martes, 22 de noviembre de 2016

Popurri


¡Hola! ¿Cómo están arrancando la semana?

Acá tranquila por la oficina. Mi sector está bastante callado hoy, con una jefa y un compañero de vacaciones. Mi otro jefe está próximo a viajar también por una reunión y otra compañera avisó que se tomará un par de días para unos trámites. Al parecer serán unos días de quietud por estos lados. Ya veremos.

El fin de semana ha estado bien. Días de descansar un poco, también hacer un poco de limpieza en la casa. 

Fondue con amigos. Todo muy rico.
El sábado a la noche compartimos una fondue con un grupo de amigos.  La chica que puso la casa se ocupó de preparar todo. Bastante trabajo ya que había variedad de cosas diferentes para mojar en el queso derretido. Salió riquísima, y pasamos un bonito momento. Una pareja que había estado en Europa en su luna de miel nos estuvo contando anécdotas varias, y además trajeron de allí un juego de cartas temáticas que estrenamos y que resultó ser bastante divertido.

Me senté el domingo unas horas frente a la computadora para editar fotos de la última sesión que hice. Adelanté bastante, aunque todavía me falta.

Aproveché y saqué algunas más al michi, que sigue siendo de mis modelos favoritos.

En mi cuarto. Perfil del gato mirando hacia el patio. Bello día afuera.
Seguí leyendo bastante. Este mes viene muy fructífero en ese aspecto.

Ya estoy por terminar una serie de Netflix que me ha gustado bastante: “Gran Hotel”. ¿La han visto?.  Ayer vi dos capítulos, y me están quedando tres para terminarla. ¡Con suerte esta semana lo hago! Ya me han recomendado otras para continuar.  Creo que será el turno de “Velvet”, otra serie española.

¡Qué sigan bien!



jueves, 17 de noviembre de 2016

Gato en la ventana


Les comparto un par de fotos que subí a Instagram los días pasados. Mi michi en la ventana, contemplando la calle.

Le hemos puesto un banquito ahí, en donde se sube para poder observar todo. No lo usa muy seguido, pero cada tanto lo encuentro mirando desde esa plataforma. Ahí le da el solcito, es un buen sitio para estar.

Con la cámara capté un poquito de esa cotidianidad, espero que les guste.


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Paso por aquí

 
Tengo el blog un poco abandonado. Más de diez días sin pasar por aquí, lo cual creo que solo sucedió anteriormente en momentos de viajes. No ha sido esta la ocasión, estuve todo el tiempo por Buenos Aires y dedicada a las actividades cotidianas.

Hubo días ajetreados por la oficina, lo cual no es raro para la época del año, en que se juntan la confección de presupuestos e informes varios. He seguido leyendo igual mis blogs amigos, pero estaba con pocas ganas de escribir.
Ando con fiaca...

Un poco más de estos días:

He dado algunos paseos, como visitar una feria itinerante dedicada a la comida italiana. Muchos puestos y gran cantidad de gente dando vueltas por ahí. Probamos comida rica, y disfrutamos de unos fuegos artificiales que resultaron bastante extensos en su duración y bastante impresionantes en formas y colores.

También tuve una sesión de fotos de recién nacida. La primera que hago de este tipo, más allá de los cursos que había tomado al respecto. Salió todo bien y fue divertido. Nos llevó unas tres horas, costó un poco que se duerma cuando queríamos. Empecé ya a editar las fotos, y tengo con esto para entretenerme unos cuantos días. Las pocas que le adelanté a la madre de la bebita han sido de su agrado, así que yo contenta.

Me he juntado ayer con una amiga, tarde de tomar algo fresco y compartir una merienda y una charla. Escogimos un bar con mesas al aire libre, y hasta estuve alimentando a un pequeño gatito que disfrutó con ganas de los restos de queso crema que me habían quedado.

No estuve durmiendo muy bien últimamente. Tal vez eso explique que me siento algo cansada. Eso o la altura del año. La cuestión es que me ando despertando varias veces a la madrugada y tengo pesadillas. Acostumbrada a dormir bien esto no me gusta para nada. Confío en que ya pasará, sino me convertiré en zombie dentro de poco tiempo.
Pues si, quiero dormir...

