Este lugar es base de unas cuantas actividades de
aventuras, como vuelos en parapente, travesías 4 x 4, recorridos en
cuatriciclos. Nosotros no hicimos nada de esto, sino que emprendimos un bonito
trekking hasta llegar al bosque tallado.
¿Qué es el bosque tallado? Es una iniciativa que
surgió en 1997, en donde diferentes artistas se encargaron de tallar árboles
que habían sido quemados por un incendio en la zona. De esta manera dieron vida
a unas cuantas esculturas (según internet son 50, yo no recuerdo haber visto
tantas), las cuales son bien diferentes entre si.
Mientras uno mira las obras, está siguiendo un
senderito dentro de la montaña, que cuenta con muchos sitios con sorprendentes
vistas del pueblo y alrededores. Es un recorrido lindo de ver.
Siguiendo un poco más se puede llegar a un refugio. Yo
a este no fui, ya que estaba un poquito cansada (tal vez fruto de dormir pocas
horas y tener tanta actividad) y me sentía sin muchas fuerzas para seguir
subiendo. Aproveché igual ese tiempo para quedarme con algunos más en los
inicios del bosque tallado, contemplando el paisaje.
Al día siguiente ya nos quedaba un último recorrido
por el pueblo, y luego emprender el regreso. Aprovechamos a pasear por la feria
artesanal, en donde había muchos puestos de artesanías y otros tantos de
comidas típicas. Como yo tenía por delante otra semana más por el sur (ya no
con este grupo, sino en compañía de mi amiga) es que no compré más que un
recuerdito del lugar.
Fuimos a almorzar a un restaurante de la zona, y pedí
una de las especialidades de la casa: trucha al limón. Venía acompañado de unas
papas asadas muy sabrosas, y fue un rico plato.
Ahora sí, estábamos prontos a la despedida. Un micro
nos llevó a Bariloche, y ahí todos volvían para Buenos Aires. Fue un hermoso
viaje compartido, conocí gente muy buena onda (ya hemos hecho a estas alturas
un par de reencuentros, todos muy divertidos). Yo me quedé entonces en esta
ciudad del sur. Como me encontraba con mi amiga y su familia al día siguiente,
esta noche me hospedé en un hostel. No era nada del otro mundo el lugar, pero
yo solo lo quería para dormir allí, asi que sirvió para su propósito. Aproveché
a dar una vuelta por el Centro Cívico (bellamente iluminado), y recorrer las
calles principales, las cuales tenían bastante movimiento.
Me esperaba la segunda parte de este viaje, más
tranquilo, más familiar, y también muy lindo.
(continuará..)



























