domingo, 29 de abril de 2012

Fondue con amigas


Ayer vinieron a casa mis amigas de inglés para compartir una rica fondue. Si bien hace ya algunos años que ninguna estudia el idioma, las llamo así porque nos conocimos hace tiempo estudiando inglés en un instituto. Hicimos varios niveles hasta que terminamos los que ahí se dictaban, y luego como había muy buena onda y nos gustaba estudiar juntas nos anotamos dos años más con un profesor particular. Las clases eran una reunión social en cierto sentido. Por un lado aprendíamos, pero creo lo que mas nos motivaba a todas para levantarnos temprano los sábados a la mañana era el compartir charlas, ponernos al día, planear alguna salida para después.

El grupo siempre lo fuimos manteniendo. Había un par de integrantes mas que se fueron distanciando un poco, pero somos nueve que permanecemos y que solemos encontrarnos cada tanto (por lo menos ocho de nosotras, ya que una se fue a vivir a España y sigue en contacto por otros medios).

Es siempre lindo verlas, porque si bien somos todas bastante diferentes nos gusta compartir. En el grupo hay de todo. Dos arquitectas, dos médicas, una psicóloga, una diseñadora gráfica, una analista de sistemas, una química y una contadora (que vengo a ser yo). En las edades vamos de los treinti tantos a los cuarenti tantos, siendo yo la más pequeña del grupo. A su vez algunas tienen hijos, otras no, algunas son casadas, otras solteras, alguna separada y hasta una viuda.

Hace unos meses cuando me mudé a la casa hice una reunión en la que a modo de regalo por la mudanza me dieron el equipo para hacer fondue. Yo no lo había estrenado, hasta ayer.

Hicimos una fondue de queso, la cual salió realmente muy rica. Fue divertido hacerla, ya que para la mayoría era algo nuevo y fuimos improvisando un poco, guiándonos por algunas recetas que habíamos encontrado en la web. Fue todo bastante sencillo, y el resultado estupendo. Por eso es que me animo a darles una mini recetita, así básica, por si la quieren hacer. Eso si, para los quesos compramos una cajita que ya traía la mezcla perfecta, por lo que si no la consiguen no puedo decirles muy bien que quesos eran (ahí habría que averiguar un poco más).

Básicamente lo que teníamos preparado para acompañar el queso era:
  • tomatitos cherry
  • pedacitos de apio
  • zanahoria en cubitos
  • pollo cortado en cubitos y salteado en una sartén
  • salchichas cortadas
  • pan tostado cortado en cubitos

En el recipiente para fondue frotamos primero un diente de ajo. Luego agregamos esta mezcla de quesos y fuimos cocinando con un poco de vino blanco. Cuando ya estuvo lo suficientemente caliente llevamos a la mesa. El equipo de fondue tiene un mechero con el que se va manteniendo caliente el queso. Por momentos hay que apagarlo para que no se queme, y cuando se pone mas duro se vuelve a prender.



Ahí si, todo listo para disfrutarlo, y con los pinchitos se van mojando en el queso los diferentes acompañamientos. Uno mas rico que el otro!!

Pasamos un muy lindo momento. Estuvimos meta charla toda la tarde, y nos dimos un gustito con el postre: una torta de conitos de dulce de leche bañados en chocolate!! No muy de dieta, pero super sabrosa. Acompañado de un par de cafecitos ya que el día estaba bastante fresco por la ciudad.

¿prepararon alguna vez fondue?
¿usan una receta similar?
¿Qué otras cosas le ponen?

viernes, 27 de abril de 2012

Hace justo un año


Ayer mi novio me reenvió una cadena de mails que habíamos estado cruzando hace justo un año atrás.

        “Mirá lo que habías escrito hace un año” – me dijo.

Y en esos mails le estaba contando que me acababan de llamar para una entrevista en una empresa a la que había mandado curriculum el día anterior. Le decía que había estado mirando la web de esta, que me apabullaba un poco, que no tenía yo experiencia en el sector y no sabría que tanto me tendrían en cuenta, que seguramente era una empresa monstruo por el edificio que tenían, etc.

Resulta que esa empresa a la que me refería es la de mi trabajo actual. Después de un largo proceso finalmente entré a este lugar, a pesar de la no experiencia, de mi apabullamiento del principio, del edificio del que en realidad solo dos pisos son de la empresa, etc.

Ese primer momento con los mails que les relaté fue el principio de cuatro meses en los que seguía participando de la búsqueda para el puesto pero sin definiciones. Meses en los que pasé de sentirme bastante confiada de entrar a bastante deprimida porque esta posibilidad la veía muy lejana e imposible.

Yo venía de seis años trabajando en un lugar que ya me tenía bastante cansada. No era el peor lugar para estar, pero yo estaba necesitando un cambio de aires, trabajar mas cerca de casa, hacer otra cosa. Todo eso sumado a una serie de acontecimientos me hicieron empezar la búsqueda del cambio de trabajo, que al tiempo me traería adonde estoy ahora.

