lunes, 22 de junio de 2020

Los libros de mayo


Hace poquito les conté de los libros leídos durante abril, hoy les traigo los de mayo. Un mes en que me pude concentrar más con la lectura y encontré historias de lo más interesantes a la vez que autores que no conocía. Les comparto:

Mariela, de Yolanda Guerrero.
Una historia que me gustó mucho, en la que la joven Mariela se abre camino como enfermera en el contexto de la primera guerra mundial y la terrible pandemia de gripe española. Debe luchas contra esta enfermedad, con la cual tiene una especie de cruzada personal desde que se lleva a algunos seres queridos. Un mundo todavía muy machista en que las mujeres deben abrirse camino.
Es una novela muy interesante. Tal vez en algunas cosas bastante actual si uno piensa en un mundo atacado por un virus implacable y la lucha contra este.

El hospital de los pobres, de Tania Juste.
Nuevamente con un libro en que las enfermeras tienen un rol protagónico, al igual que los médicos, arquitectos y artistas.  Con un contexto histórico interesante. Recrea la construcción del emblemático hospital de Sant Pau i la Santa Creu de Barcelona, un icono del modernismo.
La vida de los personajes se desarrolla mientras se levantan los pabellones para hacer realidad una mejor atención para los pobres de la ciudad.
Como dato de color, busqué luego de terminar de leer este libro imágenes de este hospital, y son ciertamente maravillosas. Una obra de arte en sí mismo, muestra de un estilo arquitectónico único, el cual puede visitarse y admirarse.

Las tres heridas, de Paloma Sanchez-Garnica.
Ernesto, un escritor siempre a la búsqueda de su gran obra, encuentra una antigua caja de latón que contiene la fotografía de una joven pareja, Mercedes y Andrés, junto con unas cartas de amor. Comenzará a indagar en la historia de la pareja a través de los datos que obtiene de las cartas. La intrigante imagen, tomada el día que empezaba la guerra civil en España, y el posible destino de sus dos protagonistas le ayudarán a escribir su gran novela mientras se convierte en testigo de las heridas del amor, de la muerte y de la vida.
Un libro que también disfruté mucho, descubriendo las vidas de estos protagonistas y como se relacionan con el presente de Ernesto. Muy recomendable.

Lo mucho que te amé, de Eduardo Sacheri.
Otra novela que me gustó y disfruté mucho. Transcurre en Argentina, durante la década del 50´y 60´. Una época en donde sobran los mandatos familiares y sociales, sobre todo en lo relativo a las mujeres. Un tiempo de ciertos cuestionamientos en los roles de género. Allí Ofelia es una joven que se atreve a romper algunos de estos mandatos, pero lo hace en gran parte en silencio y con culpa. Ella debe irse dando permisos para vivir según su propia libertad y sentimientos.

Realmente todas novelas que me engancharon y gustaron mucho. Buenas lecturas para un mes en que seguimos por acá encerrados en cuarentena.

martes, 16 de junio de 2020

Los libros de abril


Vengo retrasada con los post sobre mis lecturas, así que hoy les voy a traer las del mes de abril.


Papeles Perdidos, de Alfredo Abarca.
Este lo tenía en formato papel, y realmente hace mucho que no dejaba el ebook para volver al formato tradicional de siempre. Lo tenía hace rato en la biblioteca esperando su turno, y debo decir que fue una lectura entretenida.
En la novela el personaje principal encuentra por error una serie de papeles que hablan de una maniobra de corrupción, junto al pago de una coima. Se ve tentado a tomar ese dinero y dejar su vida atrás, pero no contaba con que grupos poderosos comenzarían a rastrearlo, trastocando a su paso la vida de él y su gente conocida.

La niña que miraba los trenes partir, de Ruperto Long.
Está basada en hechos reales, y nos cuenta sobre la pequeña Charlotte, una niña belga de ocho años, que huye con su familia de su ciudad al ser ocupada por los nazis. Lo que le toca vivir durante ese exilio no es fácil, una época de persecución, guerra e injusticias.
La forma en que está narrado no terminó de convencerme, son extractos de diferentes personajes que han tenido contacto con ella, y se va reconstruyendo la historia a partir de estos fragmentos.

