martes, 17 de febrero de 2015

Finde largo de relax

Ojos que enamoran
Para los que extrañaban a Ciro, acá unas fotos del michi disfrutando del relax en el patio de casa. Nosotros también nos lo estamos pasando tranquilos, en un fin de semana que tuvo algunos paseos pero también momentos de parar un poco y descansar. Que bien que hacen!
Patita para darle besos (esquivando sus uñitas..)
Espero que lo esten pasando lindo también. Mañana toca volver a la rutina, por suerte en una semana corta.


viernes, 13 de febrero de 2015

Pequeñin


El Miércoles en la clase de dibujo volví a tomar como modelo la foto de un pequeñín en brazos de su papá. Primero con lápiz y luego con microfibra negra fui marcando sus contornos y contrastes. Acá lo que resultó luego de dos horas de tarea, espero que les guste.

Que tengan buen fin de semana (acá es largo por los carnavales, ¡yupi!)

jueves, 12 de febrero de 2015

La loma del pliegue tumbado

El primer día cuando llegamos a la hostería de El Chaltén la recepcionista nos dio gentilmente muchas indicaciones sobre todo lo que había para hacer en la zona. Una de las caminatas que nos describió como “imperdibles” era la de la Loma del Pliegue Tumbado. Tanto nos insistía con eso que decidimos hacerla el último día de las vacaciones.

Sendero apenas transitado
No es de las más conocidas, de hecho no es muy transitada. Por el camino uno no se cruza con mucha gente como ocurre en los senderos hacia la Laguna de los Tres o hacia la Laguna Torre. Sin embargo, es realmente un paseo encantador y que se disfruta mucho.

En el mapa que teníamos indicaba que eran unas siete u ocho horas entre la ida y la vuelta, y que todo el camino era en subida. Esta última aclaración nos asustaba un poco, pero por suerte si bien es así no es algo abrupto, sino que de manera constante pero leve se va ascendiendo. Eso lo hizo por supuesto más sencillo de lo que pensábamos.

De a poco vamos dejando atras el pueblo
El inicio es por el sendero que va a la Laguna Toro (una que no conocimos ya que estaba a mayor distancia y requería hacer campamento allí además de registrarse con los guarda parques). Se van atravesando bosques de ñires y lengas, hasta llegar a una zona abierta desde donde se pueden observar los cerros Fitz Roy, Torre y Huemul.

Un poco más de bosque frondoso y se llega a un lugar con un paisaje totalmente diferente: muchas rocas, poca vegetación, muy árido. Ahí se hace un poco más inclinado todo, y el viento sopla más fuerte debido a la falta de árboles que lo detengan. Si antes estábamos en remera ahora llevábamos también todo el abrigo posible con el que contábamos, el frío se hacía sentir.

Llegamos al mirador de la Loma del Pliegue Tumbado. Un cartel apoyado sobre un montículo de piedras que apenas servía de reparo del viento nos indicaba que habíamos llegado a ese punto. Desde allí disfrutamos de una vista única. Allá abajo y a lo lejos se divisaba el pueblo. Hacia otros lados las lagunas en donde habíamos estado días anteriores, el bosque, el glaciar, los cerros con sus picos nevados. Una panorámica muy linda.

Una vista que deja sin aliento
El camino seguía un poco más y nos llevó a la cima de ese cerro. Desde allí teníamos una vista panorámica y 360º que dejaba sin aliento. Justamente como era poca gente la que recorre este camino es que pudimos estar unos minutos ahí solos, absorbiendo la grandeza del instante. Un ratito de sentarnos en silencio uno junto al otro y simplemente observar, sentir con todos los sentidos. Uno de esos lugares que sirven para encontrarse, que unen con esa presencia mayor que suelo llamar Universo. Un sitio donde cerrar los ojos y agradecer por estar vivos y por poder conocer tanta maravilla.

