miércoles, 18 de septiembre de 2013

Antes de perderme entre planillas..


En lugar de estar paseando por blogs sé que tengo que poner mis neuronas en funcionamiento con planillas de Excel. Me toca bucear en toda una serie de archivos que usamos para los informes mensuales y presupuestos, y adaptarlos para otra de las empresas del grupo que nos compró. Es que se dieron cuenta de lo bien que trabajamos, de lo ordenados que somos con la información, de lo rápido que sacamos los informes, de lo completos que son, etc. Y por eso nos pidieron que nos hiciéramos cargo de otra de las empresas que tienen, que empecemos a llevarla de la misma manera, como nosotros lo hacemos. Es mas laburo, pero en realidad el mayor desafío está ahora, en la diagramación de la información, en el pasaje de sistemas, en la adaptación de las cosas. Luego se supone que está todo tan linkeado y automatizado que no lleva mucho esfuerzo. Es en esta primer parte nomás. El verificar que la diagramación de todo esté bien, que todo cierre como debe hacerlo, que no nos queden pasos en el medio.

Y para eso hay que hacer un lugarcito entre las tareas cotidianas y ponerse con este proyecto. Cada uno su parte, cada uno con lo que le toca. Y como yo estoy a cargo de estos temas tengo que ponerme a diseñarlo. Estoy pensando por donde me conviene empezar, diseñando mi plan de acción.

Lo bueno de todo esto es que da cierta tranquilidad para todos en mi empresa. Nos ven como los que hacemos las cosas bien, no quieren que nos adaptemos al resto del grupo sino que los demás lo hagan a nosotros. Somos un referente, y eso es lindo. Somos los nuevos, los que nos incorporamos hace pocos meses, pero nos quieren copiar. Por lo menos eso es halagador.

Antes de empezar me distraigo un poquito en este mundo blogger, visito los sitios que sigo, me entero en que andan ustedes.

Me tomo un café con algo rico, y en un ratito ya me pierdo entre planillas… Eso por un rato, ya que en algún recreíto me asomo de nuevo por estos lados, no puedo evitarlo.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Castración del gatito y pedacitos de un fin de semana lluvioso

Como parte de una tenencia responsable de mi gatito, sabía que llegaría el momento de castrarlo. Había escuchado opiniones diferentes en cuanto al momento ideal para hacerlo. Algunos que me decían que lo mejor era realizar la operación más cerca del año del animalito, otros que apenas cumplidos los seis meses. Y en realidad lo que me terminaban diciendo es que en algún momento iba a empezar a sentir más olor en el pis, que iba a empezar a tener comportamientos que me iban a indicar cuando llegaba la hora de hacerlo. Como él es muy limpito siempre fue a sus piedritas sanitarias, y eso neutralizaba cualquier olor. Sin embargo, ya desde hace unas semanas atrás había empezado a sentir que este se hacía un poco más penetrante, y el bichito comenzó a hacer alguna que otra serenata nocturna. Evidentemente había llegado el momento.

Averigüé en la veterinaria donde lo atienden sobre el procedimiento, muy sencillo este, y nos dieron turno para el sábado a las 8:00 am. Ya el viernes lo dejé en ayuno (12hs antes sin comida, 6hs sin agua), y tempranito nos levantamos para llevarlo.

Por suerte meterlo en la cajita transportadora nunca fue un problema, él solito comienza a olerla y se mete adentro. Un frío bárbaro hacía a esa hora, lo dejamos en la veterinaria y nos fuimos con mi novio a desayunar algo a un barcito cercano. Un rico café calentito con medialunas, mientras esperábamos noticias del animalito. Como estábamos muy cerca de casa y no habíamos dormido mucho la noche anterior (yo había ido a un cumple con amigas, llegando tarde a casa) decidimos ir a dormir un rato más. Casi una hora pudimos aprovechar el los brazos de Morfeo, y tipo 10:00 ya tuvimos el llamado en donde nos decían que había salido todo bien, que lo pasáramos a buscar a la hora siguiente.

Llegado el momento pasamos a retirar al michi, quien estaba bastante adormilado. Cuando llegamos a casa lo quisimos poner en un almohadón junto a la estufa. Al principio el gatito quiso caminar. Era gracioso verlo, el pobrecito parecía borracho. Iba caminando en zigzag, con cara de entender poco lo que sucedía. Finalmente logramos que se quedara en el almohadón un rato.

Como teníamos que cuidar que se mantuviera en el piso y no quisiera subirse a ningún lado (ya que todavía no estaba lúcido para hacerlo por la anestesia) nos quedamos en la planta baja, y aprovechamos a ver películas. El día estaba gris y algo lluvioso, así que no costaba el quedarnos en plan casero.

