viernes, 30 de marzo de 2012

Y así empiezan los rumores

Ayer en la oficina nos mandaron un mail en el que nos invitaban a participar de un desayuno el día de hoy, porque el gerente general iba a comentarnos algo.

Y en ese instante empezaron las especulaciones.
¿que nos dirían?

Rapidamente comenzaron a correr rumores por los pasillos.

-          Seguro es que quieren vender la empresa – dijo uno (haciendo caso a un rumor que hace rato viene circulando)

-          Tal vez nos anuncian un aumento de sueldo – especuló un iluso

-          ¿Será que harán reducción de personal? – se animó a expresar otro

Y así iban surgiendo distintas hipótesis.

La verdad es que este tipo de situaciones suelen generar en las oficinas el nacimiento de rumores. ¿no les parece? ¿pasa en donde ustedes trabajan o trabajaron?

El no saber que ocurre, el miedo a que no sea favorable. La gente habla, trasmite esa sensación de inquietud. Confieso escuchar algunas cosas me hizo poner algo ansiosa, llegar hoy a la oficina con un sentimiento de “¿que pasará?” que me atormentaba un poco.

Subimos al comedor, en donde nos encontramos con café y medialunas. Algo de murmullo, luego la llegada del gerente general, y el silencio para escuchar sus palabras.

¿quieren saber que nos dijo?

En realidad nada de lo que se venía comentando. Nos contó que habían firmado un contrato para un nuevo negocio, y que querían que estemos al tanto de la novedad.

Uf! Menos mal, no era nada de que preocuparse. Y así desayunados volvimos a nuestros puestos de trabajo, ahora si a empezar con la rutina diaria.

jueves, 29 de marzo de 2012

Esperando la carroza, bajo las estrellas

Hace algunos días se realizó en Buenos Aires la primer edición de la “Noche Audiovisual de la Ciudad.

De entrada gratuita, se llevó a cabo en el predio “El Dorrego” (en el barrio de Palermo), y consistió en una serie de actividades relacionadas con el cine, la TV, la animación y la publicidad.

Con mi novio nos enteramos medio de casualidad (no tuvo demasiada difusión me parece el evento) y decidimos ir a ver. El espacio donde se hizo era bastante grande, y aunque no estaba repleto de gente si había unas cuantas  personas. Mejor así, podía recorrerse todo cómodamente.

Había algunos workshops en donde se podía participar por ejemplo de talleres sobre animación y maquillaje de efectos especiales. También charlas con directores y actores del cine y la televisión. Se proyectaban cortometrajes y documentales.

Vimos un poco esto, pero lo que mas disfrutamos fue la actividad de cierre de la noche: la proyección de “Esperando la carroza” en un escenario a cielo abierto.


La película sin duda un clásico del cine nacional, ya lo que se puede decir un film de culto. Estrenada en 1985, es una comedia negra para reír a carcajadas.
Protagonizada por grandes actores rioplatenses, como Antonio Gasalla, China Zorrilla, Luis Brandoni y Betiana Blum.

La noche presentaba un clima agradable, y frente al escenario se encontraban colocadas muchas sillas de colores. Encontramos un buen lugar, y bajo la noche estrellada de Buenos Aires disfrutamos a lo grande de esta particular película. Atrás nuestro unas chicas iban anticipándose a ciertos diálogos, ya aprendidos de memoria luego de haberla visto tantas veces.

Es que en efecto hay frases dignas de recordar. A ver si estas les suenan:

  • La charlatana de al lado me imita en todo: Yo hago puchero, ella hace puchero. Yo hago ravioles, ella hace ravioles. ¡Qué país!
  • No tenía cara de mayonesa
  • Yo siempre le pido a la Virgen, pero a la de Luján. A Lourdes no voy más. Iba siempre, traía el agua bendita para tomar con el mate, ¡pero la última vez me dio una diarrea! Lo que me acordé de esa Virgen...
  • Qué miseria, che... Qué miseria. ¿Sabés lo que tenían para comer? Tres empanadas. Me partieron el alma... Tres empanadas que les sobraron de ayer para dos personas. (esto lo dice mientras se comía una de esas empanadas)
  • "Te das cuenta con lo que hay que lidiar?...¡No aguanto mas el cuento de la mayonesa!...Que seas vos quien se atreve a hablar de mi corazón, vos que no tuviste el menor escrúpulo en echar a la calle a una anciana mártir, sólo porque te hechó a perder una mayonesa de mierda!"
  • Adoro a los niños... Debe ser por eso que Dios me hizo estéril.
  • Mi marido en el fondo era bueno. Nunca nos hizo faltar de nada... Que a veces no teníamos para comer, es cierto.