Fue raro como se dio todo, algo en mi interior me decía que tenía que ser para mi este puesto. ¿les ha pasado de sentir muy fuerte algo así? Ya la manera en que me decidí a actualizar mi perfil en el buscador de empleo fue algo extraña, era un día bastante tarde a la noche y “sentí” que debía hacerlo (lo pongo entre comillas porque no fue solamente una decisión de hacerlo, algo en mi interior me gritaba que lo hiciera), así que actualicé el cv (cosa que no hacía hace varios años) y vi este aviso que me llamó la atención (creo que lo que noté principalmente era la zona, bastante cerca de casa, y a mi el tema del largo viaje era uno de los puntos que me tenían agotada).

Al día siguiente me estaban llamando para ir a la consultora. Esa primer entrevista salió muy bien, me indicaron enseguida que mandara mi curriculum en formato word porque lo iban a pasar a la empresa. Eso hice, y al día siguiente me estaban llamando de ahí para ir a ver a recursos humanos.

Este fue entonces mi primer contacto con la gente de la empresa y las instalaciones. Quedé contenta porque me había gustado como me había sentido. Había sido una entrevista larga pero satisfactoria. Yo era sin embargo la primera persona que ellos estaban viendo, así que me dijeron que iban a seguir entrevistando gente, pero que se comunicarían porque les había gustado mi perfil.

A eso de los diez días ya estaban llamándome para una segunda entrevista en la empresa, esta vez con la que sería posteriormente mi jefa. También parecía haber salido bien, y otra vez me dicen eso de que seguían viendo gente pero que mi perfil podría ir con el puesto y el grupo.

Hasta acá contenta y esperanzada. Luego empezó a pasar el tiempo, tal vez mas del que esperaba. En eso me llaman de la consultora y me dicen que estaban algo demorados con la decisión pero seguía como posible candidata. Bien! Había que seguir esperando.

Siguió pasando el tiempo, así que decidí comunicarme con recursos humanos para ver en que iba todo. Me contestaron muy atentos, pero me dijeron que todavía estaban evaluando opciones porque querían ver si encontraban alguien que ya viniera del rubro (ups! Eso yo no lo cumplía!). Otra vez que siguiera esperando porque mi perfil les gustaba igual. Y el tiempo transcurría.

Y así pasaban semanas, yo cada tanto volviéndome a comunicar con ellos para ver como seguía todo. En un punto confieso ya esperaba que me dijeran que no quedaba, pero hasta que no me dijeran eso seguía teniendo algunas esperanzas. A veces bastante ínfimas. En el medio había mandado mi curriculum a otros lados, aunque me refrenaba un poco en hacerlo porque me había gustado este lugar y cada entrevista significaba una excusa a poner en mi trabajo anterior, así que quería limitarlas a momentos que valieran la pena.

En una de esas me llaman y me dicen que si bien no tenían tomada la decisión querían ir acelerando el proceso (al fin! Ya era hora!) y me mandaban a hacer un examen psicotécnico. Fueron dos horas en un consultorio de una psicóloga en el centro, en las que hablamos de muchas cosas, e hice test de todos los colores.

Y aunque no lo crean, después de esto el tiempo siguió pasando. Habían pasado unas tres semanas que vuelvo a comunicarme con recursos humanos. Ya mis ánimos estaban un poco por el piso. Todos mis intentos de ser positiva estaban fallando y pensaba que si no me habían llamado a esta altura solo podía significar que habían seguido con otra persona, tal vez habían encontrado a alguien con experiencia en el sector.

Me dicen entonces que se había ido de vacaciones de invierno el gerente de finanzas que era quien iba a decidir (aclaro que yo nunca lo había visto, pero supuestamente era quien tomaba la decisión) y que siguiera esperando. Ok, ya para esta altura estaba acostumbrada a eso.

Como les contaba, yo estaba algo encaprichada con este lugar. Algo me decía que era para mi, y aunque por momentos las circunstancias me hacían dudar que se diera no quería darme por vencida, seguía intentando hacerme a la idea de que saldría finalmente. ¿escucharon sobre el visualizar lo que uno quiere, la ley de atracción del universo, etc? Bueno, yo me la pasaba intentando visualizarme acá, ya hasta le había prendido velas a la virgen por este tema.

Y finalmente, no se si con ayuda del universo, de una entidad superior, o gracias a mi propia tenacidad en el tema, llegó la llamada que esperaba:

-          “te queríamos comunicar que sos la elección para el puesto” –
-          Si!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! – ( en realidad lo que dije fue un “muchas gracias”, “estoy muy contenta”, o algo así)
-          “te vamos a pasar los datos para que te hagas el examen preocupacional, que es el último requisito para entrar, si sale todo bien firmamos el contrato”

Fui entonces un día bien temprano a hacerme estos exámenes médicos. Análisis de sangre y orina, radiografía de la columna, revisión médica y electrocardiograma. Por lo general estos resultados se tienen en un par de días, así que la espera debía ser mínima. O eso pensaba yo. Para hacérselas corta, estuve casi una semana mas esperando a que me dijeran que había salido todo bien y que firmáramos el contrato.

Del comienzo al fin de este proceso como les contaba pasaron cuatro meses. Pero valieron la pena. Hoy me siento a gusto donde estoy. No es que sea perfecto, pero hay muchas cosas que me gustan o me hacen sentir cómoda. Cuando lo comparo con mi trabajo anterior puedo asegurar que fue un buen cambio.

