jueves, 26 de octubre de 2017

El candado del amor y una anécdota graciosa

Es sabido que Paris es la ciudad del amor. Y también que muchos enamorados dejan colgados en los puentes sus candados como símbolo de amor eterno.
A mí eso siempre me pareció muy romántico así que antes de salir de Buenos Aires compré un candado en una ferretería y lo puse en la valija.

El día en que íbamos a buscar el “Pont Neuf” (que es donde sabíamos que se suelen poner) coincidió con el día en que decidimos subir a la torre Eiffel. De hecho, esta fue la primera actividad del día.
Compramos la entrada y cuando pasamos por el scanner del control de seguridad el vigilante me dice que le muestre el candado que llevaba en la mochila. Me lo dijo en inglés y tardé un rato en entender que quería que le muestre. Mi primera confusión fue pensar que “padlock” era el palo selfie. Yo se lo mostraba y él negaba. Ahora lo pienso y me río.

Se aclaró el tema y cuando recordé que tenía el candado en la mochila me quería morir. En otro inglés chapucero le trataba de decir que no importaba, que lo tirara a la basura. El señor se pasó un rato divertido con nosotros porque iba leyendo los nombres que habíamos puesto con marcador, nos miraba y sonreía. Yo seguía insistiendo en que lo tirara a la basura.

Resulta que el vigilante era buena onda, y si bien no nos dejó subir con el candado porque eso está prohibido, nos indicó que saliéramos del recinto, que lo escondiéramos entre las plantas que forman parte de los Campos de Marte, y que al salir lo buscáramos. Debo decir que también acá se produjo confusión, primero pensé que nos quería indicar que lo metiéramos en un locker y yo no entendía dónde estaban. Evidentemente tengo que refrescar mi inglés.

El tema es que escondimos nuestro candado entre las plantas, subimos a la torre y disfrutamos de unas bellísimas vistas (les dejo fotos desde las alturas), y luego pudimos recuperarlo.

Nos dirigimos finalmente al puente, y cuando íbamos llegando nos imaginábamos poniéndolo a las apuradas y sin que fuera evidente. Tenía entendido que en un momento se había querido prohibir que la gente dejara más candados por el peso de los mismos. Cuando llegamos ahí sin embargo nos relajamos al ver que los oportunistas de siempre tenían instalado un comercio de candados y a viva voz los ofrecían.

Nos dimos entonces nuestro tiempo y nos sacamos fotos. Ahí quedó nuestro símbolo de amor eterno enganchado en el puente.

El marcador mucho no se notaba así que edité los nombres para que me quede de recuerdo. El del hilo rojo es nuestro.

¡Oh la la, que viva el amor!

miércoles, 25 de octubre de 2017

Vamos al Louvre

En el post anterior les hice un recorrido por el maravilloso Palacio de Versalles. Muchas fotografías mostrándoles todo el esplendor de este lugar, que sin duda deslumbra.

Ese día que fuimos era miércoles, y a pesar de que habíamos estado caminando todo el día decidimos hacer una locura más: ir directo a visitar al Louvre, que estaba abierto hasta las 21:45 hs.
Si no conocen, sepan que este museo es enorme también, así que nos esperaban unas cuantas horas más de caminata. Cuatro horas para ser exactos, porque nos fuimos recién cuando por altoparlante anunciaron que en minutos cerraban las puertas e instaban a los visitantes a irse.
Punto de encuentro, y lugar aprovechado por la gente para relajarse un rato.
A la noche caí rendida y creo que no podría haber dado un paso más, pero valió la pena porque fue tiempo aprovechado y pudimos darnos una buena idea de este museo tan famoso. Claro que si uno quiere verlo en detalle debe dedicarle varios días, pero no era eso lo que teníamos disponible.
Formado a partir de las colecciones de la monarquía francesa y las expoliaciones realizadas durante el imperio Napoleónico, el Museo del Louvre abrió sus puertas en 1793.
El Museo del Louvre se encuentra alojado en el Palacio del Louvre, una fortaleza del siglo XII que fue ampliada y reformada en diversas ocasiones. Antes de que se convirtiera en museo, algunos monarcas utilizaron el palacio como residencia real.
Justo enfrente al museo
Nuevamente tuvimos suerte y la fila fue inexistente. Mostramos el “Paris Museum Pass” (no me canso de decir que fue una gran idea haber adquirido esto) y pasamos. Nos dieron un planito con detalle de las salas del museo, con aclaración de las colecciones disponibles en cada piso.
Sala de civilizaciones antiguas.
Este tipo de arte me encanta
Si han ido cuéntenme que tan claro les pareció el museo para ubicarse. En mi experiencia personal lo encontré bastante difícil. Es tan grande y hay tantos recovecos que a veces uno se pierde. En varias ocasiones debimos preguntarles al personal del museo para que nos indiquen donde estábamos o como llegar a algún lado.
¿La conocen? Todos van a verla.
Lo que si notamos es que hay ciertas obras a las que si se han molestado en indicar mejor el camino. Por ejemplo La Gioconda, de Leonardo Da Vinci. Hay carteles con flechas y hasta en el ascensor le hacen referencia. Les dejo más adelante una foto de eso, porque me causó mucha gracia. Si van a ver otras obras tal vez les cuesta encontrarlas, pero con La Gioconda imposible perderse. En mi humilde opinión medio sobrevalorado, es un pequeño cuadrito que a mí no me ha dicho mucho. Sacando el hecho de que es tan famoso no me pareció que mereciera tanta distinción, sobre todo porque está rodeado de otras obras igual o incluso mejores.
A La Gioconda llegan seguro
El Palacio en si es impresionante. Las salas son grandes, el edificio se impone por sí solo.
A mí me gustó mucho toda la sección de las antiguas civilizaciones. Restos de los egipcios, de los sumerios, etruscos, etc.
También hay cuadros muy interesantes. Yo no soy entendida de arte así que los he mirado desde mi visión inexperta, pero hay muchos que me han parecido muy lindos y bien logrados. Mi marido aprecia más la pintura y hasta ha hecho algunos cursos sobre el tema, así que me iba explicando algunas cosas sobre las obras.
En la parte de afuera del museo se encuentra la pirámide de vidrio y aluminio. A mí me gusta como contrasta con lo clásico del edificio.