¿vieron la película? ¿que otras frases recuerdan?

miércoles, 28 de marzo de 2012

Y esto me ocurrió en el aeropuerto de Neuquén

Como les prometí en el post anterior, voy a contarles algo que me ocurrió en el aeropuerto de la ciudad de Neuquén, y que sigue causándome risa.

Estábamos ya en lo que era el regreso a Buenos Aires, después de unas lindas vacaciones por la zona de San Martín de los Andes. Habíamos tomado un micro hasta Neuquén, desde donde íbamos a tomar el avión para volver a casa.

Teníamos varias horas de espera hasta el horario de salida del avión, y cuando llegamos al aeropuerto este estaba casi vacío (de hecho, tenía la mayoría de sus luces apagadas, y no había gente todavía atendiendo que nos permitiera despachar el equipaje). La cafetería si se encontraba habilitada, por lo que fuimos a tomar algo y pasar el tiempo.

Al rato se encienden las luces, y si bien todavía faltaba para la salida pasamos a despachar las mochilas. Nos sentamos luego en unos asientos que había por ahí, y en eso al poco tiempo se escucha por altoparlantes:

-          Srta. Estela, presentarse urgente en el escritorio principal.

¿que habría pasado? Enseguida me levanté y me encaminé hacia ahí.

Vale comentar que sobre este punto  la versión mía y la de mi novio difieren un poco:

Según mi versión: le dije a él que me iba a ver que pasaba, y me dirigí hacia allá.
Según mi novio (que en algún planeta lejano andaba porque nunca escuchó el llamado): salí disparada, cuando se dio vuelta yo me había ido, y estuvo un buen rato buscándome sin saber adonde me había dirigido.

De todos modos, independientemente de la versión que se tomé como válida (la mía, por supuesto), lo cierto es que fui para allá y me hicieron pasar a un cuartito. Me preguntaron:

-          ¿lleva usted un cartucho de gas en la mochila?

Y ahí me sentí una terrorista.

El caso es que esta buena gente estaba en lo cierto. ¿se acuerdan que les contaba que teníamos en un primer momento la idea de acampar? Resulta que habíamos ido preparados para eso, y además de la carpa, bolsas de dormir, y demás utensilios, habíamos llevado un pequeño calentador, el cual llevaba un cartucho de gas.

Se preguntaran como no me di cuenta de que no debía llevar esto en la mochila. Ahora se que está prohibido, que es norma bastante básica, bla, bla, bla. La realidad es que hace rato no viajaba en avión, y no estaba muy al tanto de esto. De hecho, yo había partido con ese cartucho de gas desde Buenos Aires, y en el aeropuerto de esta ciudad no me habían avisado que no podía llevarlo. Esto mismo les dije al personal de seguridad. La respuesta fue:

-          En el aeropuerto de Buenos Aires no hacen bien las cosas!

Ok. Me quedó claro. La verdad es que algo de razón tenían, porque nadie se había percatado de que llevaba algo prohibido.  Y si se habían dado cuenta tampoco les había importado mucho.

-          ¿como podemos hacer?  - Les pregunté.  

Y ahí me hicieron abrir la mochila, entregarles el cartuchito, y llenar un formulario en donde me preguntaban vida y obra. Todo en la presencia de una testigo, por supuesto. Ahí anotaron entonces los datos mas insólitos (creo hasta el grupo de sangre tuve que aclarar). Los míos, los de la testigo, y los de la persona de seguridad que se había hecho cargo del tema. Estuvimos unos cuantos minutos con todo este papeleo.

Salí de ahí y me encontré con mi novio (que andaba buscándome por el aeropuerto). Seguimos entonces esperando a que nos llamaran para abordar.