La vida empieza hoy, de Douglas Kennedy.
La novela habla sobre el descubrimiento de un amor en plena madurez. Habla de personas viviendo por inercia, sin atreverse a pensar en lo que realmente quieren y necesitan, y como un acontecimiento simple pone las cosas patas arriba y los obliga a reflexionar y tomar decisiones.
Es un lindo libro para pasar el rato.

Todos estos autores eran nuevo para mi, es bueno darse la oportunidad de conocer diferentes escritores.
¿Conocían a alguno? ¿Los leerían?

jueves, 11 de junio de 2020

Por aquí seguimos encerrados y con mucho trabajo


Hace rato que no paso por acá.

Nuevamente estoy en una vorágine de trabajo que no me deja mucho tiempo para otras cosas. Jornadas largas y cansadoras, un home office que está resultando bastante intenso.

Así que ni tiempo de escribir, aunque trato de pasar a leer los blogs amigos si tengo un ratito.

Por lo demás, seguimos en cuarentena en Argentina. Por lo menos en capital y el Gran Buenos Aires, las zonas con más concentración de gente del país. Los casos de coronavirus siguen subiendo, y son muy pocas las actividades nuevas que se han permitido, la apertura y vuelta a la normalidad se ve distante por estos lados.
Así que acá sigo encerrada en casa, saliendo poquísimo y nada, solo para lo más indispensable. Se sigue extrañando a los afectos, sobre todo el poder juntarse con la gente querida. Mientras tanto se intenta suplir con reuniones virtuales, un pobre consuelo, pero algo es algo.

¿Cómo siguen ustedes? ¿Confinados o disfrutando de alguna apertura? ¿Cómo los viene tratando la pandemia?

lunes, 18 de mayo de 2020

Siguiendo con el post anterior

Sigo con la temática del post anterior, en la que hablaba de un cierto aburrimiento que me está agarrando con la cuarentena. Creo que la mejor definición que estoy encontrando es que me ha agarrado una cierta apatía últimamente.

Esto en mi es bastante raro porque soy de hacer muchas cosas, de embarcarme en proyectos con entusiasmo. Pero supongo que el encierro y la situación de incertidumbre me están causando esas ganas de nada.
O sea, si me siento aburrida no es porque no encuentre cosas para hacer y ocupar mi tiempo. Pero me pasa que no estoy teniendo tantas ganas de hacerlas, o no las estoy disfrutando tanto.

Soy muy lectora y sigo leyendo, pero me cuesta engancharme con lo que leo. Y no es que sea porque justo encontré libros malos, sino porque aun teniendo el tiempo para dedicarme me da fiaca sentarme en casa a hacerlo. Voy de a ratos, luego dejo y me pongo con otra cosa, y así. Como una falta de concentración.

Veo películas y series. Pero tampoco es que me gusta pasármelo frente a la tele todo el día, ya estoy expuesta a suficientes pantallas.

Estoy escuchando música, y trato de poner canciones divertidas, de esas que me hacen bailar un poco, que me meten ritmo al caminar, aunque sea dentro del espacio reducido del living.

Limpio y ordeno la casa, aunque estas no son actividades a las que yo llamaría precisamente super disfrutables. Lo mismo con la cocina, que no es una de mis pasiones. Mi marido se entretiene más preparando cosas ricas, las cuales luego yo pruebo y disfruto.

Conseguí un curso de Photoshop online a precio razonable, y estuve un rato con eso, aunque es un poco básico hasta ahora.
Hace mucho no dibujo, me mamá ayer me incitaba a eso por teléfono. Pero me pasa que no me siento inspirada para agarrar lápiz y papel. La fotografía que tanto me gusta también está como en un impasse ahora que el único escenario es mi casa.

Pensé en que sería útil repasar algo de idiomas, los cuales siempre me gustaron y tengo algo oxidados por falta de práctica. Pero es lo mismo, una cosa es pensarlo y otra sentarme a hacerlo.


Así me encuentro, y francamente espero que se me pase pronto. ¡Que vuelvan las musas!

viernes, 15 de mayo de 2020

Un día muy igual al otro


Supongo que me está pasando como a casi todas las personas del planeta: la cuarentena me va cansando.

