jueves, 13 de febrero de 2014

Petroglifos, ciudad fantasma y mountain bike por los caminos de Villavicencio

La excursión sobre la que les voy a contar hoy fue sin duda una de las que más me gustó del viaje. Encontramos un folleto en el hotel que hablaba de mountain bike por los caminos de Villavicencio, y estaba publicitado como travesía sin esfuerzo. Mi novio me contó que de más chico él había hecho algo así con sus padres y que le había encantado. Confieso que primero no me convencía mucho el hecho de que había que hacer unos 50 km en bicicleta (que yo me preguntaba cómo iba a poder hacerlo, si casi que diez cuadras de pedaleo me parece mucho.) pero nos aseguraron que al ser todo en bajada uno no se cansaba (y menos mal que le creímos, porque realmente fue así).

Los que nos llevaron a hacer todo este paseo fueron un matrimonio super amable de la zona. Salimos en una camioneta los cuatro, con las bicicletas bien amarradas en la parte de atrás. Nos dirigimos nuevamente por el camino que lleva a la cordillera, así que volvimos a pasar por la zona de Potrerillos y su hermoso lago, y luego por Uspallata. Aquí si ya tomamos un rumbo diferente y nos dirigimos 7 kms hacia una primera parada en un sitio llamado Cerro Tunduqueral. Una corta caminata nos dejó a la vista el vestigio de una civilización antigua y su arte rupestre. Podemos encontrar sobre las rocas petroglifos de muchos años de antigüedad, con variadas figuras antropomorfas. Entre ellas algunas con apariencia de avestruz, de hombrecillos simples, de líneas ondulantes, serpientes, y un ave de rapiña con sus alas desplegadas. Es bastante singular encontrarse con todo esto, tan claramente a la vista. Nos contaban que a este lugar se considera un punto energético, que era tomado como un sitio sagrado por culturas aborígenes huarpes,  por lo que es común ver en la actualidad gente haciendo meditaciones o prácticas de yoga.

Seguimos un poco más nuestro recorrido, siempre acompañados por numerosos grupos de guanacos que nos observaban pasar, y llegamos a la ciudad fantasma dejada por lo que era la extracción de las minas de Paramillo. Estas ruinas son un patrimonio industrial único, cuyos inicios se datan en la época precolombina y se intensifican con las órdenes jesuitas. Son consideras la primera explotación minera de la República Argentina y una de las más antiguas e importantes de lo que fue el Virreinato del Río de la Plata. Se estima que los primeros que las explotaron fueron los huarpes, y posteriormente los incas.

Seguimos andando y nos metimos ya en la reserva de Villavicencio. Esta es un área natural protegida, para la preservación de la biodiversidad nativa, los recursos hídricos y el patrimonio arqueológico e histórico. En la Reserva, los visitantes pueden encontrar guanacos, ñandúes, maras pumas, zorros, chinchillones, choiques, águilas mora y cóndores, y una gran variedad de especies vegetales como el algarrobo blanco, arrayán, y la flor de San Juan.

En lo que respecta al camino interno de la Reserva Villavicencio, una tradición dice que los "Caracoles" están conformados por "365 curvas, una por cada día del año" (pero en realidad son 270). El vehículo detuvo su marcha al inicio de este camino, y ahí nos subimos a las bicis. Acompañados por nuestro guía (mientras su mujer iba en la camioneta hasta un punto donde nos esperaría con el almuerzo) comenzamos a descender. Es cierto que no había que pedalear, ya que la que nos llevaba era la misma gravedad. Lo que si había que hacer era cuidar el equilibrio y dirigir la bici, que por la pendiente natural tomaba velocidades bastante rápidas. La experiencia fue lindísima. Íbamos pasando por cada curva del paisaje dejando que el viento nos acariciara la cara, maravillándonos por el paisaje. Yo me sentía realmente libre, veloz, agradecida de la vida.

Bajo unos árboles en un recodo del camino nos estaba esperando una mesita en la sombra y disfrutamos un picnic. Esta parte me encantó, estaba todo hecho con mucho gusto, con todos los detalles: el mantelito, los platitos de colores, las servilletitas. Bandejitas con sándwiches de queso y jamón crudo, platitos con aceitunas y maníes, con papitas y otro tentempié. Y la Coca Cola que no podía faltar.

Después de parar un ratito volvimos a subirnos a la bicicleta y continuamos pedaleando hasta el Gran Hotel Villavicencio. No tengo fotos de esta parte porque la cámara había quedado en la camioneta, pero fue también una parada muy interesante.