Finalmente hacen pasar a los pasajeros del vuelo a otro cuarto, desde el cual se veía la pista. Estábamos ya cerca de subirnos al avión. Igual los minutos pasaban, y seguíamos todos ahí sin que nos habiliten para hacerlo. Un buen rato estuvimos (no llegó a una hora, pero casi) y nadie nos daba explicaciones.

Si bien nunca nos dijeron que había pasado que explicara la demora, creo que esta se debió a que estaban esperando un órgano para su traslado a Buenos Aires. Cuando llegó personal medico con una caja rotulada “riñon” habilitaron todo y finalmente subimos a la aeronave. Era sin duda una buena causa, volábamos junto a lo que iba seguramente a significar la vida (o una mejor calidad de vida) para alguien, así que estaba mas que justificado.

Tuvimos un vuelo tranquilo. Si algo me gusta de viajar en avión es cuando se va de a poco descendiendo y los paisajes que parecían tan pequeños van cobrando tamaño, cuando los puntitos se convierten en personas, cuando se ve desde el aire eso tan familiar de la ciudad de uno. Llegamos bastante de noche, así que estaba todo iluminado. ¡Que bella es Buenos Aires de noche y desde el aire!

En Aeroparque nos esperaban mis padres que fueron a recibirnos, y entre anécdota y anécdota fuimos finalmente llegando a casa.

¿les sucedió alguna vez algo parecido? ¿les gusta volar? ¿que es lo que les gusta mas de estar en el aire?

Casa de té Arrayán, y un mirador con una vista de ensueño

Finalmente, después de lo que les contaba fue una sucesión de días lluviosos y grises, salió el sol por San Martin de los Andes. Era el último día de las vacaciones, así que salimos a aprovechar el clima.

Como cambia un paisaje con el sol! Si bien el Lago Lacar ya me había parecido hermoso desde el primer momento, ahora tenía un color realmente alucinante. El sol se reflejaba en sus aguas, y la gente se juntaba en la costanera para aprovechar el acontecimiento. Algunos hasta se metían a nadar al lago. Yo mojé mis pies, no quería irme sin haberlo hecho.

Después de almorzar algo en un restaurante con vista al lago, fuimos a conocer el Mirador Arrayán.

Se llega al mismo yendo por el lado de lo que es la ruta a Siete Lagos, pero tomando una bifurcación por la que uno comienza a ascender. Si bien habíamos salido con abrigo, para la mitad de la subida ya estábamos sacándonos este. El sol brillaba en lo alto del cielo, y sus rayos nos habían hecho entrar en calor.

Cuando luego de una linda caminata llegamos al mirador, nos encontramos con una vista panorámica preciosa. Ahí abajo la ciudad y el lago majestuoso. Es un lugar muy bien armado, con un precioso balcón desde el que tomamos unas cuantas fotos.

A tan solo 300 mts del mirador nos encontramos con la casa de té Arrayán. La misma tiene un deck desde donde se puede disfrutar una vista espectacular. Es muy pintoresca, con la predominancia de la madera.

El lugar a su vez tiene mucho de historia. Fue inaugurada en 1939, nacida del sueño de una joven inglesa que quedó enamorada con la zona, y que decide hacerlo su lugar en el mundo. Ella muere joven, y se encarga entonces su hermano del lugar, posteriormente su hija. En 1995 es declarada patrimonio histórico y arquitectónico, convirtiéndose en un referente de la zona.

Un dato que me gustó:  “Arrayán” en la lengua mapuche significa “lugar adonde caen los últimos rayos del sol”.

Disfrutamos de una rica merienda en este particular lugar, y de a poquito nos fuimos despidiendo de la zona, ya que al día siguiente estábamos volviéndonos para Buenos Aires.

En el próximo post: les cuento una anécdota graciosa que me ocurrió en el aeropuerto de Neuquén, cuando estábamos ya regresando a casa.

 

martes, 27 de marzo de 2012

Lago Huechulafquen y Volcán Lanín: una maravilla de la naturaleza

Sigo mi relato de las vacaciones que pasamos por el sur, contándoles sobre la excursión al Lago Huechulafquen.

El mismo debe su nombre a la lengua mapuche, derivando de Huechu (grande) y Laufquen (lago).

