Estos días estoy a mil.
En el trabajo porque estamos trabajando con
el presupuesto del 2013 (ya perdí la cuenta de cuantos cambios me han hecho
hacerle), también con los números de diciembre para hacerlos lo más definitivos
posibles, y con otras cuantas cosas que tengo que dejar listas ya que
felizmente ¡este viernes entro de vacaciones!.
Como saben, he tenido que hacer un giro de
180º en algunos planes que tenía, y generar otros nuevos. Y el tema de las
vacaciones no escapó a todo esto. Yo hasta tenía pasajes comprados para ir con
el susodicho (que ahora puedo llamar mi ex) a una austral ciudad del país.
Aunque no pude cancelarlos si pude dejar abierto mi pasaje, y por eso está
disponible para que cuando quiera dentro de este año me haga otro viajecito
(pagando una pequeña multa, obvio, los de la aerolínea no son tan generosos).
Eso es bueno, ¿no? Por supuesto que lo utilizaré para irme aunque sea en una
escapada de finde largo.
La cosa es que ahora quería aprovechar mis
dos semanitas anuales de vacaciones, cuya fecha ya tenía solicitada en el
trabajo, e irme de viaje a algún lugar lindo.

Me llegan siempre los mails con promociones
de una agencia que organiza viajes grupales (yo me había ido con ellos en 2004,
con una experiencia lindísima) y me dije ¿Por qué no ir de nuevo este año? Es
una fantástica oportunidad de conocer gente. Y elegí una de las propuestas que
era la que coincidía con los días que yo tenía disponibles. Nos vamos con este
grupo una semana al sur (zona de Bariloche y El Bolsón). Lo bueno es que ellos
organizan todo, desde donde nos hospedamos hasta que comemos y que excursiones
hacemos. El lunes fui a la reunión informativa donde nos comentaron algunos
detalles, nos dieron la lista de cosas a llevar, y los que estábamos ya nos
fuimos presentando. Este viernes salimos para allá (como el micro sale más
temprano de lo que esperaba voy a tener que salir corriendo del trabajo para
llegar a tiempo. Va a ser directo oficina-Bariloche entonces). Estoy ya con
muchas ganas de estar por estos paisajes hermosos de mi amada Patagonia.

A todo esto, una amiga querida (con la que ya
me fui de viaje dos veces en el pasado) me invitó a pasar unos días con ella,
su nena, su mamá y una amiga de la señora. Dio la casualidad de que la primera
semana de febrero ellas iban a estar por la misma zona del sur. Así que ¡todo
redondo, en lugar de pegarme la vuelta con este grupo me quedo unos días más
por allá! Yo feliz de seguir paseando. Para esos días reservamos una cabaña que
parece de lo más bonita.
Se podría decir entonces que estoy en la
cuenta regresiva para las vacaciones. Ya falta poquito, y ando con muchas cosas
para organizar (¡el bolso es la principal!).
Durante esos días no sé si podré conectarme
mucho a internet, me parece más bien que voy a estar en contacto con la
naturaleza, la montaña y los lagos. Así que estaré un poco ausente de este
querido mundo blogger. Les voy a dejar igual alguna entrada ya programada como
para que no se olviden de mi. Entre ellas las fotos del desafío de las 52
semanas, y la de la quedada “Hoy compartimos”.
Y para la vuelta ¡prometo muchas fotos, y muchas
anécdotas!