Junto a un grupo una guía que nos mostró la fachada y los jardines del hotel. El mismo se terminó de construir en 1940. Tenía treinta pequeñas habitaciones con baño privado y agua termal en cada una de ellas. Poseía muebles rústicos, las arañas de los grandes salones se hicieron con ruedas de carretas y las camas tenían respaldos de hierro. Los pisos eran de tablones de roble americano y las puertas de las habitaciones también fueron construidas con maderas de calidad. Las paredes lucían acuarelas, óleos y grabados de artistas plásticos argentinos y extranjeros. También contaba con un piano y una orquesta. Tenía una gran profusión de ambientes comunes. Esto se debe a que, además de albergar a los turistas, recibía a los mendocinos que iban al hotel a almorzar y a tomar el té. Ofrecía un gran salón comedor, salones de baile, un salón de té y en la parte baja tenía una galería cubierta donde se podía hacer deportes como ping pong y minigolf. También había una sala de juegos infantiles. Además, tenía una cancha de tenis y de bochas, a las que en los ´60 se sumó una piscina de natación. El uso de la madera, de la teja, de las arquerías, de los balcones era de inspiración alpina.

El hotel estuvo en funcionamiento desde 1940 hasta 1978. En el cierre influyó mucho el trazo de la nueva Ruta 7 y la apertura del Túnel Internacional. Hasta los años ´50 la ruta que pasaba por el hotel era al que se usaba para ir a Chile por Uspallata.

Luego de caminar por los jardines de este histórico lugar volvimos a subirnos a las bicis, y nos tocó otro tramo de camino, esta vez ya asfaltado. Llegamos hasta una parte en donde comenzaba la ruta a tener sentido ascendente, por lo que siguiendo con la consigna de la travesía sin esfuerzo se colocaron en la parte trasera de la camioneta las bicicletas y seguimos cómodamente el viaje en este medio hasta retornar a la ciudad.

Si están por la zona les recomiendo la experiencia, es realmente inolvidable.

¿Hicieron alguna vez algo parecido?









lunes, 10 de febrero de 2014

Excursión de Alta Montaña - Mendoza

Lago cerca de Potrerillos



Vista del lago
Continuo con el relato de las vacaciones, y esta vez le comparto una excursión que es de las consideradas tradicionales en la zona, y la que realmente no puede faltar: “Alta Montaña”.
La que les escribe


Ruta que va a Uspallata
Yo ya la había hecho hace once años cuando fue mi anterior visita a la provincia. Le encontré un par de diferencias entre ambas ocasiones, las cuales estuvieron dadas por lo que pude hacer y no hacer en cada una. En el 2003 uno de los puntos centrales del recorrido (el Puente del Inca) era accesible y  uno podía cruzarlo caminando y visitar lo que quedó del hotel de aguas termales. Esto ya no puede hacerse desde el 2006 me dijeron, por un tema de conservación de la zona. Es una maravilla por cierto y está bueno que se lo proteja, aunque es una lástima no poder disfrutarlo como antes. Me contenté con mirarlo desde el frente. Lo que si pude hacer este año y que la vez anterior no había podido es conocer el Cristo Redentor. Recuerdo que en esa ocasión el camino estaba intransitable por la nieve (y eso que era verano, pero pensemos que ahí hay 4000 mts de altura así que las condiciones climáticas son especiales), y ahora pude verlo. Es un sitio único.


Montañas y aridez a lo largo del camino
Pero basta de adelantarme en el relato, les cuento ahora de la excursión:


Tomamos primero por el camino que ya a esta altura había hecho un par de veces, saliendo de Mendoza ciudad y yendo hacia el lado de Potrerillos. Ahí hicimos parada con vista al lago, y proseguimos viaje hacia Uspallata. Esta es una localidad bastante cercana al Cerro Aconcagua y el Parque Provincial Aconcagua. Paramos a tomar un refrigerio y seguimos camino. El paisaje que uno ve por la ruta es bien árido. Las montañas nos acompañan de fondo y se pueden apreciar diversos colores que tienen que ver con los materiales de los que están formados: azufre, hierro, cobalto, etc. También se va viendo al costado del camino la erosión que fue quedando con el paso del tiempo (me llamó la atención una especie de paredón muy alto dejado por donde una vez estuvo un glaciar, hoy extinto). Encontramos también restos de las vías del tren Trasandino que alguna vez supo cruzar por la zona, y lo que quedó de sus construcciones relacionadas: estaciones de tren, y pueblos que han quedado abandonados, junto con algunas leyendas de los mismos.


¿Notan este paredón natural? Nos dijeron que tiene mas de 80mts de alto..
Hermosa vista de las montañas
Hicimos una parada en el centro de ski Penitentes. Ahí algunos subieron en las aerosillas para contemplar la vista desde arriba. Nosotros nos quedamos abajo disfrutando del paisaje. En época de verano como estábamos por supuesto no hay nieve, así que las instalaciones en su mayoría estaban cerradas, y nos contaban que se usan más con actividades relacionadas a los aventureros que se animan a escalar el majestuoso Aconcagua.


