Hoy fue el primer día en las
nuevas oficinas. Estábamos todos un poco perdidos, encontrándonos con nuestros
lugares. Aunque los que ya las habían visitado habían estado diciendo que era
un espacio más chico, la verdad es que tanto no se nota. Es otra distribución,
eso sí. Ahora hemos quedado todos más expuestos (poco me gusta eso, el monitor
está mucho más visible).
Tienen bastante luz, ya que las
oficinas que dan a la calle (no es mi caso, yo estoy en una parte central) tienen
ventanales grandes. Y de ahí nos llega bastante.
El comedor lo compartimos con las
otras empresas del grupo. Es un espacio chiquito y bastante feo. Nada que ver
con lo que estábamos acostumbrados. Hoy fuimos varios a almorzar a un
restaurante de la zona. Muy rico pero también caro, no es algo para hacer todos
los días. Así que estamos evaluando un poco que hacer durante los almuerzos. Se
va a extrañar el espacio que teníamos, las comodidades, la linda vista.
El tiempo de viaje es un poco más
que el que tenía. Pero podría ser peor, no estoy tan lejos de casa de todos
modos. Llegar a la mañana me llevó unos 45 minutos, y otro tanto la vuelta. Por
suerte tengo un colectivo que me lleva directamente, es relativamente cómodo.
Lo que ya no podré hacer de forma cotidiana es la caminata que hacía todos los
días al volver del trabajo. Eran unas 35 cuadras, que las hacía sin problemas.
Pero ahora estamos hablando del doble, ya es un poco mucho. Solo para días de
inspiración. Una lástima porque era el único ejercicio que estaba haciendo.
Conociendo también hoy a algunos
nuevos compañeros, pertenecientes a la empresa con la que nos han fusionado. Son
poquitos, y hasta el momento me han caído bien.
En fin, en proceso de adaptación.
Ha sido un día raro, pero encarándolo de la mejor manera posible. Aceptando los
cambios, tratando de que no pesen, que sean llevaderos. Ya veremos, les iré
contando..