Llevamos en Argentina dos meses en nuestras casas y por supuesto que creo que es una medida apropiada para protegernos de la pandemia y hay que respetarla, pero no quita que tenga ganas de que termine de una vez por todas. Que se encuentre una vacuna, que haya tratamientos eficaces, que el maldito virus desaparezca y que la vida vuelva a la normalidad. O por lo menos a una cierta normalidad.
Hay muchas cosas que evidentemente no volverán a ser las mismas. El impacto lo veremos realmente con el tiempo, pero está claro que vendrán cambios aun cuando podamos volver a salir.

Mientras tanto los días son todos muy parecidos. Durante la semana laboral dedicada a eso, por suerte con jornadas más regulares y menos intensas. Y luego aprovechando a leer un poco, ver alguna película o serie, cocinar algo, hablar por teléfono con mis padres o alguna persona amiga, y no mucho más. Hay días en que siento que me aburro un poco.

Sé que podría ponerme a hacer alguna actividad más creativa, pero ni sacar muchas fotos puedo. Ya me cansé de fotografiar al gato durmiendo. Me está faltando motivación.

Extraño ver a la familia y amigos, poder salir a la calle, pasear, simplemente disfrutar del día al aire libre.

La llegada del frío tampoco ayuda. En el patio que tenemos en casa no da el sol, así que tampoco dan muchas ganas de estar afuera. Por suerte para este fin de semana se estima tiempo más lindo, podremos aprovecharlo un poco.

Aquí me encuentro entonces, un poco cansada de esta cuarentena, tratando de no caer en el desánimo porque evidentemente va para bastante tiempo.

¿Cómo lo van llevando ustedes? ¿Qué hacen para no aburrirse?

jueves, 7 de mayo de 2020

Me tocó tomar un transporte público después de tantos días de encierro


Hoy me tocó salir a la calle y tomar un transporte público, después de cincuenta días sin hacerlo.

En la empresa donde trabajo están haciendo campaña de vacunación antigripal, y la verdad es que aunque ir a recibir la dosis me implicaba una hora de ida y otra de vuelta me convenía porque es muy difícil encontrarla en otros lados. Ya había consultado sin éxito en farmacias y en algunos centros de vacunación. Es todos estaba agotada, sin disponibilidad.


Ayer me habían otorgado un turno para presentarme, así que estaba mentalmente preparándome para salir a la calle. Es raro todo esto, lo que hacíamos de forma habitual y cotidiana hoy genera cierta ansiedad. Allí me fui hoy temprano, con mi barbijo y abrigo porque han comenzado los primeros fríos.
Me encontré en la recepción un par de compañeros con los que charlamos un ratito de la situación, a una buena distancia social, claro. Llegó el turno del pinchazo, y luego a volver para casa.
Antes fui hasta mi escritorio a buscar un par de cositas. Que raro era ver toda la oficina vacía, es una situación de lo más extraña, y hasta triste.

Se veía algo de gente en la calle. Sobre todo haciendo compras en algún comercio de alimentos, o haciendo fila en bancos. Angustiante era ver la avenida comercial que suelo recorrer de punta a punta en el trayecto con tantos locales de persianas bajas.
Ya volveremos a una cierta normalidad, mientras tanto fue bueno regresar a la seguridad de casa. Tiempos locos que están tocando vivir.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Si toca cumplir en cuarentena


El otro día anduvimos de cumpleaños en casa, le tocó a mi media naranja cumplir en cuarentena. Realmente algo diferente, con muchos saludos virtuales.
Recibió muchos mensajitos, e hicimos videollamadas con familiares y amigos, los cuales le cantaron a través de la pantalla. No es como estar presencial, pero el afecto igual llega.

Para celebrarlo pedimos un brunch en un lugar cerca de casa que hace unas cosas riquísimas. Por delivery nos trajeron unos sándwiches muy sabrosos, un scon dulce, un alfajor de almendras y hasta una porción de torta con la que pudo soplar las velitas.

En una de las pocas salidas que hice en el último tiempo aproveché a comprarle un perfume en una farmacia. Había ido a averiguar por la vacuna para la gripe (imposible de conseguir en estos días) y le compré el regalito.

Son tiempos raros, pero se hace lo que se puede.

¿Les ha tocado cumplir en cuarentena? ¿O festejarle a algún conocido? ¿Qué tal ha sido la experiencia?