Fui a una nueva clase de meditación la semana pasada, pero me ha costado un poco seguirle el ritmo. Estuvo lindo igual, pero se ve que estaba más dispersa. La de mañana me la voy a perder. En la oficina van a hacer un brindis por fin de año (falta mes y medio, pero bueno…) y tengo que pasar un ratito. Supongo que será algo tranquilo, lo han organizado después del horario de trabajo.
Esta etapa del año me tiene así jeje

Sigo leyendo bastante, bastante enganchada con las lecturas de este mes.

¿Qué tal han estado ustedes? ¡Cuenten!



viernes, 4 de noviembre de 2016

Cinco cosas que me han hecho feliz esta semana (XXIX)


Repito nuevamente este ejercicio que tanto me gusta y que hace también muy bien al alma. Pensar en esos sucesos que nos han despertado sonrisas, que nos han traído felicidad. Grandes o chicos, lo importante es reconocer que siempre hay cosas para agradecer y por las que estar contentos.

 

* Asistimos ayer nuevamente con mi amiga a un encuentro de meditación guiada. El de la semana pasada había sido una experiencia muy grata (aquí post sobre esa meditación).

Estuvo también muy interesante en esta oportunidad. Aquí la propuesta era visualizarnos caminando por un bosque, y luego ver como se acercaba una barca con una persona, subirnos y disfrutar del paseo. Ver nuestro reflejo en el agua, luego volver a tierra. Durante todo ese tiempo se nos invitaba a percibir los olores, la brisa, el cómo nos sentíamos, ser conscientes del entorno, etc. Con bellos sonidos de gongs y cuencos se van cerrando estas imágenes.

Luego se comparte la experiencia, el cómo lo vivió cada uno. Esta parte me sorprendió mucho también esta vez, el cómo cada persona lo vive de manera tan distinta. Como se trabajan diferentes cosas. Una chica por ejemplo contaba que había sido muy fuerte porque la barca en realidad era un cisne y la persona que allí se encontraba era a su padre que había muerto, así que pasar ese ratito con él y luego dejarlo ir era de lo más intenso. Otros simplemente disfrutaban el paseo. Había quienes no alcanzaban a ver su reflejo en el agua, o quienes lo hacían pero se veían allí enojados. Otros que no llegaban a reconocer a la persona. Los que al volver se tiraban a nadar en el agua. Los que apenas mojaban sus pies. En fin, de todo!

Para mi fue grato, y si bien no llegaba a percibir quien era la persona del barco la notaba como una presencia amigable, como un reencuentro con un viejo conocido. El paseo en barco era agradable, y cuando veía mi reflejo me veía con una linda corona de flores, me sentía feliz.

La idea es seguir yendo con mi amiga a estos encuentros, que son muy sanadores y una manera de bajar un poco los cambios en este mundo tan a las corridas.

 

* Terminé de leer un libro que me encantó! Se llama “Los 100”, y es de ciencia ficción. En un futuro post apocalíptico en el que los humanos se encuentran viviendo en el espacio luego de un cataclismo que asoló la tierra. Han pasado trescientos años de ese hecho y están preparándose para volver. Para saber si las condiciones de radiación y etc son soportables es que mandan una misión secreta en donde cien convictos (todos muy jóvenes) son enviados allí. Hay un poco de supervivencia, y se van descubriendo las relaciones y las vidas de ellos cuando estaban en la colonia espacial y una vez llegados al antiguo planeta.

Super ameno, fantasioso pero con una visión interesante. He sabido que hay una serie basada en el libro, seguramente trataré de verla pronto. ¿La han visto? ¿La recomiendan?

 

* ¡Han vuelto los días de sol! Qué maravilla, cada vez que el aire promete volverse más primaveral lo celebro. Ya estoy un poco cansada de usar abrigos. El fin de semana promete ser lindo.

 

* ¿Se acuerdan del book de maternidad que hice con mi primera (y hasta ahora única) clienta? Bueno, su niña ya ha nacido y me confirmó que quieren hacerle las fotos de bebé y con sus hermanos. El próximo fin de semana quedamos que las haremos. Estoy feliz, una oportunidad de estrenar algunas de las cositas que compré para este tipo de fotografías.

* A su vez sigo editando las fotos de otro book de maternidad, uno que hicimos hace un par de semanas con una pareja amiga. Estoy muy contenta con cómo van quedando. Son muy cálidas, y las que ya les he compartido a ellos les han encantado. Seguramente les muestre algunas por aquí también a ustedes próximamente.

¿Qué cosas les han hecho felices estos días?

