Para el fin de semana
largo que tuvimos en agosto hicimos una breve escapadita a la ciudad de Mar del
Plata. Ya les mostré algunas fotos de pichichos disfrutando el mar, y hoy les
traigo algunas de los paisajes que se aprecian en la ciudad. Son algunas vistas
desde la costanera, e ilustran un poco lo que hicimos el primer día del viaje.
Para comenzar el
relato les cuento que salimos el viernes después del trabajo. Ya teníamos el
bolso preparado, asi que mi novio me pasó a buscar, y luego de una parada para
recoger a un amigo de él que venía con nosotros emprendimos la marcha. Para la
medianoche llegamos a destino, y nos esperaban unas pizzas calentitas. Ya
estaban en la casa otros amigos (en total eramos doce) y por eso no tuvimos ni
que esperar para cenar. Hasta con un rico flan de postre nos recibieron.
A este grupo de gente
yo los había cruzado en varias reuniones, pero nunca había sido tanto tiempo
como esta vez. La convivencia durante los tres días estuvo muy bien, creo que
todos pudimos disfrutarlo.
Cuando uno va con un
grupo grande lo que sucede por lo general es que ponerse en marcha lleva mas
tiempo. Siempre hay alguno que se demora un poco más, que todavía tiene que
ducharse, que le falta cambiarse, etc. Es por eso que quizás no recorrimos
tanto como lo hubiéramos hecho de haber sido un número más reducido de
personas. Estuvo bien de todos modos, fue una linda experiencia.


La casa donde paramos
es de un amigo de mi novio. Había sido de su abuela, y ella ya falleció pero la
familia la usa seguido. El lugar es grande y aunque los muebles y toda la
decoración se han quedado en el tiempo estaba bien acondicionada para todos. Tiene
un jardín trasero bastante grande y otro al frente. Este último lo usamos un
montón, ya que por lo general cuando uno se iba levantando agarraba café o mate
y con algún acompañamiento dulce se unía al grupo que ya estaba levantado y
disfrutando del solcito de la mañana. Así iban todos de a poco llegando, y
recién cuando estaban todos levantados se empezaba a planear el itinerario del
día.
Para comenzar hicimos ese
día unas compras porque a la noche la idea era preparar un asado. Cuando ya
estuvo eso asegurado es que fuimos hacia la costanera y paramos a almorzar en
un restaurante muy conocido de la zona. Había cola para entrar, pero por suerte
pudimos sentarnos bastante rápido.
Luego de almorzar
estuvimos caminando por la costanera. Desde allí están tomadas estas fotos,
donde ya se aprecia el mar y la barranca. El clima nos acompañó, con una
temperatura de lo más agradable y rara para la altura del año.
También en este post
les incluyo algunas de los lobos marinos. Estos animalitos son tradicionales de
la zona, y se los ve siempre tirados en la orilla tomando sol.
Un lindo primer día,
que como les contaba fue coronado con un asadito.