Un blog donde expresarme, ... Simplemente retazos de mi, algo de mi esencia.
Un blog de sentimientos plasmados, de pensamientos, creencias, búsquedas, de dudas y certezas, de vivencias, de sueños.
Un pedacito de mi pequeño gran mundo, escrito con el corazón.
Si bien ayer era día de publicar la foto Nro. 7 del
desafío de las “52 semanas”, no quería dejar de publicar post siguiendo el
relato de las vacaciones, así que hoy les muestro la foto escogida para esta
semana (¡y enseguida continúo con mi crónica de viaje! ¡No se la pierdan!).
Les cuento de todos modos que esto es un anticipo de
otra parte del viaje que ya tendré la oportunidad de relatarles, porque la
fotografía ha sido sacada hace tan solo algunos días en la montaña. Tuve la
oportunidad de volver al Refugio Manfredo Serge (conocido también como Laguna
Negra). Les cuento que este es el primer refugio que conocí y donde pernocté,
hace 9 años atrás. No solo que es un lugar precioso, sino que tenía ese encanto
de volver a esa primera experiencia, la cual había compartido con la misma
amiga con la que estuve en la segunda mitad de mi viaje por el sur. Me trajo
muchos recuerdos estar ahí.
Amanecer en Laguna Negra
Esta foto fue tomada bien tempranito, cuando el sol
estaba apenas saliendo. Nos levantamos ese día a las 6:30 am, y desayunamos
unos mates con galletitas sobre unas piedras, viendo como el astro amarillo iba
apareciendo en el cielo, como de a poquito iba despertándose él también para
llenarnos de calor allí en ese hermoso paisaje.
Era lindo ver cómo iba reflejando su luz en la laguna,
al principio con unos tonos anaranjados muy especiales. De más está decir que
es otro de esos momentos mágicos vividos en estas vacaciones.
El segundo y el tercer día del viaje nos lo pasamos en
el Cerro Lopez. Les doy primero algunos datos de interés para quien no conozca:
Es una montaña a cuyos pies se encuentra el pueblo de
Colonia Suiza hacia el este, y los lagos Moreno y Nahuel Huapi hacia el norte y
noroeste respectivamente. Ubicado a 25 km de Bariloche, y con una altura de
2.075 mts sobre el nivel del mar. Cerca de la cima, a los 1.620 mts se
encuentra el Refugio Lopez, al que se llega a través de un camino que faldea el
cerro (accesible para autos) o por un sendero (“picada”).
Ahora sí, paso a contarles de esta bonita experiencia.
Iniciamos el ascenso pasado el mediodía (previamente habíamos estado
chapoteando junto al lago Moreno), con destino al refugio, en donde pasamos la
noche. Tomamos para llegar el camino de la picada, el cual es más empinado pero
más corto que el de autos. En medio de la subida uno se encuentra con un
parador en donde se puede tomar o comer algo. Es un lindo lugar, con una vista
magnifica. Entre todos compartimos unos jugos de frambuesa (mi favorito) y de
sauco, las cuales son típicas de la zona. Riquísimos y que llenaban de energía
para seguir con el trekking.
A lo largo del camino hay poca agua, por lo que se
hizo esencial subir con botellitas cargadas de este refrescante líquido. Hay
trechos con sombra, pero también otros tantos con sol, en los que un sombrero
se vuelve un buen aliado. Al ser un grupo grande íbamos a ritmos diferentes. Mi
paso es bastante rápido, así que fui de las primeras en llegar. Para cuando
llegamos ya estaba empezando a caer el sol, así que fue muy grato tomar un
chocolate caliente ahí. La tacita de ese elixir mientras miraba las montañas y
lagos desde lo alto fue un verdadero placer.
El refugio cuenta con un comedor en donde hay unas
cuantas mesas de madera. Con el grupo nos pusimos a jugar a las cartas, juegos
como el “chancho” y el “jodete” fueron divertidísimos por la cantidad que
éramos. Un verdadero despelote, con las cartas volando, las trampas alevosas, y
risas a montones.