¿Les gusta recorrer museos? ¿Han  ido al Louvre?

martes, 24 de octubre de 2017

El Palacio de Versalles

¿Están preparados para ver fotos? Porque este post trae unas cuantas. Y eso que es una selección de las que saqué el día que fuimos a conocer el Palacio de Versalles. Pero es tan increíble y lindo este lugar que tengo ganas de mostrarles de todo.
Llegando al palacio
Prepárense a ver unos salones bastante cargados de detalles y a todo lujo. Para quien se marea con el dorado mejor que se siente porque acá hay mucho. Hay extrema opulencia.

También hay unos jardines maravillosos para recorrer. Con una superficie de 800 hectáreas, y llenos de estatuas y fuentes, laberintos y flores.

Para llegar hasta allí nos tomamos el tren. Es muy sencillo llegar, y muy cómodo el transporte. De la estación son un par de cuadras, imposible perderse ya que simplemente hay que seguir a la gente.

Lo primero que se ven son unas rejas doradas y la estatua del “Rey sol” sobre un majestuoso caballo. Con el “Paris Museum Pass” teníamos esta entrada incluida, así que la mostramos y pasamos. Era temprano y no había casi fila, aunque me han dicho que hay épocas del año en que si se forman grandes colas.


Mucho dorado

Bellisimo
Después comenzamos a visitar las salas. Una lleva a otra, así que hay un orden bastante establecido. Teníamos audioguías y en cada lugar se señalaba con un número el audio correspondiente. Era muy completo.

¡Lindo!
De nuevo el Rey Sol
Vimos pinturas colgadas en las paredes y también en los techos. Muebles de época, tapices, instrumentos musicales. Todo fastuoso y exuberante.




Una sala que  goza de especial importancia la Galería de los Espejos, una impresionante galería de 73 metros de longitud que posee 375 espejos. Se trata de una de las estancias más importantes del palacio, ya que fue el lugar en el que en 1919 se pondría fin a la Primera Guerra Mundial con la firma del tratado de Versalles.

El palacio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y es uno de los lugares más visitados de Francia.

Miren esos techos!

Luis XIV fue el primero en transformar y ampliar el pabellón de caza de su padre, Luis XIII, donde instalaría la Corte y el gobierno en el año 1682. Desde entonces y hasta la llegada de la Revolución Francesa, diferentes monarcas se fueron sucediendo en el trono y continuaron embelleciendo el palacio.

En 1789 el palacio dejó de funcionar como sede oficial del poder.








luminarias doradas


La cama real




El jardín de Versalles es clasicista, ordenado, racionalizado. 
Con el paisajismo se obliga a la circulación. Crea una organización que relaciona todas las esculturas y fuentes y ensalza la monarquía. Las esculturas se señalan unas a otras. 













También se encuentra en Versalles el palacio del Pequeño Trianón. Se erigió por orden de Madame de Pompadour, la favorita del rey Luis XIV, que quería disponer de un marco encantador en el que «entretener al rey». Fue inaugurado en 1769. Este edificio alcanzó su máximo auge durante la segunda parte del siglo XVIII, cuando Luis XVI se lo regaló a su esposa María Antonieta.

Petit Trianon
La joven reina acondicionó el lugar y ordenó crear un jardín de estilo inglés para sustituir los antiguos invernaderos. Solía refugiarse en el Pequeño Trianón para escapar de los fastos y la etiqueta, en ocasiones molestos, de la corte de Versalles. Allí se rodea de su círculo más cercano y organiza veladas íntimas.












Uno de los puntos más importantes del jardín es el Gran Trianón, un pequeño palacio de mármol rosa.

El Gran Trianón fue construido por Jules Hardouin-Mansart en 1687 en el emplazamiento del "Trianón de Porcelana", que Luis XIV había ordenado construir en 1670 para escapar a los fastos de la corte y acoger sus amoríos con Madame de Montespan. 





De más está decirles que me encantó la visita al palacio. Estuvimos allí casi todo el día, caminamos muchísimo. Hicimos un alto para almorzar en uno de los barcitos que se encuentran en los jardines, pero el resto del tiempo fue de movernos por todo el predio tratando de ver lo más posible.

¿Qué les pareció el lugar? ¿Les gustaron las fotos? ¿Conocen el sitio?¡ Cuéntenme sus experiencias!