Todavía recuerdo la emoción que sentí al
recibir el primer comentario en el blog. También cuando llegó mi primer
seguidor. Y cuando de a poquito llegaron a ser diez.
Y luego fueron sumándose otras personitas. ¡Y
cuando llegaron a 100 no podía creerlo! Imagínense entonces como estoy hoy
viendo que ¡llegamos a los 200!
Señoras y señores, lo que siento es una
inmensa alegría de tenerlos ahí. Me es muy grato que hayan decidido quedarse a
compartir este espacio, que sean parte de “Mi pequeño gran mundo”. Porque el
blog lo escribo yo, pero no sería lo que es sin ustedes. Porque como siempre
digo, este espacio se nutre de los comentarios que me dejan. Es un ida y
vueltas, un compartir camino.
A través del monitor me hacen llegar mucho
cariño. Todos me llegan de una manera especial. Están los que siempre comentan,
los que lo hacen esporádicamente. Seguramente habrá muchos que son lectores
silenciosos. A todos ustedes les digo gracias por estar ahí, por seguirme en
esta aventura.
Hoy más que nunca muchos de ustedes se han
convertido en mis compañeros de ruta. Muchos han sabido ser una red de
contención impresionante, algo que jamás me hubiera imaginado que iba a pasar
cuando comencé con el blog. Gente que aunque no les conozca las caras (o solo a
través de una foto), estan muy presentes en mi vida. Gente a la que espero
contenta, que cuando llegan a este espacio me sacan miles de sonrisas. Gente
por la que me preocupo y me gusta visitar en sus propios espacios, que siento
cerca. Gente que cruza todas las fronteras. O mejor dicho, que hace que no haya
fronteras. Acá no hay océanos ni distancias que nos separen, es como si
estuvieran al ladito mío, acá nomás. Sé que puedo compartir lo que me pasa y
siento. Sé que están ahí para las buenas (que son muchas) y también para las
malas. En momentos como el que estoy pasando, en que aunque sé que tengo
fuerzas y que saldré adelante igual me caigo un poco, contar con palabras
cálidas y abrazos virtuales me ayuda mucho. Me sacan nuevas sonrisas, me llenan
de energía.
Me gusta que estén ahí, me hacen bien.
Gracias por compartir este camino conmigo.
Hoy somos 200, y ¡vamos por más!
Lo mejor está por venir.


