Un grupo de encargó de preparar la cena para todos:
polenta con tuco. Ya les dije que en la montaña todo sabe genial, ¿no? pues así
es, una simple polenta era un manjar.
Una experiencia fantástica que viví aquí es ver la
salida de la luna llena en el cielo. Alguno dirá: ¿Qué tiene de especial ver
cómo sale la luna? Mi respuesta es que tiene todo de especial, fue un momento
mágico. Fuera del refugio hay una especie de terraza en la que estábamos todos
charlando y preparándonos para ver este suceso. De a poquito comenzó a salir, y
estábamos todos a las risas y murmullos cuando de repente se hizo el silencio.
Nos quedamos al unísono callados observando este acto tan cotidiano pero tan
único. Cada uno en sus pensamientos, viviendo el momento. No les miento si les
digo que estuvo lleno de magia, que ver como la luna asomaba hasta estar en lo
alto fue algo supremo. Un instante de encuentro conmigo misma, con el universo.
Más tarde vivimos con parte del grupo otro momento muy
especial. Ya era bien de noche, y nos alejamos con linternas un poquito del
refugio. No demasiado, a unas rocas allí cercanas. Las apagamos y dejamos que
las estrellas y la luna nos iluminaran. Hicimos silencio y desde un reproductor
que uno de los chicos había llevado sonó la canción “Bicho de ciudad” del grupo
“Los piojos”. Todos de nuevo en silencio, simplemente disfrutando de ese
momento (tan lleno de magia como lo fue la salida de la luna).
Finalmente ya nos fuimos a dormir. El dormitorio es
una habitación común con camas cuchetas. Me fue casi imposible conciliar el
sueño, porque había una serenata de ronquidos. ¡Realmente sonoros y fuertes!
A la mañana bien temprano parte del grupo nos
levantamos para subir un poco más y llegar a “la hoya” del Lopez. Eran las seis
y media de la mañana, yo casi sin dormir, pero igual llena de energía (¡estos
paisajes y estas experiencias traen esas pilas!). Subimos entonces por un
camino en donde predominaba la piedra, y finalmente llegamos al lugar. Debo
decirles que yo estuve ahí hace varios años y estaba llenísimo de nieve. Este
año sin embargo poco había quedado, solo algunos manchones aislados. No impidió
igual el que nos pusiéramos a jugar como niños ahí. Guerra de nieve, patinaje,
fotos haciendo piruetas. Todo muy lindo, disfrutamos un montón.
Para cuando bajamos de ahí ya el resto del grupo
estaba preparado para el descenso, así que recogimos las cosas y nos pusimos en
marcha (o mejor dicho, continuamos la marcha). Tomamos esta vez el camino de
autos, que es menos empinado asi que fue una caminata más tranquila. Durante todo
el recorrido uno puede ver los maravillosos lagos, es una vista hermosa.
Llegamos al hospedaje y luego de darnos una buena
ducha para sacarnos las toneladas de tierra que llevábamos encima, agarramos
los bolsos y nos subimos al micro que nos trasladaría a El Bolsón, próxima
parada en este recorrido.
Luego del viaje largo del día anterior, y con pocas
horas dormidas, nos levantamos tempranito y con dos chicas del grupo nos fuimos
a la playita del Lago Moreno. Esta se encontraba ahí nomás del hospedaje donde
estábamos, descendiendo por una bajada que no debía tener mas de 100 mts.
Los colores del lago son hermosos. Apenas llegadas ahí
empezamos a saltar y hacer monerías, a meter los pies en el agua fría. Pura
alegría ante esa inmensidad, esa maravilla de la naturaleza. Poco a poco fueron
llegando los demás, así que seguimos con mate y charlas distendidas por ahí.
Luego de almorzar algo empezó la salida propiamente
dicha de ese día. Nos llevaron a Bahia Lopez, en donde paramos a sacarnos
algunas fotos y también a meternos al lago. Continuamos camino y visitamos
algunos lugares lindos de la zona. Estuvimos por ejemplo en varios miradores
(las vistas son impagables), y en una zona con un muelle los más valientes se
tiraron al agua desde ahí.
