lunes, 28 de diciembre de 2020

Despidiendo el año

Llego a dejarles un saludo antes de fin de año, un pequeño post para desearles que empiecen el 2021 con nuevas energías y esperanzas. ¡Creo que la mayoría está esperando con ansia que el 2020 sea historia! Es cierto que de un día para otro las cosas no cambian, pero ojalá todo el aspecto pandemico de este año vaya pasando, de la mano de vacunas, del cuidado de todos, o de un milagro. Pero que mejore el planeta y haya una vuelta a la normalidad, por lo menos en gran parte. Es el gran anhelo de todos en estos días.

Mientras tanto por acá hemos hecho micro festejos. Nunca somos muchos en las fiestas porque mi familia es pequeña, pero aún así hemos fraccionado las juntadas para poder respetar distanciamientos y poder cuidarnos. La noche buena y navidad fue vivida igual con gran ilusión. La primera con la nena, y con reencuentro con mis padres, hermano y cuñada. ¡No habíamos estado todos juntos desde marzo!

Diciembre también tuvimos unos días para pasear ya que mi media naranja tuvo vacaciones. Aprovechamos a pasar un par de tardes junto al río en Vicente Lopez. Muy lindo porque en la semana realmente casi no había gente, escogimos un lugar bajo unos árboles para poner una mantita. Lo pasamos tan bien que volvimos allí al día siguiente. 

También fuimos por Puerto Madero, caminamos por ahí, tomamos un cafecito. La idea es acostumbrar a la chiquita a pasear.



También hubo un poco de tiempo destinado a dormir siestas y disfrutar la tranquilidad de la casa. En diciembre hasta llegué a leer un libro. ¡Todo un logro! Este año venía muy lector pero por obvias razones los últimos meses poco de esto hubo.

¡Disfruten la última semana del año, y comiencen el 2021 con todo!

¿Cómo estan pasando las fiestas? ¿Se reunieron? ¿Adaptaron los festejos?


 

domingo, 13 de diciembre de 2020

Se va yendo el año, yo estoy con poco tiempo pero no desaparecí.

Hace rato de mi ultimo post. Sepan disculpar, pero la maternidad me tiene bastante ocupada. La beba ayer cumplió dos meses de vida, y se lleva mucho de mi tiempo.

No me borré del mundo blogger, sigo leyendo los blogs amigos, aunque a veces con retraso y no ando dejando tantos comentarios como a mi siempre me gustó hacer. Pero sigo por aquí y cuando tengo un ratito me entretengo con sus espacios.

Hoy aprovecho una mañana de domingo tranquila, donde el retoñito y su padre duermen a pata tendida pero yo me desvelé luego de la ultima toma de teta de la pequeña. Ni caso seguir dando vueltas en la cama. Así que con la casa en silencio y unos mates que me acompañan me pongo a escribir.

A pesar de la falta de tiempo que he comentado, estoy muy feliz y ya mucho más organizada que al principio. Yo estoy todavía de licencia maternal, y lo estaré un tiempo más puesto que al terminarse los tres meses legales voy a hacer uso del derecho al periodo de excedencia. Tomaré esos seis meses de licencia, que aunque sean sin ingresos vale la pena porque la niña es muy chiquita. ¡Realmente no podría separarme de ella en un mes!

Hay días en que siento que no pude hacer mucho más que ocuparme de ella. Con suerte llego a hacer alguna cosa en casa, o alguna comprita, pero no mucho más. ¡Vaya que llevan tiempo los bebés! Porque aunque duermen mucho en esta etapa hay que estar disponible 100% para atenderlos. A Emilia le gusta estar en bracitos, la verdad es que si bien se queda en su cuna muchas veces no quiere saber nada de ella. Los brazos de mamá o papá son el mejor lugar para ella. Y aunque a alguno le pueda parecer que asi se malcría, para mi es mostrarle el afecto, darle seguridad, calor, contacto. Así que en esos ratos la tengo a upa y poco puedo hacer más que ver alguna serie.

Sobre otras actividades estoy con poco que comentarles. De leer casi nada. Pensar que mi gusto por los libros me hacía leer de tres a cinco por mes. Desde que ella nació solo atiné a terminar uno que llevaba empezado y a leer otro sobre crianza respetada.




 De paseos poco y nada tampoco, pero aquí la culpa la tiene más el covid que la pequeña. Si bien hay mucho más permitido que antes, la pandemia sigue y hay que cuidarse. No se puede bajar la guardia, aunque algunas cosas hemos relajado. De a poco vemos a algunos amigos, pero siempre en grupos pequeños. Nos juntamos con una pareja amiga, otro día con otra. Lo máximo hemos sido cinco y en un parque, manteniendo distancias y protocolos. Los afectos se extrañan pero sabemos que lo mejor para todos es seguir siendo cautos.

