martes, 15 de septiembre de 2020

Cruzando la General Paz para ver el río

Con la pandemia y la cuarentena (que ya está cumpliendo seis meses por estos pagos) es muy poquito lo que hemos salido de casa.

Los últimos fines de semana hemos aprovechado a dar alguna vueltita por el barrio, para tomar algo de aire y ver un poco de verde. Todo con cuidados, usando el tapa bocas, manteniendo distancia social, y todos esos menesteres. Porque somos conscientes de que tenemos que cuidarnos nosotros y al prójimo, que esto depende de la responsabilidad individual de cada persona, así que hay que respetar estos temas, aunque uno esté cansado del encierro.

A pesar de estar bastante cerca de la zona de Vicente Lopez, pudiendo ir caminando desde casa, no nos habíamos animado a cruzar la General Paz y adentrarnos en la Provincia de Buenos Aires. Nos manteníamos dentro de los límites de la capital y en un radio bastante acotado.

El sábado pasado decidimos caminar hasta allí para ver el río, sentir un poquito de naturaleza, del viento en la cara. Para ingresar al vial costero había personal que tomaba la temperatura a cada uno. Y recién ahí se entraba a la zona lindante al río.

Había bastante gente, eso hay que decirlo. En general vimos a la mayoría con su barbijo, eran realmente muy poquitos los que no lo tenían puesto. Algún grupito de adolescentes divisamos en esta situación, algún niño pequeño, pero la mayoría acataba.

Había algunos grupos con mantas en el pasto, charlando tipo picnic. Varios andando en bicicleta o roller. Los juegos para los niños siguen sin poder usarse y los sanitarios públicos tampoco.


 Estuvimos un ratito cortito. La verdad que el paseo consistió más que nada en la caminata hasta allí, en sacar un par de fotos de la panza con el río de fondo, y volver a casa.

Nos sentamos en un banco por unos minutos, pero estaba un poco fresco, enseguida nos pusimos en movimiento nuevamente para entrar en calor. En casa nos esperaba una tarta de peras que mi marido había cocinado y unos mates calentitos.

La verdad es que hizo bien salir un poco. Muchos días entre cuatro paredes.

¿Ustedes están dando alguna vuelta? ¿Cómo se respeta la cuarentena por donde viven?

Si esta ya está levantada, ¿notan que igual la gente se cuida?

Ojalá todo esto pase pronto.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

El curso de preparto

Ya estamos a unos dos meses de la fecha probable de parto, parece mentira como ha ido pasando el tiempo.

Es por eso que andamos de a poco preparándonos para el momento, y una de las cosas que teníamos pendiente de empezar era el curso de preparto. Veníamos esperando que nos confirmaran las fechas desde el centro donde me hago los controles.

Con el tema de la pandemia todo esto es ahora virtual. Cuatro clases de manera online, con mucho para aprender.

Por suerte se hace en fin de semana, lo cual permite estar más tranquilos porque es más fácil manejar los horarios.


 

Lo comenzamos el sábado que pasó. La primera clase duró cuatro horas y fue bastante interesante porque implicaba saber cuestiones organizativas, como el saber quienes son las parteras, que horarios está de guardia cada una y por lo tanto saber a quién recurrir llegado el momento, donde encontrarse en el sanatorio, que cosas incluir en el bolso. También todo un repaso por las situaciones de alarma que hacen que uno deba llamarlas. Como identificar si las contracciones ya son de trabajo de parto o no, qué hacer ante rotura o fisura de bolsa. Un poco saber que esperar, y como cambia de acuerdo a la semana del embarazo que se está cursando.

La segunda clase fue el domingo y estuvimos viendo como es todo el proceso de parto, tanto por vía natural como por cesárea. Qué condiciones deben darse para un caso u otro, como debe ubicarse el bebé, etc.

El próximo finde seguiremos, esta vez con clases dedicadas a la lactancia y al cuidado del recién nacido.

Una amiga me preguntaba si era como en las películas, donde les hacen hacer ejercicios de respiración en pareja. Por ahora de eso no hubo, pero no puedo asegurar que no haya algo de eso. Supongo que si hubiera sido presencial tal vez la dinámica era diferente, hay que adaptarse a las circunstancias.

Lo cierto es que de a poquito vamos entrando en tema, siendo más conscientes de lo que se está por venir en no tanto tiempo. Yo no estaba pensando mucho en el momento del parto, pero con los días es inevitable empezar a sentirlo más cercano. Lo que espero es que salga todo bien, que no duela tanto. Sé que el esfuerzo y todo valdrá la pena.

lunes, 24 de agosto de 2020

Si de descansar se trata..

Si vamos a hablar de descanso el gato es un campeón. Sabe cómo disfrutar de siestas larguísimas, cualquier sitio le viene bien. Un sillón, una cama, un almohadón frente a la estufa. 