Llegamos también a Puerto Pañuelo, lo cual nos dejó
muy cerca del hotel Llao Llao, de gran reputación a nivel mundial, y el cual
desde la distancia apreciamos.
Tomamos un colectivo local, y en un viaje sumamente
divertido (íbamos cantando cual adolescentes en viaje de egresados) llegamos a
la base del Cerro Campanario, en el km 17 de la Av. Bustillo. En el lugar hay
aerosillas para subir (que a esa hora ya no funcionaban porque era tarde), pero
nosotros lo ascendimos caminando. Esto fue un buen entrenamiento para ir
empezando a acostumbrarnos al trekking en la montaña.
La vista desde este cerro es sumamente hermosa. A
1.050 mts sobre el nivel del mar, se pueden ver los lagos Nahuel Huapi y Perito
Moreno, laguna El Trébol, penisulas San Pedro y Llao Llao, Isla Victoria, los
cerros Otto, Lopez, Goye, Catedral, Capilla y el maravilloso entorno
cordillerano de la ciudad de San Carlos de Bariloche.
Ya en las fotos que les dejo algo se puede apreciar,
pero no hay nada como vivirlo en persona, sentir el viento en la cara mientras
uno observa las imponentes montañas, los grandes lagos. Ahí en la cima uno se
siente chiquito en comparación con el entorno, y por otro lado tremendamente
vivo.
Este día fue sumamente lindo, todo lo que visitamos
fue genial. Pero lo que más me impresionó y que más voy a guardar en mi mente
es todo lo que sentí mientras miraba este paisaje. Me sentí feliz, agradecida a
la vida, maravillada. Uno de mis compañeros me dijo algo que me causó gracia, y
es que se me veía más contenta que perro con dos colas. Y si, así estaba yo en
ese lugar, disfrutando la naturaleza. Sentí una gran magia en ese sitio.
Luego de dar vueltas un rato largo por ahí, bajamos el
cerro, y nos dirigimos de nuevo a Colonia Suiza al sitio donde nos estábamos hospedando.
Ya era tarde cuando llegamos, y nos esperaban con una comida riquísima. No sé por
qué, pero todo sabe más rico en esos lugares. ¿Lo notaron?
Este primer día se lleva un puntaje de 10. Y el que
siguió (en el cual ascendimos al Cerro Lopez) se llevó otro tanto. Prontito la crónica
de este ascenso.
Acá estoy para empezar a contarles de este hermoso
viaje al sur que me tuvo entretenida los últimos quince días. Va a ir por
tandas ya que visité unos cuantos lugares y tuve bonitas experiencias, de a
poquito les voy a ir mostrando lo vivido en estos mágicos días por la
Patagonia, con fotos incluidas (desde el próximo post!).
¿Se acuerdan que la primera mitad de mis vacaciones lo
hacía con una agencia que organiza viajes en grupo? Yo ya había viajado con
ellos hace unos cuantos años, y esta vez se repitió la experiencia super positiva
de encontrarme con un grupo de gente muy copado, lo que hizo todo muy
divertido.
Empecemos por el principio, ¿quieren?: es decir, el
viaje en micro. Ya esto fue parte de las vacaciones, no un mero medio de
transporte para llegar a destino. Salimos de Buenos Aires un viernes por la
tarde (¿se acuerdan que me fui corriendo del trabajo para llegar a tiempo?).
Durante el viaje empezamos ya a conocernos con la gente. A diferencia de la vez
anterior (en que había algunos que viajaban solos pero muchos lo hacían
acompañados de algún amigo o amiga) esta vez la mayor parte de las personas
había ido sola. Eso estuvo bueno porque todos estábamos en plan de integrarnos
y conocer gente nueva. Y esto es algo que como les decía ya desde el mismo
momento en que uno sube al micro se fomenta. Hubo diversos juegos para que
fuéramos presentándonos y sabiendo algo de cada uno de los compañeros. Hubo
también guitarreada, cantos, mates compartidos, muchas charlas. Es decir, fue
muy ameno todo.
