martes, 13 de diciembre de 2016

Popurri

Estos días que pasaron han sido un popurrí de actividades. Lo que es seguro es que no he parado mucho, y que el fin de semana extra large que tuvimos fue bien aprovechado.
 
El jueves fuimos a hacer una sesión de fotos de maternidad con una amiga y su pareja. Algunas tomas en la casa de sus padres que tienen un bello jardín, y luego nos fuimos a la zona de Vicente Lopez, cerca del río. Edité poquitas todavía, pero empecé por una serie sacada en este último lugar, y que con un poco de edición y otro poco con la forma en que fueron sacadas las fotos parece que las hubiéramos hecho en medio del campo. Me encantaron, y me causaba gracia cuando algunos me preguntaban donde las habíamos sacado porque pensaban que nos habíamos trasladado fuera de la ciudad para ello. ¡La magia de la fotografía!
Ese mismo día fuimos a cenar con un grupo de amigos. La pasamos genial, y la velada se extendió hasta bien tarde.
 
El viernes luego de hacer una limpieza profunda de la casa y algunos temitas así recibimos a otro grupo de amigos en casa. A ellos no los vemos muy seguido. Ambas parejas tienen niños pequeños, los cuales se lo pasaron jugando.
El gato estaba encerrado en una pieza arriba, lo cual era para preservarlo un poco. Creo que fue una buena decisión porque de hecho cuando se fueron  todos y pudo volver a deambular por ahí olía la zona en que habían jugado los chicos con cara de susto. ¡Si es que había un griterío cuando ellos estaban! Pobre minino debía estar asustadísimo.
Una anécdota graciosa de esta juntada fue que una de las niñas, de cuatro añitos, entró en un momento al baño y tardaba en salir. Cuando finalmente la madre entró a ver que pasaba se encontró con que ella había tomado un rouge de dentro del botiquín y se había pintarreajado toda la cara. ¡Era un payaso! Realmente fue cómico.
 
El sábado tuvimos un bautismo. El pequeño se ha convertido en el ahijado de mi marido. Fue una linda ceremonia y luego nos lo pasamos de celebración con otros familiares del niño y amigos. Compartimos asado y otras comidas ricas.
A la noche fuimos a recibir a mis suegros que estaban de viaje. Lo bueno es que nos trajeron algunas cositas del país del norte, así que era como una pequeña navidad anticipada. Papá Noel llegó unos días antes.
 
El domingo fue más tranquilo pero también incluyó salidas. Yo fui a almorzar con una amiga, y luego paseamos por el barrio chino. Allí siempre hay locales llenos de chucherías y compramos ambas algo de decoración navideña. Luego en casa pude usarla ya que fue día de armar el arbolito. Quedó bonito, y por suerte el gato parece no haberlo registrado así que está intacto.
 
Ayer de nuevo volviendo a la rutina laboral (arrancando semana larga! Uf!). A pesar de que fue día ajetreado y hasta me fui un poco más tarde, pude pasar una horita por la “Fundación Si”. Allí hay una campaña para armar juguetes con motivo de las fiestas, para luego regalarlos a niños. Estuve pintando unos rompecabezas, lo cual además de que fue una tarea divertida me hizo sentir bien. Pensar que a alguien le puede alegrar es gratificante. Espero poder volver a ir, están hasta navidad. Si alguien quiere prenderse, es una bonita actividad.
 
Las imágenes del post no tienen nada que ver con el texto, pero ilustran un poco el dejar fluir que es lo que quiero para este año que pronto comienza.
¿Cómo lo han pasado ustedes?

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Dejar fluir


 
Voy a aprovechar que esta es una época del año en que uno hace balances y se pone metas para el que sigue. Voy entonces a formular aquí el principio que quiero que rija mi 2017: fluir.

Eso es lo que quiero. Eso me propongo.

Soltar.
Dejar ir.
Dejar ser.