Para llegar al mismo, pasamos antes por la localidad de Junín de los Andes, la cual queda a solo 27 km de este hermoso lago. Ya habíamos estado por esta ciudad unos días antes, pero fue lindo de todos modos volver a visitarla.

Seguimos viaje y pasamos por un centro de piscicultura, en donde crían truchas. En este lugar se ocupan de mantener estables la población de truchas en los ríos y lagos de la Provincia de Neuquén.

Finalmente vamos llegando al maravilloso Huechulafquen, y a la entrada del Parque Nacional Lanín. Hacemos una parada para caminar por las orillas del lago, y me llama la atención lo intenso del oleaje (casi que parecía un mar). Supongo esto se veía favorecido por el clima, que para no variar con los días anteriores se mantenía nublado y bastante ventoso.

De hecho, eran tantas las nubes, que no pudimos en un principio ver el característico cono del Volcán Lanín.

Seguimos bordeando el lago desde el vehículo, apreciando su color, por momentos azul intenso, por momentos algo verdoso. Notamos que hay en los costados varios lugares destinados al acampe. Les cuento que nuestra idea inicial había sido pasar unos días acampando en esta zona (una amiga me había dado el dato que era muy lindo para hacerlo), pero a pesar de haber llevado todo el equipo necesario el clima nos obligó a cambiar nuestros planes. A la distancia calculo que fue lo mejor, porque pudimos igual conocer el área pero disfrutar en los días lluviosos de lo que una ciudad mas grande como San Martin de los Andes nos ofrecía.

Para la hora del almuerzo fuimos a un comedor en tierras de una comunidad mapuche. Yo esperaba encontrar algo típico de la cultura de esta gente, pero el lugar me defraudó un poco. No tenía nada de pintoresco y resultó muy caro para lo que nos dieron. Sin embargo, no nos quedó otra que almorzar ahí el menú que nos proponían, ya que no contábamos con una vianda ni había opciones para comprar otra cosa.

Seguimos viaje, pasando por un lugar llamado Puerto Canoa, en donde hay un muelle desde el cual se pueden hacer excursiones lacustres en catamarán. Ahí cerquita se encuentra el ingreso a un sendero de interpretación natural (denominado “El bosque”). Continuando el trayecto llegamos a “La Unión”, que es una zona en donde el Huechulafquen se une con las aguas del Lago Paimún. Encontramos ahí una pequeña capilla, rodeada de araucarias.

 Llegamos luego a una playa de ceniza volcánica, con un particular color negro. Desde ahí en un día sin nubes se puede observar el volcán Lanin, pero nos quedamos solo con la foto del cartel, ya que el cielo continuaba cubierto.
Emprendemos ya el camino de regreso a la ciudad. Luego de un día intenso y con el traqueteo del vehículo me voy adormeciendo, al igual que la mayoría de la gente que viajaba con nosotros. En eso, justo cuando estábamos por tomar la última curva, la que iba a dejar atrás el área del lago, me despierta el grito de la guía:

-          Miren!!! El Lanín se dejó ver!

Y ahí todos volteamos para mirar. El cono perfecto del volcán, esa inmensa mole de 3776 mts de altura, visible en todo su esplendor. Lo que es mas sorprendente, el cielo se presentaba sin una sola nube.

Fue grandioso. Bajamos a sacar fotos, las cuales les comparto algunas. Nos decían que en la zona suele pasar que el clima cambie así de un momento a otro. Para mi fue un regalo de la naturaleza, que nos permitió maravillarnos con esta increíble vista.

Y ahí si ya volvimos a ponernos en marcha con destino a la ciudad.

¿conocen este lago? ¿han visto el Volcán Lanín? ¿alguno tuvo la experiencia de escalarlo? ¿que les pareció?

(to be continued)



lunes, 26 de marzo de 2012

Una casa de té muy especial, y una playa casi para nosotros solos

Quería continuar el relato de mi recorrido por San Martín de los Andes (post previos: San Martin de los Andes, Quila Quina, Siete Lagos, Villa Traful y Villa la Angostura) contándoles sobre “Caleuche”, una casa de té que me quedó grabada en la memoria (por lo rico de lo que comimos, por lo cálido de su ambiente, por su maravillosa vista al lago) y  nuestra visita a la simpática Playa Catritre.