Como cambian las cosas en tan solo un año!. La vida nos depara cosas que no teníamos idea un tiempo antes. Creo que hay que moverse para lograr los cambios que uno quiere, y persistir aunque a veces pareciera que no se logran. Todo esto me ha hecho pensar ver estos mails escritos hace exactamente un año atrás.

Y ustedes, ¿en que estaban hace un año? ¿en que están hoy? ¿han tenido algún cambio importante?

jueves, 26 de abril de 2012

La culpa la tienen los primeros frios


Todos los años es lo mismo: empiezan los primeros fríos, y yo me resfrío. El cambio de clima me mata. Bastó con que el domingo el termómetro mostrara unos cuantos grados menos que ya para el martes estaba empezando a moquear. Ayer estuve todo el día lidiando con una congestión. Con el cuerpo cansado, un poquito de tos, sintiéndome mas o menos.

En el trabajo tenemos un médico que viene dos días a la semana, y como justo ayer estaba aproveché a pedirle que me recete algo. Ya empecé entonces a tomar un descongestivo. Eso y acostarme bien temprano (mi cuerpo pedía cama y para las nueve de la noche ya estaba bajo las frazadas) ayudó a que hoy me sienta un poco mejor. No estoy diez puntos, pero ando dándole pelea a los virus. Estoy decidida a que no me deje en cama el fin de semana largo.

Y ustedes, ¿son de caer con resfrío ante los cambios de clima?
¿que hacen para mejorarse?

miércoles, 25 de abril de 2012

La sonrisa es contagiosa



Hace un tiempo leí un articulo en donde explicaban que estaba comprobado científicamente que la risa es contagiosa. Esto es gracias a que se activan un grupo de células llamadas neuronas espejo. Estas neuronas se activan cuando vemos una cara sonriente, y nos impulsan a su vez a  sonreir.

Creo por lo tanto en la frase que dice “si reímos, el mundo entero ríe con nosotros”. A su vez, creo en el inmenso poder que tiene una sonrisa, para cada uno de nosotros, y en la relación con los demás. Sonreir a menudo está ligado al bienestar general de las personas. Es una forma de encontrar el equilibrio interior, aún en momentos en que este se considera perdido. Es un medio de estar en paz, de trasmitir este sentimiento, de acercarnos a otros. Con este gesto se genera cercanía, confianza, y proporciona un clima general de optimismo. Son “buenas vibras” en un mundo que muchas veces necesita esto.
Sonreir es derribar barreras, abrir puertas, allanar caminos. Favorece la unión de las personas, y es el idioma de la alegría.

Puedo decir que en mi está el sonreir de manera natural. Ya muchos me lo han dicho, suelo tomarme las cosas con una sonrisa, ponerle una visión positiva a la realidad. Por supuesto que tengo mis momentos tristes, de preocupación, de miedos. Pero aún en las situaciones difíciles trato de encontrar lo positivo de la situación, lo que voy a aprender de ello. Esta actitud es la que me ha ayudado a superar unas cuantas cosas, la que me ha dado fuerzas cuando lo necesitaba. Al activar los músculos de una sonrisa ya se le está trasmitiendo al cerebro señales de felicidad, se segregan endorfinas, lo que entre tantos efectos beneficiosos ayuda a mitiga el dolor. La considero una de las mejores armas para cambiar el mundo propio y de los que nos rodean.

El efecto multiplicador o “espejo” de la sonrisa pude comprobarlo en muchas ocasiones. Cada tanto se me da por hacer lo que considero mi campaña de “regalar sonrisas”. ¿no les parece que a veces por la calle la gente va muy ensimismada, con cara seria, de preocupación? Me propongo entonces cada tanto sonreir a las personas que van por la calle (chicos, grandes, de cualquier sexo o edad) y la reacción que he recibido a cambio es instantánea: me devuelven sonrisas. Y no hay nada mas lindo que eso. Tal vez por un ratito logré cambiarle el día a alguien.

¿lo intentaron alguna vez? ¿han salido a “regalar sonrisas”? ¿que reacciones tuvieron? ¿como se sintieron ustedes?

¿tratan de sonreir en su vida diaria? ¿les ayuda en los momentos difíciles?


Les dejo una bonita frase que encontré en internet:
"Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra".

martes, 24 de abril de 2012

Visita a la peluquería


Hay gente que adora ir a la peluquería, para las cuales esta actividad es un paseo, un mimo, un disfrute. Quienes pueden pasarse horas charlando con el peluquero que de la asiduidad es ya un amigo (y por que no un psicólogo también). Quienes encuentran entre cepillos, planchitas o ruleros su momento de relax.

Sin embargo, este no es mi caso. La verdad es que cada tanto voy porque aunque no sea lo que mas me guste tampoco es cuestión de ser dejada. Así que me hago tiempo para cortar un poco las puntas o hacerme algún tratamiento, pero no es lo que yo considero un “programón”.