Que lo que tenga que llegar llegue.
Que lo que tenga que irse se vaya.
Que lo que tenga que quedarse se quede.

Este año tal vez me aferré mucho a algunas cosas, y ese anhelo me terminó haciendo mal. Me he dejado llevar por angustias y por la falta. Pero eso va a cambiar. Dicen que en un proceso de aprendizaje el sufrimiento es opcional. Mi elección hoy es no seguir ese camino. Si yo siempre fui optimista, elijo volver a serlo a tiempo completo. Si me dejé caer en las garras de la pena por momentos, soltarme de ellas. Salir, romper esas ataduras. Ser libre de eso. Evolucionar pero con alegría. Aceptar lo que es y lo que se da. Lo que tenga que ser solo Dios lo sabe, y yo lo acepto también.

Desde hoy quiero simplemente ser. Quiero agradecer todo lo que tengo, que es mucho. Quiero que el Universo me guie. Quiero disfrutar de todo lo lindo que la vida me presenta. Lo demás dejarlo pasar.

Hoy yo decreto que así será. Dicen que lo que uno cree es lo que crea. Yo estoy creando un año luminoso. Un tiempo de disfrute y de libertad.

Fluir, aceptar, agradecer.

Hoy, yo fluyo.

martes, 6 de diciembre de 2016

Retratos newborn. Algunas fotos de la última sesión que hice.

 
Les había prometido mostrarles algunas de las fotos de la sesión de recién nacida que hice para mi clienta. La pequeña modelo tenía en ese momento 19 días.
Atenti a todo

Aquí les traigo algunas de las imágenes que captamos ese día.

En brazos de mamá
Al principio nos costó dormirla. Estaba bien atenta a todo lo que hacíamos. Luego el sueño la fue cansando y pudimos ir probando con distintas poses y vestuarios.
La venció el sueño
Llegamos a hacerle cuatro cambios de ropa a lo largo de la sesión, y jugamos también con diferentes vinchitas y gorritos..
Esa carita!!! puro amor!

Con la boca abierta. Despacito se la iba cerrando. Me encanta su ternura
Al principio estábamos solas con la mamá y la beba, así que había relativa calma. Nos instalamos en el living, y sobre un sillón fui colocando diferentes telas para tener de fondo.

Da paz de solo mirarla.
Más tarde llegaron su papá y sus tres hermanitos, así que fue todo más revolucionado. Allí hicimos unas cuantas tomas con todo el grupo.

Fue un lindo rato, todos lo pasamos muy bien.

¿Les gustan?





viernes, 2 de diciembre de 2016

Los libros de noviembre


 
Durante noviembre leí mucho. Más que otros meses seguro. He aprovechado cuanto momento he podido porque me he encontrado con lecturas que en su mayoría me han enganchado. Aquí un poquito sobre cada una de ellas:

 

Los 100. De Kass Morgan

Este ha sido un gran hallazgo, otra vez cortesía de la página http://lelibros.org/ de dónde vengo bajando últimamente los PDF en forma gratuita. Enseguida me atrapó su lectura, así como de los que le siguen en la saga.

Nos plantea un mundo en el que los seres humanos se encuentran viviendo en el espacio luego de que un cataclismo ha destruido la vida en la tierra por la contaminación radioactiva. Algunos afortunados han logrado escapar y la colonia lleva ya un par de siglos sin poner los pies en el planeta. Sin embargo las instalaciones espaciales han comenzado a fallar poniendo en peligro la vida de todos, y se hace necesario mandar una misión para ver si las condiciones permiten la vuelta de la colonia. Para saber ello mandan a cien presidiarios, los cuales son muy jóvenes y en su mayoría solo ha cometido pequeñas faltas. Luego de un aterrizaje bastante forzoso se encuentran en este mundo extraño y a su vez hermoso, que los obliga a rebuscarse para sobrevivir. Son días de tensión, de descubrimiento, de adaptación.

