viernes, 4 de octubre de 2013

Reto de las "52 semanas" - Foto Nro. 40 (y yapas)


Para la foto del desafío de las “52 semanas” quería dejarles una del hotel en donde estuve parando en mi viaje a las cataratas. Fue solo una noche, y realmente estuve poquito en el hotel, pero llegué a recorrer sus jardines y sacar algunas fotos. Si hubiera tenido más tiempo y el clima hubiera estado lindo con seguridad que hubiera disfrutado de pasar tiempo en este jardín precioso, y de meterme en la pileta. Realmente invitaban a ello.

Atrás de todo esto había un precioso sendero, rodeado de vegetación de la zona, y que luego de ser recorrido (eran unos 1000 metros) llegaba a un mirador junto al río. Por suerte el sábado llegamos de nuestra excursión con el tiempo de luz natural suficiente para realizar este pequeño paseo también.

 





¿Leyeron los post del viaje a las cataratas? Pueden hacerlo aquí:

 
Cataratas lado Brasil
 

 
Que tengan un excelente fin de semana.

jueves, 3 de octubre de 2013

Ahora las cataratas desde el lado argentino! Bellas e imponentes!


Dejé en el post anterior el relato del viaje a las cataratas en el lado brasileño. El domingo nos tocó visitar el lado argentino, y ya después para mi implicaba el volver a tomar el avión de regreso a casa (mis amigas, un poquito más afortunadas, tenían dos días más para visitar la zona).

Otra vez tocó madrugón, a las seis de la mañana ya estábamos arriba, listas para desayunar algo y subirnos al micro que nos llevaba hasta el parque. A pesar de que salimos a horario tardamos bastante en llegar al primer punto del recorrido. Esto fue porque justo se estaba corriendo una maratón usando la ruta que debíamos tomar, y tuvimos que esperar un poco a que nos habilitaran a pasar. Luego los trámites de migraciones se demoraron otro poquito (ya hice aquí la salida de Brasil, dado que no regresaba). Finalmente llegamos al Hito de las Tres Fronteras. Este se encuentra en la confluencia de los ríos Iguazú y Paraná.


Trencito que va por la selva
Desde el lugar se pueden observar las costas de Brasil y Paraguay. En dichas costas existe un obelisco similar pintado con los colores nacionales de cada país.


Garganta del Diablo
 
 Luego nos dirigimos ya al Parque Nacional Iguazú. Este fue creado en 1934 con el objetivo de conservar las cataratas y la biodiversidad que las rodea. Posee unas 67.620 hectáreas, declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad en 1984 debido a sus bellezas escénicas y a la gran diversidad biológica de la selva subtropical. En el área se protegen especies que están en peligro de extinción, como el yaguareté, el ocelote y el macuco. Dentro de la flora autóctona encontramos más de 2000 especies, entre ellos helechos, bromelias, orquídeas y palmeras. Entre las 450 especies de aves se pueden observar con facilidad tucanes, urracas, teros, loros y vencejos. Entre los insectos que habitan la zona se destacan una gran cantidad de coloridas mariposas.

Coaties pidiendo comida


Vean que insistentes que son!
Luego de abonar la entrada al parque (para residentes de Argentina Pesos $ 65) fuimos por el sendero verde (un precioso caminito entre la selva) a buscar la estación del tren ecológico de la selva. Nos subimos y dimos un pequeño paseo hasta la estación final, que está emplazada junto al comienzo de las pasarelas que llevan a ver la “Garganta del Diablo”, el salto más impactante de las cataratas. La pasarela tiene 2.080 metros (ida y vuelta) y en su recorrido sortea varias islas del Iguazú superior, y cuenta con varios miradores. La monumental “garganta es la culminación del recorrido. Es una conjución de saltos de 150 mts de longitud y 80 mts de altura que, en forma de herradura, conforma una potente caída de agua que al romper en el cauce del río dibuja densas nubes de vapor que inundan todo el contexto. Es impresionante el sonido que hacen las cataratas, la posibilidad de sentir la humedad que produce el vapor de agua de los saltos (en un momento fue como si nos hubieran tirado un balde de agua al llegar este vapor hacia donde estábamos paradas), y los arcoíris que se pueden apreciar.

Luego volvimos a tomar el tren de regreso y nos dirigimos a recorrer el “circuito superior”. Son 650 metros de recorrido que permiten tener una panorámica de los saltos y del delta del Rio Iguazú. Hay varios descansos en los que se puede parar, y tiene miradores ideales para sacar fotos. Para cuando lo estábamos recorriendo empezó a lloviznar un poquito. Como no era mucho no quise ni sacar el pilotín. Como parte de broma con las chicas nos decíamos que invocábamos al sol con nuestros pensamientos positivos, y parece que resultó porque enseguida se fueron las gotas y salió un sol brillante.