No soy tampoco lo que se considera una cliente fiel de la peluquería. En vez de elegir un lugar y mantenerme yendo siempre al mismo voy a un lugar diferente cada vez. Se que no es lo mas recomendable, porque corro el riesgo de que me hagan cualquier cosa en la cabeza (que de hecho mas de una vez me ha pasado recibir un mal corte). Pero no puedo evitarlo, me cansa ir siempre al mismo lugar.

Tampoco soy de variar mucho lo que me hago. Me gustaría ser mas osada, animarme a cambiar de peinado o de color. Pero termino siempre con mas o menos el mismo largo, y con mi color original (aunque alguna cana ya tuvo la osadía de aparecer por suerte todavía no se me hace necesario recurrir a tinturas por este motivo).

De todos modos, hace rato que venía pensando en hacerme un alisado en el cabello. En realidad mi pelo es bastante lacio de por si, pero tenía ganas de tenerlo mas prolijo (lo bueno de los alisados es que solucionan temas como exceso de frizz). No sería la primera vez. Hace cosa de un año y medio ya me había hecho este tratamiento, con excelentes resultados.

El sábado por lo tanto me desperté temprano y fui a una peluquería (una por el barrio, a la que nunca había ido). El método de alisado que yo quería era uno llamado “Chi”, que es el que me había hecho en la ocasión anterior. Me explicaron sin embargo que como todavía tenía efecto en las puntas no podían volver a aplicarlo por miedo a que se corte el pelo (horror!)  así que terminé haciéndome uno de keratina (que según el peluquero tiene múltiples ventajas, ayuda a mejorar el daño del pelo, etc.).

Fueron dos horas en total entre lavado, aplicación del producto, esperar un rato, secado, planchado, esperar otro rato, volver a lavar, volver a secar y a planchar. El porque de tantos pasos no le sé, supuestamente eran los necesarios. Para hacerlos mas llevaderos me dieron un par de revistas para hojear (de esas cholulas típicas de este ámbito) y un cafecito.

Lo importante es que salí contenta porque el pelo me quedó lacio, dócil, suavecito. En teoría debería durarme el efecto unos cuatro meses (no termino de creerle al peluquero, ya veremos con el tiempo si realmente es así). Les dejo una foto del resultado final.

Y ustedes, ¿gustan de ir a la peluquería? ¿son de hacerse muchos tratamientos en el pelo? ¿cambian de look seguido? ¿van siempre al mismo lugar?

lunes, 23 de abril de 2012

Dia internacional del libro

Hoy es el día internacional del libro. Yo soy una aficionada a la lectura ya desde pequeña. Decirles cual fue el primer libro que leí es para mi tarea imposible, porque no lo recuerdo. Desde muy chica ya estaba rodeada de libros. En la casa de mis padres todavía se conservan (supongo que como recuerdo) algunos de los infantiles. Por supuesto que no faltaban los clásicos: “la bella durmiente”, “Caperucita roja”, “Cenicienta”, “El gato con botas”, y así unos cuantos de estos cuentos que siguen maravillando a cada generación de niños.

Ya de mas grande (aunque no podría precisarles la edad, calculo llegando a los diez años) empecé a leer una colección de libros que tenía mi papá. Entre ellos había unos cuantos títulos de Julio Verne. Podría decirles entonces que fue el primer escritor que empecé a seguir. Mágicas aventuras, ya sea atravesando los cielos en “Cinco semanas en globo”, en las profundidades del océano con “20.000 leguas de viaje submarino”, recorriendo países con “La vuelta al mundo en ochenta días”, soñando con alcanzar astros en “De la tierra a la luna”, o aventurándonos en lo desconocido en “La isla misteriosa”. Y así otras cuantas de sus obras, las cuales despertaban mi imaginación.
A todas estas historias le ha seguido una gran afición por las novelas de misterio o policíacas. En mi adolescencia “devoraba” los libros de Agatha Christie. Siempre acompañando las investigaciones del detective Hércules Poirot y de Miss Marple, desentrañando los misterios, y por lo general sorprendiéndome cuando se descubría al culpable en las últimas páginas.

En los últimos años mi escritor favorito pasó a ser Ken Follet. A través de sus libros he recorrido épocas y escenarios de lo mas diversos. Me ha atrapado con su novelas, las cuales suelen tener un contexto histórico. Lo conocí hace muchos años en plena revolución rusa con “el hombre de San Petersburgo”. La siguiente obra que leí, “Los pilares de la tierra”, un maravilloso relato que transcurre en plena edad media girando en torno a la construcción de una catedral, fue la que realmente hizo que siguiera leyendo casi todos sus libros a continuación.  

Para mi un libro es un viaje a otra realidad. Un meterme en la época que se relata, en la situación. Imaginar a los personajes, encariñarme con ellos, traerlos a mi mundo.

En esta época de libros digitales y nuevas tecnologías sigo eligiendo los libros en papel. Los que invitan a soñar mientras se pasan las páginas.



¡Feliz día del libro!

viernes, 20 de abril de 2012

Zoológico de Buenos Aires

Hasta mis doce años viví por la zona de Palermo, apenas a una cuadrita del Zoológico de Buenos Aires. El barrio es de grandes edificios, pero tiene la ventaja de estar cerca de unos parques preciosos y extensos, y además de este otro lugar.