 

Los 100 día 21, de Kass Morgan.

Han pasado 21 días desde que los cien han llegado a la tierra. Los primeros seres humanos en hacerlo en siglos. Por lo menos eso pensaban, hasta que se dan cuenta que no están solos. Reciben un ataque de parte de los terrestres, lo cual pone al grupo al borde de una guerra que no pueden ganar. Frente a este enemigo desconocido surgen diferentes actitudes y alianzas.

Es una buena continuación de la historia. Me gusta cómo está contado. Al mismo tiempo que se desarrolla la trama en la tierra nos vamos enterando de que en la colonia espacial las cosas se han complicado. Las reservas de oxigeno han bajado a niveles que llevan a tomar drásticas decisiones. No alcanza para todos, así que se deja a parte de la población con suministro mínimo (la parte pobre, porque en el espacio sigue habiendo problemas de clases sociales e injusticias varias.  Al parecer los seres humanos no aprendemos ni después de un cataclismo que destruye todo).

 

Homecoming, de Kass Morgan.

Es la tercera y por ahora última parte de la novela de los cien. Todavía no está traducida al español así que la conseguí en inglés. Estaba tan compenetrada con la historia que no podía dejar de leer la historia aunque fuera en otro idioma, con el cual por suerte me defiendo.

Aquí nos encontramos con que la situación en la colonia se ha vuelto extrema y se produce el despegue algo desorganizado de naves hacia la tierra. Por supuesto no son las suficientes para salvar a todos y quienes subieron a ellas lo lograron básicamente de suerte o por contactos. Una clara lucha por sobrevivir en donde se pisotean unos a otros. El aterrizaje también es accidentado y algunos no sobreviven.

Los primeros viajeros ya han descubierto que no todos los terrícolas son malos, sino que el ataque había provenido de una sección reducida de ellos que se había separado del asentamiento original. La población terrestre es de apenas algunos centenares de personas, descendientes de un grupo que logro sobrevivir el cataclismo por refugiarse en una instalación secreta y preparada para esto.

La llegada de los nuevos viajeros trae complicaciones. El vicecanciller ha llegado con soldados y pretende seguir con el régimen estricto y bastante injusto que había en el espacio. Se producen nuevos enfrentamientos, y una nueva lucha por sobrevivir.

Nuevamente una lectura que disfruté muchísimo. Atrapante y bien escrita.

 

El médico, de Noah Gordon.

Llegué a este libro porque había visto la película en Netflix, y allí decía que estaba basada en esta novela. Como el film me había gustado mucho quise leerlo. Debo decir que si bien la lectura fue interesante hay pocos puntos en común con lo fílmico. Son historias muy diferentes, con algún que otro punto en común. Me desilusionó un poco que no guardaran prácticamente relación, aunque igual lo disfruté.

Nos relata como el pequeño Rob Cole vive una odisea que lo lleva desde una Inglaterra dominada por la brutalidad y la ignorancia hacia la remota Persia. El contexto es el siglo XI, donde hay poco que se sepa de la medicina, y su sueño de aprender a curar es lo lleva hasta el otro extremo del mundo a las universidades árabes. El personaje atraviesa por muchas cosas ya que semejante emprendimiento le lleva años.

 

Chaman, de Noah Gordon.

Esta es la segunda parte de la trilogía de la familia Cole. No hay relación con la primera más que el protagonista, Robert Judson Cole es descendiente del  Rob Cole ya mencionado antes. Han pasado igual muchos siglos de eso, así que no se lo menciona más que cuando se hace referencia a un escalpelo que era propiedad de este y que ha pasado de generación en generación, y que todos han seguido la tradición de ejercer la medicina. Además que varios de los descendientes han compartido lo que han  llamado “el don” que es una especie de premonición sobre si el paciente está por morir, y que ocurre al momento de tomarle de las manos.