De las películas que vimos, les puedo recomendar dos de ellas. La primera es “Life or Pi” (que para Latinoamérica fue traducida como “Una aventura extraordinaria”). Me pareció realmente muy buena, con imágenes muy lindas, con colores en extremo bonitos. Lo visual es para resaltarlo en toda la película. Tiene un mensaje que rescatar, y aunque hay momentos fuertes y hasta algo tristes lo que prevalece es el sentido de supervivencia del hombre.

La otra película es de dibujitos, pero me pareció sumamente tierna: “Ralph el demoledor”. Me gustó mucho verla.

Volviendo un poco a mi gatito y su castración, pasó la tarde del sábado durmiendo bastante y recuperándose. Ya para la noche tenía coordinación suficiente para dar saltos por ahí. El domingo estuvo bastante tranquilo, creo que todavía terminándose de reponer de esta experiencia. Ya se lo veía bien, así que aprovechamos y fuimos a ver una obra en donde cantaba un amigo de mi novio. Era una adaptación de una ópera de Mozart, y la daban de forma gratuita en una sala barrial. Los trajes eran lindos, las actuaciones y las voces también. Primera vez que veía algo de este género, así que me gustó como experiencia.

La lluvia persistente no nos abandonó estos días, y hoy comenzamos la semana así por estos pagos.

¿Cómo pasaron ustedes el fin de semana?


viernes, 13 de septiembre de 2013

Reto de las 52 semanas - Foto Nro. 37


Hoy viernes toca otra foto del desafío de las “52 semanas”. Les muestro entonces una que tenía en esta computadora, que va un poco acorde a la estación del año que está por empezar por este lado del planeta: la primavera.

Si bien esta bonita foto fue sacada en las vacaciones, refleja como de a poquito van floreciendo las plantas. Ya en la puerta de mi casa tengo una que ha empezado a abrir sus pimpollos, regalándome una bella vista y un aroma a renovación. Es que la primavera trae un poco eso, un despertar de algunos sentidos. De a poco empieza a haber días más lindos y cálidos (no precisamente el de hoy, que más bien parece de pleno invierno). Y el ciclo de la vida sigue en movimiento, glorioso.

Que tengan un hermoso fin de semana. Si están por estos lados no se olviden de llevar paraguas, parece que va a ser necesario.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Otro dibujo: mujer con niño en brazos


Ayer retomé el taller de dibujo, luego de una clase en la que “me había hecho la rata” (dicho que usamos por estos lares para expresar que faltamos medio sin motivo, por las dudas lo aclaro por si en otras partes del mundo no se usa, para que no haya lectores que no entiendan de que hablo).

Elegí para copiar una imagen de una mujer sosteniendo a un niño. El dibujo no quedó mal, aunque la cara de la mujer se parece bien poco a la original. La verdad es que mi modelo era ni mas ni menos que la actriz Nicole Kidman, y lo que salió es una mujer que aparenta tener unos veinte años mas. Salió así (que me perdone Nicole), esta vez no supe como engancharle los rasgos. Tal vez la culpa la tenga un poco el peinado que muy moderno no es, y ayuda por lo tanto a envejecerla un poco.

Se los muestro de todos modos, para irles compartiendo los avances.

¿Qué les parece?

martes, 10 de septiembre de 2013

Primeros pasos tras el volante

El domingo fue un día genial en muchos aspectos. El primero de ellos fue sin duda haber hecho frente a algo que hace mucho tenía pendiente, que era a su vez un miedo que tenía, y fue el sentarme por primera vez atrás del volante de un automóvil.
Ya hace rato que yo me decía que tenía que hacerlo. De hecho, no tienen más que leer este post que escribí en noviembre del año pasado, en donde les contaba que este era un objetivo que me ponía para este año (¡y al parecer lo llegaré a cumplir! O por lo menos a empezar, lo que ya es un avance), y ahí se darán cuenta que hace rato está este asunto en mi mente, aunque nunca terminaba de animarme a enfrentarlo.
Será tal vez que ahora tengo otra motivación. Una personita que me quiere y que está dispuesta a enseñarme y tenerme paciencia en ese aspecto. Mi idea siempre fui ir a aprender a manejar con una agencia especializada en esto (y de hecho esto es lo que voy a hacer, tengo que ponerme en campaña para averiguar bien en donde). Sin embargo mi chico me venía diciendo que él me podía dar unas lecciones previas, como para que yo fuera a la agencia ya con algún tipo de conocimiento. Las últimas veces ya le fui diciendo que le aceptaba la oferta, que me iba a animar. Y el domingo el día estaba hermoso, con un sol cálido y el cielo azul (la tormenta del día anterior se borró como arte de magia), y luego de levantarnos me propuso: “¿vamos al autódromo y te llevo a manejar?”. Y ahí pánico en mi rostro, pero por otro lado era el momento de hacerlo, de enfrentar ese miedo:
 
Bueno, vamos.
¿Estas segura?
No, pero vamos igual. En algún momento hay que hacerlo.
 