Para no variar con lo que había sido el clima de los días anteriores, amaneció muy nublado.

Pasamos la mañana dando vueltas por la ciudad, y almorzamos algo en el hostel. Una chica que también estaba parando en el lugar nos contó que había ido bien temprano a conocer un lugar cercano, y ahí nos muestra las fotos que había tomado en esta casa de té, y nos habla de esta playa. Quedamos encantados con lo que nos mostró, así que decidimos ir a conocerlos.

Para ello empezamos a caminar por la ruta de “siete lagos”, la que bordea al Lago Lacar, ya que “Caleuche” se encontraba solo a 4km de la ciudad. El día estaba fresco pero la caminata fue linda, y cuando llegamos al lugar no podíamos creer lo bonito que era. Ya algo las fotos nos habían anticipado, pero en persona era todavía mejor.







Es en realidad un complejo que además de la casa de té (espacio que también funciona de restaurante y wine bar) posee cabañas, una piscina, canchas de tenis, etc. Está elevado de la ruta, y por eso cuenta con una vista privilegiada. Reconozco que pensamos que nos iba a salir un poco caro dado lo lindo del lugar, pero para nuestra sorpresa fue muy económico. La atención de diez, y la merienda riquísima.

No había mucha gente, y pudimos escoger una mesa al lado del gran ventanal. Desde ahí veíamos la ruta, el extenso lago, y hasta un jardín en donde unos conejitos estaban a los saltos. Divino!!

Pedimos un combo que incluía té o café, un tostado de jamón y queso, dos grandes scones con manteca y dulces caseros, y una porción de torta, la cual no les miento si les digo que fue una de las mas ricas que probé en mi vida.

Después de haber pasado un buen rato ahí, fuimos a la playa Catritre. Para llegar anduvimos aproximadamente un kilómetro. Se llega atravesando un lindo bosque. Cuenta a su vez con un camping organizado y uno agreste propiedad de la comunidad mapuche. La playa estaba bastante desierta, casi que para nosotros solos. Supongo que porque parecía que en cualquier momento se iba a largar a llover (basta con mirar lo nublado del cielo en las fotos).

Sin embargo eso no ocurrió, así que estuvimos un buen tiempo descansando ahí, disfrutando de la playa.

Fue un hermoso paseo, después del cual retornamos a la ciudad.

¿conocen “caleuche”? ¿fueron a Playa Catritre? ¿que les pareció?

(to be continued)

Nota: este relato está ubicado dentro del nuevo apartado en mi blog, cronicas de viajes. Los invito a leer ahí sobre los lugares que visité y las experiencias vividas en cada uno. Es un sitio de actualización permanente, así que cada vez que regresen encontraran nuevos relatos para seguir “viajando” conmigo.

Y yo que quería un domingo tranquilo!

Planes para el domingo muchos no tenía. Pero (tal vez justamente por la falta de planes) si me lo imaginaba con un domingo tranquilo. Sin embargo, no fue exactamente así como salió, por lo menos en parte, por una serie de hechos que se sucedieron. Paso a contarles:

Para el almuerzo ya había quedado con mis padres que venían a casa. Mi mamá tiene la costumbre de caerse con comida que nadie le pidió (mejor dicho, comida que uno le pidió expresamente que no trajera). Como estoy tratando de cuidarme un poco para rebajar unos kilitos de mas (pocos, pero los mas difíciles) le pedí que por favor no trajera nada, que tener cosas en la heladera de las que no debo comer era para mi poner a prueba mi fuerza de voluntad, etc. Me dijo que así iba a ser.

Cuando llegaron, imagínense mi cara de sorpresa (bah! No era sorpresa porque era muy previsible el que no me hiciera caso a lo que le había pedido. Digamos entonces mi cara de indignación) cuando la veo llegar cargada de bolsas del supermercado. Me había traído:

  • 1 pote de queso Finlandia (mmm... esto muy de dieta no parece?)
  • 1 bolsa de pan (idem comentario anterior).
  • 6 milanesas de pollo (ok, eran para preparar para el almuerzo, aunque eramos cuatro personas)
  • 1 paquete de aceitunas
  • 1 horma de queso (yo ya tenía dos en la heladera)
  • 1 kg de bananas, 5 duraznos, 6 ciruelas, 4 tomates, 1 mitad de repollo colorado, choclo en granos, 5 zanahorias (todo esto que podía si vamos al caso comerlo, pero en realidad ya tenía en la heladera frutas y verduras, y la verdad es que tener muchas cosas de estas perecederas lo único que hace es que algunas terminen pudriéndose).
  • Estoy segura de que me olvidé de mencionar alguna otra cosa.

