La vuelta a Madrid a la que refiere el título del post no es física
(¡qué más quisiera yo!) sino virtual a través de los relatos.
Así como esta fue la ciudad con la que comenzamos las vacaciones,
también fue con la que lo terminamos. Esto quiere decir que estamos llegando al
final de ese viaje tan bonito que pudimos hacer por tierras españolas.
Dos
semanas encantadoras, las cuales agradezco haber vivido. Son momentos para
atesorar en la memoria.
Si recuerdan los primeros post, ahí les había mostrado un poco de las
zonas más turísticas de Madrid: las primeras horas, seguimos recorriendo, Museo del Prado y Parque del Retiro.
En esta última etapa nos juntamos con una
pareja amiga que vive allí, por lo que nos llevaron a pasear y vimos los
alrededores de la ciudad, y algunas zonas tal vez no tan conocidas por el
turista. Eso es lo genial de ir con un local, la visita se hace mucho más
interesante y completa.
Luego de caminar un poquito por los
alrededores del Palacio Real nos dirigimos hacia un sitio llamado “Casa de
Campo”. Es un jardín histórico y el mayor parque público de la ciudad.
Es cinco veces más grande que el Central Park
de Nueva York, así que imagínense la enorme extensión de verde. ¡Juro que
sorprende!
Fue propiedad histórica de la Corona Española
y coto de caza de la realeza. En 1931 fue cedido por el Estado al pueblo de
Madrid.
Lo que hicimos nosotros fue subirnos al
teleférico y recorrer desde el aire 2,5 km. Nunca había estado en uno tan
extenso, la verdad es que me llamó mucho la atención. Era lindo ver como se iba
empequeñeciendo la zona de edificios mientras nos alejábamos.
Termina junto a la plaza de los Pasos Perdidos
de la Casa de Campo, donde funciona una cafetería.
Lo más lindo desde allí es la vista. Pueden
hacia un lado observarse los juegos de un parque de atracciones.
Luego de estar un rato por ahí regresamos y
paseamos por la zona del complejo de la Moncloa, donde hay edificios
gubernamentales.
Nos fuimos luego a conocer la casa de nuestros amigos, en las
afueras. Lo que me encantó es como alejándonos unos pocos kilómetros nos encontrábamos
en pleno campo. Atravesábamos un pueblito y de nuevo más naturaleza. ¡Divino!.
Con esto terminamos un hermoso día de
reencuentros y paseos. Al día siguiente nos esperaba esta pareja bien temprano
para seguir paseando. Próximamente les cuento.
¿Qué les pareció Casa de Campo? ¿Conocen este
sitio?




























