Con este sol en el cielo disfrutamos de la parada del almuerzo. Compramos unos sándwiches y nos sentamos en el pasto a almorzar. Como no podía ser de otro modo había gran cantidad de coatíes dando vuelta en la zona donde estaban los puestos de comida. También de este lado hay carteles que indican la prohibición de alimentarlos y tocarlos, la gente que se encarga de espantarlos, y los bichitos estos que se empeñan en regresar como si nada. Un brasileño se refirió a ellos como “cara de pau”, que significa “caraduras”. Y si, totalmente apropiada la expresión para describirlos.


Un poco de agua de las cataratas
"Dos hermanas"
Finalmente fuimos a la última parte del recorrido, que era visitar el “circuito inferior”. Ahí hay 1.700 metros de pasarelas, con escaleras, que permiten ver los saltos desde abajo. Hay ocho miradores, y en varios sitios se accede tan cerca que uno puede ser mojado por el agua de la catarata. Volvimos a hacer uso del pilotín, y disfrutamos de toda la experiencia.

Nos quedaba una hora para finalizar la excursión, así que aprovechamos a sentarnos a tomar una cerveza en uno de los barcitos. Lo gracioso es que en un momento una de mis amigas me grita que tenía un coatí casi arriba mío, y yo me di vuelta para ver al bichito (que ya estaba sobre mi pierna) y del susto tiré el vaso, mojándome yo y a mi amiga. El coatí salió corriendo y nosotras estallamos en carcajadas. Luego uno se le colgó en la mochila de ella, lo cual también nos causó mucha gracia (¿no les decía yo que son caraduras y confianzudos?)

Yo me despedí de mis amigas en la entrada del parque, y de ahí tomé un remis hasta el aeropuerto, que queda bastante cerca. Llegué cerca de las 17:30hs, y mi vuelo era a las 21:30hs. Por suerte pude cambiarlo por uno que salía antes, así que evité el tener que quedarme ahí tanto rato haciendo tiempo. Lo malo es que este nuevo vuelo llegaba a Ezeiza en lugar de a Aeroparque, pero nuevamente mi chico pasó a buscarme por allí, y de ahí nos fuimos a casa.

Terminé el día bastante cansada, había sido un fin de semana bien ajetreado. Pero valió totalmente la pena. Un lindo vistazo a las cataratas, y genial haber vuelto a la zona después de tantos años. Ojalá pueda volver pronto.

¿Conocen las cataratas? ¿Les gustó el relato?


Coatí confianzudo, subiendose a la mochila de mi amiga
Empecinados en conseguir algo
Regresando a casa.
Despidiendome de Misiones, volviendo a casa.
Les dejo una leyenda que encontré en la web, la cual me gustó:

 

La leyenda de las Cataratas

Muchos años atrás, el río Iguazú era habitado por una enorme serpiente llamada Boi, era costumbre de los guaraníes sacrificar una vez por año una linda doncella, que era lanzada al río entregándola de esta forma a la serpiente.

Para esta ceremonia se invitaban a todas las tribus guaraníes hasta las que estaban más alejadas. Fue así que un día llegó un joven cacique llamado Tarobá, que conoció a una linda doncella llamada Naipí ya elegida para ser sacrificada, motivo que le llevó a revolucionarse contra los ancianos de la tribu e intentó inútilmente convencerlo de que no la sacrificasen.

Con gran valentía la rapto en vísperas del sacrificio escapando por el río en su canoa. Enterándose de esto Boi quedó tan furioso que doblándose dividió el curso del río formando las Cataratas y aprendió a Naipí y Tarobá.

Como castigo Boi los transformó en los árboles que hoy se ven en la parte superior de las cataratas con la cabellera de la bella Naipi como saltos de agua. Después de eso se sumergió en la Garganta del Diablo y cuida hasta hoy que los amantes nunca vuelvan a unirse… pero en los días de pleno sol, el arco iris supera el poder del mal de Boi y los vuelve a unir.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Parque Nacional do Iguaçú y las imponentes cataratas


Les conté el otro día de la visita al “Parque das aves”, en Foz do Iguaçu, Brasil. Si no leyeron el post pasen a verlo, ya que el colorido de los pájaros que les muestro ahí es impresionante.

Hotel frente al inicio de las pasarelas
A la salida de este hermoso lugar fuimos a visitar el Parque Nacional do Iguaçú. La entrada estaba muy cerquita, a otros 200 mts del sitio de las aves. Sacamos la entrada en las ventanillas (R$ 38) y de ahí nos subimos al autobús de dos pisos que nos llevaría a los distintos sitios de interés. El primero adonde fuimos fue en realidad la última parada que es donde está el patio de comidas (siendo casi las dos de la tarde estábamos ya con hambre). Elegimos comprar algo en un local de comidas rápidas, cuyos combos estaban representados con nombres de animales de la fauna local. Yo elegí el menú “coati”. Estos animalitos se pueden ver en la zona, y son bastante caraduras e insistentes (¡me hacían acordar a mi gato Ciro por estas cualidades!). Hay unos cuantos, y están a la búsqueda de que alguien les de comida, o de poder robarle algo a algún desprevenido. Por todos lados hay carteles que indican que uno no debe alimentarlos, y que tampoco debe tocarlos porque hay que recordar que son animales salvajes. Aunque parecen adorables (y están bastante domesticados al estar tan cerca de los seres humanos) tienen garras importantes y colmillos a los que mejor tenerles cierto respeto. Aparecían solos o en grupo, y a pesar de que la gente del lugar los espantaba ellos volvían (son bastante tozudos). Causaban gracia de ver.