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Los libros de octubre


Las imágenes de este post son todas lluviosas ya que pensaba escribirlo ayer, día en que caía una fuerte tormenta por la ciudad. Al final se dilató y la entrada sobre las lecturas de octubre sale hoy. Aunque tímidamente el clima ha comenzado a mejorar decidí dejar esas fotos porque me han parecido simpáticas. Todas son de la web.

Este mes que pasó no leí demasiado. Por lo menos cuando se lo compara con otros periodos de este año. Yo suelo aprovechar bastante los viajes hasta el trabajo y estuve enganchada con un jueguito del celular. No muy productivo, pero que me ha distraído últimamente.

Esto son los libros de octubre:

 
La ladrona de vestidos, de Natalie Meg Evans.

Este libro tuvo momentos en que me entretuvo, pero también otros en que se me hacía medio pesado.

Transcurre en Paris de los años 30, en donde una chica con talento para la moda es tentada por falsificadores de prendas para robar los diseños de conocidos modistos. Se mete entonces en enredos para poder copiar esas colecciones, llegando a perder un poco el rumbo de su vida. Logra finalmente recapacitar y salir adelante por su cuenta, con sus propias creaciones.

 

Brújulas que buscan sonrisas perdidas, de Albert Espinosa.

Este pequeño librito me encantó. Es fácil de leer, ameno y a su vez hace reflexionar.

El protagonista debe volver a tratar a su padre, del cual estaba distanciado y que se haya en sus últimos días. No había podido perdonarle las actitudes que había tomado hacia él y sus hermanos cuando muriera su madre. Tampoco el haber sido distante y enfocado a su trabajo durante toda su infancia.

Aunque le es difícil, se ve obligado a acercarse nuevamente, y a ver las cosas desde otra perspectiva. Se reflexiona sobre la madurez, las decepciones, la familia y las nuevas oportunidades. En este proceso logra perdonarlo y perdonarse a si mismo.

 

El monje que vendió su Ferrari, de Robin Sharma.

Este libro también es corto pero muy provechoso. Lo he leído en formato digital, pero estoy pensando en conseguirme una edición impresa. Es que esta historia es para releer, para meditarla con más cuidado, para resaltar algunas frases. Me quedo con la idea de que esta primera lectura ha sido más superficial, que para poder realmente incorporar la mayoría de las enseñanzas hay que volver a prestarle atención, reencontrarse con sus páginas.

Es la historia de un abogado muy exitoso cuya vida estresante y obsesionada con el dinero lo lleva a tener un infarto. Esto provoca en él una crisis espiritual. Decide enfrentarse a las grandes cuestiones de la vida. Vende sus posesiones y emprende un viaje por el Himalaya, donde llega a conocer a una antigua cultura de hombres sabios. Allí aprende otro estilo de vida, como vivir con pasión, equilibrio y paz.

Vuelve con toda una serie de enseñanzas, las cuales le trasmite a quien en otro momento era su colega. A través de una fábula le va explicando lecciones para mejorar la manera de vivir.

 

En especial este último libro se los recomiendo. Les dejo un par de frases extraidas de allí:

 
“Todo suceso tiene un porqué y toda adversidad nos enseña una lección. El fracaso, sea personal, profesional o incluso espiritual, es necesario para la expansión de la persona. Nunca lamentes tu pasado. Acéptalo como el maestro que es.”

“Cuando el alumno está listo, aparecen los maestros.”

“No importa lo que te ocurra en la vida, porque tienes la capacidad de elegir tu reacción. Cuando consigas arraigar el hábito de buscar lo positivo en cada circunstancia, tu vida pasará a sus dimensiones superiores.”

“El secreto de la felicidad es simple: averigua que es lo que te gusta hacer y dirige todas tus energías en esa dirección. Si analizas a las personas más felices, saludables y satisfechas de tu mundo, verás que todas han encontrado cuál era su pasión y luego se han dedicado a perseguirla.”

“Objetar que no tienes tiempo para perfeccionar tu mente o tu espíritu es como decir que no tienes tiempo para echar gasolina porque estás muy ocupado conduciendo.”

“El que controla sus pensamientos, controla su mente. El que controla su mente, controla su vida.”

“La vida no siempre te da lo que pides, pero sí te da lo que necesitas.”