Vista desde el mirador
La vuelta fue en bajada (una de las ventajas de tanta subida antes). Los últimos kilómetros ya estábamos cansados, pero felices. Un rato de reponernos en la hostería, de tomar una ducha calentita, y a cenar algo rico por ahí. Al otro día nos esperaba la vuelta a la ciudad, levantarnos tempranito y regresar a Buenos Aires.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Otro poquito del sur

Ayer les mostraba algunas fotos del viaje al sur, y hoy traigo otras más. Es tan lindo este sitio, hay mucho para mostrar.


Pueblo de El Chaltén
El Chaltén es tan pintoresco que caminar por sus callecitas es un placer. Ya cuando uno llega un gran cartel nos da la bienvenida. Hay horarios tempranos es los que se ve vacío el pueblo, ni un alma por la calle. Luego se pone todo el mundo en movimiento, y se empieza a ver a la gente con sus mochilas que se dirige a la montaña. Vuelve a cobrar vida cuando todos van regresando de los paseos, y a la noche los lugares para cenar se llenaban enseguida. Hay muchas opciones disponibles así que simplemente cuando eso pasa uno va a otro sitio. Nos pasó igual que pasamos por varios hasta encontrar alguno con mesa disponible. Todo lo que comí allí era de lo más sabroso, con ese gustito a casero y regional. Entre que llegaba para ese momento cansada de todo el día gastando energías y que a la noche estaba más fresco, me daban ganas de pedirme comidas más suculentas. Probé ricas pastas, milanesas, picadas, guisos. En fin, la gastronomía es otro punto fuerte de la zona además de sus bellos paisajes.


Llegando a El Chaltén. Cartel de bienvenida
Si hablamos de imponentes vistas hay mucho para decir. Cuando se va subiendo la montaña y se va mirando lo que uno fue dejando atrás es maravilloso. ¿Estábamos allá abajo? Si. Y de a poquito hemos subido, y allá a lo lejos está el bosque y la laguna, y cada vez estamos más alto y la vista es mágica. Vale la pena el esfuerzo.
Subiendo a la Laguna de los Tres. Increible vista.

Imponentes los glaciares también. El de la foto es el que está junto a la Laguna Torre. Hay un mirador desde donde se lo puede ver bien. El camino hasta ahí es de una hora bordeando la laguna, caminando por una especie de cornisa. No da miedo, es lo suficientemente ancho para que uno vaya tranquilo por ahí. Se está más expuesto al viento allí, pero eso se agradece en un día de calor como el que tuvimos ese día.


Glaciar en la Laguna Torre
Finalmente les dejo una foto que sacamos desde el mirador de la Loma del Pliegue Tumbado. Esa fue la caminata del último día, un paseo bellísimo sobre el que pronto les voy a contar.



Laguna entre las montañas

martes, 10 de febrero de 2015

Lugares para no olvidar: otro pedacito de la Patagonia

Mostrarles algunas fotos de las vacaciones es como volver a vivirlas un poquito, porque mientras las adjunto al post y escribo sobre cada una pienso en esos bellos lugares de la Patagonia Argentina y en lo lindo que lo pasamos esos días.

El sur tiene rincones mágicos, de esos que es hermoso descubrir y que se quedan guardados en la retina para siempre.

Por ejemplo, ¿como no recordar la fantástica vista del pueblo de El Chaltén, la cual se observa desde unos miradores cercanos?. Enmarcado por las montañas e iluminado por el sol, es simplemente bellísimo. No es raro que vengan de tantas partes del mundo para conocerlo.


El Chaltén - Vista desde mirador cercano
¿Cómo explicar lo que se siente mirando el cartel en la Estancia La Leona, y notar lo lejos que estamos de casa? De Buenos Aires nada menos que a 2.677 km. ¡Y si vienen de otros lados más lejanos ni les cuento!