Tener el zoo cerca durante la infancia fue algo asombroso. En esa época (antes de su privatización ) era gratuito, y por eso íbamos ahí de manera cotidiana. De hecho, era un camino mas corto de llegar al colegio primario, que quedaba por la zona de Plaza Italia. Para quien no conozca, está última es una zona de mucho tránsito, que tiene un plaza redonda, pegadita al zoológico, al jardín botánico, y a un predio llamado La Rural en donde se suelen hacer exposiciones varias.

A la mañana salíamos de casa y emprendíamos entonces el camino al colegio atravesando el zoológico. Y a la vuelta volvíamos de nuevo por ahí. ¿que mas podía pedir un chico? Una alegría poder ver todos los días a los elefantes, monos, jirafas, osos, etc.

El lugar por cierto tiene mucha historia. Para darles algunos datos, les comento que está ubicado en un predio de 18 hectáreas, y alberga 2500 ejemplares de animales silvestres, pertenecientes a 350 especies diferentes. Fue creado en el año 1888.

Para la época en que yo lo visitaba asiduamente, además de ver los animales no había demasiadas otras actividades. Hoy en día reconozco que el predio está mejor cuidado, y que brinda mas cantidad de opciones de disfrute para la gente. Sin embargo, ya no es gratuito (aunque menores de doce años no pagan) y es un poco caro comer en los locales de comida que tiene en su interior.

Habían pasado unos cuantos años desde mi última visita al zoológico. Entonces a mediados del 2009 vino a Argentina mi amiga panameña (ya les he hablado anteriormente de ella) trayendo a su familia, y como tiene dos niños pequeños se nos ocurrió llevarlos a conocer este lugar. Pasamos una tarde de lo mas agradable. Ellos fascinados viendo los animales (que de hecho por cuestiones climáticas eran bastante exóticos y diferentes a los que estaban acostumbrados). Nosotros también disfrutando como chicos mientras recorríamos este hermoso lugar.

Aunque es cierto que a veces uno siente pena por el hecho de que los animales estén encerrados en vez de en su hábitat natural, reconozco que los zoológicos permiten que mucha gente observe animales que de otra manera nunca hubiera podido ver. Por eso es que considero una visita interesante para hacer cada tanto. Para los pequeños es un paseo realmente valioso en el aprendizaje, y para los grandotes como yo una hermosa posibilidad de volver a maravillarse como un chico.

Les dejo unas fotitos que sacamos ese dia.








jueves, 19 de abril de 2012

Lugares especiales adonde recurrir con la mente

Hoy quería referirme a los lugares especiales adonde recurrir con la mente. Para mi son esos espacios que solemos evocar de manera recurrente y al hacerlo traen un buen recuerdo, que están asociados a un cierto sentimiento, que visitarlos con la imaginación carga las pilas, o da paz, o hace sentir en completa armonía.

¿ustedes tienen alguno al que suelan “visitar”? Yo les voy a hablar de dos lugares a los que recurro habitualmente, uno cuando quiero cargarme de energía, el otro cuando quiero sentir una inmensa paz.

Mi lugar de energía lo encuentro bajando por el Cerro Otto, en Bariloche, con toda la vista al maravilloso Lago Nahuel Huapi. Por alguna razón si quiero cargar pilas visualizo que voy descendiendo por ahí a toda velocidad en bicicleta. Me hace sentir viva. Pero viva de verdad. Con toda la potencia, con toda la fuerza.

Es de esos lugares que evocan a la gran escena de la película argentina “caballos salvajes”, cuando Héctor Alterio hace su famoso grito:

¡la puta, que vale la pena estar vivo!

A decir verdad, les cuento que yo nunca bajé en bicicleta por ese camino. Cuando fuimos (hace ya varios años) con una amiga subimos y bajamos caminando. El camino es en realidad la ruta de los autos, así que no tiene tanto el componente “salvaje” de estar trepando la montaña. Sin embargo la vista al lago es alucinante, y tal vez por haber sido el primer cerro que subíamos, quedó profundamente gravado en mi memoria.

Hace un tiempo tuve el arranque de anotarme en unas clases de “indoor bike”. Recuerdo que al ritmo de una música estridente el profesor nos hacía cambiar de velocidades y resistencias. A veces nos decía que imaginemos que estábamos subiendo una montaña, otras que pedaleábamos frenéticamente llegando a una meta. Creo que acá empecé a “visitar” el camino de Cerro Otto. Cerraba los ojos y me imaginaba bajando por ese camino a altísima velocidad, y creo que es lo que me motivaba a darle duro a la bici.


Mi lugar de paz lo encuentro también en una montaña, pero esta vez en la cima del Cerro Tronador. En dos oportunidades subí hasta la zona del refugio Otto Mailing. El camino es desafiante y mágico, unos cuantos kilómetros de caminata, pero que bien valen el esfuerzo. Cuando se llega al refugio la vista es asombrosa. Está ubicado entre dos glaciares, el Castaño Overa y Alerce, a 2000 metros sobre el nivel del mar.

