miércoles, 21 de agosto de 2019

¿Volvemos a Madrid?

La vuelta a Madrid a la que refiere el título del post no es física (¡qué más quisiera yo!) sino virtual a través de los relatos.
Así como esta fue la ciudad con la que comenzamos las vacaciones, también fue con la que lo terminamos. Esto quiere decir que estamos llegando al final de ese viaje tan bonito que pudimos hacer por tierras españolas. 
Dos semanas encantadoras, las cuales agradezco haber vivido. Son momentos para atesorar en la memoria.


Si recuerdan los primeros post, ahí les había mostrado un poco de las zonas más turísticas de Madrid: las primeras horas, seguimos recorriendo, Museo del Prado y Parque del Retiro.

En esta última etapa nos juntamos con una pareja amiga que vive allí, por lo que nos llevaron a pasear y vimos los alrededores de la ciudad, y algunas zonas tal vez no tan conocidas por el turista. Eso es lo genial de ir con un local, la visita se hace mucho más interesante y completa.
Luego de caminar un poquito por los alrededores del Palacio Real nos dirigimos hacia un sitio llamado “Casa de Campo”. Es un jardín histórico y el mayor parque público de la ciudad.


Es cinco veces más grande que el Central Park de Nueva York, así que imagínense la enorme extensión de verde. ¡Juro que sorprende!
Fue propiedad histórica de la Corona Española y coto de caza de la realeza. En 1931 fue cedido por el Estado al pueblo de Madrid.

Lo que hicimos nosotros fue subirnos al teleférico y recorrer desde el aire 2,5 km. Nunca había estado en uno tan extenso, la verdad es que me llamó mucho la atención. Era lindo ver como se iba empequeñeciendo la zona de edificios mientras nos alejábamos.





Termina junto a la plaza de los Pasos Perdidos de la Casa de Campo, donde funciona una cafetería.

Lo más lindo desde allí es la vista. Pueden hacia un lado observarse los juegos de un parque de atracciones.

Luego de estar un rato por ahí regresamos y paseamos por la zona del complejo de la Moncloa, donde hay edificios gubernamentales.
Nos fuimos luego  a conocer la casa de nuestros amigos, en las afueras. Lo que me encantó es como alejándonos unos pocos kilómetros nos encontrábamos en pleno campo. Atravesábamos un pueblito y de nuevo más naturaleza. ¡Divino!.

Con esto terminamos un hermoso día de reencuentros y paseos. Al día siguiente nos esperaba esta pareja bien temprano para seguir paseando. Próximamente les cuento.


¿Qué les pareció Casa de Campo? ¿Conocen este sitio?

jueves, 15 de agosto de 2019

Los libros de julio

Hace rato que no les traigo post con los libros que anduve leyendo, así que aquí van los de julio, que por cierto fue un mes con varias lecturas interesantes.

Una pasión rusa, de Reyes Monforte.
Un libro que me gustó mucho y habla sobre la vida de la española Lina Codina, casada con el gran compositor Prokófiev. Del glamour del París de los años 20 al horror de los campos de concentración de Stalin.
Nos relata sobre los primeros  años del matrimonio, llenos de éxito, hasta que Prokófiev decidió regresar a la Unión Soviética. Allí Lina fue acusada de espía extranjera bajo el terror estalinista, encerrada y torturada en la siniestra Lubianka y condenada a trabajos forzados en el gulag. Solo su fortaleza, su pasión por la vida y el amor indestructible que sentía por su marido le permitieron sobrevivir.

Los señores del tiempo, de Eva Garcia Saenz de Urturi.
Es el último libro de la trilogía de “La ciudad blanca”. Transcurre parte en el medioevo, y otra en la época actual. Se producen una serie de asesinatos que parecieran ser copia del modus operandi descrito en una novela sobre la edad media: los señores del tiempo.
El protagonista, Unai Lopez de Ayala, busca desentramar el origen de los crímenes y al hacerlo descubre que el pasado de su familia está relacionado en gran manera con lo narrado en dicho libro.
Me gustó, aunque los anteriores me atraparon más.

La verdad del caso de Harry Quebert, de Joël Dicker.
Este libro me lo recomendó un compañero de trabajo, y fue un buen acercamiento a este joven autor del cual no había escuchado hablar.
Es una historia policiaca que se desata al encontrar el cadáver de la adolescente Nolla Kellergan, desaparecida en 1975 en la pequeña ciudad de Aurora.
Han pasado unos cuantos años de eso, y siendo el 2008 se encuentra sospechoso del asesinato al escritor Harry Quebert. Un joven escritor llamado Marcus Goldman, quien  ha sido su discípulo y amigo,  se propone escribir un libro para demostrar la inocencia de Harry y descubrir la verdad. Una serie de acontecimientos salen a la luz, y solo llegamos a saberla al final de un intricado recorrido.
Recomendable, con suspenso.

El libro de los Baltimore, de Joël Dicker.
Seguí con otro libro del escritor anterior, esta es una novela donde nos vuelve a traer el personaje del Marcus Goldman. Aquí nos presenta la historia de dos ramas de la familia Goldman, los de Baltimore y los de Montclair. A los primeros los muestra como exitosos y millonarios, siempre tocados por la suerte y el esplendor, mientras que los segundos son una familia de clase media.
Algo ha sucedido, el “drama” que ha ocasionado el ocaso de los Baltimore, el cual se va revelando de a poquito al lector. Nos va llevando con los recuerdos de Marcus a los distintos acontecimientos que lo han provocado.
Es una novela llevadera e interesante.