El viaje fue largo, eso no se puede negar. Ya de
movida es un trayecto que por este medio de transporte lleva casi todo un día.
¡A nosotros nos llevó 30 hs! El motivo de esto es que a la noche el micro
estuvo detenido casi cinco horas. En la ruta por donde íbamos hubo un accidente
(al parecer nada grave, pero un camión había volcado su carga y frenaba todo el
tránsito) y tuvimos que esperar a que se presentara vialidad nacional y etc
para remover al camión y que pudiéramos retomar la marcha. Por suerte esta
demora fue a la madrugada así que muchos estaban dormidos (a mi me costó
bastante dormirme ahí, casi no pude hacerlo porque no encontraba posición
cómoda). De todos modos fue el motivo de que tardáramos tanto en llegar. Aunque
eso fue cansador, no lo sufrimos tanto porque íbamos divertidos con todo lo que
les contaba.
Para cuando llegamos a Colonia Suiza, nuestro primer
destino, eran como las dos de la madrugada. Fue gracioso porque ahí nos
juntamos en el comedor del lugar para cenar, y entre que nos bañamos y etc
terminamos yéndonos a dormir a las cinco de la mañana.
En este primer hospedaje estábamos ubicados en unas
cabañas bastante rústicas. En realidad eran unas habitaciones con camas
marineras (la mía la compartía con cinco chicas mas), y luego se usaban las
instalaciones del lugar (que tiene también zona de acampe) como baños y comedor.
Muy bien cuidado todo, y apenitas nomás del Lago Moreno, el cual fuimos a
conocer a primera hora del día siguiente. Pero esto es tema del siguiente post,
en el cual les voy a relatar de nuestro primer día por la zona, el cual fue
divertido e intenso.
¡Hola gente linda! ¿Cómo están?
¡Tanto tiempo! En estos días de vacaciones estuve desconectadísima de este
mundo blogger, así que no se que ha sido de sus vidas. ¡De a poquito voy a ir
pasando a visitarlas y saludarlas!
Yo estoy recién llegada de
mi viaje al sur de Argentina, así que con mucho para hacer y organizar, ya que
mañana no me queda otra que retomar con mis obligaciones laborales y la vuelta
a la rutina.
Ya les contaré en detalle de
este viaje precioso que hice, pero les voy diciendo que lo pasé realmente
genial. Hubo un poco de todo, sobraron los paisajes increíbles y los momentos
lindos. En breve las crónicas, mientras tanto les dejo un par de fotitos a modo
de anticipo.
Hola gente linda, ¿Cómo están?
Yo todavía estoy de vacaciones paseando por el sur del país, y esto es un post
programado con motivo del reto de las “52 semanas”. Como ha llegado el viernes,
les comparto mi foto nro. 6.
En esta ocasión elegí una de
un curioso suricata que encontramos paseando por Temaiken, un bioparque grande
en la localidad de Escobar. Hace un tiempo escribí una nota sobre la visita a este
lugar, la cual pueden leer haciendo click aquí.
Ha llegado el viernes, y aunque
estoy de vacaciones y esto es un post programado, les comparto mi foto nro. 5
en el reto de las “52 semanas”. Para hoy escogí una que saqué en el cementerio
de la Recoleta. Me gustó como los colores se reflejan en la pared del mausoleo.
Le dan un aire especial.
Fui a conocer este lugar
hace algunos años. Siempre lo había evitado porque pensaba que me iba a dar
cierta impresión pasear por allí. Sin embargo un día me animé a ir, y participé
de una visita guiada en la que nos explicaron muchas curiosidades e historias
del cementerio y de quienes allí descansan para la eternidad. Fue realmente una
tarde muy interesante, en la que saqué varias fotos. Tengo ganas de volver en
algún momento que esté por la zona.
¿Lo conocen? ¿Suelen
recorrer cementerios en plan de turismo?