Se vienen las fiestas y este año está todo muy diferente por lo dicho recién. Lástima porque es el primero con nuestra niña, razones de festejo no nos faltan. Pero en la familia hemos decidido que las reuniones serán también muy pequeñas. Máximo cuatro personas, turnandonos en las fechas. Es lo que hay. Habrá que conformarse con ello. Mientras tanto he realizado una sesión de fotos navideña, puse a mis modelitos (padre e hija) a posar y me divertí editando el resultado. Aquí les dejo una de mi pequeña duende. ¿No es preciosa?

Supongo que podré pasar por aquí antes de que se acabe el año para dejarles mis buenos deseos. Pero si no fuera así, sepan que espero que tengan unas excelentes fiestas. Que puedan compartir y no olviden cuidarse. Ojalá el próximo año llegue con vacunas listas y una solución definitiva a este tema. El mundo lo necesita. Que todos podamos volver a la normalidad, y que haya salud. 

domingo, 8 de noviembre de 2020

Mamá

Hace casi un mes que me convertí en mamá. Mi beba nació el 12 de octubre, un poquito antes de lo previsto. El parto fue buenísimo. Ella venía de cola así que ya con mi médico habíamos estado hablando de una cesárea, la cual iba a ser a la semana siguiente. Pero ella quiso llegar antes. Luego de un domingo con varias actividades me fui a acostar, y en eso sentí un líquido que salía. Me levanté y fui al baño. Había roto bolsa, no había duda. Era como una catarata que no se podía parar, y sin ningún dolor. Eran las 00:30 de un lunes feriado. Enseguida llamamos a la partera de turno, pusimos las últimas cosas en el bolsito, y nos fuimos al sanatorio. Relajados y riéndonos, así fue nuestro trayecto en el auto. Llegué a la recepción, donde ya me estaban esperando. Pasamos a una sala en donde me vestí para el quirófano, me tomaron la presión, me pusieron una vía en la vena, y de ahí ya subimos para la cesárea. Todo fue muy rápido, sin ninguna contracción, y a las 02:16 hs de la mañana llegó mi pequeña al mundo.

Acercamientos con el michi
Le hicieron los controles de rutina. Casi en semana 38 de gestación, con un buen peso, no tuvo problemas para regular temperatura ni ningún otro temita. Así que enseguida nos fuimos los tres a la habitación. A empezar a conocernos, a ser familia.

En el sanatorio estuvimos tres días y medio. La habitación tenía una pequeña ventana pero daba a una especie de aire luz que no dejaba ver mucho si era de día o de noche. Igual esto se nos desdibujaba. Perdimos total noción de los horarios. Pasamos mucho tiempo despiertos.

Nadie nos pudo venir a visitar por el tema de la pandemia. Y siendo sincera, eso lo agradezco profundamente. Fue lo mejor que podía pasarnos. Porque aunque uno quiere compartir con la gente querida también es un tiempo sumamente importante para conectar con el nuevo ser, de aprendizaje, también de dolores. Con la herida de la cesárea reciente, con la iniciación en la lactancia, es todo un desafío. Un tiempo íntimo, importante. Si teníamos la atenciones constantes de enfermeras, nurses, puericultoras. O me venían a ver a mi o a la bebé. 

La llegada a casa ese jueves fue bastante caótica. Un caos dulce, así lo llamo. El comienzo de un mundo nuevo, hermoso pero desconocido y desafiante. Como la pequeña había descendido de peso un 12% (el límite que consideran normal es 10%) nos habían indicado leche de fórmula para reforzar. Con mis hormonas de madre puerpera a pleno, mi llanto y angustia no podía controlarse. Ahora me río, pero en ese momento se me caía el mundo. Porque yo estaba poniendo todo de mí en eso de la lactancia, algo que desde el comienzo no me fue fácil pero que se que es lo mejor (y por suerte vamos ya más encaminadas). Pero que duele, no es tan instintivo ni tan natural. Es algo que una lee pero que cuando está en la situación la atraviesa completa.

Llegamos entonces con la bebé a casa, el padre se fue a comprar la leche a la farmacia, teníamos a un gatito que parecía deprimido y nos miraba como temeroso, y yo pretendía desarmar los bolsos, ordenar unos regalitos que mis padres nos habían dejado sobre la mesa, atender a la niña. Una locura si lo pienso. Me obligué a bajar el ritmo.