Aquí entonces el practicante de medicina escoces se ve obligado a emigrar a Estados Unidos por razones políticas. Se instala en un pueblo en expansión llamado Holden´s Crossing, en unas tierras aún no conquistadas a los indios sauk.  Allí se casa y tiene a su hijo Robert Jefferson Cole. Este queda sordo de pequeño y es bautizado como Chamán por Mawka, una india sauk amiga de su padre y que es brutalmente asesinada. Chamán logra con esfuerzo ser médico, y su historia transcurre durante la famosa guerra civil estadounidense.

 

La doctora Cole, de Noah Gordon.

El tercer libro de la trilogía. Nuevamente nada en común con los anteriores más que la se descendiente de esa familia , el “don”, el escalpelo y la medicina.

Es una mujer de nuestro tiempo, de cuarenta años y divorciada. Es una médica que decide cambiar un poco de vida y practicar la medicina rural. Para eso se traslada a un pueblito en las colinas de Massachusetts. Ahí va descubriendo una forma de vivir muy diferente, adaptándose a ella.

Este libro me aburrió un poco. Me costó generar empatía con el personaje.

 

El misterio del planeta de los gusanos, de Ken Follet.

Este libro es pequeñito. Un cuento en realidad, de pocas páginas. Lo encontré de casualidad en la página que ya les compartí, y me llamó la atención porque yo adoro a su autor, he leído casi todos sus libros y no sabía de la existencia de esta obra. Está orientada tal vez para un público más adolescente, pero a mí me gustó.

Tres chicos esperan pasar unas vacaciones tranquilas en la granja de su tío, al cual casi no conocen. Lo que no sabían es que en lugar de ir al campo iban a terminar en el espacio exterior. Los niños han sido elegidos para resolver una disputa entre poderosas facciones que rivalizan por controlar el misterioso Planeta de los Gusanos. Mientras el destino del Sistema Solar cuelga de un hilo, deberán descubrir cuál es el secreto de los siniestros extraterrestres y hacer todo lo que esté en sus manos para lograr la victoria y la paz interestelar.

Cortito y simpático. Una bonita historia de ciencia ficción.

 

Hacia los mares de la libertad, de Sarah Lark.

Las novelas de Sarah Lark me gustan bastante. Sus descripciones de los sitios son muy lindas. Nuevamente vuelve esta saga a tener su escenario en las tierras de Nueva Zelanda, en la época en que los irlandeses colonizaron esas tierras. Muchos de ellos eran convictos a quienes los enviaban a estas tierras lejanas. Otros eran gente humilde en busca de un futuro mejor en el nuevo mundo.

Irlanda, 1846. Kathleen y Michael se aman y planean en secreto abandonar su tierra natal, la humilde y hambrienta Irlanda, en busca de una vida mejor en el Nuevo Mundo. Pero todos sus sueños se ven truncados cuando Michael es condenado como rebelde y desterrado a Australia. Kathleen, embarazada, se verá obligada a casarse con un comerciante de ganado y emigrar con él a Nueva Zelanda. Entretanto, Michael, con la ayuda de la audaz Lizzie, intentará escapar de la colonia penal para reencontrarse con su primer amor.

Me gustó, ¡y ya quiero seguir con su continuación!

 

¿Leyeron alguno de estos libros? ¿Les parecen interesantes? ¿Cuál leerían?


jueves, 1 de diciembre de 2016

Hola Diciembre

 
¡Ya estamos en diciembre! Parece mentira, pero si el año voló!. En breve ya hay que armar el arbolito, y luego brindar por navidad y por el 2017.

Este mes creo que para la mayoría de las personas suele pasar en un abrir y cerrar de ojos. Con reuniones de celebración, con prisas para comprar regalitos, con los típicos balances anuales, tratando de cerrar algunas cosas y proponiéndonos comenzar otras.

Hoy por acá dándole la bienvenida al último mes del 2016, una visita breve por este lindo mundo bloguero.

