Dejé en el post
anterior el relato del viaje a las cataratas en el lado brasileño. El domingo
nos tocó visitar el lado argentino, y ya después para mi implicaba el volver a
tomar el avión de regreso a casa (mis amigas, un poquito más afortunadas,
tenían dos días más para visitar la zona).
Otra vez tocó
madrugón, a las seis de la mañana ya estábamos arriba, listas para desayunar
algo y subirnos al micro que nos llevaba hasta el parque. A pesar de que
salimos a horario tardamos bastante en llegar al primer punto del recorrido.
Esto fue porque justo se estaba corriendo una maratón usando la ruta que
debíamos tomar, y tuvimos que esperar un poco a que nos habilitaran a pasar.
Luego los trámites de migraciones se demoraron otro poquito (ya hice aquí la
salida de Brasil, dado que no regresaba). Finalmente llegamos al Hito de las Tres Fronteras. Este se
encuentra en la confluencia de los ríos Iguazú y Paraná.
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| Trencito que va por la selva |
Desde el lugar se
pueden observar las costas de Brasil y Paraguay. En dichas costas existe un
obelisco similar pintado con los colores nacionales de cada país.
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| Garganta del Diablo |
Luego nos dirigimos ya
al Parque Nacional Iguazú. Este fue creado en 1934 con el objetivo de conservar
las cataratas y la biodiversidad que las rodea. Posee unas 67.620 hectáreas,
declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad en 1984 debido a sus bellezas
escénicas y a la gran diversidad biológica de la selva subtropical. En el área
se protegen especies que están en peligro de extinción, como el yaguareté, el
ocelote y el macuco. Dentro de la flora autóctona encontramos más de 2000
especies, entre ellos helechos, bromelias, orquídeas y palmeras. Entre las 450
especies de aves se pueden observar con facilidad tucanes, urracas, teros,
loros y vencejos. Entre los insectos que habitan la zona se destacan una gran
cantidad de coloridas mariposas.
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| Coaties pidiendo comida |
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| Vean que insistentes que son! |
Luego de abonar la
entrada al parque (para residentes de Argentina Pesos $ 65) fuimos por el
sendero verde (un precioso caminito entre la selva) a buscar la estación del
tren ecológico de la selva. Nos subimos y dimos un pequeño paseo hasta la
estación final, que está emplazada junto al comienzo de las pasarelas que
llevan a ver la “Garganta del Diablo”,
el salto más impactante de las cataratas. La pasarela tiene 2.080 metros (ida y
vuelta) y en su recorrido sortea varias islas del Iguazú superior, y cuenta con
varios miradores. La monumental “garganta es la culminación del recorrido. Es
una conjución de saltos de 150 mts de longitud y 80 mts de altura que, en forma
de herradura, conforma una potente caída de agua que al romper en el cauce del
río dibuja densas nubes de vapor que inundan todo el contexto. Es impresionante
el sonido que hacen las cataratas, la posibilidad de sentir la humedad que
produce el vapor de agua de los saltos (en un momento fue como si nos hubieran tirado
un balde de agua al llegar este vapor hacia donde estábamos paradas), y los
arcoíris que se pueden apreciar.
Luego volvimos a tomar
el tren de regreso y nos dirigimos a recorrer el “circuito superior”. Son 650 metros de recorrido que permiten tener
una panorámica de los saltos y del delta del Rio Iguazú. Hay varios descansos
en los que se puede parar, y tiene miradores ideales para sacar fotos. Para
cuando lo estábamos recorriendo empezó a lloviznar un poquito. Como no era
mucho no quise ni sacar el pilotín. Como parte de broma con las chicas nos
decíamos que invocábamos al sol con nuestros pensamientos positivos, y parece
que resultó porque enseguida se fueron las gotas y salió un sol brillante.

Con este sol en el
cielo disfrutamos de la parada del almuerzo. Compramos unos sándwiches y nos
sentamos en el pasto a almorzar. Como no podía ser de otro modo había gran
cantidad de coatíes dando vuelta en la zona donde estaban los puestos de
comida. También de este lado hay carteles que indican la prohibición de
alimentarlos y tocarlos, la gente que se encarga de espantarlos, y los bichitos
estos que se empeñan en regresar como si nada. Un brasileño se refirió a ellos
como “cara de pau”, que significa “caraduras”. Y si, totalmente apropiada la
expresión para describirlos.
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| Un poco de agua de las cataratas |
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| "Dos hermanas" |
Finalmente fuimos a la
última parte del recorrido, que era visitar el “circuito inferior”. Ahí hay 1.700 metros de pasarelas, con
escaleras, que permiten ver los saltos desde abajo. Hay ocho miradores, y en
varios sitios se accede tan cerca que uno puede ser mojado por el agua de la
catarata. Volvimos a hacer uso del pilotín, y disfrutamos de toda la
experiencia.
Nos quedaba una hora
para finalizar la excursión, así que aprovechamos a sentarnos a tomar una
cerveza en uno de los barcitos. Lo gracioso es que en un momento una de mis
amigas me grita que tenía un coatí casi arriba mío, y yo me di vuelta para ver
al bichito (que ya estaba sobre mi pierna) y del susto tiré el vaso, mojándome
yo y a mi amiga. El coatí salió corriendo y nosotras estallamos en carcajadas.
Luego uno se le colgó en la mochila de ella, lo cual también nos causó mucha
gracia (¿no les decía yo que son caraduras y confianzudos?)
Yo me despedí de mis
amigas en la entrada del parque, y de ahí tomé un remis hasta el aeropuerto,
que queda bastante cerca. Llegué cerca de las 17:30hs, y mi vuelo era a las
21:30hs. Por suerte pude cambiarlo por uno que salía antes, así que evité el
tener que quedarme ahí tanto rato haciendo tiempo. Lo malo es que este nuevo
vuelo llegaba a Ezeiza en lugar de a Aeroparque, pero nuevamente mi chico pasó
a buscarme por allí, y de ahí nos fuimos a casa.
Terminé el día
bastante cansada, había sido un fin de semana bien ajetreado. Pero valió
totalmente la pena. Un lindo vistazo a las cataratas, y genial haber vuelto a
la zona después de tantos años. Ojalá pueda volver pronto.
¿Conocen las
cataratas? ¿Les gustó el relato?
La leyenda de las Cataratas
Muchos años atrás, el río Iguazú era
habitado por una enorme serpiente llamada Boi, era costumbre de los guaraníes
sacrificar una vez por año una linda doncella, que era lanzada al río
entregándola de esta forma a la serpiente.
Para esta ceremonia se invitaban a
todas las tribus guaraníes hasta las que estaban más alejadas. Fue así que un
día llegó un joven cacique llamado Tarobá, que conoció a una linda doncella
llamada Naipí ya elegida para ser sacrificada, motivo que le llevó a
revolucionarse contra los ancianos de la tribu e intentó inútilmente
convencerlo de que no la sacrificasen.
Con gran valentía la rapto en
vísperas del sacrificio escapando por el río en su canoa. Enterándose de esto
Boi quedó tan furioso que doblándose dividió el curso del río formando las
Cataratas y aprendió a Naipí y Tarobá.
Como castigo Boi los transformó en
los árboles que hoy se ven en la parte superior de las cataratas con la
cabellera de la bella Naipi como saltos de agua. Después de eso se sumergió en
la Garganta del Diablo y cuida hasta hoy que los amantes nunca vuelvan a
unirse… pero en los días de pleno sol, el arco iris supera el poder del mal de
Boi y los vuelve a unir.