Asi fueron pasando los primeros días. Con visita en casa de una puericultora que me dio algunos consejos (dejamos atrás el complemento, ahora es solo pecho). Con noches sin mucho dormir, otras mejores. Con mi atención puesta en ella, atendiéndola. Recordando canciones de niños, tratando de calmar llantos, dando muchos besos, sosteniendo en brazos. Tratando de darme algún que otro tiempito para mi. Aprendiendo juntos a ser familia. Nos vamos organizando.

Mi marido pudo tomarse tres semanas de vacaciones, ha sido genial. Ya ha comenzado a trabajar pero desde casa. Otra cosa que la pandemia trajo y que en este momento nos viene bien.

La nena es preciosa. Nos tiene embobados.

Una siesta juntos
Quería contarles la buena nueva, se me hacia difícil encontrar el tiempo. Ahora escribo este post con una mano, con la otra la sostengo a ella. Me puse al día con la lectura de blogs amigos, dejé pocos comentarios, sepan comprender.


 

lunes, 5 de octubre de 2020

Estos días..

Hace mucho que no paso por acá. Comenzó octubre y estoy transitando el último mes del embarazo. Todavía trabajando, así que me mantengo bastante activa dentro de todo. Hay días en que igual termino la jornada cansada, y aprovecho a recostarme un rato. Son esos momentos en los que el michi me acompaña, muchas veces se acomoda arriba mío, y hasta pone sus patitas sobre la panza. Muero de ternura cuando hace eso. Me da esperanzas de que luego se comporte bien cuando llegue la bebé. Como saben quienes me siguen hace rato, el gato tiene su carácter bastante especial, así que este tema de cómo reaccionará nos preocupa un poco. Sabemos que vamos a tener que estar bien atentos a su conducta. 



Ya creemos que tenemos todo preparado. El bolsito para la clínica lo tenemos armado hace dos semanas. Hemos colocado unos estantes en el cuarto de la pequeña, también un lindo vinilo en una pared.

Mientras tanto por acá comenzó la primavera. Eso invita a comer cosas más frescas como estas frutas. Pero no se dejen engañar, los dulces me están pudiendo, al igual que las harinas. 


La que se llenó de flores es la entrada de casa. Las macetas que ahí tenemos en una pared medianera (y que cuida el vecino, hay que admitirlo) se han llenado de color. Es lindo verlas. El clima comienza a ser más agradable, y cuando podemos aprovechamos a dar alguna mini vueltita por el barrio. Con todos los cuidados porque seguimos en cuarentena por estos lados, pero intentamos ver algo de verde por lo menos en los fines de semana.


¿Cómo están pasando ustedes estos días?

 

viernes, 18 de septiembre de 2020

Los libros de agosto

 

Durante agosto seguí incursionando en autores nuevos. De hecho, ya para fines del mes comencé a incorporar alguna lectura relacionada con la crianza, atenta a los cambios que están por venir en mi vida.

 

Inés y la alegría, de Almudena Grandes.

Este libro me produjo ciertas ambivalencias. Hay capítulos que son más históricos y que me aburrieron un poco. Por otro lado, los más novelados y donde los personajes interactúan me han gustado.  

La acción ocurre durante los años de guerra civil en España. Nos relata como un grupo de comunistas exiliados quieren invadir España para instaurar un gobierno republicano. Inés es hermana de un falangista y vive recluida y vigilada en su casa, pero su vida cambia cuando apoya la causa republicana, logra huir y unirse a la resistencia.

 

La casa de modas: hijas de la libertad, de Julia Krön.

Esta novela me gustó. Está contada desde la perspectiva de tres mujeres, diferentes generaciones de la misma familia, unidas por una casa de modas. Cada una debe enfrentar retos diferentes acordes a la época que le ha tocado vivir.

Fanny en los dorados años veinte quiere comenzar una nueva vida en París como diseñadora, cansada de las anticuadas prendas que se venden en los almacenes de su familia en Alemania.

A su hija Lisbeth le toca lidiar con los años de guerra y posguerra, en una ciudad asolada por los bombarderos.

Rieke será quien a principios de la década del 70´deba tomar decisiones importantes cuando la empresa familiar se vea enfrentada a la ruina.

 

Comer, amar, mamar. De Carlos Gonzalez.

Aquí se compilan tres libros de este pediatra, quien habla sobre la crianza natural del bebé. Ya comienzo a tratar de aprender de estos temas, para prepararme a la llegada de la niña. El libro me gustó porque me pareció muy humano, y también apuntado a todo lo natural. Habla sobre lactancia, el cuidado del bebé, la posterior alimentación sólida. Todo muy encarado desde el cariño, el apego, el no dejarlos llorar. Es interesante como analiza el comportamiento de diferentes culturas, y también como compara muchas cosas con lo que ocurre en el mundo animal.