Se que mi mamá me trae esto con buena intención, pero la verdad es que a mi no me ayudaba sino que me ponía el problema de tentarme con cosas que no debía, de comida que podía pudrirse, etc. Y además estaba el hecho de que como tantas otras veces le había pedido que no trajera cosas, y como todas las veces anteriores había hecho lo que se le cantaba (¿por que las madres actuaran así?)

Terminé enojándome. Mas o menos después el malestar pasó, comimos en paz, y para cuando se fueron les hice llevar toda esa comida que me habían traído y que yo no quería. ¿creen que aprenderá a hacerme mas caso a lo que le pido? Ya veremos.

Después de todo esto mi novio se fue un rato a ver a su mamá, y yo me quedé en casa. Estuve un ratito viendo series en la tele, luego algo en Internet, y ahí de repente:

Pum! Se cortó la luz.

El día estaba ya un poco lluvioso y fresco. No tenía por lo tanto ganas de salir a pasar el rato. Tampoco podía ver tele, usar la compu,  leer, hablar por teléfono (es inalámbrico así que también se veía afectado por la falta de luz). Decidí aprovechar a darme una ducha (total a la luz de una vela podía hacerlo).

Busco una vela en la cocina, y cuando voy llegando al baño empiezo a sentir ruido de agua. Entro y en la penumbra me doy cuenta de que el piso estaba todo mojado, y que del lugar de la descarga del sanitario (donde había estado trabajando recientemente un plomero) estaba saliendo agua cual catarata.

Empecé a desesperarme, con la vela en la mano, los pies mojados, el agua que no sabía como parar. Era una situación algo bizarra. Mas o menos me las arreglé para que esta dejara de salir, busqué un trapo y solucioné el tema. Y la luz seguía sin venir.

Para cuando terminé de ducharme ya había vuelto, así que tomé una manta y me tiré en la cama a ver una película.

Lo que restó del domingo si fue bastante tranquilo.





sábado, 24 de marzo de 2012

No quería pero tuve que hacerlo.

Aunque por el título del post pareciera que estuviera a punto de cofesar un asesinato, la realidad es que me voy a referir a cosas bastante mas triviales.

Aquellas cosas que sabía que tenía que hacer pero para las que no tenía absolutamente ningunas ganas. Para las que hoy me di ese empujoncito, y metí manos a la obra. Les cuento:

* Hace rato que sabía que tenía que podar la enredadera del frente de casa. Esta estaba creciendo a ritmos acelerados (la humedad y calor de Buenos Aires de los últimos tiempos la favorecía). Se lo mencioné varias veces a mi novio, pero después de decirme en todas ellas que lo iba a hacer, la enredadera seguía ahí matandose de risa. No me quedó mas que una cosa: hacerlo yo misma!

Me subí entonces a la escalera, y con la tijerita de podar empecé a cortar ramitas. Las mas complicadas eran las de arriba, claro. Haciendo malabares en las alturas fui terminando la tarea. Por suerte no terminé estrellada en el suelo!

Eso si, cuando terminé miré la pared satisfecha, con la satisfacción del deber cumplido. Aunque por otro lado sabía que no va a faltar mucho para que tenga que podarla de nuevo (y ahí me entran ganas de sacar la enredadera a la mier…da! He dicho! ¿No pensarían ustedes lo mismo?)

* La otra cosa que tenía que hacer es distribuir cantos rodados blanquitos en la entrada. Resulta que hay una especie de caminito que ya habíamos tapizado con algunas de estas piedritas, pero como mi mamá pensaba que habían quedado lugares medio vacios un día llegó con unas cuantas bolsas más. El regalo está bueno, lástima que de nuevo la tarea recaía en nosotros. Después de unas semanas con las bolsas acumuladas en la entrada hicimos el esfuerzo de distribuirlas. Cada bolsa parecía pesar una tonelada (bueno, tal vez no tanto.. pero eran pesadas, eh!). Una vez que terminamos de nuevo la satisfacción del deber cumplido.