Pronto se viene post con las lecturas de noviembre (que han sido muchas! El mes que más leí del año sin ninguna duda), y otro para mostrarles el resultado de la última sesión de fotos que hice. A modo de anticipo les dejo estas dos de la pequeña Emilia, quien tenía 19 días en ese momento. Son dos planos bastante cercanos.  Me gusta la mirada atenta que tiene en una, y la ternura con que duerme en la otra. 
La primera tiene un filtro que le da un tinte violáceo y como una especie de bruma.
¡Que mirada tan atenta!
Ya le mandé todas a la mamá, quien quedó contenta con el recuerdo de los primeros días de su niña. ¿Les gustan?

Dulce ella, durmiendo con su muñeco
¿Cómo los agarra esta altura del año? ¿ocupadísimos o relajados?


martes, 29 de noviembre de 2016

Cuatro asados y una copa



Este que pasó fue un fin de semana largo por Argentina. Así que aunque hoy es martes recién está comenzando la semana laboral.

Estos días que pasaron vinieron bien para descansar y dedicarse a la vagancia. Nos juntamos con amigos, y no comimos uno sino cuatro asados. A esta altura ya estoy cansada de tanta carne debo decir, pero se presentó de esa manera.

El sábado en la casa de una amiga probamos el que preparó su esposo. Este chico es excelente parrillero así que obviamente estaba rico. Charlamos bastante y nos reímos con las ocurrencias de las hijas de ambos, las cuales son bastante personajes.

Domingo y lunes los pasamos en una quinta con otros amigos. Menú de almuerzo fue asado, y a la noche comer lo que había sobrado. Al otro día se sumó una pareja más y repetimos menú. ¡Ya las achuras van a salirme por las orejas! Esta semana a volver a las verduras, y de paso ver si puedo bajar lo que subí con tanto festín.

Lo que si, han sido días muy tranquilos. De dormir siesta, de tirarse en una reposera a leer, de sacar fotos. También y de a ratos mirando la copa Davis de tenis, en donde salió mi país campeón. A mi este deporte ni me va ni me viene, de hecho hasta me aburre bastante, pero confieso que esos últimos minutos en donde se definía si ganábamos fueron emocionantes, disfruté de verlos en grupo.

Y así entre una cosa y otra se pasó el finde, y ya de nuevo nos metemos en la rutina.

¿Cómo lo pasaron ustedes?

viernes, 25 de noviembre de 2016

Recortes de una sesión de fotos para unos amigos


Les traigo acá unas fotos de la sesión que hice para unos amigos que están en la dulce espera.

No se crean que mis imágenes son siempre sin cabeza, eh! Nada que ver! Pero como mi blog es secreto para mi entorno y ellos no saben que aquí estoy compartiendo esto quise que fueran solo recortes, como para respetarles la privacidad.

Aquí hay por lo tanto algunas que muestran la panza de ella, o que dejan entrever toda la ternura con la que están esperando a su pequeña, a quien cariñosamente llaman Poli.

Ya falta poco para que la conozcan, a fines de diciembre debería estar naciendo la beba.

Mucho amor
La pancita de mi amiga
La sesión fue preciosa, y un regalo que hice para ellos. Primero hicimos tomas en la casa, la cual por suerte es bastante luminosa. Luego aprovechamos que el clima era precioso y fuimos al Jardín Botánico para realizar fotos en exteriores. Hace rato que no iba para allí y lo encontré hermosamente cuidado, realmente un lindo paseo por la ciudad.

En el jardín botánico
Ambas series me gustaron, cada una tenía algo que la hacía especial.

Manos juntas y toda la ilusión
Escarpines en el medio.
Estuve un tiempo editando, y al final les entregué unas cien fotos. Estaban muy contentos, lo cual por supuesto me llena de alegría. Les quedará un bonito recuerdo de esta etapa tan especial.

¿Les gustan?