Y ahí nos fuimos hasta el autódromo, en la otra punta de la ciudad. Llegamos a la pista, y empezó a hacerme los primeros comentarios, que para una ignorante como yo tenían que empezar muy de cero: este es el volante, este el embriague, este el freno, etc. Yo tratando de tomar nota mental, con el corazón francamente acelerado.
 
¿Te animas a sentarte entonces en el volante?
Y bueno, hagamoslo.
¿Estas nerviosa?
Terriblemente.
 
Pero fue paciente, y empezamos con los ejercicios. Al principio en una línea recta junto al cordón, tratando de mover el auto. Todos mis sentidos puestos en seguir los pasos. Verificar que esté en punto muerto. Prender el auto. Apretar un poquito el freno, apretar el embriague hasta el fondo, poner el cambio en primera, ir sacando el pie del embrague despacito. Ver que el auto empieza a moverse. Pararlo usando embriague y freno al mismo tiempo.
Luego de un rato de practicar esto empezar a seguir el circuito. Para la primera clase uno muy sencillito, dando algunas vueltas pero sin prácticamente nadie que se cruce. Ideal para ir sintiéndome segura. Ver como el volante reaccionaba, animarme a pasar a segunda, y hasta a tercera. Apretar un poquito el acelerador. Ver que alguna vez se me paraba el auto, pero la mayor parte de las veces no. Ir animándome, tener una sonrisa en el rostro mientras lo hacía. Me sentí genial. Fue el primer paso, uno que hace rato temía. Y no fue tan grave. Y me divertí. Y él estuvo a mi lado todo el tiempo, dándome indicaciones, diciéndome que lo había sorprendido, que para ser una primer clase había sido muy buena. Que me había notado segura, que había tenido confianza en mí, que lo había hecho bien. Y como yo le decía, solo él puede estar logrando estas cosas. Porque creo que sino me hubiera quedado por mucho tiempo en ese “debería aprender”, que hoy es un “di un primer paso, voy a seguir”. Y todo esto vale mucho.
La anécdota graciosa fue cuando en una vuelta me indica que cambie de carril porque había unos autos más adelante que ocupaban el que yo estaba usando, y mi comentario fue “esquivo a esos pescados”. Y sonó tan natural y tan gracioso porque no hacía ni media hora que yo estaba atrás del volante, que empecé a reírme y él conmigo, mientras me decía “he creado un monstruo”. 
Salí de ahí con una sensación genial, cuasi que liberadora. Fuimos a almorzar algo a un Mc Donalds porque estaba famélica (tal vez porque ya eran las tres de la tarde, tal vez por los nervios de toda esta experiencia que se manifestaban en forma de un hambre atroz).
A la tarde me ayudó a poner una lámpara en el dormitorio (hace casi dos años que estaba la bonita colgando). Fue divertido hacer eso juntos.
Aunque no tenga nada que ver con el post, aca va otra imagen del domingo. Ciro en la silla, junto a lunares que quedaron de la muestra de Yayoi Kusama. Me encanta la cara que pone el gato.
Y de ahí nos fuimos a su casa a buscar algunas cosas para tener para el día siguiente. Y al mismo tiempo desembarcó su guitarra en casa. Y unas remeras para tener. Y un par de cositas más, que ya están acompañando al cepillo de dientes. Y yo feliz con todo esto, dejando fluir los acontecimientos.

Otra foto del domingo. Así encontramos al gato cuando llegamos a casa. Cara de relajo total, durmiendo comodísimo sobre los dos almohadones. ¡Hermoso! Al costado nótese la guitarra recién llegada :-)