Centro de ski Penitentes
Penitentes
La siguiente parada la hicimos ya en el Puente del Inca que anteriormente les mencioné. Esta es una curiosidad geomorfológica de 48 metros de longitud, 28 de ancho y 8 de espesor, la cual se encuentra suspendida sobre el rio. La formación se produjo por la erosión hídrica del rio Las Cuevas, el cual creó un pasaje a través de las morrenas (que son los sedimentos dejados por el retroceso de glaciares). Las aguas termales hicieron que predominaran los tonos del naranja, amarillo y ocre.


caballitos de la zona
chucherias en Puente del Inca
Un poco de todo, cerca de Puente del Inca
A la altura del puente, en la margen derecha del río, se alojan cinco fuentes termales del mismo tipo pero con diferentes componentes salinos y temperaturas que van desde los 33 hasta los 38 °C.  Se considera que el agua posee propiedades curativas y anti-estrés.


Puente del Inca, una maravilla natural
Puente del Inca
Pequeña iglesia del lugar
Pasamos por la localidad de Las Cuevas, que es la última población argentina antes de encontrarnos con el paso a Chile. Nosotros sin embargo tomamos el camino que lleva al Cristo Redentor, emplazado a 4000 mts sobre el nivel del mar. Ya llegando allí se nota la diferencia de temperatura. El viento y el frío se hacen sentir, por lo que fue necesario bajar con una camperita. Es impactante la figura del Cristo, rodeada de un paisaje encantador y montañoso. Se destacan las banderas de Argentina y Chile en el lugar, ya que por ahí cruza la frontera entre ambos países.


Montañas en el camino
Nos vamos alejando de Las Cuevas, para ir al Cristo Redentor
Camino al Cristo Redentor
Cristo Redentor. Frontera entre Chile y Argentina, a 4000 mts de altura
Cristo Redentor
Leyenda al pie del Cristo
Luego de todo ese recorrido hicimos una pausa para almorzar (ya era bastante tarde, así que tenía hambre y me vino más que bien) y luego ya si regresamos a la ciudad.
banderita de mi pais
4000 mts sobre el nivel del mar

Muy lindo recorrido. ¿Conocen? ¿Qué les pareció?

viernes, 7 de febrero de 2014

Visitando dos bodegas, una aceitera y una capilla


Mendoza es una zona de vino por excelencia. El clima es propicio para el desarrollo de viñedos, y eso se explota a lo grande. El turismo relacionado a esta actividad es algo que también tienen bien desarrollado en esta provincia. Para no ser menos contratamos una excursión en la que nos llevaron a visitar dos bodegas y una aceitera.

La primer bodega era más moderna e industrial. Aquí los tanques ya no eran los toneles de antaño, y todo el proceso estaba adaptado a nueva maquinaria y equipos. Nos explicaron los pasos de la elaboración de este producto, y luego nos hicieron una pequeña degustación. Yo no soy muy amante del vino (dicen que es un gusto que suele irse adquiriendo con la edad. ¿Qué opinan de eso?) así que con lo que probé estaba más que bien. De hecho debo decir que me parecían vinos bastante fuertes. Lo que si tenía muy lindo este lugar es una vista a la cordillera.

A continuación visitamos una aceitera. Ahí tenían olivos y nos explicaron como se extraía el aceite de oliva. Fue interesante porque conservaban las maquinas con las que antiguamente se producía, y nos contrastaron este proceso con el actual. Ahora sacan mucha mas cantidad, en menos tiempo y con muchos empleados menos.

Nos hicieron también una degustación. Lo mas rico aquí eran las aceitunas y una pasta de ellas que probamos con pan. Nos compramos un par de frascos para nosotros y para regalar.

Finalmente visitamos otra bodega, esta si ya mas de estilo artesanal y familiar. Mas pequeña, pero a mi gusto mas linda. Aquí el proceso era mas manual, y también tuvimos una degustación. De los cuatro vinos que probé me gustó un Syrah del que llevamos también un par de botellas para regalo.

Para coronar la excursión fuimos a visitar la iglesia de la Virgen de la Carrodilla, en la zona de Lujan de Cuyo. La misma es la patrona de los viñedos, y es muy conocida por los mendocinos porque allí el obispo diocesano realiza la ceremonia de la Bendición de los frutos con la que se abren los actos de la tradicional Fiesta de la Vendimia.

Este lugar fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1978. Entrando en la iglesia, advertimos que los muros son anchos, de adobón pero muy bien construidos, lo que le ha permitido resistir los terremotos frecuentes en Mendoza. Fue una de las únicas que resistió al terremoto de 1861.

 



jueves, 6 de febrero de 2014

Uno de mis mejores dibujos hasta ahora


Un alto en el relato de las vacaciones para mostrarles mi pequeña obra de arte (bien modesto lo mío, ¿no?). Es que este me parece es uno de los dibujos más lindos que hice hasta ahora. Lo gracioso es que me llevó solo una clase hacerlo, así que en dos horas tenía listo el boceto y alcancé también a pintarlo con pastel tiza. Y quedé encantada con el resultado. Pensar que tenía bastante fiaca de asistir al taller porque estaba lloviendo y demás excusas, pero me compenetré y me fui contenta con lo que salió.

¿Qué les parece?