El panorama desde allí, es uno de los más hermosos y vastos. Se puede ver desde allí Pampa Linda, Valle Paso de las Nubes, cerros López, Bonete, Righi, Catedral. También se puede ver el Volcán Lanín, el lago Nahuel Huapi, El cerro Anecón Grande. Hacia el sur los cerros: Piltriquitrón, Tres Picos, la cordillera del Turbio, Cerro Yate (Chile), etc.
Como explicarles la paz que sentí al estar ahí. Sentada en unas rocas, cuando todavía no había bajado el sol, observando este fantástico panorama, todo parecía estar en orden, todo era paz. Los ruidos, los silencios, la tibieza de los últimos rayos. Sentí dentro mío el equilibrio perfecto de la naturaleza. Ahí, en ese instante, todo tenía sentido.

De hecho mientras escribo estas líneas y pienso en el lugar me emociono. Lo vuelvo a evocar, y la paz de ese día me llena de nuevo. No puedo mas que dar gracias a Dios por la vida.

Un suspiro profundo, y de nuevo siento que aplica la frase de “caballos salvajes”. Es el mismo sentimiento, pero con una inmensa sensación de paz.

Estos son mis lugares a los que recurrir con la mente. ¿y los de ustedes? ¿tienen alguno en especial?


Premio Dardos

Mi blog recibió ayer su primer premio! Que alegría!!

Les cuento que quien me lo otorgó fue Ely, de Vivencias de Cecilia. Junto a otros blogs fui seleccionada por ella para el “Premio Dardos”, otorgado por la creatividad, inspiración y esfuerzo que se pone en el blog. Mi profundo agradecimiento Ely!! Me llena de profunda alegría la mención.

A su vez les cuento que la idea es pasarlo a otros quince blogs, para seguir premiando e incentivando. Es por eso que escogí mi propia lista de ganadores (tarea difícil, porque hay muchos muy buenos que creo se lo merecen).

 Los escogidos son blogs que me gusta leer, que desde que los conocí me tienen entre sus fieles seguidoras. Algunos por sus historias, sus anécdotas, su forma de contar lo cotidiano. Otros por sus excelentes fotos, su despliegue de creatividad (si bien no me considero muy buena para las manualidades muchas me inspiran para querer imitar las cosas lindas que hacen). Otros porque a través de sus post me hacen viajar, conocer otros rincones del mundo.

A todos ellos, sigan así, y disfruten el premio otorgado.

Ahora si, creo que es una buena oportunidad para una ceremonia de premiación, y así es como me la imagino:

Salón repleto de gente. Las luces brillan, la cortina se abre, y de un lado de la escalera voy bajando con un hermoso vestido rojo, caminando sobre mis zapatos altísimos (esos que en la vida real difícilmente me pongo), luciendo las mejores joyas y mi peinado de peluquería. Todos aplauden (gracias, gracias!). Llego al atril y ahí ya está el galán que me acompañará en la tarea de mencionar a los ganadores. Pongámosle nombre al galán. Me está esperando Alexis Geourgoulis (si no lo conocen busquen en google, vale la pena mirar las fotos de este muchacho). Ahora si, los aplausos se apagan, todos quedan en silencio expectantes mientras abrimos el sobre.

Y los ganadores son (en orden alfabético):

“Alma Singer”

“Álter alma”

“Alicia´s own”

“Aqui yo.. alla quien”

“Chica Paraiso”

“De la vida, anecdótico y otras causas”

“en un bosque”

“Madre añosa”

“Mamá, yo?”

“Mi vida en unas pocas lineas”

“Mis acordes cotidianos”

 “ Mujer, madre, esposa y muchas cosas mas”

“Pequeños grandes momentos”

“Punto y seguido”

“Srta. Moneypenny”


Ahora si, el público enloquecido. Clap, clap, clap!!! Todos de pie aplaudiendo y vitoreando a los ganadores.

¡que tengan un buen dia!

martes, 17 de abril de 2012

Vecinos molestos II

Hace un tiempo había escrito un post (ver acá relato) refiriéndome a mis vecinos, con los cuales no solemos tener problemas pero que cada tanto pueden ser clasificados como “vecinos molestos”. En esta ocasión mi motivo de queja es bastante leve, pero igual suficiente para ganarse una mención en el blog.

Resulta que tanto la hija del matrimonio (de unos diez años) como el hijo (adolescente de 17) tocan instrumentos. Claro que tener afición a la música es algo lindo y destacable. Ella toca violín, y si bien se ve que solo conoce una canción (una de las del film “Titanic”) ya de tanto practicarla la toca bastante bien. Así que es repetitivo pero agradable para las oídos. El chico en cambio toca el teclado, y no puedo decir que lo haga mal, pero si que a veces elige horarios algo extraños para hacerlo. Como anoche.

Su habitación se ve queda pegada a la nuestra, y las paredes no deben ser muy gruesas porque muchas veces nos ha llegado sonido de música, de televisión, etc. Ayer era ya la medianoche, hora en que estaba intentando dormirme porque hoy como todos los días de la semana laboral debía levantarme temprano, cuando comenzó su práctica de teclado.