 

¿Han estado leyendo este tiempo? ¿Recomendaciones?

martes, 15 de septiembre de 2020

Cruzando la General Paz para ver el río

Con la pandemia y la cuarentena (que ya está cumpliendo seis meses por estos pagos) es muy poquito lo que hemos salido de casa.

Los últimos fines de semana hemos aprovechado a dar alguna vueltita por el barrio, para tomar algo de aire y ver un poco de verde. Todo con cuidados, usando el tapa bocas, manteniendo distancia social, y todos esos menesteres. Porque somos conscientes de que tenemos que cuidarnos nosotros y al prójimo, que esto depende de la responsabilidad individual de cada persona, así que hay que respetar estos temas, aunque uno esté cansado del encierro.

A pesar de estar bastante cerca de la zona de Vicente Lopez, pudiendo ir caminando desde casa, no nos habíamos animado a cruzar la General Paz y adentrarnos en la Provincia de Buenos Aires. Nos manteníamos dentro de los límites de la capital y en un radio bastante acotado.

El sábado pasado decidimos caminar hasta allí para ver el río, sentir un poquito de naturaleza, del viento en la cara. Para ingresar al vial costero había personal que tomaba la temperatura a cada uno. Y recién ahí se entraba a la zona lindante al río.

Había bastante gente, eso hay que decirlo. En general vimos a la mayoría con su barbijo, eran realmente muy poquitos los que no lo tenían puesto. Algún grupito de adolescentes divisamos en esta situación, algún niño pequeño, pero la mayoría acataba.

Había algunos grupos con mantas en el pasto, charlando tipo picnic. Varios andando en bicicleta o roller. Los juegos para los niños siguen sin poder usarse y los sanitarios públicos tampoco.


 Estuvimos un ratito cortito. La verdad que el paseo consistió más que nada en la caminata hasta allí, en sacar un par de fotos de la panza con el río de fondo, y volver a casa.

Nos sentamos en un banco por unos minutos, pero estaba un poco fresco, enseguida nos pusimos en movimiento nuevamente para entrar en calor. En casa nos esperaba una tarta de peras que mi marido había cocinado y unos mates calentitos.

La verdad es que hizo bien salir un poco. Muchos días entre cuatro paredes.

¿Ustedes están dando alguna vuelta? ¿Cómo se respeta la cuarentena por donde viven?

Si esta ya está levantada, ¿notan que igual la gente se cuida?

Ojalá todo esto pase pronto.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

El curso de preparto

Ya estamos a unos dos meses de la fecha probable de parto, parece mentira como ha ido pasando el tiempo.

Es por eso que andamos de a poco preparándonos para el momento, y una de las cosas que teníamos pendiente de empezar era el curso de preparto. Veníamos esperando que nos confirmaran las fechas desde el centro donde me hago los controles.

Con el tema de la pandemia todo esto es ahora virtual. Cuatro clases de manera online, con mucho para aprender.

Por suerte se hace en fin de semana, lo cual permite estar más tranquilos porque es más fácil manejar los horarios.


 

Lo comenzamos el sábado que pasó. La primera clase duró cuatro horas y fue bastante interesante porque implicaba saber cuestiones organizativas, como el saber quienes son las parteras, que horarios está de guardia cada una y por lo tanto saber a quién recurrir llegado el momento, donde encontrarse en el sanatorio, que cosas incluir en el bolso. También todo un repaso por las situaciones de alarma que hacen que uno deba llamarlas. Como identificar si las contracciones ya son de trabajo de parto o no, qué hacer ante rotura o fisura de bolsa. Un poco saber que esperar, y como cambia de acuerdo a la semana del embarazo que se está cursando.

La segunda clase fue el domingo y estuvimos viendo como es todo el proceso de parto, tanto por vía natural como por cesárea. Qué condiciones deben darse para un caso u otro, como debe ubicarse el bebé, etc.

El próximo finde seguiremos, esta vez con clases dedicadas a la lactancia y al cuidado del recién nacido.

Una amiga me preguntaba si era como en las películas, donde les hacen hacer ejercicios de respiración en pareja. Por ahora de eso no hubo, pero no puedo asegurar que no haya algo de eso. Supongo que si hubiera sido presencial tal vez la dinámica era diferente, hay que adaptarse a las circunstancias.

Lo cierto es que de a poquito vamos entrando en tema, siendo más conscientes de lo que se está por venir en no tanto tiempo. Yo no estaba pensando mucho en el momento del parto, pero con los días es inevitable empezar a sentirlo más cercano. Lo que espero es que salga todo bien, que no duela tanto. Sé que el esfuerzo y todo valdrá la pena.