Voces de Chernobil, de Svletana Alexievich.
Un poco siguiendo la temática de Chernobil, la cual luego de ver la serie de HBO me dieron ganas de indagar un poco más, leí este libro donde se compilan las voces de diferentes personas que de una manera u otra han visto su vida trastocada por este desastre nuclear. Los relatos son variadísimos, ya que incluye desde gente de poblados cercanos que fueron evacuados, de otros que decidieron quedarse a pesar de lo ocurrido, de algunos que han participado en tareas de limpieza del reactor, de gente que ha perdido su forma de vida o familiares, de científicos, campesinos, políticos. En fin, algunas historias muy duras. Visiones muy diferentes de acuerdo a quien fuera el entrevistado. Una lectura interesante pero para la que hay que estar preparado.

La desaparición de Stephanie Mailer, de Joël Dicker.
Nuevamente con este escritor recién descubierto, en un libro con intrigas que rondan la desaparición de la periodista Stephanie Mailer. Ella había enfrentado días antes a uno de los policías que habían resuelto un caso ocurrido veinte años en el pasado. Les dice que se equivocaron de asesino a pesar de que tenían la prueba delante de sus ojos y ella sabía la verdad. Días después desaparece, y eso motiva a revisar lo sucedido en 1994 en la apacible población de Orphea. En ese año es cuando el día de la apertura del festival de teatro el alcalde junto a su familia es asesinado, al igual que una mujer que ejercitaba frente a la casa de estos.
El libro avanza en el pasado y en el presente, buscando saber la verdad de lo sucedido. Una  investigación contra el tiempo ya que un culpable que se sabía impune ve la apertura del caso y por temor a ser descubierto vuelve a matar.

Como ven, julio ha estado marcado por el suspenso y lo policial.

¿Qué han estado leyendo ustedes? ¿Alguno de estos libros les llamó la atención?

miércoles, 7 de agosto de 2019

Recorriendo "Caminito" y La Boca

Calle Caminito
 Hace rato que no traigo una entrada de las que pueden encontrarse en la solapa de arriba del blog dedicada a los “Rincones deBuenos Aires”.

Aquí les voy a mostrar un poco de una zona que cada tanto me gusta visitar: el barrio de La Boca, y en especial su colorida y famosa calle “Caminito”.
Ya le había dedicado un post allá por el 2012, el cual pueden verlo en el siguiente link.

No me queda muy cerca, así que si bien no voy con tanta frecuencia si me ocupo de volver cada año o par de años. En especial voy para ahí sí estoy con visitas de afuera. Este es un punto obligado para ir con turistas.

Imanes de recuerdo
En julio estuvo por la ciudad una muy querida amiga que vive en España junto a sus nenas. Ella es de acá, así que ni se me había ocurrido pensar que nunca había ido a la zona. Me llevé una gran sorpresa cuando me comentó eso. Como a mi me encanta recorrer mi ciudad me sorprende que haya tanta gente que viviendo aquí no conozca algunos sitios emblemáticos, esos que los de afuera no se pierden ni locos.

En uno de los conventillos históricos

Muñecos
 Fue por lo tanto un buen paseo y una excelente idea el ir con ella y sus hijas para La Boca. Tuvimos oportunidad de recorrer las calles, ver los artistas pintando y bailando tango.

 Los vistosos muñecos forman parte del paisaje. Hay conocidos personajes como El Che, el Papa Francisco, Maradona, Evita, Gardel.
 


 También visitamos un par de los conventillos históricos de la zona, que hoy en día se encuentran ocupados por tiendas varias en donde se pueden conseguir souvenirs.
Más imanes. Muchos colores.

No faltan Mafalda y el tango


 Nos dirigimos a la parte del Riachuelo, el cual estaba bastante más limpio que otras veces creo yo. Las veredas circundantes estaban pintadas de colores.
Riachuelo




 Un sitio que visitamos y al que hace rato no entraba era al Museo Quinquela Martin.

Ahí se encuentran los típicos cuadros de este pintor, caracterizados por escenas del puerto, por los estibadores trabajando.

Había una exposición de mascarones de barcos antiguos. 

 También unos cuadros muy coloridos y modernos que a mí me llamaron bastante la atención. 


 En la terraza del museo hay una zona con esculturas, y también unas vistas desde las alturas de la zona de Caminito y del Riachuelo. Es una perspectiva interesante, y también llena de color.
Terraza con esculturas








 Recorrimos los distintos desniveles del museo, descubriendo sus rincones.


 En la zona hay unas cuantas opciones para almorzar, pero la verdad es que los precios son muy elevados por lo general. Habíamos entrado a un restaurante pero nos levantamos ni bien vimos la carta. Decidimos que no valía la pena pagar tanto, y terminamos yendo a Parque Lezama, una zona cercana y con bastante oferta gastronómica pero a precios más razonables.
Estuvo lindísimo el paseo por aquí, disfrutamos mucho el día.
¿Conocen?
Si son de Buenos Aires, ¿han ido? Si la respuesta es no, dense una vuelta por ahí, no se van a arrepentir.