Con su amado muñeco

A veces da envidia, sobre todo cuando como en los últimos meses me está costando dormir por la panza que es más voluminosa. Encontrar posición a los siete (¡casi ocho!) meses de embarazo no es sencillo. Doy vueltas y vueltas, muchas veces miro el reloj y son las tres de la mañana y sin poder caer en brazos de morfeo.

La cuna, el adorno en la pared, y el gato feliz durmiendo

Pero el michi como les decía no tiene esos problemas. Les dejo unas fotitos en donde se lo ve tan contento. De paso les muestro la cuna que hemos comprado para el cuarto de la bebé. De a poco va tomando forma con pequeños detalles como el adornito que colgamos en la pared (¿verdad que es precioso?). 

 

miércoles, 12 de agosto de 2020

Los libros de julio

Durante julio leí tres libros. La cuarentena sigue dejándonos sin poder hacer muchos planes, así que leer es una buena forma de ocupar el tiempo. Incorporando algunos autores que no conocía, y géneros diversos.

 

La sonata del silencio, de Paloma Sanchez-Garnica:

Un libro que me gustó bastante, ubicado en un contexto de España de posguerra. En una sociedad de lo más puritana y pacata, donde la mujer está en todo supeditada a su marido y a los hombres en general. Y aun así habiendo algunas que se atreven a salir del molde, a enfrentarse a estas reglas, no siendo nada fácil.

Marta proviene de una familia con dinero y clase, pero ve su vida trastocada luego de un suceso algo turbio, de unas lealtades mal entendidas. Para colmo de males, su esposo cae enfermo. Se pone a trabajar para sacar adelante a ella y a su familia, exponiéndose a las murmuraciones del vecindario y a la indignación de su esposo que se siente humillado en su hombría. Es a través de esto que logra encontrar su lugar en el mundo, y la música siempre la acompaña en sus horas más difíciles. 

 Como el viento de otoño, de Teresa Cameselle.

Nuevamente una historia que nos sitúa en España, esta vez en tiempos de la Segunda República. Enma de Castro es joven, con título de maestra y la ilusión de ejercer su profesión. Debe alejarse de su Madrid natal para ir a un pequeño pueblo gallego, en donde se hace cargo de la escuela. Allí se encuentra a una población rural, y luchando contra los recelos hacia sus novedosos métodos de enseñanza. Iniciará también una escuela de adultas, ganándose la amistad y confianza de las mujeres. Ve cuestionada su decisión de no formar familia propia cuando se cruza en su vida Miguel, un campesino viudo de pocas palabras. Mientras tanto la Segunda República se tambalea.

 

No hay luz bajo la nieve, de Jordi Llobregat.

Esta es una novela de intrigas y misterio, en medio de un paisaje nevado, secretos del pasado y asesinatos. Es entretenida para pasar el rato.

La subinspectora Serra es enviada a un lugar alejado en las montañas para investigar sobre la aparición de un hombre asesinado. El cuerpo había sido hallado maniatado, desnudo y con sus párpados cosidos con alambre, sumergido en las aguas heladas de una piscina, durante las obras de una estación de esquí en los Pirineos.

Este es el primero de una serie de crímenes, que tienen que ver con una historia oculta durante décadas. Serra se enfrenta al mismo tiempo a recuerdos de su pasado, que todavía no ha superado.

 

¿Han leído alguno? 


martes, 11 de agosto de 2020

El custodio del nombre

Hace unos días había encargado un cartelito con el nombre que llevará nuestra bebé.

Más que un cartel es un juego de encastre de madera, en el que las letras se insertan en los espacios calados. Claro que para que la nena lo pueda usar va a pasar un montón de tiempo, lo compré porque mientras tanto me gustaba como adorno para el que será su cuarto.

Llegó por correo y lo apoyé momentáneamente sobre una cómoda, sujetado por la pared.

Al día siguiente me lo encontré al gato acostado al lado, y aunque puede que haya sido simplemente una casualidad a mí me produjo mucha ternura. Era como el custodio del nombre, ahí tan plácido.


 No sabemos muy bien que intuye el michi. Suponemos que algo se da cuenta, hay días en que está muy pegote a mí, inclusive que si estoy recostada se pone sobre mis piernas ahí bien cerca de la panza y ronronea. Lo único que esperamos es que después sepa comportarse, ya sabemos que tiene su carácter bastante especial. Habrá que esperar lo mejor y estar muy atentos a sus reacciones.

Mientras tanto les comparto las fotitos que le saqué junto al cartel. ¿Les gustan?

miércoles, 5 de agosto de 2020

Los libros de junio

Nuevamente con retraso en mis post de lecturas, acá les traigo las del mes de junio. Un periodo en que logré engancharme bastante con esto, encontré varios títulos interesantes.

