Disfrutando el lugar
Para cuando regresamos de ahí, ya el clima había comenzado a cambiar. ¡Hasta se veía la montaña del otro lado! ¡Que alegría! La vista es asombrosa.

En el camino
Al lado de uno caminan las llamas y vicuñas, las cuales están acostumbradísimas a los turistas, ni se inmutan por cruzarse con la gente. ¡Son tan lindas de ver!.




Les dejo algunas fotos de esta primera parte. Prometo que para la próxima vienen las imágenes “post nube”, y con ellas el cierre de los relatos de este viaje fantástico.

Simplemente maravilloso
¿Qué les parecen? ¿Les gusta el sitio? 

lunes, 12 de noviembre de 2018

Aguas Calientes: cada vez más cerca de Machu Picchu!

Con el post de hoy quedamos a pasitos de la estrella del viaje: Machu Picchu.

Toca contarles de la llegada al pueblo de Aguas Calientes, que es el que está más cerca al santuario inca.
El pueblo es atravesado por un río.
Pequeñito pero de belleza, ubicado a orillas del río Urubamba y rodeado de montañas.


Para llegar allí nos tocó madrugar y tomar el tren, que nos llevaría desde Ollantaytambo hasta el pueblo. El viaje transcurre por la selva, y es muy placentero. Nos tocó compartir asiento con una pareja de canadienses que eran de lo más simpáticos. Realmente nos hicieron reir mucho, se hizo muy ameno el trayecto.
En la plaza principal (y única)
Una vez arribados a la estación nos pasaron a buscar para llevarnos al hotel, que quedaba a un par de cuadritas. Todo está muy cerca realmente.


Era temprano y como teníamos todo el día por delante pensamos en hacer una caminata siguiendo la vía férrea para ver las cataratas de Mandor. En teoría eran unos 3km del pueblo. Estábamos recién comenzando la caminata cuando se largó a llover. Era apenas una garúa, así que compramos unos pilotines de colores, y con esos nos aventuramos.

Para llegar a la catarata había que seguir la via del tren
La lluvia comenzó a ser más fuerte, y llegó un punto que estábamos empapados. Supuestamente nos quedaba una media hora para llegar a la catarata, pero decidimos volvernos al pueblo. No tenía sentido seguirnos mojando.

Vista del pueblito.
Una vez llegados al hotel nos pudimos quitar la ropa mojada, pero la pena es que no teníamos por ejemplo zapatillas de repuesto. Como íbamos con una mochila pequeña y nuestro equipaje había quedado en Cusco, llevábamos solo lo indispensable. La perspectiva de tener el calzado mojado no era nada agradable.

Pasamos la mayor parte del día encerrados en el hotel, leyendo y viendo la tele. Salimos a dar una vueltita en un momento en que había amainado algo. 
Paseando por el mercado de artesanías

Hay una feria que es bastante extensa y cubierta, así que aprovechamos a recorrer los puestos. El pueblo tiene unos cuantos restaurantes y lugares donde tomar algo, ya que está dedicado en casi su totalidad al turismo.
Al otro día 6 am nos tocaba reunirnos con un grupo para subir a la ciudadela. ¡Que emoción! ¡Se imaginaran estábamos rezando porque el clima mejorara! ¿Piensan que así fue? ¡Hagan sus apuestas!


Continuará…


jueves, 8 de noviembre de 2018

Urubamba: pueblito en medio del Valle Sagrado

Una callecita del pueblo, con un perro muy guardian
Luego de dejar atrás Ollantaytambo, donde algunos de los turistas que estaban con nosotros en la excursión del Valle Sagrado se quedaron a pasar la noche, a nosotros nos dejaron en Urubamba, un pequeño pueblito.
Lindo pichicho
Las indicaciones que teníamos eran las de decirle al guía que nos ayudara a tomar un taxi local, dado que la combi en la que veníamos no podía entrar al pueblo. La razón de esto era el tamaño de las callecitas, no aptas para este tipo de vehículos.

Asi eran los taxis locales. Que curiosos, ¿no?
Fue toda una experiencia, ya que el medio de transporte pasó a ser una especie de carrito que si bien era con motor era bien pequeñito, solo entraba el chofer adelante y nosotros dos atrás. Estaba lleno de estos taxis locales, les dejo fotos porque a mí me parecieron muy curiosos. ¿Viajaron alguna vez en algo así?

Lleno de flores en una de las avenidas

Parada en mitad de la calle principal sacando las fotos
El hotel no estaba tan cerca de la ruta, y confieso que mientras nos adentrábamos por esas callecitas (que enseguida se hicieron de tierra) me preguntaba “¿Dónde nos metimos?”. Nos dejó frente a un portón negro y nos dijo que ese era el hotel. Un alto muro no permitía ver el interior. Tocamos el timbre con algo de expectativa, y cuando entramos nos encontramos con un sitio que realmente no esperábamos. Lleno de flores, con unos jardines preciosos. Cada cuarto era en realidad una cabañita muy cómoda, con un espacio propio al exterior para disfrutar. ¡Una belleza!
El hotel. Que lindo!


Entrada al hotel, se veía luego de pasar el muro

Me encantó el hotel.. lleno de flores

Ya más tranquilos con el tema del alojamiento pedimos un mapa del pueblo para poder recorrerlo. No es que hubiera mucho para ver, es chiquito, pero igual estuvo lindo tener la oportunidad de conocerlo.

Siguiendo una de las avenidas principales me deleité sacando fotos a las flores que había junto a un canal. ¡Que bonitas!

Nos habían dicho que a pocas cuadras había un sitio arqueológico. Mapa en mano, dimos unas vueltas hasta encontrarlo. Creo que los locales nos miraban con curiosidad. Las ruinas no eran más que unas construcciones por ahí perdidas, pero rodeadas de las montañas y ya cayendo el sol era agradable de ver. Estábamos solos, eso sí. No parecía ser un lugar muy turístico.
ruinas

Las ruinas

Caia el sol, lindo paisaje

Mas de los taxis locales, estacionados en la vereda
Nos dirigimos luego a la plaza principal, que estaba en pleno acto electoral. Pocos días después había elecciones, por lo que los partidos estaban haciendo su acto de cierre. Música y mucha gente por ahí, todos locales menos nosotros parecía.

Iglesia del pueblo
Acto de cierre de campaña, previo a las elecciones
De campaña frente a la iglesia
Decidimos dar el cierre al día con unas cervecitas y pizza. Al otro día volvía a tocar madrugón, esta vez para tomar el tren hacia Aguas Calientes. Cada vez más cerca de Machu Picchu!! 


Brindemos por estar aquí, por lo vivido. ¡Viva!