2.677 km lejos de casa. Cartel en la Estancia La Leona
¿Cómo describir lo majestuoso de las lagunas que uno encuentra caminando por las montañas? Grandes cantidades de agua calma que invitan a sentarse en la orilla a contemplarlas.
Lagunas y montañas

¿Cómo no querer transitar esos caminos de ripio que nos conectan con lugares tan lindos?
Camino

Otra experiencia única la de hacer trekking en el Glaciar Viedma, subirse a unos grampones y junto a un grupo de gente maravillarnos con las grietas, con las texturas del hielo, los colores de las rocas y de los témpanos, sentir el viento en el rostro.


Trekking en el Glaciar Viedma
Sin duda que todo esto quiero recordarlo por mucho tiempo.

¿Qué les parecen las fotos?




viernes, 6 de febrero de 2015

El primer dibujo del 2015


Hace dos meses que no dibujaba nada. Se me complicó ir al taller de arte durante diciembre por temitas laborales que incluían algunas horitas extras por la oficina, y luego en enero entre vacaciones mías y de la profe nos lo tomamos como descanso. En casa tengo el atril que me regaló mi hermano pero no me hice tiempo para usarlo tampoco durante esos dos meses.

Febrero me agarró con ganas de retomar, así que dimos por comenzadas las clases el miércoles. El dibujo con el que inauguro la producción del 2015 es uno de un bebé durmiendo plácidamente, con su chupete en la boca. La imagen usada como modelo fue sacada de internet, y me pareció muy tierna.

¿Qué les parece?

lunes, 2 de febrero de 2015

Laguna de los Tres

Vuelvo con algunas fotos del viaje al sur, y esta vez con unas tomadas en la Laguna de los Tres. Esta es una de las caminatas más concurridas de la zona, y realmente vale el esfuerzo.

Ultima parte del sendero hacia la laguna. El último esfuerzo!!
Para  iniciar el trekking se puede optar por tomar el sendero que sale directamente desde el pueblo o ir algunos kilómetros en vehículo hasta la hostería El Pilar y luego a pie atravesar un bosque con el Glaciar Piedras Blancas a la derecha. Esta es la opción que elegimos, y tempranito después de desayunar algo nos fuimos ahí con un remis.

Laguna de los Tres
La caminata por el bosque es bastante agradable ya que no tiene tantas subidas ni bajadas y además se cuenta con la protección de los árboles, la cual en días de mucho sol se agradece. Finalmente se llega a la unión con el camino tradicional a la altura del campamento Poicenot, la cual es una zona de acampada que se utiliza bastante. Cruzando un río se llega a la parte más difícil del recorrido ya que es una hora de subida bastante abrupta y al sol. Los carteles avisan que hay que tener estado físico para hacerla ya que exige bastante de uno. La verdad es que cuesta pero vale la pena. Una vez que se supera la misma se puede observar la laguna y acercarse a ella para descansar un rato. Enmarcada por los picos del Fitz Roy llenos de nieve es un espectáculo precioso.

Llegamos ahí y nos sentamos un rato en una piedra a contemplar estas aguas quietas. Éramos unos cuantos los que descansábamos en su orilla. Alguno más valiente hasta se metió en sus agua frías.

Aguas tranquilas y bello paisaje
Luego de almorzar unas empanadas que nos habíamos llevado recorrimos un senderito hasta la cercana Laguna Sucia. La misma se ve desde arriba y sorprende el bello color de sus aguas, que de sucias no tienen nada.

Laguna Sucia
El camino de regreso nos llevó por nuevos bosques y nos permitió divisar la Laguna Capri, en donde también funciona un campamento y donde mucha gente se junta a tomar unos mates. Estábamos ya a solo 4km de El Chaltén, los cuales con las piernas ya cansadas se nos hicieron largos. Una serie de miradores se pueden disfrutar antes de divisar el pueblo, al que llegamos finalmente luego de haber pasado unas ocho horas en la montaña.

Llegando a la Laguna de los Tres. Mi cara de felicidad ante la inminente llegada a la meta.
Para recompensar la caminata paramos a merendar un waffle con dulce de leche riquísimo. Un bonito día en un sitio asombroso y recomendable.