Por lo menos estuvo así media hora, y en la quietud de la noche se sentía con bastante claridad el sonido. Yo intentaba conciliar el sueño, pero daba vueltas en la cama inútilmente sin poder hacerlo. Finalmente terminó. Seguí sin poder dormirme un rato mas (pero esta vez a causa de los mosquitos que se ve con la humedad de Buenos Aires están proliferando) hasta que finalmente el sueño me venció.

¿sus vecinos son de hacer ruidos?

Para nosotros no es la primera experiencia con vecinos ruidosos. Cuando vivíamos en el departamento compartíamos pared con un chico de unos 18 años. El pibe vivía solo, y también se solía escuchar música fuerte. A su vez él tocaba un instrumento: el bajo. Cuando lo tocaba, por lo característico del registro de sonido que tiene este instrumento musical, a veces vibraban las paredes o los vidrios. Así de literal. Nos pasó algunos fines de semana de estar aprovechando a dormir una siesta y despertarnos con la vibración. ¿era un terremoto? No, era el vecinito tocando su bajo.

Igual se que podría ser peor. Por suerte no tenemos ningún vecino aficionado a la batería. ¿y ustedes?

lunes, 16 de abril de 2012

El rey del panqueque

Después del susto del viernes, el fin de semana vino bastante bien. Aproveché a ver familia y amigos, descansé, salí, de todo un poco.

El sábado a la noche nos juntamos a cenar con un grupito de amigas (con el motivo de festejar el cumple de Sol) y para la hora del postre alguien sugirió:

-          ¿y si vamos a comer panqueques a lo de Carlitos?

Para quien no conozca, “Carlitos el rey del panqueque” es un lugar donde se puede conseguir hamburguesas, minutas varias, y como bien lo dice su nombre, panqueques. Hay dulces y salados. De las variedades que se puedan imaginar. La mayoría de los mismos tienen ya un nombre propio, o están dedicados a ciertas personalidades (como Maradona, el flaco Spinetta, Olmedo, etc).
¿conocen estos locales? ¿suelen ir?

El original surgió en Villa Gesell, una localidad costera de la provincia de Buenos Aires. Tiene muchos años de historia, y han surgido con posterioridad muchos que han querido imitarlo (inclusive usando el mismo nombre, supongo que para confundir al turista que va buscando el mítico panqueque de Carlitos).

En los últimos años se han puesto por muchas zonas de la ciudad de Buenos Aires de este tipo de locales. No sabría decirles si todos tienen que ver con el original, o si son cadenas de estos imitadores. Lo cierto es que en la mayoría de los barrios hay alguna sucursal, vendiendo este tipo de productos.

Por unanimidad se votó la moción de ir a buscar el postre ahí. El lugar estaba repleto, pero conseguimos una mesa al fondo. Con una de las chicas compartimos un panqueque de dulce de leche, crema y frutillas. ¿una autentica bomba dulce? Pues si. Y estaba muy rico.



Claro que este panqueque no pasó desapercibido al día siguiente en la balanza, pero como dice el dicho “quien te quita lo bailado”, así que el domingo procuré volver un poco a la normalidad con la alimentación. También para aprovechar que el clima estaba particularmente agradable fuimos con mi novio a hacer una linda caminata por el barrio. Algo de películas y lectura por la tarde, y así fue terminando el finde.

¿como pasaron ustedes el fin de semana?

sábado, 14 de abril de 2012

Las cosas no pasan… hasta que pasan.

A veces uno tiende a creer que ciertas cosas solo le pasan a otros. Las escucha en televisión, lo lee en los periódicos, pero aún así vive en un mundo de aparente tranquilidad, creyendo que está mas lejos, que sabe cuidarse, que pasa en otros ámbitos, en otras zonas. Simplemente que a uno no le va a pasar. Y no es porque se crea impotente, mas arriba. Es porque quiere creer que será así.

Por eso es que a veces cuando me preguntan si considero que Buenos Aires es una ciudad peligrosa, suelo decir que a mi entender no. Que no salgo con miedo por la calle, que nunca me pasó nada.

No es que no haya sufrido antes algún robo. En dos ocasiones me sustrajeron la billetera. Pero en ambos hechos habían aprovechado un descuido mío. La primera vez que estando en un bar había dejado la cartera sin cuidado, colgando de una silla, y enfrascada en la conversación alguno aprovechó a llevársela sin que yo me percatara (de ahí aprendí a tenerla siempre arriba de mis piernas). La segunda vez me sacaron de un bolsillo de la mochila la billetera cuando estaba viajando en un colectivo (de ahí aprendí a agarrarla mejor, y a no poner la billetera en bolsillos externos). De todos modos, ambas ocasiones tuvieron algo en común: lo hicieron sin que yo me entere, sin dañar mi persona. Entonces si bien uno siente impotencia, no siente miedo.

Sin embargo, el viernes viví algo diferente. Y la impotencia vino acompañada del miedo.
 
Estaba yo saliendo del trabajo, a unas pocas cuadras. Recorría el camino que hago todos los días (si bien partes del trayecto las voy variando, mas o menos voy por las mismas cuadras). Iba tranquila, tal vez ahora que lo pienso muy en mi mundo, sin prestarle mucha atención al entorno.