lunes, 9 de septiembre de 2013

Caricias para cuerpo y alma

Este fin de semana que pasó fue completito e intenso. Hice unas cuantas cosas, todas de esas que llenan alma y corazón.
Para empezar hoy les cuento sobre la tarde del sábado, en la que disfruté de uno de los regalitos que mi novio me hizo por mi cumpleaños. En esa ocasión  me había entregado un voucher para un día de spa para parejas. Muy lindo porque era una actividad compartida, que incluía masajes varios. Tuvimos que esperar más de un mes para poder usarlo porque los fines de semana suelen tener dados ya los turnos en este centro, pero finalmente llegó el momento de entregarnos a este rato de relajación. Y dado lo lluvioso que estuvo todo el día, dedicarlo a esto no podía ser mejor. Mientras afuera caía agua copiosamente nosotros nos entregábamos a un rato diferente.
El lugar es un departamento por Palermo en donde tienen preparados varios boxes dobles. La luz tenue, la música totalmente tranquila. Imágenes orientales, suave aroma en el aire, fuente de agua corriendo. Todo preparado para pasar un par de horas especiales.
El programa (de casi tres horas) incluyó un masaje descontracturante con aceite de incienso y mirra, un masaje reflexológico con aceite de benjuí, un tratamiento facial, un masaje con piedras calientes y un masaje sonoro con cuencos de cristal de cuarzo.
Suena lindo, ¿no? Pues lo era. Me entregué a las manos de la masajista, que fue haciendo su trabajo. Me gustó todo, aunque tal vez lo que mas me sorprendió fue lo de las piedras calientes. Sentir el calorcito de las rocas mientras a uno lo van masajeando es una experiencia genial.
Para cuando terminó salimos totalmente relajados, hasta un poco somnolientos. Una siesta posterior en casa fue un gran complemento. La lluvia seguía cayendo, como una canción de cuna.
A la noche, ya descansados, nos juntamos en una linda salida con amigos, pasando un rato de lo más agradable.
¿Les gustan los masajes? ¿Compartieron uno con la pareja? ¿Probaron lo de las piedras calientes?

sábado, 7 de septiembre de 2013

Obsesión Infinita por los lunares


Ahora sí, cumplo mi promesa de mostrarles algunas fotos más de la muestra “Obsesión Infinita”, cuya creadora es la japonesa Yayoi Kusama. Una artista muy singular, que ha sabido cautivar al público del mundo entero. La exposición se encuentra en el Museo Malba desde fines de junio, y está por terminar a mediados de este mes.








 Como les contaba, hace rato que tenía ganas de ir. Es una muestra muy promocionada, que ha llevado gran cantidad de público, creo que porque sale un poco de lo común. Hay en ella gran creatividad, es algo loca, e invita a jugar un poco y experimentar con varios sentidos. Es una especie de viaje por el universo particular de la artista.

El domingo tuvimos nuestro primer intento de asistir, pero desistimos por la cantidad de gente que había haciendo la fila para entrar. Me sorprendieron las dos cuadras de cola. Como no teníamos ganas de esperar tanto cambiamos el programa de ese día, pero nos prometimos volver en la semana, esperando encontrarnos con menos público. Por eso el jueves salimos rápido de los respectivos trabajos y nos dirigimos hacia allí. La cantidad de gente era considerablemente menor y aunque llegamos bastante justos con el horario de cierre pudimos llegar a ver en una visita rápida gran parte de lo expuesto.

La entrada al público general es de $ 40 pesos por persona. Lo genial fue que había una promoción por ser clientes de teléfonos Samsung Smartphone, y tan solo mostrando el teléfono de estas características tuvimos un 50% de descuento. No estaba en los planes, así que nos alegramos de haber enganchado la promo.

Llegamos a una sala en donde de nuevo vimos mucha gente haciendo fila. Esta era para poder entrar a un cuarto con espejos y en donde el piso estaba recubierto por una especie de hongos blancos y rojos. Mientras mi chico esperaba ahí yo dí una rápida vuelta por el piso, y luego cambiamos lugares. De esta manera pudimos llegar a ver algo y también avanzar en esta cola. Vimos una serie de habitaciones en donde por ejemplo se veía una habitación llena de lunares de colores por sobre todos los muebles, iluminados por una luz negra. También otra en donde iban cambiando las luces del techo, que colgaban en hileritas e iban cambiando de colores. En las paredes de los pasillos y salas se podían observar otras obras, que pasan por diferentes períodos de esta artista. Algunas muy coloridas, otras más sobrias, y en casi todas la presencia de lunares.

Llegamos a tiempo para ver el piso de abajo en donde seguía la muestra (unos minutos más y nos cerraban el acceso, son muy estrictos aquí con los horarios). Ahí hay más pinturas, también una pantalla con videos de su vida, y un cuarto en donde se acepta la intervención del público. Este sitio me pareció genial. Había muebles en donde la gente había ido pegando lunares (uno recibe al entrar a la muestra una plancha adhesiva con unos cuantos de ellos). A esta altura de la exposición, estando tan próxima a finalizar, estaba todo repleto de circulitos de colores, como podrán imaginarse.

La cuestión es que aunque a vuelo de pájaro porque nos corría el tiempo hemos podido visitar todo esto. Fue lindo de ver, y me saqué las ganas de conocerlo.

¿Qué les parece? ¿Verdad que es interesante?