* Luego de almorzar nos fuimos a hacer una comprita al supermercado, ya que la heladera estaba algo vacía. Volvimos con algunas cosas para llenarlas, y con unos cuantos pesos menos. ¿me parece a mi o está todo cada día mas caro? ¿O esto de la inflación será una sensación como dice la presidente? En fin, lo cierto es que cada vez sale todo mas, y uno trae menos cosas. ¡que pais!

* Y después me quedaba la limpieza general de la casa. Cosa que me da bastante fiaca, pero como no me gusta estar viviendo en la mugre me puse también manos a la obra. Saqué trapos, plumeros, escobas, productos de limpieza varios, y después de un rato estaba todo reluciente.

Ahora que lo pienso, hoy estuve demasiado hacendosa. Me parece me tengo ganado un rico heladito, ¿no? ¿Qué les parece?






viernes, 23 de marzo de 2012

Cuestionario


Siguiendo una consigna planteada por  Chivi, me encuentro este viernes a la noche frente a la computadora contestando un simpático cuestionario. Algo que me hace recordar a cuando estaba en el colegio secundario y circulaban e-mails de este tipo que uno llenaba y le mandaba a los demás, y así se enteraba de cosas de lo más curiosas.

Acabo de llegar de la casa de una amiga (con la que tomamos unos mates, charlamos de unas cuantas cosas, y me entretuve jugando con su pequeña hija) y mi novio se fue a ver a unos amigos, asi que es el momento ideal para estar sentada frente a la maquina, escuchando canciones de Sabina, y pensando en las siguientes respuestas:

 * Mencionar 3 hábitos extraños: (la consigna en realidad pedía cinco, pero lo reduje a tres porque no se me ocurren)
* Ir cargando de aquí para allá una cartera repleta de cosas. Realmente no se ni porque llevo tantas chucherias, siempre va pesada (por eso termino a veces con hombro y cuello a la miseria). Igual si lo pienso no es tan extraño una cartera de mujer asi, no?
* Hacer listitas varias: que comprar, que llevar para las vacaciones, detalle de gastos, etc.
* Guardar las bolsas de las cosas que compro (después termino tirándolas, pero por algún motivo primero las acumulo prolijamente)


* Parte dos:
  • La serie más reciente a seguir: “The secret circle” (canales de aire casi no veo, mis canales preferidos son Sony, Warner y Fox, de ellos veo unas cuantas series, sobre todo las comedias como “The big bang theory”, “Grey´s anatomy”, “Private practice”, etc)
  • Un capricho cumplido: haber ido de compras ayer y volver con un par de zapatos y una cartera nueva.
  • Un objeto de deseo: le tengo ganas a una notebook.
  • Un sabor: Chocolate (en rama, derretido, como cobertura de torta.. no importa la forma, siempre que sea chocolate)
  • Una fruta: duraznos
  • Un lugar para visitar: Praga
  • Una ciudad: Buenos Aires
  • Una isla: alguna que quede por el pacífico, con esas playas paradisíacas de arenas blancas (en lo posible no en época de tsunamis, eh!)
  • Un lugar para enamorarse: en un crucero por el mediterraneo
  • Lo mejor de la TV: “The big bang theory”
  • La última canción que se te pegó: “Ai se eu te pego”, de Michel Teló (porque la pasan en todos lados hasta el hartazgo)
  • Una actriz: China Zorrilla
  • Un actor: Daniel Auteuil
  • Una revista: Ohlala
  • Un sueño: Viajar, viajar, viajar, viajar, viajar..
  • Ultimo vicio: caramelos confitados sugus
  • Postre favorito: Mousse de chocolate
  • Lo que me molesta: la hipocresía
  • Actitud de todos los días: ir siempre para adelante
  • Color: Rojo
  • Animal: gatitos
  • Perfume: “Spirit”, “halloween”.
  • Día de la semana: Sábado
  • Mi pasión: mi familia, mi pareja, mis amigos
  • Una canción que me identifique: “Ojos de cielo”, de Victor Heredia (no por el color de mis ojos, pero me gusta mucho)
  • Un aroma: sándalo
Buen fin de semana para todos!!!