Cataratas
Un simpático coatí
Luego de esta pausa fuimos ya si al sendero de las cataratas. Hay una serie de miradores y pasarelas desde los que se pueden apreciar casi la totalidad de los saltos. Desde este lado hay una vista panorámica de los mismos. Se suele decir que Argentina tiene a los actores (ya que las cataratas están dentro de nuestro territorio) y que Brasil cuenta con los palcos para verlos.
 



Arcoiris

 

Por suerte a estas alturas ya las lluvias habían decidido retirarse un poco, y dejaron paso a un lindo solcito. Recorrimos las pasarelas, apreciando estas maravillas de la naturaleza. En un determinado momento las mismas llegan hasta bastante cerca de la Garganta del Diablo. Ahí lo mejor es ir con algún pilotín o capa para la lluvia, ya que es imposible no mojarse con el agua que la catarata salpica (y cuyo volumen de agua era ese día el doble del caudal habitual, según nos informaron). En esa mezcla de agua y sol pudimos apreciar un bonito arcoíris.

Con capa para el agua, porque salpicaba bastante. El arcoiris de fondo
Fue un hermoso paseo, que nos llevó buena parte de la tarde. Finalizado este volvimos al hotel, y aprovechamos que todavía contábamos con luz del día para recorrer un senderito que salía en la parte trasera del complejo y que llevaba hasta un mirador junto al río. Fue lindo de recorrer, estaba enmarcado por abundante vegetación típica de la zona.

Luego vino un rato de descansar antes de dirigirnos al comedor para la cena. Aproveché a ver un poco de televisión. La particularidad aquí es que toda la programación está doblada al portugués, lo cual a mí me encantaba porque seguía practicando el idioma, esta vez en la parte auditiva.

La cena estuvo bien, con un servicio de tenedor libre que teníamos incluido. Probé algunas cosas ricas, entre ellas un postre hecho con maracuyá, el cual raramente se encuentra en Buenos Aires. Luego de esto caí profundamente dormida. Estaba agotada luego del madrugón (estaba despierta desde las 5 de la mañana), el viaje en avión, los paseos del día. Cansada pero feliz, y dispuesta para ir a recorrer al día siguiente el lado argentino. Próximamente relato de esta parte del viajecito.

martes, 1 de octubre de 2013

Parque das aves


Como les contaba en el post anterior, el sábado llegué a Puerto Iguazú por la mañana temprano. Un transfer de la agencia me estaba esperando para llevarme al hotel, el cual se encontraba ya en Brasil, en Foz Do Iguacu. El viaje hasta ahí bastante rápido, y eso que incluía el pasar migraciones de ambos países. Me gustó pasar el puente internacional Tancredo Neves, el cual une Argentina y Brasil. La mitad del puente está pintada de celeste y blanco como nuestra bandera, y la otra parte con los colores verde y amarillo como la del país hermano.

Yo estudié tres años de portugués, a modo de hobbie y porque me parece un idioma divertido. Y aunque cotidianamente no tengo oportunidad de practicarlo esta era la ocasión especial para hacerlo. Fue gracioso porque al atravesar la frontera fue como si cambiara el switch a ese idioma, y empecé a hablar en portugués en cuanta oportunidad se me apareció. Me encantó poder hacerlo.

No soy ave sino un simpático monito del parque
Me encantaron los penachos de estas aves
Llegada entonces al hotel me encontré con mis dos amigas. Dejé algunas cosas en la habitación (mucho no tenía, ya que llevé solo una mochila de mano) y sin perder tiempo nos fuimos a visitar el “Parque das aves”, que estaba muy cerquita de ahí. Pudimos disfrutarlo a pesar de que parte del recorrido lo hicimos con lluvia.










 
El sitio es precioso. Es un zoológico con aves muy coloridas típicas de la zona. Pájaros tropicales lindos de ver, como tucanes, papagayos, colibríes. Puro color en medio de una fauna selvática. En partes del paseo el contacto con las aves es realmente cercano, ya que uno puede entrar a los recintos donde ellos están. Me encantó tener a los tucanes a escasos centímetros mío (son curiosos, no dudan en acercarse, uno inclusive quiso jugar con una cinta que colgaba del paragua que llevábamos para protegernos de la lluvia).

Si bien los reyes del lugar son los pájaros, se pueden ver también mariposas, algunos pequeños monos, y algún que otro réptil.

Fue un hermoso paseo, en donde saqué infinidad de fotos. Les dejo una pequeña muestra aquí.

Luego nos dirigimos a ver las cataratas, pero eso es tema de otro post.