 



viernes, 28 de octubre de 2016

La meditación guiada y el subir la montaña


Hace unos días una amiga me dijo que tenía ganas de ir a unas prácticas de meditación guiada, y me invitó a acompañarla. Ella no está pasando un buen momento ya que su pareja está muy enferma, así que por supuesto que enseguida le confirmé que iba. Una forma de apoyarla, y que al mismo tiempo fue muy positiva para mí. Yo venía transitando algunos días con el ánimo un poco más caído, así que la idea de reconectarme también me pareció atractiva.

El lugar me quedaba medio trasmano, pero tampoco era tan lejos. Al salir del trabajo me dio tiempo de tomar un café, y de ahí ya nos encontramos con ella. Éramos unos cuantos, por lo menos quince personas, la mayoría mujeres. El encuentro se llevaba a cabo en una habitación que invitaba a la paz. Con un par de cuencos y gongs que hicieron sonar a su debido tiempo, con cómodos almohadones y pequeñas luces en guirnaldas que daban un lindo ambiente.

La chica que guiaba tenía una bonita voz, y nos invitó a relajarnos, cerrar los ojos y seguir con la mente sus palabras, irnos metiendo en el ejercicio.

La propuesta incluía visualizar que íbamos a subir una montaña. Nos indicó que reparemos en cómo íbamos vestidos, en el calzado que llevábamos, en la mochila que cargábamos. Nos decía que notemos que llevábamos en ella, que dejáramos algo si lo necesitábamos.

Luego nos invitaba a seguir un sendero, a escuchar los sonidos de la montaña, a sentir el sol y el viento, a observar los alrededores, etc.

Yo soy amante de las montañas así que fue una visualización super grata. Me venían imágenes de sitios en los que ya he estado, de senderos por los que fui. Mi camino era una mezcla de ellos, pero en todos me iba sintiendo libre, en calma. Para el momento en que iban a sonar los cuencos con su particular vibración nos pedía que escogiéramos mentalmente un sitio para sentarnos, para observar, para dejarnos llevar. En ese momento yo tenía las imágenes de la cima del Tronador, justo frente al refugio Otto Mailing. Ya les he contado alguna vez la belleza de ese sitio, lo lindo de su vista, en la que se puede apreciar la cordillera.

Luego de eso puso la música de un mantra de Deva Premal, que es una cantante que a mí me encanta.

Al finalizar todo eso nos pidió que fuéramos siendo conscientes de nuestro cuerpo, y de a poco que abriéramos los ojos. También nos pedía que compartiéramos si queríamos nuestra experiencia, como nos habíamos sentido, que nos habíamos encontrado en el recorrido.

Lo interesante es que cada uno fue comentando vivencias sumamente diferentes. Había quienes habían disfrutado mucho. Otros a los que les había costado. Los que habían sentido la pesadez en las piernas del ascenso. Los que habían decidido deshacerse de cosas que llevaban en la mochila. Otros que ni notaron que la llevaban. Alguno que se vio descalzo. Otros que se cruzaron con gente en el camino. Hasta una que en la cima decía que se había encontrado con puestos en donde vendían artesanías! En fin, muy variado. Estuvo muy lindo ese compartir, porque muestra que cada uno toma lo que necesita, que procesa de diferentes formas, que las realidades son únicas para cada uno. A partir del mismo relato había historias muy distintas.

Luego de todo esto se le daba un cierre al encuentro compartiendo un té.

Aunque llegué tarde a casa me pareció una linda experiencia, la que con mi amiga nos prometimos repetir pronto.

¿Han asistido a meditaciones guiadas? ¿Les gusta la idea? ¿Cómo se sienten en ellas? ¿Pueden dejarse ir y visualizar? ¿Se les da fácil o les cuesta?

¡Que tengan un bonito fin de semana!




lunes, 24 de octubre de 2016

Los libros de septiembre


Aunque estamos casi terminando octubre yo recién tengo un ratito para contarles sobre mis lecturas de septiembre. Fueron unas cuantas ya que tuvimos unos días de vacaciones y por lo tanto con algunos ratos de ocio para leer entre paseos.

 
La corona, de Kiera Cass.
Durante el mes anterior había leído los anteriores, así que me faltaba el final de la historia. Ya les conté entonces antes que es una novela romántica con estilo palaciego y en el que se está llevando a cabo un proceso de selección para elegir al futuro marido de la heredera al trono. La princesa debe elegir aquí entre los candidatos que han quedado, que ya no son muchos.
Aunque le cuesta bastante decidirse, al final termina siguiendo los dictados de su corazón aunque ello signifique no ajustarse exactamente a las reglas del proceso.
De todos los de la saga, este es el que menos me ha llegado.