 

Ser feliz era esto, de Eduardo Sacheri.

Me gustó mucho esta novela, que cuenta la historia de encuentro entre un padre y una hija de la que no conocía su existencia. La vida de Lucas cambia cuando le toca el timbre Sofía, una chica de 14 años, que lo ha buscado porque su madre habia muerto y aunque él no lo supiera era el padre. Juntos van aprendiendo a conocerse. Es un tierno relato.

 

A flor de piel, de Javier Moro.

Esta es una historia interesante porque tiene su contexto histórico basado en hechos reales. Nos cuenta de una expedición a principios del 1800 cuyo propósito es llevar la recién descubierta vacuna de la viruela a territorios de ultramar. Una tarea llena de peligros y contratiempos en esa época, donde la travesía por mar era muy riesgosa. Y además fue una misión que tuvo cierta oposición de la iglesia, que tuvo que luchas con trabas burocráticas.

En este escenario se encuentra Inés, encargada de cuidar a los niños mediante los cuales se iba a llevar la vacuna. Única mujer a bordo y que despertó el amor de los dos hombres encargados de la expedición, muy diferentes entre sí.

He leído luego sobre la historia de esta proeza, que permitió realmente salvar muchísimas vidas ya que la epidemia de viruela estaba haciendo estragos en América. Es interesante saber también cómo se descubrió esta vacuna, los rechazos y apoyos que recibió, y como permitió erradicar con el tiempo esa enfermedad tan terrible. Salvando las distancias, me pareció muy oportuna en este momento en que la humanidad está encomendándose a conseguir otra vacuna para volver a la normalidad.

 

Los amantes de Praga, de Alyson Richman.

Un libro que también me gustó mucho. Una joven pareja se ve separada por la segunda guerra mundial. Toda una vida ha pasado, experiencias muy diferentes les ha tocado vivir a cada uno, pero nunca se han olvidado. Y de repente la vida les da una segunda oportunidad, un encuentro fortuito luego de décadas los vuelve a unir.

Es muy conmovedor, estas historias de lucha y supervivencia siempre tienen su parte dura. Y en el medio sin embargo la vida que se abre paso. Recomendable.

 

Largo pétalo de mar, de Isabel Allende.

Confieso que había leído uno de los libros más famosos de esta autora hace muchos años y no me había convencido, así que recién ahora le he dado otra oportunidad. Y esta novela si me gustó.

En plena Guerra Civil española, un joven médico y su amiga pianista se ven obligados a abandonar Barcelona, exiliarse y cruzar los Pirineos rumbo a Francia. A bordo del Winnipeg, un navío fletado por el poeta Pablo Neruda que llevó a más de dos mil españoles rumbo a Valparaíso, embarcarán en busca de la paz y la libertad que no tuvieron en su país. Se integrarán en la vida social chilena durante varias décadas hasta que luego del golpe de Estado que derrocó al doctor Salvador Allende se encontrarán nuevamente desarraigados

 

¿Han estado leyendo estos meses? ¿Alguno para recomendar?


lunes, 27 de julio de 2020

Mi cumple de 40

Ayer cumplí 40 años. Me tocó hacerlo en cuarentena, como a tantos otros. Pensar que hace unos meses creía que a esta altura otras serían las condiciones, pero llegó la fecha y seguíamos encerrados.

Tocó entonces un festejo diferente al que había imaginado. Pensaba celebrar la nueva década con alguna reunión a la grande, pero eso quedará para un futuro, otro año con suerte. Esta vez fue imposible organizar la tradicional reunión con amigos, el juntarse con la familia. Igual no faltaron los saludos, los mensajes, los llamados. Las muestras de cariño llegaron igual, y pasé un hermoso día.

Feliz cumpleaños a mi.

Una pareja amiga me envió de regalo un desayuno de esos bien completos llenos de cosas ricas. Mi marido estaba confabulado con ellos así que estaba despierto y vestido para cuando un mensajero tocó el timbre trayendo el envío. Al ser domingo pudimos darnos todo el tiempo para probar un poco de tantas delicias, las cuales tenían además una bonita presentación.

Un poco más tarde llegó otro regalito de parte de mi hermano. Y así se fue pasando el día contestando mensajes y llamados, teniendo algún encuentro virtual, soplando la velita desde este lado de la pantalla.

Como ya conté en el post anterior, este es un año que trajo por otro lado una gran bendición. El mejor regalo que la vida podía hacerme está hoy creciendo dentro mío. Un cumple muy especial por todo eso.

Les dejo algunas fotitos que sacamos en una mini sesión casera. Estas sí actualizadas, aquí se nota ya la panza. ¿Les gustan?

El mejor regalito