Siete Lagos, Villa Traful y Villa la Angostura: un recorrido para el asombro

Amanecimos en nuestro tercer día por la ciudad de San Martin de los Andes, en un día tan nublado y lluvioso como los precedentes. De todos modos partimos para una excursión que nos llevaría a recorrer el camino de “Siete Lagos”, y a parar en las maravillosas Villa Traful y Villa La Angostura.

Nos pasó a buscar bien temprano una combi por el hostel, y con otros pasajeros emprendimos el viaje. Empezamos bordeando el Lago Lacar, y penetrando un bosquecito se llega a la primer parada fotográfica: el mirador Pil-Pil. Apenas si bajamos de la combi para sacar la foto al paisaje, que las gotas de lluvia nos obligaron a volver a entrar al vehículo.








 
Los lagos que le siguen en nuestro recorrido son el Machonico y el Lago Hermoso. Al continuar camino nos encontramos con el Lago Villariño a la derecha, y el Lago Falkner a la izquierda. Los vemos todos desde el medio de transporte, ya que el clima sigue siéndonos algo adverso.

Logramos divisar entre los frondosos árboles que bordean la ruta a el Lago Escondido. El mismo de un color esmeralda intenso bastante impactante.

Posteriormente llegamos al Lago Pichi Traful, y tomamos la bifurcación que nos lleva hasta Villa Traful, en donde paramos para el almuerzo. Es la segunda vez que visito la villa, y la encuentro tan linda como la recordaba, a pesar de las amenazantes nubes que cubrían el cielo.

Con casi hora y media para recorrer la villa, decidimos almorzar una vianda que habiamos llevado en la orilla. La vista al lago privilegiada. Recorremos el muelle y vamos hasta el mirador del viento. Es un maravilloso acantilado de 70 mts. Enseguida entendemos el significado de su nombre. Cuando llego al punto mas alto del mirador mis pelos comienzan a volar para todos lados. Es que los vientos vienen de abajo, de un costado, del otro. Pareciera que todos confluyeran en donde estoy parada. La vista al lago es sin duda impactante.

Volvemos al centro de la villa y luego de ver algunas artesanias vamos a conocer la Capilla Nuestra Señora de Villa Traful. Es pequeña y cálida, con predominancia de la madera, y rodeada de un pasto recién cortado y hermosas flores. De paso nos sirve de cobijo, ya que la lluvia decide comenzar de nuevo.

El resto del tiempo que ahí nos queda lo pasamos en una pequeña casa de te. Hermoso el lugar, con adornos de troncos, y probamos unos maravillosos churros rellenos con dulce de leche, con un te de frutos de la zona. Lo caliente de la infusión me devolvió el espiritu, fue un placer en un día que estaba siendo algo fresco.

Salimos de ahí y continuando el camino de “siete lagos” nos topamos con el Lago Correntoso. A su orilla descansamos un rato, y tenemos la oportunidad de charlar con gente de la comunidad mapuche Quintupurai. La señora de la casa nos ofrece unas ricas torta fritas. Compramos algunas para el camino.

Luego cruzamos el acceso al Lago Espejo Chico y Ruca Malen. Posteriormente observamos el Lago Espejo Grande.

Lo maravilloso es que cada lago tiene su color que lo hace único. Es un disfrute para la vista. Llegamos finalmente a Villa la Angostura, en donde paramos para recorrer el pueblo.

Nos encontramos con un centro comercial cargado de actividad, con una estatua simulando a un simpático muñeco de nieve. Vemos los puertos, y una antigua residencia diplomática llamada El Mesidor. De nuevo me maravillan las flores que tapizan los jardines del lugar.

Luego de un largo pero hermoso día emprendemos el regreso al hostel.

Tuvimos la oportunidad de recorrer una zona realmente para el asombro, con colores únicos, de hermosos lagos y paisajes para el asombro.

¿hicieron este viaje? ¿conocen la zona? ¿que les pareció?

(to be continued)