 
El teorema Katherine, de John Green.
Esta lectura por momentos me gustó y por momentos no tanto. Es un chico que siempre se enamora de chicas llamadas Katherine, y al que todas ellas lo han dejado. Como es un poco nerd y le gustan las matemáticas comienza a pensar en una fórmula que le permita explicar esas rupturas y prevenir otras. Lo va haciendo de a poco y en el marco de un viaje que emprende junto a un amigo. Durante esta escapada es que llegan a un pequeño pueblito donde conocen a una chica que termina haciéndose amiga de ellos. Una serie de experiencias que lo ayudan a sanar emocionalmente y también a formular su teorema.
 

Las sombras de la memoria, de Mercedes Guerrero.
Maribel Ordoñez heredala casa familiar luego de la muerte de su tía. Allí se reencuentra con recuerdos de su infancia y de su padre con el que supo estar muy unida cuando este vivía. La gran casa oculta algunos secretos del pasado. Allí encuentra dos pasajes escondidos con obras de grandes artistas de la talla de Matisse y Picasso, así como obras pintadas por su abuelo. Los acontecimientos se precipitan. Cuando el experto al que acude es asesinado, ella se convierte en la principal sospechosa. Con la policía pisándole los talones, deberá descubrir la verdad acerca de las obras antes de que sea demasiado tarde.
Es interesante para pasar el rato.

 
El tiempo entre costuras, de Maria Dueñas.
Este libro me encantó, y luego de terminarlo comencé a ver en Netflix la serie. Esta es una adaptación muy bien hecha y que realmente le es fiel en casi todo. Un hermoso complemento a lo que ya había leído, y que disfruté mucho.
Sira Quiroga es una joven modista que abandona Madrid para irse con Ramiro, un hombre al que apenas conoce, pero del que se ha enamorado con locura, y por el cual abandona a su novio y deja sola a su madre. Juntos se instalan en Tánger y comienzan a establecer relaciones sociales. Al principio de su estancia en la ciudad todo marcha de maravilla. Pero la vida de Sira da un giro inesperado: Ramiro la abandona llevándose todo su dinero y dejándola con una deuda enorme. Se ve obligada a trasladarse aTetúan, por aquel entonces capital del Protectorado Español de Marruecos. Funda allí un selecto taller de alta  costura, aunque para sus comienzos tiene algunas ayudas no muy legales.
Enseguida termina siendo reclutada por los ingleses para hacer de espía y recoger información de los alemanes. Con astucia logra llevar a cabo encargos peligrosos y tener un papel activo dentro de los servicios secretos de información.
 

Yo soy Malala, de Malala Yousafzai y Christina Lamb.
Es el relato de una familia desterrada por el terrorismo global, de la lucha por la educación de las niñas, de un padre que, él mismo propietario de una escuela, apoyó a su hija y la alentó a escribir y a ir al colegio, y de unos padres valientes que quieren a su hija por encima de todo en una sociedad que privilegia a los hijos varones.
Cuando los talibanes tomaron el control del valle de Swat en Pakistán, una niña alzó su voz. Malala Yousafzai se negó a ser silenciada y luchó por su derecho a la educación. El martes 9 de octubre de 2012, con quince años de edad, estuvo a punto de pagar el gesto con su vida. Le dispararon en la cabeza a quemarropa mientras volvía a casa de la escuela en autobús, y pocos pensaron que fuera a sobrevivir. Sin embargo, la milagrosa recuperación de Malala la ha llevado en un extraordinario periplo desde un remoto valle en el norte de Pakistán hasta las Naciones Unidas en Nueva York. A los dieciséis años se ha convertido en un símbolo global de la protesta pacífica, y es la nominada más joven de la historia para el Premio Nobel de la Paz.
Yo había visto el documental hace algunos meses. Este se corresponde perfectamente con el libro, y lo recomiendo porque hace reflexionar. Al ser una cultura tan diferente a la occidental hay situaciones que cuestan imaginarlas. Otras que parecen totalmente aberrantes. No por eso dejan de ser ciertas, y de reflejar una realidad muy dura para las mujeres. Vale la pena leerlo.