Y ahí es que apareció de la nada un desgraciado en una moto, me agarró de la mochila, y me tiró al piso del tirón.  Fue todo en un segundo. El tipo tiraba de la mochila, con la fuerza impresionante que le daba el rodado, y si bien un eslabón de la mochila cedió no pudo llevársela porque esta quedó enganchada en mi hombro izquierdo. Finalmente me soltó y se dio a la fuga. Y yo quedé ahí tirada, con un zapato salido, la mochila medio rota, algún que otro golpe, y un buen susto encima.

Enseguida vino gente a socorrerme. Me ayudaron a pararme.

 -¿Cómo estas, nena? ¿te lastimaste? - Me preguntó una señora.
- Creo que estoy bien. – le contesté, no sin cierto tartamudeo causado por la sorpresa, con el corazón latiéndome a mil por hora.

Por suerte puedo decir que estoy bien, que la saqué barata. Caí de cola y de espaldas, por lo que me duelen ambas partes del cuerpo. Tengo algunos raspones, pero nada de importancia. Pero el susto no me lo olvido.

No logró llevarse la mochila. De hacerlo no se hubiera llevado demasiado de valor. Algunos pocos pesos, un celular que ya cuando lo compré hace cuatro años era de los baratos. Nada que le hubiera servido mucho a este hijo de mala madre. Pero a mi me hubiera complicado mucho la existencia. De solo pensar en los trámites que hubiera tenido que hacer por la documentación, cambio de llaves, etc. Agradezco que no haya podido cumplir su cometido.

Una señora me acompañó unas cuadras hasta la avenida. Yo estaba algo nerviosa, me vino bien su compañía. Después decidí seguir caminando a casa, no alterar mi rutina. Sin embargo miraba a todos como posibles maleantes, ni hablar cuando veía pasar a alguno en moto.

Para cuando llegué a casa estaba como al borde de las lágrimas. No salieron, pero tenía ganas de llorar. De la impotencia, del miedo, de que hubiera pasado si caía con la cabeza, si se llevaban mis cosas, etc.

Por suerte llegó enseguida mi novio para abrazarme y ayudarme a tranquilizarme.

Realmente no quiero que este hecho de violencia me haga salir con miedo a la calle. No quiero mirar a la gente pensando en que me van a lastimar. No quiero privarme de caminar de regreso a casa como me gusta. No quiero decir que mi ciudad es peligrosa.

Lo que yo quiero es que esto no vuelva a pasar. No es cierto que las cosas le pasan a otros. Las cosas no pasan.. hasta que pasan.

¿les pasó alguna vez? ¿tuvieron esta horrible experiencia?

viernes, 13 de abril de 2012

Guantecitos de latex

¿se acuerdan de la “Gripe A” que estuvo tan de moda a mediados del 2009? En todo el mundo la gente andaba medio paranoica con este tema, y Argentina no fue la excepción.

Recuerdo que a toda hora en la televisión, la radio y los periódicos se informaban sobre las medidas de prevención, como cuidarse para no contraerla. Hubo un tiempo en que prácticamente no se hablaba de otra cosa.

Y así es como pasaban consejos de sanidad básica que por supuesto son útiles y aplicables, como lavarse bien las manos, taparse la boca al toser (con el codo, porque si uno lo hacía con las manos y después tocaba algo se iba trasmitiendo). Era tal la paranoia que a uno ya le daba un poco de miedo viajar en transporte público, cada vez que alguno tosía los demás miraban con cara que era una mezcla de miedo, reproche, discriminación. Todo junto. Y es que nadie quería contagiarse. Llegó a verse gente con barbijo por la calle.

En medio de este escenario, es que un día llega a casa mi mamá con una caja de 100 guantes de latex.

-          ¿y eso para que es? – le pregunté medio azorada (ya que no tengo ninguna profesión que amerite el uso de estos guantecitos, y no entendía demasiado a que venían)
-          Para que los usen cada vez que suben al colectivo. Así no se contagian la gripe.
-          What??? (ahora estaría mas de moda un WTF??)
-          Claro. Se los ponen cada vez que suben al colectivo, y cuando bajan se los sacan.
-          De ninguna manera. No voy a usarlos. (la idea de quedar como loca no pasaba por mi cabeza. Y la verdad es que con no llevarse la mano a la boca y usar alcohol en gel me parecía mas que suficiente)

De todos modos, nos dejó la caja. Ahí fue que nos preguntamos con mi novio, ¿que hacemos con esto? Y se nos ocurrió una “brillante” idea: inflémoslos, pintémoslos, juguemos con eso.

Entonces les pintamos caritas, y empezamos a jugar (nuestro niño interno contento). Algunos pensaran “que par de chiquilines”. Pero no me importa, porque confieso fue una tarde muy divertida, no parábamos de reírnos con eso.
Con el tiempo claro que los usamos con otros fines. Resultaron extremadamente útiles cuando con las reformas de la casa estuvimos de pintores. También haciendo algunas tareas de jardinería. Y así en varios usos, por lo que finalmente se terminó la caja (ya compré otra, porque descubrí que no venía mal tener algunos en la casa).

Les dejo fotos de ese día en que jugamos con los guantecitos.




¡buen viernes para todos! Que tengan un lindo fin de semana.